25 marzo 2012

DISCOS

DAMIEN JURADO. Maraqopa.

Broche para una trilogía perfecta.

Imposible empezar a hablar de este disco sin una previa disculpa: si no estuve allí el pasado lunes fue porque las horas no tienen suficientes minutos, ni los días suficientes horas, ni los meses suficientes días. Y cada vez que escucho una nota de estas canciones, hermosísimas y salvadoras, lloro por las oportunidades perdidas, que ya van siendo muchas.

Primero fue “Caught In The Trees” (2008). Luego “Saint Barlett” (2010). Y ahora llega “Maraqopa” (2012). Maraqopa es un lugar misterioso, inventado, ficticio, al que todos estamos invitados (“all are welcome in”) y al que quiero ir sin duda cuando muera. Cada uno de los últimos discos de Damien ha llegado sin hacer ruido, para acabar anidado en el corazón como una obsesiva golondrina. En el primer disco de la trilogía el de Seattle ya empezaba a salir de la cueva, tímidamente, como un oso recién repuesto de su hibernación. Luego se echó un amigo llamado Richard Swift y juntos cogieron la oscuridad profusa y la hicieron agradable, adornándola con farolillos. “Maraqopa” podría ser el tercer escalón hacia la liberación, y no es casualidad que la palabra “libre” (free) aparezca no una ni dos veces, sino más, como parte de versos capaces de descalabrar al más intocable y emocionar al más frígido. Versos, melodías y paisajes primorosos, que se suceden corte tras corte para dar a este disco un valor integral. Pues “Maraqopa” es un disco conmovedor y verdadero de principio a fin. Al tiempo que los doctos lo bautizan como “padrino del folk”, Damien se rasga las vestiduras de leñador y se convierte en un rockero pudiente, un hado del pop, un trovador magnífico y legendario. Basta escuchar el apabullante primer tema, esa “Nothing Is The News” recién recolectada de un árbol de la costa oeste, heredera de los amados sesenta, rotunda y espectral. El lobo saca los colmillos pero vuelve a esconderlos, convirtiéndose en cordero en la bellísima “Life Away From The Garden”, donde infantes voces secundan a nuestro héroe, que se resiste a vender su inspiración derramándola a chorro en “Maraqopa”, otra venia introspectiva llena de silencio y de las sombras de Crosby, de Stills y de Nash. Y este es el tremendo y sublime comienzo de la última gran obra de un hombre que camina cuesta arriba. Tras esto hay que agarrarse el alma para que no salga despedida, y tomarse el resto con más calma, aunque “This Time Next Year”, “Everyone A Star”, “So On, Nevada” o “Mountains Still Asleep” también constituyan amenazas serias. Este disco tiene magia, parte quizá inducida por las circunstancias de la primera escucha: recorriendo las largas interestatales americanas, con sus moteles, sus containers y sus petrol stations, atravesando estados como churros (Maryland, Delaware, New Jersey), un punto sobre ruedas en la inmensidad del tráfico de la mítica Turnpike. Con este, Damien Jurado ha logrado la trilogía perfecta. Tres discos, tres, que desde ya pasan a ocupar un lugar de privilegio en nuestra historia.

www.damienjurado.com

2 comentarios:

nikochan dijo...

mmmmmmmm... me has convencido, lo tengo en mi lista de pendientes pero después de leer esto sin duda pasa al número uno. Es decir, que va para mañana. Saludos!!!

Anónimo dijo...

Había perdido la pista de Damien al cual seguí en sus inicios (finales de los 90's). La verdad es que este álbum me ha gustado mucho y el tema que abre la grabación es una maravilla .

Saludos,