26 mayo 2007

AGENDA

JUGANDO A LOS FESTIVALES: Yo también quiero organizar el mío.

Hace un par de semanas se publicaba en Metrópolis un completo dossier sobre los festivales veraniegos en nuestro país. Nada menos que 68. ¿¿68??. Increíble. Atrás quedan los tiempos en los que seguíamos los festivales foráneos por Radio 3, reconcomidos de envidia, soñando con desembarcar en Glastonbury o Reading y ponernos de barro hasta las rodillas. Casi sin darnos cuenta, los sueños se han hecho realidad… Aunque la variedad de festivales es saludable, es justo reconocer que el número de eventos serios, coherentes y con vocación de perdurar puede contarse con los dedos de una mano. Hoy en día todo alcalde y/o concejal de festejos quiere su tajada.

Así que sería estúpido ponerse a enumerar aquí los 68 festivales, entre otras cosas porque la mayoría (sinceridad ante todo) nos importan un bledo. Concretamente de los que se celebran en junio solo mencionaremos dos: el Primavera Sound (31 mayo, 1 y 2 junio) y el Sónar (14, 15 y 16 junio). Qué casualidad que ambos sean en Barcelona…

Y como yo también quiero mi propio festival, voy a organizar uno imaginario. El emplazamiento no lo tengo aún muy claro, pero la condición necesaria es que el paisaje sea verde. Elegir un nombre también es difícil; el listón está muy alto, porque perlitas como Pepe World, Indyspensable o Pulpop no se superan por la cara. Pongámosle Festival Internacional de la Música que Nos Gusta, sin más. Formato de tres días, sería lo ideal. Y no demasiados escenarios, dos, a lo sumo tres. En el escenario principal: Sonic Youth, Yo la Tengo, Bauhaus, The Cure, Einstürzende Neubauten, Wilco, James, Giant Sand, Neil Young, Beck, PJ Harvey y Nick Cave. En el segundo escenario: Lambchop, Calexico, Smog, Arcade Fire, Liars, TV on the Radio, !!!, Mark Lanegan, The Black Heart Procession, Vic Chesnutt, Mogwai, Low y Akron/Family. Y el tercer escenario para la electrónica, y la programación se la encargaremos a los expertos. Los sueños, sueños son…

Volvamos a la realidad. En junio hay cuatro cositas muy interesantes a las que prestar atención:

ANDREW BIRD- 2 junio. Madrid. Sala Mynt.

DOMINIQUE A- 5 junio. Gijón. Intersecciones.
6 junio. Barcelona. Apolo.
7 junio. Zaragoza. Oasis.
8 junio. Madrid. Heineken.
9 junio. Santiago de Compostela. Auditorio de Galicia.

DEAN & BRITTA- 6 junio. Barcelona. Sala Zac.
9 junio. Madrid. Galileo Galilei.

WOVENHAND- 9 junio. Madrid. Moby Dick.
10 junio. Barcelona. La (2).

Sí, no me equivoco, el gran Dominique (en la foto) vuelve. Por si a alguien le supo a poco su gira solitaria de septiembre, ahora regresa apoyado en su increíble banda. ¿Me podré resistir?...

Foto:
www.le-hiboo.com

22 mayo 2007

DISCOS

BILL CALLAHAN. Woke on a Whaleheart.

Me llamo Bill.

Por si alguien no lo sabe todavía, Bill Callahan es Smog o viceversa. En una entrevista no muy lejana hablaba de evolución, de la acción contra la pasividad, de emprender vuelo aún a riesgo de perder las plumas en el intento. Pues bien, llega la aplicación práctica de sus sabias teorías. El álbum más entrañable y resplandeciente del año comparte origen con la bruma densa, atosigante y áspera de la docena de obras que este insigne poeta ha ido sembrando con regularidad en las vastas fincas del rock independiente americano. Una sorpresa. “Woke on a Whaleheart” (2007) tiene vida y color; no solo por la portada, intrigante y loco collage expresionista, sino por la música que contiene. Callahan en su más inspirado (y optimista) estado de creación, jugando con las palabras y las formas, añadiendo agua al barro para modelar maravillas aptas (sí, no es coña) para todos los públicos. A “Diamond Dancer” me remito.

En su primer trabajo sin alias, el de Maryland se autoafirma y sale de la cueva para mostrar una nueva lectura de sus pensamientos, sin perderse, seguro y digno, con la brújula en el bolsillo. Donde antes sonaba dolor ahora suena alegría (la exquisita producción tiene mucho que ver), propagándose cual plaga, inundando el corazón, enamorando. “From the Rivers to the Oceans”, “Sycamore” y “Day” irradian luz a borbotones, cautivan, obligan a claudicar y arrodillarse a los pies de todo un maestro. Un maestro llamado Bill. Aire puro. Punto y aparte para la nube tóxica.

13 mayo 2007

DISCOS

WILCO. Sky Blue Sky.

Caminante, no hay camino.

Ya lo decía Machado. Los que esperábamos una continuación apoteósica de “Yankee Hotel Foxtrot” (2002) y “A Ghost Is Born” (2004) nos hemos quedado a dos velas. El título del álbum ya lo auguraba extrañamente: el camino lógico desaparece, las aguas se estancan en un remanso de paz y Wilco descienden de las hojas hasta la raíz. Y Jeff Tweedy respira hondo, mira al cielo (azul) y da las gracias por vivir. Análisis global, análisis parcial. En su totalidad, “Sky Blue Sky” (2007) podría ser el disco mediano que toda banda de peso está condenada a hacer en su carrera. Sin demasiadas sorpresas, correcto y diplomático, prisionero de los cánones del country-rock más tradicional, resbaladizo y comatoso. Pero fragmentado tiene cosas realmente buenas. “Impossible Germany”, “Side with the Seeds” y “Shake It Off” ganan enteros escucha tras escucha. Con “Either Way” y “On and On and On” no hace falta ni siquiera insistir; de cabeza al baúl de las favoritas, a codearse con “War on War”, “Company in my Back”, “Muzzles of Bees”, “Poor Places”, “A Shot in the Arm”, etcétera. En fin, paciencia y misericodia. Pese a todo, siguen siendo Wilco.

www.wilcoworld.net

11 mayo 2007

CONCIERTOS

HOWE GELB + ´SNO ANGEL. Madrid. Heineken. 7-5-2007.

Y el viaje continua…

Hace algunos meses que regresé de aquella excursión mía por los desiertos abruptos de Arizona. Con los pies quemados, el aliento débil y la conciencia tranquila me recosté en la fresca hierba del mundo real para urdir nuevas escalas y aventuras, aceptando mi predestinación no muy tardía a un nuevo encuentro con el caballero del sombrero, el sacerdote de los cactus y las sombras, el autor de la historia americana más fascinante jamás contada. Y ese encuentro se ha producido un lunes de primavera. La primera vez fue casualidad. La segunda fue incitación. Y esta vez ha sido por una flecha de fuego indicando la única dirección posible.

En esta ocasión no había arena, rodadas de patrol ni huellas de coyote. La cita era en el bullicioso corazón de una ciudad implacable en la que el tiempo es oro, con miles de personas que corren, me esquivan, me desconocen y ni me miran, ignorando a dónde voy y con quién me voy a reunir. El gran Howe Gelb aparece, curando una impaciente espera, con ese sombrero de siempre que luego se lleva el viento. Pero no estamos solos. A mí me acompañan muchos que, como yo, han seguido la flecha. Y él se ha traído a sus amigos: a Fred Guignion con sus impecables guitarras y su slide; a Andrew McCormack a la batería; a Fernando Vacas en el bajo; y a cinco de sus adorables angelitos negros de Ottawa.

Todo el mundo lo conoce, debe ser. Y el respeto (ganado a pulso, y no en dos días) se convierte en un silencio que abruma hasta al propio maestro de ceremonia, que no sabe qué hacer o decir para romperlo, agradecerlo o rellenarlo. Mejor ahorrar saliva, coger el piano o una guitarra (o ambos) y contar lo que verdaderamente importa, con esa voz convincente, grave, serena, llena de sabiduría, que relata en mate esperando que su divina coral ponga el brillo. “Love Knows (No Borders)”, “But I Did Not”, “Paradise Here Abouts”, “Worried Spirits”, “The Farm”, “Nail in the Sky”, “Robes of Bible Black”, “That´s How Things Get Done”, “Howlin´a Gale”, esa enternecedora “Neon Filler”, esa misteriosa “Chore of Enchantment”, ese mordisco voraz a la grandiosa “Immigrant Song” de Led Zeppelin, todas y algunas más. Lejos de la frontera pero sin olvidarla. Lejos de los ausentes (Rainer) pero siempre con ellos en el corazón. Y vale errar, dudar, inventar, olvidar y cambiar de estrategia sobre la marcha. Dichosos los músicos genuinos, impredecibles y honestos, porque de ellos es el reino de los cielos.

www.howegelb.com
www.giantsand.com

28 abril 2007

AGENDA


MAYO PARA TODOS LOS GUSTOS.

Retomando el tema de queja del mes pasado: esta vez sí, Howe Gelb (en la foto) vuelve y ya no se escapa. Al loro todos los interesados, que ya no toca en la Sala Cats, sino en la Heineken.

Poco hay que decir sobre los eventos de mayo, solo enumerar todo lo que ocurrirá hasta que llegue el ansiado día 31, la peregrinación de rigor a Barcelona y el apetecible Primavera Sound.

MICK HARVEY- 1 mayo. Alicante. Palacio Congresos.
3 mayo. Madrid. La Boite.
4 mayo. Bilbao. Azkena.
5 mayo. Zaragoza. Centro Cultural Universidad.
6 mayo. Castellón. Auditori.
7 mayo. Barcelona. La 2.

JOANNA NEWSOM- 4 mayo. Barcelona. Casino L´Aliança.
5 mayo. Madrid. NEU!.

LADYTRON- 9 mayo. Madrid. Heineken.

CAT POWER & THE DIRTY DELTA BLUES- 9 mayo. Madrid. Joy Eslava.

HOWE GELB + SNO ANGEL- 4 mayo. Durango. Plateurena.
5 mayo. Santiago de Compostela. Capitol.
7 mayo. Madrid. Heineken.
8 mayo. Valencia. Greenspace Heineken.
9 mayo. San Vicente del Raspeig (Alicante). Nave 8.

MALCOM MIDDLETON- 11 mayo. Barcelona. Razzmatazz 3.
12 mayo. Madrid. Moby Dick.

BLOC PARTY- 15 mayo. Barcelona. Razzmatazz.
17 mayo. Madrid. La Riviera.

THE SOUNDTRACK OF OUR LIVES- 15 mayo. Madrid. Joy Eslava.
16 mayo. Barcelona. Apolo.
17 mayo. Zaragoza. La Casa del Loco.
19 mayo. Valencia. Greenspace Heineken.

RICKIE LEE JONES- 16 mayo. Barcelona. Bikini.
18 mayo. Madrid. La Riviera.
26 mayo. Málaga. Teatro Cervantes.

LISA GERMANO- 17 mayo. Barcelona. Sidecar.
18 mayo. Madrid. Moby Dick.

THE WHO- 17 mayo. Madrid. Palacio de Deportes.

THE LEMONHEADS- 23 mayo. Madrid. Joy Eslava.
24 mayo. Granada. El Tren.
25 mayo. Valencia. Greenpace Heineken.
26mayo. Barcelona. Apolo.

KAISER CHIEFS- 25 mayo. Madrid. La Riviera.
26 mayo. Bilbao. Santana 27.

WOLFMOTHER- 25 mayo. Madrid. Heineken.

Y alguno más que nos habrá pasado, como de costumbre…

24 abril 2007

DISCOS

LOW. Drums and Guns.

La familia valiente.

Este es un disco de cinco estrellas. Un paso más hacia delante, otra cima coronada. Música para el crepúsculo, para el patíbulo, para soñar, para llorar. Mudando de piel una vez más para seguir siendo la misma cosa, diferente, pero igual. Hay cajas de ritmos. Hay campanas y violines programados. Hay órganos fastuosos y marchas marciales. Pero todo se usa con una finura y destreza magistrales, para adornar el sermón de la montaña de esas dos voces pulcras que vuelven a compenetrarse, superponerse y abrazarse como nunca. Perfume carísimo en frasco pequeño. Delicia escasa para gourmets exigentes. Versos escritos sobre una pared.

El nuevo quiebro de Mimi Parker y Alan Sparhawk inspira valentía y derrocha solvencia. Sin peros, ni desperdicio, ni baches, ni agujeros. Un disco redondo lleno de canciones redondas que se escapan como un suspiro, que transitan de puntillas. La justicia dicta que ninguna sobra, pero “Belarus”, “Sandinista”, “Always Fade”, “In Silence” y “Take Your Time” se han convertido en una enfermiza debilidad de temporada. Lo dicho, cinco estrellas. Y a lo mejor me quedo corta...

www.chairkickers.com

16 abril 2007

CONCIERTOS

SR. CHINARRO. Toledo. Pícaro. 11-4-2007.

Cancionero de pata negra.

Que nadie espere fuegos artificiales en un concierto de Antonio Luque. Su puesta en escena es de lo más sobrio, su talante de lo más frío (o tímido, o socarrón), pero el peso de sus canciones asienta una verdad de las buenas: que es un gran autor, un ocurrente contador de historias surrealistas sobre cosas realísimas que vivimos día a día. Cada nuevo disco que lanza lo vuelve a consagrar (el último ha triunfado, pero el próximo seguramente volverá al número uno de los mejores nacionales) y él, con alguna cana más, sigue afianzándose como ilustre trovador de la solera. “Esplendor en la Hierba” abrió una hora y cuarto de poesía ibérica en la que “El Mundo Según” (2006) fue el gran protagonista (solo faltaron “El Mar de la Tranquilidad” y “La Última Cena”). También hubo interesantes rescates como “Dos Besugos”, “El Cabo de Trafalgar”, “El Rito” (sin Morente, claro) y la celebrada “Quiromántico”. Por lo demás, “El Lejano Oeste”, “No Dispares” y “El Militar” se hicieron de rogar: tres temas de oreja, rabo y vuelta al ruedo. La espera mereció la pena: después de canturrear lo de “y nos fuimos entre oles”, “unas risas y a dormir” y “mi paso cambiado siempre irá” te acaba dando igual que esté lloviendo, que sea miércoles, que se haya hecho tarde, que tengas que madrugar al día siguiente y que te hayan volado diez euros de la cartera. Grande el sevillano.

DISCOS

POP LEVI. The Return to Form Black Magick Party.

Resucita el glam.

Tras un alias tan sospechoso se esconde la identidad no del todo ajena de un tipo que ha decidido reciclarse. Apoyo de Ladytron a las cuatro cuerdas, natural de Liverpool, de ascendencia hebrea (de ahí lo de Levi, nada que ver con la marca de vaqueros) y con credenciales abiertas para aprobar las oposiciones a aprendiz de David Bowie, sucesor de Marc Bolan o sparring de Devendra Banhart. “The Return to Form Black Magick Party” (2007) es un atracón de rock glamuroso y fiesta hippie que tan pronto roza el tope de lo sublime (“Skip Guetto”, “Flirting”) como el tope de lo hortera (“Pick Me Up Uppercut”), con hits dignos de pasar a la historia (“Sugar Assault Me”, “Hades Lady”) y una voz que recuerda a todas y a ninguna. Y mientras la humanidad se empeña en meter el bisturí para hacer desaparecer todo rastro de la edad, aquí el objetivo es el envejecimiento sin escrúpulos para hacernos creer que estamos oyendo un clásico. Funciona: te lo acabas creyendo como un pelele.

www.poplevi.com

08 abril 2007

RETROSPECTIVAS

PERE UBU. The Modern Dance.

Homenaje a los desheredados del punk.

Según los tecnócratas del sector musical, se cumplen treinta años del nacimiento del punk. Y ante tal evento, lo fácil sería esperar una revisión de Ramones o Sex Pistols. Pero ¿en qué consistía exactamente el punk?. ¿Quién lo inventó?. Se han escrito páginas y páginas sobre el tema, y aquí lo único que viene a cuento mentar es que unos ganaban la fama mientras otros cardaban la lana. El punk empezó siendo el fruto del descontento y la ingravidez existencial, y terminó como el enésimo negocio de la moda.

Dentro de ese movimiento global, hubo bandas que daban un paso más allá del espíritu camorrista, los guitarreos de tres acordes, las chupas molonas tipografiadas y las crestas de colorines. Pere Ubu es un buen ejemplo. Surgidos de entre la basura amontonada en la ciudad de Cleveland, su álbum de debú ya fue una obra definitiva que se escapaba de los esquemas. Ello llevó a encuadrarlos en una derivación curiosamente denominada “art punk”, sin que todavía esté muy claro (ni siquiera para David Thomas) lo que realmente significaba el término. “The Modern Dance” (78) estaba lleno de rabia, mensajes explícitos y cinismo, pero con todo ello, distaba mucho del típico panfleto de pesimismo con mensaje “vamos a quemarlo todo”. Más bien era un sentimiento expresado con perspicacia y elegancia, experimentado, alejado de lo obvio y muy impopular. En el disco aparecen temas simples y directos, como “Non-Alignment Pact”, “Street Waves” o “Life Stinks”, pero también puzzles imposibles como “Chinese Radiation” o la inclasificable “Sentimental Journey”, con ese adorno macabro de saxos deformes y cristales rotos. “Over my Head” sabe claramente a rock progresivo. La soberbia “Modern Dance” añade una tremenda nota de sofisticación, impensable en otras bandas aferradas a la tradición de arrebatos incendiarios. Y el tándem “Real World”-“Humour Me” los emparenta accidentalmente con Talking Heads, otro bicho raro y descolocado nacido por entonces.

En fin, después de treinta años, he aquí un homenaje a la facción marginal del punk. Aquellos que se quejaron en la sombra, rechazando los restos del gran banquete con amor propio y sin arrepentimiento. Aquellos que nos dejaron obras que, tanto tiempo después, no huelen a rancio ni a podrido, sino saludables y jugosas como si hubieran salido del horno hoy mismo.

www.ubuproyex.net

31 marzo 2007

AGENDA

ABRIL: Apuestas, noticias y comparaciones.

El tema del mes: la promoción-publicidad que se le da a los conciertos. ¿Por qué hay visitas y giras de las que no se cosca ni el Tato?. Por culpa del mutismo o de no haber escarbado lo suficiente, nos quedamos sin ver a Howe Gelb en febrero. Aún duele. Eso sí, que los Rolling Stones vuelven a España en junio ya se sabe desde hace días, y lo seguirán recordando con vehemencia para que los fanáticos ya damnificados en anteriores ocasiones vuelvan a picar el anzuelo. Somos malos, sí, y las apuestas sobre si tocarán o no están abiertas. Hagan juego, señores. También se ha enterado todo el mundo de la reunificación de The Police y su único concierto en septiembre en Barcelona, porque los tickets han salido de taquilla como churros. Y el rumor se ha convertido en notición: Björk (en la foto) estará en Bilbao, Segovia y Madrid en julio, en la semana crítica del verano, o sea, la que transcurre entre Summercase y FIB.

Hablemos del FIB… En opinión de algunos, ya no es necesario un cartel de relumbrón, porque el negocio está asegurado en cualquier caso (los 15.000 abonos vendidos, según la web oficial, son la prueba). Pero Wilco, The B-52´s, Antony & the Johnsons y Clap Your Hands Say Yeah suben el nivel, sin duda. La cosa cuadraba perfectamente para que la islandesa deseada estuviera allí, pero al final va a ser que no.

Lo que está claro es que, después de echar un vistazo informativo a los carteles de algunos festivales europeos (en concreto, los británicos) se llega a la conclusión de que no hace falta salir de casa. Glastonbury, que vuelve a celebrarse tras un año con la campiña en barbecho, anuncia a Arctic Monkeys, Björk y The Who. Reading y Leeds cuentan con Smashing Pumpkins, Nine Inch Nails, Red Hot Chili Peppers, Arcade Fire, Kings of Leon, Interpol, Bloc Party, Mäximo Park, Razorlight o Klaxons. En fin, nada que no se pueda igualar, incluso superar por estos lares.

Visitas interesantes del mes:

!!!- 6 abril. Madrid. Heineken.
7 abril. Barcelona. Razzmatazz.

COCOROSIE- 12 abril. Barcelona. Apolo.
13 abril. Madrid. Círculo de Bellas Artes.

PATRICK WOLF- 17 abril. Málaga. Teatro Cervantes.

ROGER WATERS- 21 abril. Barcelona. Palau Sant Jordi.

DEERHOOF- 21 abril. Barcelona. Nitsa.

SCISSOR SISTERS- 25 abril. Barcelona. Parc Forum.
26 abril. Madrid. La Riviera.

Y para los amantes de la electrónica, los días 6 y 7 de abril se celebra el segundo encuentro Klubbers´ Day en la Casa de Campo madrileña, con la crema del mundillo en un no parar: Busta Rhymes, Laurent Garnier, DJ Krush, Hell, Mistress Barbara, Dave Clarke, Autechre, Richie Hawtin, James Holden, Felix Da Housecat, Ellen Allien, Carl Craig, Green Velvet, Jimmy Edgar, Technasia, HD Substance… Pues éso, a ponerse fino y a bailar.

Foto:
www.rock.com

28 marzo 2007

DISCOS

LCD SOUNDSYSTEM. Sound of Silver.

Las leyes de Murphy, volumen II.

Pues sí, el listón estaba muy alto y lo normal era no superarlo. La opinión popular sobre “Sound of Silver” (2007) emplea el vocabulario de la decepción, cosa que a James Murphy le debe importar lo mismo que a mí: un pimiento. Porque el emperador de DFA no ha hecho más que lo que debía y para lo que estaba preparado; una continuación lógica de “LCD Soundsystem” (2004) con canciones tan buenas como las de aquel. “North American Scum” nada tiene que envidiar a “Daft Punk Is Playing at My House”, “All My Friends” mejora con creces “Great Release”, “Time to Get Away” es igual de pegadiza que “On Repeat” y “Us vs Them” formaría trilogía perfecta junto a “Beat Connection” y “Yeah”. El espíritu punk sigue vivo en “Watch the Tapes” y la sombra majestuosa de Kraftwerk se refleja en “Someone Great” y sobre todo en “Get Innocuous”, cuyo beat central destapa la visión de los robots descaradamente. El problema es que al haber menos canciones existe menos donde elegir. Pero hurgando con fe se saca petróleo, lo cual demuestra que no es un disco tan malo. O visto de otro modo, que su antecesor no era tan bueno.

www.lcdsoundsystem.com

24 marzo 2007

DISCOS

!!!. Myth Takes.

Destapando el tarro de las influencias.

2003: primer contacto con las tres admiraciones. Aparte del desconcierto que suscitaba el dichoso nombrecito, “Me and Giuliani Down by the Schoolyard” supuso descubrir a una banda que no se parecía a nada. La maniática tarea de encontrar un parentesco musical era imposible, porque esa mezcolanza de krautrock y funk con nidos rítmicos y nudos eléctricos dejaba la mente en blanco. 2004: “Louden Up Now” siguió conquistando territorios vírgenes y engordando la dificultad, aunque en un momento de iluminación transitoria apareció el nombre de A Certain Ratio como presunto familiar lejano. Ha llegado 2007, supuestamente el año definitivo para la comuna de los nómadas anti-pose, y con él “Myth Takes”, el lanzamiento sin paracaídas a los brazos de los mitos. Lo único se convierte en referenciado: referencias a Can, George Clinton, James Brown y un mensurable etcétera. Se diría que han sacrificado parte de la personalidad para hilar mejor las canciones, haciéndolas más concisas, por ende más cercanas, y en conclusión más pinchables y/o vendibles. Antes eran necesarias cien escuchas para prenderlas en la memoria, ahora se pegan a la primera como una lapa. Tal es el caso de “All My Heroes Are Weirdos”, “Must Be the Moon”, “Heart of Hearts” o “Bend Over Beethoven”, irreprochables pelotazos rompehuesos. Más comerciales, más del montón. Pero manda narices lo que enganchan…

www.chkchkchk.net

DISCOS

GRINDERMAN. Grinderman.

Anónimo australiano.

Nick Cave no para. Esta aventura podría entenderse como una estrategia juguetona de ocultación de su monstruoso ego, pero en realidad es un ejercicio de expresión libérrima. Si el disco hubiera llevado la clásica firma de las malas semillas no hubiera pasado nada, pues los subalternos son los de casi siempre: Warren Ellis, Jim Sclavunos y Martyn Casey. Pero la identidad del “hombre trituradora” (en honor a John Lee Hooker) le confiere un misterio subyugante y ayuda a una escucha que parte de cero y llega a infinito. Y ellos mismos insisten en defender un nuevo orden mediante la táctica del descarte.

Grinderman” (2007) desempolva el lado más fosco y furibundo de Cave, el autodestructor de The Birthday Party, el que ponía los pelos de punta en “The Mercy Seat”, “Jack the Ripper” o “Loverman”. Se agradece; cuanto más terrorífico mejor. El resultado es un álbum donde saltan chispas, de cuerdas estranguladas y pedales destripados, repleto de vomitonas punk, estallidos eléctricos pavorosos y envoltorios abruptos. La teatralidad de “Get It On”, el caos de “No Pussy Blues”, la innata elegancia soul de “(I Don´t Need You) To Set Me Free”, la procacidad casi poética de “Go Tell the Women”, el tempo angustioso de “Grinderman”, el aire funesto irrespirable de “Electric Alice”... En fin, otro puñado de gloriosas canciones pensadas y trabajadas codo con codo en el seno de un equipo donde, pese a todo, el jefe sigue siendo el jefe. Y que Dios asista al que lo discuta.


21 marzo 2007


CONCIERTOS

THE GRAVE YACHT CLUB. Albacete. Heartbreak Hotel. 16-3-2007.

Sweet Home Alicante.

La mayoría de las veces los descubrimientos se realizan por azar. Ya le pasó a Colón con el nuevo continente, a Newton con la manzana y a servidora con este simpático quinteto alicantino donde José K pone la voz y la acústica, Little Fish la eléctrica, Héctor las baquetas (y algún que otro numerito de breakdance), Litronas el bajo y Óscar otra guitarra y percusiones. Hank Williams, Lynyrd Skynyrd, The Band, Johnny Cash, Crazy Horse, Wilco, Centro-Matic, Creedence Clearwater Revival, Bob Dylan, Giant Sand, y un montón de influencias de ayer, ahora y siempre, flotando de soslayo como nubes sobre una sala con cuatro gatos mal contados pero muy bien pertrechados. Y hay que agradecerles que, pese al poco público, lo dieran todo de esa manera, fluctuando entre su “Get Drunk!” y nuevas composiciones del todo prometedoras. Canciones como “Hangin´of You”, “Rifle Man” o “Cowards´Parade” cambiaron el panorama de un viernes perezoso por una noche de musicón y espumosa fresquita, o sea, perfecta. Y si no nos acercábamos más al escenario era por tener mejor perspectiva del disfrute y complicidad sobre el mismo, logrados con apenas año y medio funcionando juntos (aunque de rodaje van sobrados). Es que debe motivar lo suyo tocar frente a Jim Morrison, Tom Petty, David Bowie, Mick Jagger, Elvis Costello, Jimi Hendrix, Pete Townsend, Bo Diddley, Frank Zappa, Lou Reed, Robert Plant, Tom Waits, Janis Joplin y demás luminarias, el público que faltaba sobre las paredes de este Heartbreak Hotel, santuario del rock´n´roll albaceteño, oasis de melómanos nostálgicos, Meca de la gente auténtica. Va por los alicantinos. Y también va por Antonio.

Crónica dedicada a Rous, Mary Jo, Carlos, José Carlos, Pedro y Araceli, que también lo vivieron.

www.myspace.com/thegraveyachtclub

14 marzo 2007

DISCOS

AIR. Pocket Symphony.

Tierra de nadie.

La creación de Dunkel y Godin ha llegado a tierra de nadie. Sus discos empiezan a moverse hacia un lugar cada vez más alejado de la electrónica escapista y más cercano al pop. Quizá fue así desde el principio de los tiempos (“Moon Safari” dígase), quién sabe… En “Pocket Symphony” (2007) proliferan aún más los instrumentos analógicos y acústicos, aunque el resultado sigue siendo parecido: música idónea para tupir duermevelas accidentales, cenas intelectuales y documentales de National Geographic o Pilot Guides. La belleza sigue apareciendo en forma de flash fotográfico en “Space Maker”, “Once Upon a Time”, “Mayfair Song”, “Left Bank” y “Night Sight”, pero el ambiente general es de abotargamiento, densidad y aguas estancadas. Solo “Napalm Love” y “Mer du Japon” inspiran movimiento y aire fresco. Y en cuanto a los invitados de honor, pasan por el atril con diferente suerte: Jarvis Cocker se ahoga en la soporífera “One Hell of a Party”, mientras que Neil Hannon defiende con honor la bonita “Somewhere Between Waking and Sleeping”, otra prueba fehaciente de que el futuro se llama pop. Si es que acaso hay futuro.

www.pocket-symphony.com/

12 marzo 2007

DISCOS

ARCADE FIRE. Neon Bible.

Literatura, épica, religión y música.

Cuando ya se ha dicho todo sobre un disco, cualquier nueva opinión no viene a cuento. Tema caducado. Por suerte Arcade Fire dan para escribir enciclopedias de tomos y tomos. Estética “gran depresión”, cultura de la metamorfosis y romanticismo heroico. No son del montón. ¿La mejor banda del mundo?. Es mucho decir. Pero tienen algo que no abunda, y el secreto ya es una verdad a voces. Su (esperadísimo) nuevo trabajo se cimienta en cuatro pilares de la sabiduría y el comportamiento humano.

Dicen que John Kennedy Toole decidió querer morir para no seguir siendo un don nadie. Y dejó inteligentísimas obras, como “La Biblia de Neón” o “La Conjura de los Necios” cuyo éxito ya no pudo saborear. Casualmente el primer disco de los canadienses respondía al título de “Funeral” (2004). Casualmente el segundo se llama “Neon Bible” (2007). Pero entre uno y otros no hay más relación que unas pocas palabras, porque Arcade Fire nacieron siendo mayores de edad y la gloria ha entrado por su puerta incluso antes de abrirla.

La épica es el territorio comanche de los inconformistas, luchadores y ambiciosos enfermizos, y Win Butler sin duda defiende el perímetro con solvencia. Por eso “Neon Bible” está lleno de pasión, de instrumentos, de capas y capas de sonido, de denuncias y alegorías, de oscuridad y maldiciones. La voz del susodicho suena más convincente que nunca, y la de su media naranja, la Chassagne, interpreta el canto de la sirena mejor que las siervas de Neptuno.

Y si de épica y ambiciones va el tema, comprar una iglesia no es más que la excentricidad necesaria y suficiente. Y convertirla en una fábrica de sonidos paganos es el hito único de desvirtuar la educación cuadriculada y el fanatismo. Un órgano (o dos o tres) pueden convertir canciones como “Intervention” y “My Body Is a Cage” en himnos tan soberanos y respetables como cualquier salmo de las escrituras.

Queda la música. Todo el mundo aprecia la estela de Bowie rondando entre los versos de “Black Mirror”, pero también la de U2 en “Keep the Car Running”, la de Leonard Cohen en “Ocean of Noise” o la de Elvis y Johnny Cash en “(Antichrist Television Blues)”. Amplitud de miras. Aunque hay una carencia dentro del cuerno de la abundancia, sí; falta esa canción para salir corriendo, para volverse loco, como aquella “Neighborhood #3 (Power Out)” o aquella “Rebellion (Lies)”. “Neon Bible” es una puesta de largo, un juramento de votos, pero falta una pizca del humor, la anarquía y los errores de cálculo de “Funeral”. Aún así, las emociones que desatan la bipolar “Black Waves/Bad Vibrations”, “Windowsill” o “No Cars Go” (recuperada de su primer EP, con un peinado y maquillaje nuevos y espectaculares) bien justifican cinco párrafos para hablar del asunto del año, el grupo del año, el disco del año y, probablemente, el concierto del año (en el Summercase). Se verá.

www.arcadefire.com

07 marzo 2007

DISCOS

THE FALL. Reformation Post TLC.

Superhéroes de clase obrera.

The Fall es un coche utilitario que salió de una fábrica de Manchester en 1979. Desde entonces ha estado zumbando por las carreteras sin apeaderos del punk como Pedro por su casa, y los abundantes cambios de bujías no han impedido que el motor siga sonando a sudor, alcohol y disturbio. “Reformation Post TLC” (2007) es la incontable carrera de Mark E. Smith, y de nuevo está llena de sus mítines repetitivos, guitarras abrasivas y bajos trepidantes. Sin experimentos, con ese sonido gastado y lejano tan de los ochenta, y con el suficiente carisma para crear canciones casi tan buenas como las de entonces. “Over! Over!”, “Insult Song” (ese bajo criminal), “My Door Is Never”, “Coach and Horses”, “The Wright Stuff” (el mítico y reverenciado órgano) o “Systematic Abuse” no desentonarían para nada como extras de “This Nation´s Saving Grace” (85). “Reformation!” y “Fall Sound” consagran el lado más metálico y robusto de la banda, y los diez minutos y medio de “Das Boat” su lado irresponsable y esquizoide. Y es que hasta se atreven con el country en “White Line Fever”. Por fortuna, en el oficio del rock no existe edad de jubilación. Dios salve a la reina… pero primero a The Fall.

www.thefall.info

05 marzo 2007

AGENDA

MARZO: VEDA ABIERTA.

Villarrobledo no se vende.

Qué poca justicia hay en la vida de los justos… Lo que parecía una patraña surrealista resulta que es verdad. La Matarile se lleva el Viñarrock a Benicasim, y la Mancha se queda sin la reunión musical más multitudinaria y simbólica de la geografía española. A pesar de ser un festival siempre seguido desde la distancia y por afiliaciones territoriales y sentimentales, las cagadas merecen denuncia. Y aunque la historia (dimes y diretes de negociantes fraudulentos y politicastros nulos incluídos) no está del todo clara, el caso es que las viñas se quedan sin rock. No es la primera vez que ocurre. Casos similares se han dado con otros eventos mudados sin remedio por capricho de las ganas, el espacio o el dinero. Lo del Viñarrock no es más que la gota última de un vaso apestoso y rebosante. ¿La última?. Qué digo, aún queda mucho por ver mientras siga habiendo gente capaz de vender a su padre por un puñado de guisantes…

Es buen momento para hablar de festivales. Se ha abierto la veda. Los primeros nombres del FIB anticipan que será más de lo mismo: un cartel híbrido para contento de nostálgicos (Iggy & the Stooges, The Human League), sibaritas (Calexico, Bright Eyes, Peter Von Poehl, Animal Collective, Peter Björn & John, Herman Düne) y veraneantes insurgentes (Muse, Arctic Monkeys, The Hives, Mando Diao). Pero cuidado, porque el Summercase se ha convertido en fiero competidor y alternativa favorable para fibers desencantados. El cartel de 2007 se presenta jugosito, con PJ Harvey, The Flaming Lips, The Jesus & Mary Chain, Jarvis Cocker, Arcade Fire, Air o LCD Soundsystem, entre otros. Sí, mucha figurita, pero menos kilómetros y mayor calidad de vida. Será cuestión de pensárselo.

Por suerte, el Primavera Sound come de plato aparte. El arte de superar lo insuperable. Smashing Pumpkins, Patti Smith, Barry Adamson, Girls Against Boys, Jonathan Richman, Billy Bragg, Wilco, Buzzcocks, Spiritualized, Sonic Youth... ¿Hace falta algo más para comprarse ya el abono?. Otra vez chapeau.

En estos primeros días de marzo hemos tenido la enésima visita a nuestro país de un viejo conocido: Yann Tiersen. También la esperada nueva gira de Kasabian y el curioso festival Spoken Word en Sevilla, nuevamente con parlantes de lujo como Blixa Bargeld (Einstürzende Neubauten), John Sinclair (MC5) o David J (Bauhaus). Y en las próximas semanas se vende piel a buen precio por ver a Chris and Carla (The Walkabouts) y a Kristin Hersh, y por colarse en la tercera edición del South Pop sevillano entre el 28 y el 31 de marzo (Mark Eitzel, Destroyer, Southern Arts Society, The Bitter Springs, Bonnie “Prince” Billy, At Swim Two Birds, etc). Eso o ahorrar para un verano muy caliente.

Foto Viñarock: flickr.com

23 febrero 2007

DISCOS

CLAP YOUR HANDS SAY YEAH. Some Loud Thunder.

Juan Palomo y Dave Fridmann.

Alec Ounsworth, ideólogo y voz cantante del quinteto neoyorkino, afirma cosas como ésta: “No renuncio a crecer, pero solo quiero que seamos grandes en nuestros propios términos”. ¿Sinceridad o persuasión?. También se le ocurre decir (en relación con los condicionantes que imponen los grandes sellos): “No me gusta que otra gente se inmiscuya en mi trabajo”. ¿Autosuficiencia o altivez?. El caso es que detrás de estas afirmaciones que despiertan cierta simpatía y lo colocan entre los “rebeldes con causa” del rock actual, las canciones de Ounsworth tienen chispa, originalidad y una drástica inteligencia. ¿Panda de amiguetes con hit de moda o grupo serio con futuro?. Su estreno de 2005 auguraba lo primero, pero “Some Loud Thunder” (2007) comienza a resolver ciertos (no todos) interrogantes que en el caso de algunos se contestan solos y en el de otros acaban en la basura sin solución. El disco habla por sí mismo, a grandes voces en la introducción (“Some Loud Thunder”) y el cierre (“Five Easy Pieces”), con discursos grandilocuentes como las sensacionales “Mama, Won´t You Keep Those Castles in the Air & Burning?” y “Love Song No.7”, letanías chistosas y mazurcas. Y si “Satan Said Dance” no es pegadiza e inmediata que venga Dios y lo vea. Siguiendo a David Byrne, Gordon Gano, Andy Partridge y Brian Wilson, pero a la distancia de seguridad reglamentaria. Algo así solo se consigue echándose amigos como Dave Fridmann. Porque una cosa es ser Juan Palomo y otra buscar el buen consejo de los que controlan el patio. ¿Humildad o necesidad?.

17 febrero 2007

RETROSPECTIVAS


LOVE. Forever Changes.

FAIRPORT CONVENTION. What We Did on Our Holidays.

Aquellos maravillosos años (a ambos lados del gran charco).

El final de los sesenta fue una época inolvidable. Acontecimientos de calado universal, reivindicaciones sociales hasta entonces nunca vistas, nuevas modas-filosofías y cómo no, una nueva era en la era de la música. Una época por desgracia no vivida, pero inmortalizada en documentos como el film “Woodstock” de Michael Wadleight (pecado no verlo; para amantes de la música y amantes del cine) y en todos aquellos sonidos una y otra vez redivivos como si el tiempo no existiera. Históricos vinilos relucientes vieron la luz en aquellos años. “Tommy” de The Who, “The Pipper at the Gates of Dawn” de Pink Floyd, “Astral Weeks” de Van Morrison, “Let It Bleed” de los Rolling Stones o el “White Album” de los Beatles en las islas británicas. “Electric Ladyland” de Jimi Hendrix, “We´re Only in It for the Money” de Frank Zappa, “Surrealistic Pillow” de Jefferson Airplane, “Green River” de Creedence Clearwater Revival o los homónimos de Buffalo Springfield y The Doors en la revuelta y descontenta América. Allá y acá, a un lado y al otro del Atlántico, los corazones de la gente latían, las mentes se sumergían en piscinas de nuevas ideas y ácidos, y los músicos fueron la voz alentadora y pregonera de todo ello. La retrospectiva de aquellos maravillosos años sería una enciclopedia interminable. Acotemos pues, sumergiéndonos en dos discos fascinantes que también forman parte de esta historia.

Los Angeles. California. “Forever Changes” (67) es un clásico. Está en millones de discotecas particulares, en los libros, en los museos y en los repertorios favoritos de muchos músicos actuales. El sobrecogedor talento de Arthur Lee y Brian McLean quedó plasmado en esta colección de joyas donde el folk y el rock se unen en un abrazo cálido y sincero en medio de una brisa intermitente de trompetas y arreglos orquestales. Arthur Lee era el capataz del grupo y su obstinada mente no tenía límite: composiciones complejas sin hilo argumental definido, poniendo notas perfectas en lugares inesperados para darle el vuelco definitivo a la canción, convirtiéndola en magistral, mágica y ante todo coherente. Así son “You Set the Scene”, “A House Is Not a Motel”, “Live and Let Live”, “The Red Telephone” y “The Daily Planet”. A sus espaldas, Brian McLean afinó su pluma para crear “Alone Again Or”, faro del álbum, brillante, sencilla y con cierto sabor a tequila (normal que Calexico se empeñen en perpetuarla, está hecha para ellos), y la encantadora “Old Man”, poesía con enseñanza (“ahora parece que las cosas no son tan extrañas, puedo verlo más claro, he encontrado mi camino”). Porque hablar de Love es hablar de poesía, en lo musical y en lo lírico. Hay versos con mensajes de todo tipo; de amor, desde luego, pero también de odio figurado (“hay un pájaro sentado en una rama; cogeré mi pistola, la tengo en la mano, porque está invadiendo mi territorio”), de duda (“me pregunto quién quedará mañana, ¿tú o yo?”), de resignación (“podría enamorarme de casi todo el mundo, pero esta noche volveré a estar solo”) y de esperanza (“estos son los tiempos y la vida que estoy viviendo, y afrontaré cada día con una sonrisa”). Por si las once perlas de que consta fueran poco, la edición de lujo de 2001 amplía el cargamento con la risueña “Wonder People (I Do Wonder)”, demos, versiones alternativas y alguna sorpresa más. La memoria de Arthur Lee (fallecido en 2006) puede considerarse honrada con este humilde homenaje.

Londres. Reino Unido. Bautizados a menudo como los Jefferson Airplane británicos y acreditados por los sabios como los inventores del folk-rock en las islas, Fairport Convention son tan fáciles de escuchar como difíciles de seguir. Su perpetuidad durante más de tres décadas y las idas y venidas de sus miembros hacen del ente un hotel de músicos más que la típica banda al uso. “What We Did on Our Holidays” (69) marcaba los comienzos del viaje y los primeros cambios a la vez. Fue el debú de Sandy Denny, la voz femenina más notable en la historia del grupo. El trabajo muestra claramente una intención de fidelidad al paradigma dylaniano. En él se pueden encontrar deliciosas melodías de vocación puramente folk (“Fotheringay”, “Book Song”), otras puramente rock (“Mr. Lacey”), preciosos himnos hedonistas y comunitarios (“No Man´s Land”, “Tale in Hard Time”), músicas tradicionales (“Nottamun Town”, “She Moves Through the Fair”) y quizá la canción más redonda en el vasto repertorio de la banda (“Meet on the Ledge”). También hay un palco de honor para dos referentes imprescindibles como el propio Bob Dylan y Joni Mitchell, en las versiones de “I´ll Keep It With Mine” y “Eastern Rain” respectivamente. Sabemos de dónde somos, pero hay algo oculto tras el horizonte.

Dos soberbios discos. Dos magníficos tesoros del legado de un momento. Un legado complejo, formidable y con mucho por descubrir todavía. Un momento lejano, pero sencillo de revivir ejercitando el músculo secreto que todo el mundo tiene en alguna parte: la imaginación.

www.lovewitharthurlee.com

www.fairportconvention.com

14 febrero 2007

DISCOS

CLINIC. Visitations.

Marca de la casa.

Platillos hirviendo, melódicas, clarinetes, organillos, guitarras ácidas, la dicción párvula de Ade Blackburn, ataques esporádicos de punk cavernícola y mucho humor inglés. Más de lo mismo. El campeón destacado sigue siendo “Walking with Thee” (2002) seguido por “Internal Wrangler” (2000) y “Winchester Cathedral” (2004), por este orden y a escasa distancia. Y este “Visitations” debe conformarse con un cuarto lugar para nada deshonroso. Muchas canciones se parecen a otras, qué remedio, porque la fórmula es original pero no mágica. Así, “Harvest (Within You)” retrotrae inmediatamente a “The Second Line” o a “The Equalizer”, y sin embargo está entre las mejores. “Children of Kellog” empieza como un calco de “Sunlight Bathes Our Home”, “If You Could Read Your Mind” se emparenta con “Internal Wrangler” y “Paradise” hace lo propio con “Kimberly”. Entre los elementos no tópicos, arpas y sitares para dar un nuevo aire inédito a “Animal Human” y “Jigsaw Man”. Y para acabar, la clásica balada: “Visitations” se une a la colección de epílogos jugosos junto a “Goodnight Georgie”, “For the Wars” y “Falstaff”. Sí, machacones, pero con etiqueta propia. Y mucho más creíbles que todas las promesas actuales del indie británico juntas.

www.clinicvoot.org

12 febrero 2007

DISCOS

GRIZZLY BEAR. Yellow House.

Manifiesto de los sueños.

La casa amarilla es un refugio levantado por el ser humano en medio de un bosque de sinfonías sin orquesta. Un lugar virgen donde sobreviven almas recién salidas de los cuentos de Andersen. Paladines y princesas que transitan por la Quinta Avenida cogidos de la mano. Caballos salvajes que trotan hacia la cima de la montaña en que se ha convertido el Empire State. Extraños batracios que esperan a la orilla del Hudson que alguien les de el beso definitivo.

La casa amarilla es el continente y el contenido, el lugar y el resultado. La banda sonora de todas esas historias que aún somos capaces de recrear en la imaginación como cuando éramos pequeños. Nanas construidas con guitarras, banjos, pianos tristes, vibráfonos y voces transparentes. Sí, nanas, pero no para niños. Porque en la casa amarilla la simplicidad no tiene amigos y el juego alcanza la dimensión de obras propias de los adultos o de jóvenes superdotados. Algunos dirán que es anti-folk, nuevo folk, acid folk, neo-psicodelia o rock experimental. Que lo llamen como quieran. Yo lo llamaré revelación. Yo lo llamaré grandeza. Yo lo llamaré sueño.

www.grizzly-bear.net

03 febrero 2007

DISCOS

DEERHOOF. Friend Opportunity.

Bemoles y sostenidos.

Un título bonito. Un aval en forma de directo aplastante. Una filosofía del todo vale y del no hay miedo. Resultado: discazo. Con menos canciones que el interesante “The Runners Four” (2005) y mayores posibilidades de prestar atención a cada una, “Friend Opportunity” (2007) se atreve a explorar muchos más terrenos convirtiendo la palabra eclecticismo en algo más simple que el mecanismo de un chupete. La dulce voz de karaoke nipón de Satomi Matsuzaki (conclusión: todas las hijas del sol naciente cantan igual) y la hiperactividad rítmica y creativa de Greg Saunier dan lugar a un cacao imprevisible que tan pronto sabe a folk (“The Galaxist”) como a jazz y musical de Broadway (“Whither the Invisible Birds?”) o a épica post-rock (“Look Away”), que osa lanzar órdagos al Beck más cósmico (“Kidz Are So Small”) o al John McEntire más inspirado (“Cast Off Crown”), y que no renuncia al destripe guitarrero ni al estribillo absurdo y pegadizo (“+81”). Un comienzo tan espectacular como “The Perfect Me” tiene la llave del cajón de sastre. ¡Campeones!.

www.deerhoof.killrockstars.com

REPORTAJES

ADIÓS A JAMES BROWN.

Diez razones para recordar a un genio.

El pasado 25 de diciembre nos comíamos los restos de la opípara cena de Nochebuena con la noticia de la muerte del padre del soul y el funk en todos los telediarios. James Brown dijo adiós a una vida por la que pasó dejando huellas de todo tipo. Sus escarceos con el vicio, su depravación congénita o su endiosamiento sin límites ya son historia en las páginas escritas del mito. Hazañas tristes que servirán para recordarlo con desdén o simplemente para olvidarlo como castigo. Ha muerto un gran nota. Pero también ha muerto un gran artista.

Al margen de las divergentes sensaciones que su figura es capaz de despertar, es justo reconocer que Mr. Dinamita puso patas arriba el estatus de la música negra en los años 60, reivindicando el papel principal de la comunidad de color en la construcción de armonías y ritmos, génesis impepinable de las incontables vertientes del baile. De su fábrica orgánica han surgido algunos de los clásicos más clásicos de la historia, esas canciones que todas las generaciones de una familia conocen alrededor de una mesa navideña. Un icono persistente no solo por su música; también por su forma de moverse, revolucionaria e imposible, por sus estrafalarios trajes y capas, por los grandes músicos que lo acompañaron (como Maceo Parker –curiosamente de gira estos días por nuestro país- o “Bootsie” Collins) y por supuesto, por su cruzada obsesiva en pos de la libre expresión de su raza.

Así, mientras su cuerpo presente todavía espera un lugar en el que poder descansar en paz, las menciones y tributos se disparan, y sus temas vuelven a ponerse de moda por millonésima vez. Ahí van diez buenas razones para montar un fiestón del quince y recordar al genio por sus buenas obras.

1. “I Got You (I Feel Good)” (65): la más conocida y una de las mejores. Música y letra simples para perpetuar el reinado de Chuck Berry.

2. “Get Up (I Feel Like a Sex Machine)” (70): himno de la generación funky que riza el rizo del ritmo y alcanza poderes hipnóticos. Vehemente y censurada, elegante y con clase. “Right on, right on”.

3. “Get Up Offa that Thing” (76): riffs contagiosos, secuencias de viento, un estribillo repetitivo a coro, palmas y buen rollo. Sublime.

4. “Papa´s Got a Brand New Bag” (65): una de las que le valieron un Grammy, con desarrollo idéntico a “I Got You (I Feel You)” e igual de pegadiza.

5. “Cold Sweat” (67): otro de sus números uno en el éxodo del soul al funk. El ritmo aún se contiene, pero el esqueleto empieza a moverse.

6. “Say It Loud (I´m Black and I´m Proud)” (68): un mensaje que hizo furor entre la comunidad y animó a romper cadenas. Escuchándola te entran ganas de ser negro.

7. “Mother Popcorn” (69): la garganta del padrino en pleno apogeo, y un cambio de ritmo a mitad de viaje tan vertiginoso que marea.

8. “The Payback” (73): entre funky y R&B, ese ritmo de guitarra da vueltas y vueltas en círculo para sostener otra de las más grandes.

9. “Get on the Good Foot” (72): con los mismos bajos, vientos y wah-wahs, pero más compleja y desarrollada. Otro James Brown.

10. “Super Bad” (70): otra repetición gloriosa a seis cuerdas y todo un manto de percusiones. “I´ve got soul and I´m super bad”. Pues éso.

www.godfatherofsoul.com

23 enero 2007

DISCOS

TV ON THE RADIO. Return to Cookie Mountain.

La especie dominante.

Pero leche, ¿qué es esto?. Un montón de meses ignorando el que quizá sea el mejor álbum de 2006 (con permiso de Dominique A). Toda una vida ignorando a esta pandilla de Brooklyn, ese barrio de la gran manzana que siempre nos recuerda el concurrido estanco de Augie en “Smoke” y “Blue in the Face”. Finalmente, el verbo se hizo carne y todas las palabras de elogio leídas/oídas sobre ellos mutaron en verdad. “Return to Cookie Mountain” (2006) es el disco que llevaba muchos años deseando escuchar. Adicción severa. Una conexión paranormal de soul, gospel, étnica, psicodelia, doo-wop, loops marcianos y rock de pedigrí. Semillas del pasado desfilando por un episodio de Futurama. Sin calificativo. Ya lo dice David Bowie, y el camaleón no es tonto. Y es que el propio Bowie se ha convertido en el fan número uno (yo soy el dos) de esta súper-banda. Su aparición en “Province” deja testimonio, aunque el verdadero traje a su medida sea la apabullante “Blues from Down Here”.

Dominio, esa es la palabra. Dominio de los ritmos, que convierten en superiores dos canciones de por sí redondas como “Hours” o la espacial “Playhouses”. Dominio de los tiempos, acelerando en “Wolf Like Me” (ya quisieran Bloc Party sonar así), calibrando en “Dirty Whirl World”, frenando en “Tonight”. Dominio también de las gargantas, magistralmente coordinadas en el gran himno “I Was A Lover” (Sly Stone se vuelve loco entre bytes), “A Method” o la apoteósica macro-protesta hippy con panderetas, traveseras y sitares “Wash the Day Away”.

Lo dicho, sin calificativo. ¿Para qué perderse en retóricas si las canciones hablan por sí solas?. Digamos simplemente que algo bueno y gordo se cuece en Brooklyn, y sigámosles la pista con atención. Porque en caso de hecatombe solo los fuertes sobreviven, y estos tienen pinta de comerse a todos los demás.

www.tvontheradio.com

AGENDA

Enero, Febrero... Show Must Go On.

La agenda vuelve. Y aunque en la mayoría de ocasiones no sirva más que para autoflagelarnos (imposible abarcarlo todo si no vives en Madrid o Barcelona y eres rico de familia), su inclusión obliga a estar bien informado (y evitar así perderse lo imperdible).

Después de unos meses sin nada reseñable que echarse a la chepa, el calendario de directos empieza a calentarse aunque a fuego lento. Enero termina con algunos visitantes muy dignos, como el prolífico Will Johnson (en la foto). Sin perder de vista sus proyectos (Centro-Matic, South San Gabriel, Undertow Orchestra), el norteamericano viene a pasear su más desconocida faceta de cantautor, demostrando que pertenece a la estirpe de artistas capaces de bajarse de la burra y ceder la gloria a cabezas de cartel (Micah P. Hinson, en este caso) de dudosa superioridad. Otras citas interesantes para estos días: la visita de los hermanos McDonald o lo que es lo mismo, los incombustibles Redd Kross, y la del incontestable John Cale apenas un año después.

Febrero viene con un acontecimiento que ha superado las expectativas por goleada: el renacimiento de Trent Reznor y sus Nine Inch Nails. Agotadas en un suspiro las entradas para sus shows en Madrid y Barcelona, añaden una fecha extra en cada ciudad para contentar a todos y disuadir la reventa. Y hablando de renacimientos, también resulta curioso el de los belgas Vaya con Dios, de los que se había perdido todo rastro con los años. Estarán en el Teatro Coliseum de Madrid el 26 de febrero.

Ahí no queda la cosa; más giras, como la de los prescindibles Mando Diao o la de Guillemots, última sensación del indie británico (¿serán tan espectaculares y frikis en vivo como reza la leyenda?).

Para acabar, es inevitable la mención al apartado “festivales”. DENUNCIA: lo de los precios escalonados empieza a convertirse en un circo insoportable. Sí, claro, es una estrategia de mercado consolidada para atraer compradores de expectativas. Pero al final los que esperan la oferta musical para sopesarla, valorarla y saber lo que van a comprar, los que no pueden elegir sus vacaciones y los que no pueden invertir los caudales hasta echar sus cuentas son los que se joden y acoquinan esos subidones de vergüenza que acabarán convirtiendo la música en directo en otro bien más de lujo (si acaso no lo es ya).

En fin, se agradece que el Primavera Sound cada vez tarde menos en empezar a revelar los nombres de su cartel: Low, Slint, Dirty Three, The Durutti Column, Comets on Fire, Band of Horses, Modest Mouse, Built to Spill... Claro, con cosas como éstas cualquiera no hipoteca los riñones.


Foto: Stijn Buyst en www.gonzocircus.com

17 enero 2007

DISCOS

JOAN AS POLICE WOMAN. Real Life.

Alma negra, corazón blanco.

A falta de platos calientes en 2007, siguen coleando perlas del año pasado. Después de un activo periplo como secundaria de lujo, Joan Wasser reivindica su talento en el brillante “Real Life” (2006). Su versatilidad (ya bien demostrada) como instrumentista se complementa con una voz sugerente, exquisita, sin límite de registro, al nivel de las más grandes. De Nina Simone a Aretha Franklin. Poco más de treinta minutos para decir las cosas a la cara, sin perder la sensualidad y buenas formas.

La historia de Joan es la historia de una rebelión tranquila. Y en esa búsqueda de un lugar en el mundo le acompaña la sombra alargada de tres nombres con los que compartió o comparte vida, trabajo e ideas. Primero: Rufus Wainwright. Testaferro y protector. Anduvo junto a él formando parte de su coral bizarra y abriendo algunos de sus shows. Y como todo se pega, incluso la hermosura a pesar del dicho, en temas como “Real Life” y “The Ride” late irremediablemente el encanto del susodicho. Segundo: Antony. Inspirador y amigo. Su presencia en la espectacular “I Defy” no es más que una contraprestación obligada por la contribución del violín de Wasser a la magia de los Johnsons. Nunca dos voces se hermanaron con tanto acierto. Tercero: Jeff Buckley. Compañero sentimental y lazo de unión con músicos diversos. El espíritu épico de la voz difunta deja de ser transparente para cobrar divinas formas en “Eternal Flame” y “Christobel”. Y la mente (susceptible y sobornable) se entretiene descubriendo interesantes coincidencias: “So Real”-“Real Life”-“Eternal Life”-“Eternal Flame”.

Un disco perfecto para devotos de los nombres anteriores, para amantes del soul y para coleccionistas de clásicos atemporales. Dignísima puesta de largo de una artista con futuro. El éxito es el presente. El anonimato ya es pasado.

07 enero 2007

DISCOS

SPARKLEHORSE. Dreamt for Light Years in the Belly of a Mountain.

Belleza desenfocada.

No hay nada mejor que escuchar el nuevo disco de una banda consagrada desde la nada, pues el nivel de exigencia es cero. De Sparklehorse solo existía el conocimiento de aquel espeluznante relato en el que Mark Linkous aseguraba haber estado muerto durante un lapso, pero su música era un universo desconocido hasta ahora. Casualidad o no, “Dreamt for Light Years in the Belly of a Mountain” (2006) tiene algo de experiencia trinitaria, como si la belleza de una melodía legendaria hubiera sido atrapada con un cazamariposas desde el más allá. Acordes que casan a la perfección para trenzar la canción perfecta, ausente de dulzor excesivo gracias a una producción de cortinas de polvo que convierten lo obvio en imágenes desenfocadas. “Getting It Wrong”, “See the Light”, “Some Sweet Day”, “Mountains” o “Knives of Summertime” nacen de esa materia prima. La pena es que el lado power de “Ghost in the Sky” y “It´s Not So Hard” no se prodigue más a lo largo de un disco cuya audición despierta duendes de su letargo invernal y dibuja paisajes en los que el rosa y el negro conviven en feliz armonía. Y la ignorancia pasada no es un lastre, sino un hecho natural que hace bueno el dicho de más vale tarde que nunca.



03 enero 2007

REPORTAJES

2006: OTRO AÑO DE MÚSICA.

Los discos que se quedaron por el camino.

Es inevitable: Navidad equivale a listados, resúmenes, balances y toda clase de ejercicios de recopilación sobre lo mejor y lo peor del año. Y yo no iba a ser menos. Así que echo la vista atrás y me acuerdo de un montón de discos que desfilaron por mi mp3 en 2006 y para los que no hubo palabras por falta de tiempo, salud, ganas o medios al alcance. Ahora es el momento de recuperarlos. Eso sí, sin más orden que el alfabético. Las categorías y numerajos se los dejamos a los eruditos pitagorines de la Rock de Lux. Recordaremos el 2006 por discos (y temazos) como éstos…

AKRON/FAMILY. Meek Warrior.
Comienza con un loco dominó de psicodelia extrema (“Blessing Force”) y acaba con un suculento postre de gospel espiritual (“Love and Space”). Y entre medias, folk marciano inconformista y más psicodelia setentera. Entre The Incredible String Band, la arquitectura amorfa de Can y las fechorías más naif de Frank Zappa. Para orejas cultivadas.
Temazos: “Lightning Bolt of Compassion” en su cara suave; “The Rider (Dolphin Song)” en la salvaje.

BARRY ADAMSON. Stranger on the Sofa.
Desde su caverna anti-mainstream, el músico absoluto vuelve a demostrar que en su chistera cabe de todo (rhythm & blues, cabaret, glam rock y vanguardia electrónica), que puede seguir siendo el más sombrío y ambiguo (“My Friend The Fly”, “Deja Morte”) y que también puede abrirse como los pétalos de una flor cuando le venga en gana (“The Long Way Back Again”, “You Sold Your Dreams”).
Temazo: “Officer Bentley´s Fairly Serious Dilemma”.

FINAL FANTASY. He Poos Clouds.
Pizzicatos y clavicordios. Ópera y musical. Un sorprendente viaje que puede acabar en cualquier parte: en la rapsodia bohemia de Queen, en las calles de Anatevka o en las bodas de Fígaro. En manos ajenas sería otra “divina comedia” ampulosa y pedante, pero en las de Owen Pallett se convierte en una obra llena de sensibilidad y madurez que enfrenta lo clásico a lo contemporáneo con valentía. Y que lo eleva a la recua de donceles iluminados junto a Sufjan Stevens, Teitur, Patrick Wolf o Zach Condon.
Temazo: “This Lamb Sells Condos”.

ISOBEL CAMPBELL (& MARK LANEGAN). Ballad of Broken Seas.
El legado de sus ex-bandas (Belle and Sebastian, Screaming Trees) es tan inconexo como el matiz de sus voces, pero juntos han creado un manual de sutileza pleno de referencias ilustres (ahí está su visión de “Ramblin´Man” de Hank Williams) que los convierte en pares complementarios aunque trabajaran separados. El amargo y el dulce. El reo y el hada. Baladas evocadoras y sublimes por las que matarían los mismísimos Tindersticks.
Temazo: “Black Mountain”.

LAMBCHOP. The Decline of Country & Western Civilization.
Nunca un disco aglutinó con tanto acierto las mil y una caras de la banda de Nashville. Curioso que lo consiga un recopilatorio con viejos singles, rarezas, versiones propias y ajenas y otro material huidizo. El bucolismo de siesta (“Soaky in the Popper”, “The Gettisburgh Address”), la experimentación transversal (“Two Kittens Don´t Make a Puppy”), la fanfarria de festival (“Nine”, “Loretta Lung”) y un homenaje impecable a Elvis Costello en “Beyond Belief”. 100% pura oveja.
Temazo: “The Scary Caroler (Fast)”.

LIARS. Drum´s Not Dead.
El tambor no ha muerto, por supuesto. Sigue siendo el ítem sagrado del trío neoyorkino para hipnotizar y crear confusión, oficio en el que ya son maestros. Imaginativo, ilimitado, siniestro y también muy cool. Danzas tribales, ceremonias de santería y rituales vudú ensamblados en un disco de una sola pieza que demuestra que aún no se ha inventado un género en el que clasificarlos.
Temazo: “A Visit from Drum”.

NEKO CASE. Fox Confessor Brings the Flood.
De una voz especial, un viaje a Tucson y el altruismo de algunos amigos (entre ellos, su ilustrísima Howe Gelb) no puede surgir otra cosa que no sea un disco impecable. Canciones elegantes, en constante evolución y orquestadas con somera. La música como conducto material de la historia, que al final es lo que cuenta, por muy manida, superflua o infantil que sea.
Temazo: “Dirty Knife”.

PETER, BJÖRN AND JOHN. Writer´s Block.
Desde la fría Suecia llega otra apuesta segura. Referentes de la música disco, Brian Wilson y la época psicotrópica de los Beatles en una colección de bellas (y divertidas) canciones donde la melodía perfecta y la percusión suicida se dan relevos constantes. Sin ningún ánimo de lucro, pero con un beneficio pasmoso. Revelación del año.
Temazo: “Let´s Call It Off”.


THE RACONTEURS. Broken Boy Soldiers.
Aunque el primer corte (“Steady As She Goes”) anuncia un nuevo hype cansino de temporada, el divertimento paralelo de Jack White y Brendan Benson resulta ser una nostálgica mirada hacia el rock de los sesenta. Guitarras pomposas, órganos Hammond y puzzles de voces en nueve canciones sabrosas (quitamos la primera) que invocan irremediablemente los sonidos de The Who.
Temazo: “Broken Boy Soldier”.

STEREOLAB. Fab Four Suture.
Sus discos sin bajos trotones, loops, casiotones y sordinas no son suyos. Como es habitual, vuelven a facturar un trabajo vibrante y luminoso donde no hay un solo corte a despreciar (de los doce y las fascinantes subdivisiones de cada uno). “Plastic Mile”, “Vodiak”, “Excursions into Oh, A-Oh” o “Widow Weirdo” son muestra aleatoria y prueba fehaciente de la fidelidad a un estilo que los ha convertido en únicos e inimitables.
Temazo: “Interlock”.

STUART A. STAPLES. Leaving Songs.
La audacia compositiva de los primeros Tindersticks ha desaparecido, pero la voz de este hombre puede convertir en buena hasta la canción más mediocre. Demostrado queda en “The Path” o “One More Time”. Un viaje a Memphis y otro paso adelante en la religión pro-Townes Van Zandt. Soul, folk, country (con pedal steel incluido) y el habitual complemento femenino.
Temazo: “Already Gone”.

TAPES´N´TAPES. The Loon.
Publicado este año en nuestro país (data del 2005) después de un boca a boca fabuloso, comprende un manojo de canciones entretenidas, frescas e ideales para jugar al “me recuerdan a..”. Me recuerdan a The Kinks, Pixies, Talking Heads o, cómo no, Wire (por algo “Chairs Missing” es su álbum favorito). Lo mejor: su facilidad para alternar tiempos, estilos y ritmos. Lo peor: ese sospechoso tufillo a nuevo grupo de moda.
Temazo: “Insistor”.

TEITUR. Stay Under the Stars.
Compositor impecable, poeta de diario, el danés firma uno de los discos más emotivos y escuchados de la temporada. Porque sus historias de sentimientos, de lugares físicos, de sueños infantiles, no cansan. Porque su folk aterciopelado con deliciosa guarnición de arreglos clásicos engancha. Porque esa voz inmaculada y explotada con fe y esmero convence por completo. ¿Pariente cercano de Antony?.
Temazo: “Thief about to Break In”.

WILLARD GRANT CONSPIRACY. Let It Roll.
Las tribulaciones de Rob Fisher son similares a las de Nick Cave, pero desde el otro lado del charco (y si no, dedicarle un par de escuchas a la imponente “Let It Roll”). También se parecen a las de Kurt Wagner (y si no, prestar atención a “Breach” o “Crush”). Aparte de comparaciones, he aquí otro gran disco desde esa América en la que todo es más estanco, bruto y complicado, y las distancias se multiplican. Como distancia hay entre canción y canción, todas diferentes, todas especiales si se les dedica su justo tiempo.
Temazo: “Flying Low”.