Mostrando entradas con la etiqueta DISCOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DISCOS. Mostrar todas las entradas

28 febrero 2025

REPORTAJES

MOGWAI: EL FUEGO MALO Y EL OÍDO ESTRESADO 

No, no os creáis que me he despistado y se me pasó que Mogwai estrenaban nuevo disco el 24 de enero. Qué va. De hecho, el álbum ya estaba comprado dos meses antes de su lanzamiento, así como entradas para asistir a su puesta de largo en sendas fechas en Hamburgo y Berlín. Pero se escribió tanto sobre él en aquellos días que más palabras sobraban. Y se siguen escribiendo cosas un mes después, mayormente en términos admirativos. No es para menos. Los de Glasgow han vuelto a cantar bingo. Era difícil igualar una obra como “As The Love Continues” (2021), incluso llegar a un nuevo top en los charts. Pero ya los conocemos: ellos jamás miran hacia atrás, solo hacia adelante, y las gestas son solo anecdóticas y coyunturales. Esta vez alcanzaron el número cinco, que tampoco está nada mal. Pero eso no es lo que cuenta; lo verdaderamente crucial es que “The Bad Fire” (2025) es otro disco enorme. No hace falta hablar más del nombre, de lo que significa el volcán ni de las crudas circunstancias personales que acompañaron en su creación. Tampoco hace falta insistir en que produce John Congleton por primera vez, ni en que Luke Sutherland (el sexto fantástico) vuelve a marcarse colaboración. Vayamos al contenido, a la chicha, que a fin de cuentas es lo que importa. 

Habíamos conocido previamente tres sencillos, en esas dosis de adelanto con las que les gusta inaugurar para poner los dientes largos al personal. Y las sensaciones eran nebulosas; algunos levantaban la ceja al encontrarse tres temas con presencias vocales, más cercanos al canon pop que al maremágnum eléctrico tradicional. Solo era una jugarreta, que en eso también son duchos y genuinos. “The Bad Fire” definitivamente no es un álbum pop, sino un poco de todo a la vez, como si los Mogwai de todos los tiempos se hubieran dado la mano en un compendio de diez cortes. Se puede escuchar a los Mogwai de crescendo y muro sónico en “Hi Chaos” y en “If You Find This World Bad, You Should See Some of The Others” (qué título); a los experimentales y polirrítmicos en “God Gets You Back”; a los de pop canturreable en “Fanzine Made of Flesh”; a los robóticos (vocoder mediante) en “Lion Rumpus”; a los digital-rock en “What Kind of Mix Is This?” o a los de banda sonora en “Pale Vegan Hip Pain” o “Fact Boy”. Y luego hay dos temas que abren una nueva puerta, dos florituras que demuestran que, después de treinta años, aún son capaces de sorprender al oyente asiduo, fanático y adivinador. Una es “18 Volcanos”, que los refleja en el espejo del shoegaze de una forma elegantísima. Otra es “Hammer Room”, el bombón del disco, una sorpresa que bebe de la electrónica juguetona de los 70, aparcando la solemnidad que siempre los caracterizó para mostrar su cara más infantil y rutilante. 

Todas las críticas leídas de este álbum hasta ahora son positivas. ¿Por qué será? Y claro, después de escuchar ese precioso vinilo verde (también lo hay en translúcido, negro, amarillo, rojo; cómo cuidan las ediciones, como buenos coleccionistas que son) surge la curiosidad de cómo sonarán esas nuevas canciones en directo. Así que nos vamos hasta Alemania para comprobarlo. En el pequeño Grosse Freiheit 36 de Hamburgo la cosa quema demasiado y los decibelios se vuelven veneno. Desde el primer balcón del Admiralspalast de Berlín se hace más llevadero, pero sigue doliendo un poquito. ¿Se les ha ido la cabeza? ¿Han subido el nivel de los Fender y los Orange del 11 al 12? ¿Han vuelto a los tiempos en los que abrían grietas en los suelos y espantaban a los cuervos? Bueno, nadie me ha sabido responder a esta pregunta, salvo mi otorrino (indirectamente). Se llama “síndrome del oído estresado”. De repente no puedes tolerar los sonidos (ni con tapones), no hablemos ya de un concierto de rock de pico de 120 dB. Así que, ojo: los shows de Mogwai están contraindicados para situaciones de estrés lacerante. Lo cual no impide el elogio hacia su archiconocida rotundidad en escena y su don para ofrecer exactamente el repertorio que no esperas. En Hamburgo rescataron “Ithica 27 o 9”, “Auto Rock” y “May Nothing But Happiness Come Through Your Door” contra todo pronóstico. En Berlín volvieron sobre “Friend of The Night” y “Cody”, y arrasaron con “My Father, My King”. Y por cierto: las nuevas canciones las clavan como si llevaran veinte años tocándolas. El único reparo quizá sea ese nuevo diseño visual con tubos de neón al estilo Pigalle en el que no se les termina de ver (mejor los simples focos giratorios). Ahora hay que curarse los oídos, los nervios y la mente, y poder disfrutarlos de nuevo (próximamente en Madrid) con la intensidad y el gozo de siempre. 



SET HAMBURGO (GROSSE FREIHEIT 36, 6-2-2025): “God Gets You Back”, “Hi Chaos”, “I´m Jim Morrison, I´m Dead”, “What Kind of Mix Is This?”, “If You Find THis World Bad, You Should See Some of THe Others”, “Ithica 27 o 9”, “Fanzine Made of Flesh”, “Auto Rock”, “2 Rights Make 1 Wrong”, “Ritchie Sacramento”, “Remurdered”, “Lion Rumpus”// ““May Nothing But Happiness Come Through Your Door”, “Like Herod”. 

SET BERLÍN (ADMIRALSPALAST, 11-2-2025): “Hi Chaos”, “Kids Will Be Skeletons”, “If You Find THis World Bad, You Should See Some of THe Others”, “Friend of The Night”, “Cody”, “Ritchie Sacramento”, “What Kind of Mix Is This?”, “2 Rights Make 1 Wrong”, “Fanzine Made of Flesh”, “Hammer Room”, “Lion Rumpus”, “We´re No Here”// “My Father, My King”.

29 diciembre 2024

DISCOS

LOS DISCOS ESCUCHADOS (ENTEROS Y VARIAS VECES) EN 2024 

Un poco cansada ya de leer las típicas listas con los mejores discos de 2024, de no entender la mayoría y de llevarme gratas sorpresas con unas pocas, decido que yo también me mojo. Aunque no lleguemos a todo lo que se cuece y sigamos siendo selectivos, han pasado muchos álbumes por nuestras manos y oídos en este año. Vamos a hacer una lista, no ya de los mejores, sino de los que hemos logrado escuchar hasta el final del tirón, y más de una vez. Porque vaya lo que cuesta que un disco nos haga cosquillas o nos remueva las fibras últimamente. Y es raro que, en un año con nuevos discos de Nick Cave, Mercury Rev, Pearl Jam, Amen Dunes o Tindersticks, ninguno esté en el top 10. Pero… 

ARAB STRAP “I´m Totally Fine With It, Don´t Give a Fuck Anymore”

¿Por qué? Porque, en su reciente renacer, Aidan Moffat y Malcolm Middleton están clavando los mejores trabajos de su vida. Porque este quizá sea su disco más bailongo (esas cajas de ritmos). Porque el título mola. Porque “Alatoncennes”, “Hide Your Fires” y “Strawberry Moon” son brutales. Porque la letra de “Safe & Well” inquieta y da mucho que pensar. Porque vuelven a publicar en Rock Action Records. 

BEAK> “>>>>”

¿Por qué? Porque ese pastiche krautrock-folk-funky-psicodelia engancha. Porque las líneas de bajo de Billy Fuller son matadoras (ojo a “The Seal” y “Secrets”). Por ese bonito homenaje a Crosby, Still & Nash en “Hungry Are We”. Porque al fin pudimos verlos en vivo en este 2024 (y nos encantaron). Porque el artwork del álbum es brillante y tronchante. Porque son unos músicos arriesgados y una gente estupenda. 


BETH GIBBONS “Lives Outgrown”

¿Por qué? Porque volver a tenerla activa es todo un acontecimiento. Porque no se puede transmitir más con una voz tan frágil. Porque junto a Lee Harris y James Ford ha creado una obra de folk psicodélico sublime. Porque “Floating on a Moment”, “Lost Changes”, “Oceans” y “Whispering Love” son tan emocionantes que dan ganas de llorar. Porque quizá sea el mejor disco del año. 

THE CURE “Songs of The Lost World”

¿Por qué? Porque hacía 16 años que no nos llevábamos una novedad suya a la boca. Porque vuelven a sus orígenes, ese sonido genuinamente oscuro que se desintegró tras “Disintegration” (89). Porque el elogio y la fama jamás pueden con su humildad. Porque la edad jamás puede con su ilusión. Porque “Alone” y “Endsong” son dos de los mejores temas compuestos y grabados en la última década. Porque son The Cure, y punto. 

DEADLETTER “Hysterical Strength”

¿Por qué? Porque su sonido es tan potente que abruma. Porque parecen una fiesta con Gang of Four, Devo, Psychedelic Furs y Talking Heads en la lista de invitados. Porque estos también se han dado cuenta de que el saxo es puro rock´n´roll. Porque “More Heat!”, “Bygones”, “A Haunting” y “Hysterical Strenght” son bestiales. Porque siempre es agradable añadir el nombre de una banda nueva a la lista de favoritos. 

FAT WHITE FAMILY “Forgiveness Is Yours”

¿Por qué? Porque aglutinan en poco más de media hora todos los géneros de la música popular de las últimas seis décadas. Porque pueden transmutarse en Syd Barrett, Leonard Cohen, Primal Scream, dEUS, Cole Porter o en quien les dé la gana. Porque es cortito y al grano. Porque “John Lennon” es una pieza maestra. Porque “Bullet of Dignity”, “Feed The Horse” y “Work” también son de diez. 

THE JESUS & MARY CHAIN “Glasgow Eyes”

¿Por qué? Porque siguen evolucionando sin perder su esencia. Porque “Mediterranean X Film” y “Chemical Animal” son magníficas. Porque los ritmos repetitivos de “Discoteque” y “Silver Strings” te ponen en trance. Por todos los nombres míticos que aparecen en “The Eagles and The Stones”. Por el curioso homenaje a The Velvet Underground en “Hey Lou Reid”. Porque grabaron en el Castle of Doom. 

KELLEY STOLTZ “La Fleur”

¿Por qué? Porque a este fenómeno nunca se le acaban las ideas. Porque siempre te devuelve la fe y las ganas de escuchar música. Porque vuelve a grabar él solito en su cueva de San Francisco. Porque de nuevo hay un poco de todo (trazas de rock, disco, psicodelia), aunque básicamente sea un disco pop. Porque “Human Events”, “Victorian Box” y “Awake in a Dream” se salen. Porque la portada vuelve a ser espectacular. 

NADINE SHAH “Filthy Underneath”

¿Por qué? Porque nos robó el corazón en el Big City. Porque da gloria oírla (y verla) cantar. Porque, aunque este no sea su mejor disco (¿abuso de sintes y programación?), siempre tiene algo genuino que ofrecer. Porque los exóticos estribillos de “Topless Mother” y “Food for Fuel” se pegan como lapas. Porque “Keeping Score” y “Greatest Dancer” alcanzan la categoría de himno nacional. Porque se merece una buena reseña de una vez por todas. 

PRIMAL SCREAM “Come Ahead”

¿Por qué? Porque después de ocho años los echábamos de menos. Porque no olvidamos los buenos ratos que nos han hecho pasar en festivales varios. Porque las memorias de Bobby nos encantaron. Porque una dosis de gospel, R&B y funk en un día gris y aburrido es mano de santo. Porque si quieres bailar, te puedes hinchar. Porque en las bajas revoluciones lo bordan (magníficas “Heal Yourself” y “Melancholy Man”). Porque es un discazo de principio a fin.

10 enero 2023

DISCOS

UN RESUMEN DE 2022 (SEGUNDA PARTE)

DAMIEN JURADO “Reggae Film Star”

Es inevitable: Damien cada vez recuerda más a Nick Drake. La diferencia es que uno fue efímero (quién sabe lo que hubiera podido lograr) y el otro es incombustible. Se confirma que sus álbumes no son canciones reunidas al azar, sino novelas musicadas con su propio argumento. Letrista sin parangón y fuente melódica inagotable, vuelve a plasmar en estos temas una sensibilidad superlativa. Los tiempos de las producciones repujadas ya pasaron; instalado de nuevo en el lo-fi y la intimidad, sigue emocionando sin remisión.

Grandes: “Roger”, “Roger´s Audition”, “What Happened to the Class of ´65”, “Location, Undisclosed (1980)”, “Day of the Robot”, “Taped in front of a Live Studio Audience”.


DRY CLEANING “Stumpwork”

Pocas bandas nacen pisando tan fuerte y con tanta personalidad. Es lo que le ocurre a este cuarteto londinense, que con apenas dos años de vida y dos álbumes ya huelen a indispensables. Mientras en “New Long Leg” (2021) tiraban hacia el post-punk de bajos palpitantes (a lo Banshees o Joy Division), en este “Stumpwork” (2022) se decantan más por el noise, experimentación y distorsiones sin fin, de nuevo con John Parish a los mandos. Como hacerte una tortilla con Felt, Yo la Tengo, Pavement, Arab Strap y Sonic Youth. Casi nada.

Tres magníficos tours de force: “Anna Calls from the Arctic”, “No Decent Shoes for Rain” y “Liberty Log”.

 

JACK WHITE “Entering heaven alive”

Como un Ferrari a doscientos por hora, Jack White ha publicado dos álbumes en 2022. Entre su lado más megalómano (expuesto en “Fear of the Dawn”) y el lado más retrospectivo, me quedo con el segundo. En este disco el de Detroit vuelve de nuevo la vista a los clásicos, a las raíces, al blues, country-folk o al mismísimo swing, demostrando que posarse en los tejados de la Historia le sienta de maravilla.

Los mejores temas: “A Tip from You to Me”, “I´ve Got You Surrounded (With My Love)”, “A Tree on Fire from Within”, “If I Die Tomorrow”, “A Madman from Manhattan”.

 

KEVIN MORBY “This Is a Photograph”

Poco imaginábamos que este tipo llegaría dónde ha llegado cuando se dedicaba a marcar el ritmo de aquellos olvidados Woods. En una carrera imparable, el tejano va enfilado hacia el inventario de clásicos eternos. Ahora compone un álbum sobre la muerte en la ciudad de Memphis, apostando por iconos inmortales. Con todos los ingredientes habituales en su música, tirando de folk, blues, soul y jazz con la fuerza de un estibador, construyendo y adaptando para no chirriar en un mundo donde lo vetusto y lo moderno ya se confunden.

Increíbles: “This Is a Photograph”, “A Random Act of Kindness”, “Rock Bottom” y “Five Easy Pieces”.

 

LAURA VEIRS “Found Light”

La cantautora de Colorado se ha convertido también en una de las fijas en las habituales misceláneas. Su último álbum vuelve a mecerse en el minimalismo, cosa que para nada resulta monótona. Ella sola, con su encandiladora voz y una guitarra acústica pueden despertar más emociones que cualquiera de su rango. Igual de especial resulta con el adorno de una pequeña base electrónica o un ligero arreglo de cuerda o metal. Y cuando engancha la guitarra eléctrica es realmente abrumadora.

Muy especiales: “Autumn Song”, “Seaside Haiku”, “My Lantern”, “Can´t Help But Sing” y “Winter Windows”.   

 

SHARON VAN ETTEN “We´ve Been Going About This All Wrong”

Otra mujer que tiene algo. Entre otras cosas, el don de la ubicuidad para moverse entre lo indie y lo mainstream sin que llegues a darte cuenta de a qué lado de la línea estás. Quizá en esta ocasión estemos más cerca de lo segundo (solo hay que oír su single “Mistakes”), pero como su voz engancha tanto, te acabas sometiendo al embrujo. Lo mejor: esos colchones ocasionales post-rock sosteniendo sus virguerías vocales.

Me quedo con “Darkness Fades”, “Home to Me”, “Anything” y la épica segunda mitad de “Born”.

 

THE SMILE “A Light for Attracting Attention”

El confinamiento COVID jodió bastante el negocio musical, pero también fue para muchos la oportunidad de improvisar y reinventarse. Eso ha ocurrido con Thom York y Jonny Greenwood, dos artistas con culo de mal asiento que no podían quedarse quietos. Junto al baterista jazz Tom Skinner lanzaron su proyecto paralelo a Radiohead y el resultado, a tenor de lo que Radiohead han sido capaces de hacer con los años, podría pasar por otro disco de Radiohead sin problema. Pero no es así: es un invento que reivindica su autonomía. Trece temas que engloban un poco de todo: electrónica, ritmos afro, jazz, funk, math rock, música celestial y hasta un buen tema punk (“You Will Never Work in Television Again”). Un disco nada fácil, pero ¿cuándo fue fácil esta gente?

De lo mejor: “The Same”, “Pana-Vision”, “Open the Floodgates”, “Free in the Knowledge”, “A Hairdryer”, “Waving a White Flag”.

 

SPOON “Lucifer on the Sofa”

Abrir un disco con una versión de “Held” de Smog es de tener muchos huevos, señor Daniel. Y menudo pedazo de versión, oiga. Después de coquetear con la electrónica en “Hot Thoughts” (2017), la banda de Austin ha vuelto al ABC del rock y el R&B. No es un disco deslumbrante, pero su simple firma y título atraen, y mucho. Y como la pluma del amigo Britt siempre está fina e inspirada, a la tercera o la cuarta escucha ya lo ves como un clásico de toda la vida. Bandas como esta son indispensables.

Muy buenas: “Held”, “The Hardest Cut”, “Wild”, “My Babe”, “Satellite”.

 

YARD ACT “The Overload”

Por fortuna a veces brota alguna nueva banda capaz de capturar atenciones y hacer fluir la sangre. Es lo que ocurre con estos chicos de Leeds, sensación del año en UK. Su adictiva música se mueve entre el post-punk y el art rock de barrio, bordando los ritmos y recordando los fraseos de otros crooners del gamberreo como Mark E. Smith o Shaun Ryder. El disco es una crítica al absurdo del mundo y una oda a la diversión. Ah, y sus videos son tronchantes.

Temazos: “The Overload”, “Dead Horse”, “Payday”, “Quarantine the Sticks”, “Pour Another”.

01 enero 2023

DISCOS

UN RESUMEN DE 2022 (PRIMERA PARTE)

Yo lo intento. Escucho lo que me sugieren. Navego por las novedades. Pero no sé qué me ocurre: poco logra ya sorprenderme o enamorarme. Tanta variedad me aturde. ¿La música se acabó en los 90? Alguien dijo eso una vez. Verdad o no, al final siempre acabamos en lo mismo, apostando por los caballos veteranos. Son los que no suelen fallar. Estos son algunos de los discos más escuchados y disfrutados de 2022. La primera parte; aún estamos cortando tela. 

ALDOUS HARDING “Warm Chris”

Esta mujer tiene algo. Tiene magia. Y con cada disco logra sorprendernos un poquito más, llevándonos de viaje por sus originales parajes sonoros llenos de fantasía folk-pop con ecos clásicos y cinematográficos. De su asombroso surtido de recursos vocales, para qué hablar. Escuchar a la neozelandesa se ha convertido en un auténtico placer, un bálsamo infinito. Bravo por ella.

Cinco maravillas: “Fever”, “Lawn”, “Passion Babe”, “She´ll Be Coming Round the Mountain”, “Leathery Whip”. 


THE BLACK ANGELS “Wilderness of mirrors”

Al principio es despistante; las tres primeras canciones suenan a algo ya masticado y regurgitado hasta la saciedad. Error: “El Jardín” da el pistoletazo de salida a una sucesión de majestuosos retratos psicodélicos en una riquísima variedad de poses, con un sonido que los hace únicos, con su músculo, misterio y sombras habituales, pero con nostalgia y melodía añadidos a su catálogo de recursos. Un viaje inolvidable en sí mismo, quizá el mejor álbum de su carrera. Decir que son los 13th Floor Elevators del siglo XXI, ¿sería mucho decir?.

Los mejores temas: el que quieras desde “El Jardín” hasta el final. Para escoger algunos especialmente enormes: “La Pared (Govt. Wall Blues)”, “The River”, “Wilderness of mirrors”, “Here & Now”, “Vermillion Eyes”, “Suffocation”.

  

THE BRIAN JONESTOWN MASSACRE “Fire Doesn´t Grow on Trees”

Anton Newcombe no se cansa. La banda mutante de Portland ha publicado este año su vigésimo disco, y ya andan anunciando el siguiente. Banda mutante en cuanto a elementos integrantes, no en cuanto sonido. Siguen fieles a su amor por el rock psicodélico, con otra declaración deliberada y llena de melodías absolutamente brillantes.

Grandes canciones: “The Real”, “What´s in a Name”, “Before and Afterland”, “#1 Lucky Kitty”. 


EELS “Extreme Witchcraft”

Si este no es el mejor disco de 2022, le falta un pelo. Las anguilas siguen en brutal forma, en otra exhibición de poderío rock-blues-pop que recuerda al impacto radial de viejos trabajos como “Souljacker” (2001), “Hombre Lobo” (2009) o “Wonderful, Glorious” (2013). No obstante, el señor E se vuelve a aliar con el insigne John Parish (al igual que ocurriera en “Souljacker”), compartiendo créditos y méritos. ¿Compartirán también escenario en la futura gira por nuestro país? (En abril de 2023: yo ya tengo mi entrada).

Lo mejor: pues casi todo, pero destaquemos “Strawberries & Popcorn” (muy naif), “Steam Engine” (muy blues), “Grandfather Clock Strikes Twelve” (muy Beck) “Stumbling Bee” (muy Beatles) y “The Magic” (muy glam). También “Better Living Through Desperation” y “What It Isn´t” (muy… no sé cómo describirlas). 

   

MEAT WAVE “Malign Hex”

A falta de una pera de boxeo para liberar tensiones, una buena dosis de punk-rock contundente no es mala alternativa. Descubiertos recientemente, pese a llevar ya cinco álbumes a sus espaldas, el trío de Chicago entra en la lista de favoritos del año por tres razones con tres títulos: “Honest Living”, “What Would You Like Me to Do?” y “Waveless”. Tres canciones donde el ruido y la melodía se abrazan a la perfección. El resto es pura rabia, con alguna gota de melancolía gótica. Una hibridación entre Pixies, Foo Fighters, Rage Against The Machine o los The Walkmen de “The Rat”. 


MILES KANE “Change the Show”

He aquí un disco de buen rollo, para elevar los ánimos hasta el cielo. En su cuarto álbum, el peculiar Miles Kane dedica su particular homenaje a los sonidos del Northern Soul de su England natal, sin olvidar esos inevitables guiños a una de sus influencias mayores: el glam-rock en general y T-Rex en particular. Canciones llenas de swing, de alma, de poderosa instrumentación, de exuberancia coral y de estribillos catalizadores. Nos atrapó con “Rearrange” y “Coup de Grace” y había que darle su momento.

Tres temazos: “Don´t Let It Get You Down”, “Tell Me What You´re Feeling” y “Change the Show”. 


SPIRITUALIZED “Everything Was Beautiful”

Ya estábamos echando de menos los movimientos espaciales de Jason Pierce, la interminable ingravidez lisérgica que suponen sus canciones más ruidosas, su huracán psicodélico de distorsión y repetición. Ya casi habíamos olvidado que, cuando este sonido te engancha, te hipnotiza y ya no puedes bajar del carro. Con solo siete canciones, la mayoría desechadas de las sesiones de su anterior trabajo “And Nothing Hurt” (2018), vuelven a dar en la tecla, remarcando su arrolladora personalidad en el universo underground. Ahora a ver si consigues montar el puzle que es la portada y tener el estuche para tus dosis. No hace falta receta.

Grandes: “Best Thing You Never Had (The D Song)”, “Let It Bleed (For Iggy)”, “The Mainline Song”, “The A Song (Laid in Your Arms)”. 


WARMDUSCHER “At the Hotspot”

Recién descubiertos en este 2022, el bizarro combo afincado en Londres no pasa desapercibido. Su música es un pastiche delirante que abarca (y a veces amontona) un sinfín de géneros: punk-rock, funk, disco, techno-pop, hip-hop, soul, easy listening y lo que se os pueda ocurrir. Impactaron con su anterior largo “Tainted Lunch” (2019) y sus categóricas y bailables “Midnight Dipper” y “Disco Peanuts”. Vuelven con otro tanto de lo mismo, con menos rock y más música disco, pero con la misma actitud chocante y corrosiva. Para no aburrirse.

Trallazos: “Eight Minute Machine”, “Wild Flowers”, “Twitchin´in the Kitchen”, “Super Cool”.

17 noviembre 2022

DISCOS

STEVE GUNN “Other You” 

Hace unos días, en una famosa revista online, leía lo siguiente: “Steve Gunn es un tipo talentoso y prolífico, poseedor de un aura creativa que destila misticismo y buenas vibraciones con ecos al californiano Laurel Canyon de la década de los setenta”. Nadie lo hubiera podido expresar mejor. Veintiún álbumes referenciados en Wikipedia, entre trabajos en solitario, directos y colaboraciones con amigos como John Truscinski, Kurt Vile, His Golden Messenger o Ryley Walker. Todo un currículum ganador. “Other You” fue el último de sus regalos, uno de los discos más amables, inspiradores y deliciosos de 2021. Vale la pena volver a rescatarlo. Como vale la pena añadir a la presente un extracto de aquella crítica de su paso por Moby Dick en abril de 2017 que, por razones insondables, nunca se llegó a publicar. 

“Sin embargo, la orfandad acaba transformándose en libertad y ventaja, y una vez más, la parquedad acaba iluminando al músico profesional expuesto en su absoluta desnudez. Ser un virtuoso de la guitarra ya es un rédito, pero también cuentan la templanza y la absoluta fe en lo que se muestra. A fin de cuentas, habíamos venido a verlo a él, a seguir el ritmo endiablado de sus arpegios, ¿o no? Pues eso, es un gusto asistir a un recital de técnica tan intenso y tan cercano, a tan escasos metros que casi puedes masticar los acordes. Y como a fin de cuentas el gran meollo de su creación son las seis cuerdas (seis que parecen diez), el ahorro casi no se nota (…). Y esas maravillosas reliquias te hacen volver al punto de partida, al día en que Steve Gunn se asomó a nuestra ventana y nos cazó, blandiendo el arte de la repetición como arma lisérgica sin par”. 

Buenísimas: “Morning River”, “Good Wind”, “Circuit Rider”, “On The Way”.

Superlativas: “Protection”, “Reflection”.

03 noviembre 2022

DISCOS

FOALS “Life Is Yours”

 

Definitivamente, Foals han sido una compañía extraordinaria en estos tiempos raros, una pastillita antidepresiva bastante potente para los bajos estados de ánimo. Por si todo lo anterior fuera poco, ahora aparecen con un álbum de lo más disco y funk, estilos con los que ya habían tenido escarceos interesantes en el pasado. Si estás melancólico y pesimista, escúchalo. Si no tienes ganas de hacer nada, escúchalo. Si la vida te supera, escúchalo. La música tiene efectos terapéuticos contrastados, y este disco lo confirma cien por cien. Si lo escuchas y no te pones a marcar el ritmo o a bailar es que no tienes ya sangre en las venas. Es adictivo hasta decir basta. “Life is yours, I heard to say”. 

Las mejores: “Life Is Yours”, “2am”, “2001”, “Looking High”, “Under the Radar”, “Wild Green”.

29 octubre 2022

DISCOS

ARAB STRAP “As Days Get Dark”


Y hablando de Glasgow… Tengo la obligación moral de rescatar algunos de los discos que me motivaron durante los dos años y pico de silencio, que no fueron demasiados. Más bien viví de las rentas durante todo ese tiempo, de misceláneas de recuerdos de los ochenta y los noventa. No hubo mucho donde rascar ni muchas ganas de hacerlo, pero 2021 vino con algunas joyas bajo el brazo. Ya hablé del impacto definitivo de “As The Love Continues” de Mogwai, y ahora toca hablar de sus amigos y nuevos huéspedes de Rock Action Records: Arab Strap. Anunciaban en 2016 su regreso tras casi diez años de experimentos paralelos, subiéndose a las tablas de vez en cuando para recuperar el fondo perdido. Tuvimos que esperar hasta 2021 para tener nuevo material, y sabíamos que no sería moco de pavo. En efecto, no lo es: “As Days Get Dark” es lo más brillante que Aidan Moffat y Malcolm Middelton podían ofrecer para un retorno a bombo y platillo. Inmenso de principio a fin, con un arranque de los más épicos en mucho tiempo (“The Turning of Our Bones”), los caústicos e inquietantes discursos de Mofatt, los excelsos ritmos y melodías de Middelton, arreglos de cuerda y viento como agujeros para que corra un poco el aire entre tanta intensidad. Nada que no conociéramos ya. Algo que echábamos de menos.

Lo mejor dentro de lo mejor: “The Turning of Our Bones”, “Another Clockwork Day”, “Compersion, pt 1”, “Kebabylon”, “Here Comes Comus!”, “Fable of The Urban Fox”.  

05 septiembre 2022

DISCOS: MOGWAI "As The Love Continues"


Alguien a quien quiero mucho me planteaba hace poco la siguiente cuestión: ¿cuál es tu grupo favorito del mundo, del que tienes todos los discos, que más veces has visto en concierto y del que sabes casi todo? Uff, vaya pregunta. Días y días dando vueltas a la cabeza para acabar con un selecto grupo de finalistas: Yo la Tengo, Nick Cave and The Bad Seeds, Dominique A, Calexico, Tindersticks, Mercury Rev, Mogwai... Que haya fair play: empiezo a otorgar puntos en función del número de audiciones, lecturas, shows en vivo, visionados en Youtube, búsqueda de rarezas y curiosidades, ranking de días seguidos escuchando a ese grupo y solo a ese, capacidad de retentiva y reproducción en la memoria de mayor número de canciones en su integridad. Y finalmente los ganadores son… MOGWAI. Y no por los pelos, precisamente. Porque los escoceses nunca se van, a lo sumo se quedan en stand-by y cada equis tiempo emergen, resucitan como un titán y vuelven a azuzarme los oídos (ay, pobres oídos), las neuronas, las vísceras y, permitiéndome un poco de cursilería, también el alma. No sé qué tiene su música, quizá sea un ejemplo de eso que llaman música orgánica, lo que quiera que esa etiqueta signifique. Desde luego post-rock ya está claro que no es porque, como ellos mismos defienden, el término post-rock sugiere la muerte del rock y el rock nunca morirá (ya sabemos eso de “hardcore will never die”). Así que el poder del sonido de la banda de Glasgow puede que sea un misterio. ¿O puede que no? ¿O puede que de repente ese sonido se haya colado por las peligrosas grietas que se han abierto recientemente en el mundo, en la sociedad, en nuestras cabezas y haya logrado empezar a sellarlas? Quién sabe. Lo cierto es que, después de 25 años de carrera y una pandemia del demonio, Mogwai sacan a la luz su décimo álbum de estudio (siempre sin hablar de su eminente colección de bandas sonoras) y se plantan en el número uno de las listas de ventas del Reino Unido del infame Boris Johnson. ¿Qué rayos está pasando? ¿Es que el mundo se ha vuelto loco? ¿O es que definitivamente nos hemos dado cuenta de la diferencia entre el provecho y la basura, el trabajo y la impostura, la presunción y la honestidad? Como no soy socióloga ni musicóloga ni psicóloga ni antropóloga dejo de hacerme más preguntas al respecto y acepto la noticia con asombro y alegría, ni más ni menos que como la aceptaron ellos. Extraterrestres en un mundo de voraces humanos o seres humanos en un planeta extraterrestre ridículo y extraño. Ellos se lo toman bien. Les da la risa. Son agradecidos y humildes. Se plantan en la gala de los Premios Mercury 2021 felices y naturales, sin pizca de glamur, dispuestos a abrazar una experiencia novedosa. Probablemente son los bichos raros pero les importa un comino. Y lo más relevante es que después de todo el paripé siguen sabiendo muy bien quiénes son, por dónde caminan y de qué pie cojean. Saben que a lo mejor ya no volverán a alcanzar nunca más el top, pero les sigue importando un comino. Ese es el secreto, el seguro de vida de esas grandes bandas que después de décadas siguen funcionando y creando más y más leyenda.

Y no es extraño que “As the Love Continues” (2021) recibiera una acogida tan fastuosa, no solo porque necesitábamos más Mogwai tras cuatro años, un duro confinamiento y varias vacunas, sino porque es sin duda su mejor disco en mucho tiempo. Y en su caso hablar de mejor es hablar de excelencia, pues no tienen disco malo (solo alguno un poco fragmentario). Los escoces han vivido y padecido la crisis del coronavirus (y un Brexit, para más inri) como cualquier hijo de vecino, entre el miedo, la frustración y el desaliento, y en ese penoso periplo han conseguido hacer lo que tantos y tantos se propusieron llenos de arrogancia y jamás consiguieron: sacar algo positivo del desastre, crear algo grande con las cenizas del incendio. Ellos suelen concebir sus creaciones desde la distancia, enviándose ideas que vuelan, van y vienen por los circuitos de la telecomunicación. Esta vez esa distancia se ha impuesto como norma, y he aquí un disco trabajado, modelado e incluso producido (por Dave Fridmann, nuevamente) haciendo encaje de bolillos virtual. Sorprende escuchar el resultado: una colección de canciones sin fractura, un ente sónico en el que nada falta y nada sobra. Algo más clásicos y eléctricos, pero sin renunciar a ese sintetizador que pone la nota cinematográfica, ese voccoder que añade la anécdota robótica o ese reverb que desata el aura psicodélica. Desde el crescendo épico de “To The Bin My Friend, Tonight We Vacate Earth” hasta el emotivo cuadro emo que representa “It´s What I Want to Do, Mum”, este disco logra algo muy difícil de conseguir: desatar una hermosa y caótica tormenta de vibraciones que no se resiente hasta el último acorde, y la necesidad vital, animal, casi instintiva de volver a empezar desde el principio una y otra vez.

Escribía hace un tiempo que Mogwai era en sus comienzos el grupo que te ponías a escuchar cuando estabas deprimido o cabreado, aquellos tétricos riffs de guitarra, esas explosiones de ira que te dejaban medio sordo. “Young Team” (97) y “Come On Die Young” (99) fueron la banda sonora de nuestras penas a finales de los 90. Más tarde llegó “Rock Action” (2001) y en él ya pudimos empezar a ver un poco de luz, sobre todo en canciones como “Take Me Somewhere Nice” o “2 Rights Make 1 Wrong”. Y luego titularon su cuarto álbum “Happy Songs for Happy People” (2003) y ya nos rompieron los esquemas, los muy canallas, certificando ese sentido del humor typical scottish que no es tan diferente del nuestro. Por eso, y en comparativa, es curioso escuchar ahora temas como “Here We, Here We, Here We Go Forever” o “Supposedly, We Were Nightmares”, que destilan tanto optimismo, tan bailables, luminosas y expansivas. O comprobar que pueden sacarse de la manga hits de digestión inmediata, como ocurrió en su anterior trabajo con “Party in The Dark” o como ocurre en este con “Ritchie Sacramento”. También es sorprendente acreditar cómo pueden llegar al máximo cénit sinfónico (gracias a la aportación de Atticus Ross, por cierto) en la inclasificable “Midnight Flit”, o su increíble estado de forma como arquitectos del sonido, construyendo muros colosales de ruido ladrillo a ladrillo, como ocurre en la implacable “Drive The Nail”. También siguen mostrando su destreza creando envolventes melódicas a través de la voz encriptada de Barry Burns y dibujando repeticiones heroicas y emocionalmente devastadoras, logrando sonar como una auténtica orquesta a base de sintetizador, redoble y pedal; todas estas cosas ocurren en “Fuck Off Money”, quizá una de las mayores epopeyas de su carrera. Desde luego en un disco de Mogwai no podían faltar las bofetadas en la cara, los nudos y miasmas de guitarras a toda potencia que raspan y dejan sin aliento, faceta que aquí queda representada en dos piezas como “Ceiling Granny” y “Pat Stains”. Y quedaría hablar de ese delicioso arquetipo ambient que es “Dry Fantasy”, de cómo hacer pura magia con un sol y un do de teclado.

La edición que cayó en mis manos por arte de magia hace unos días incluye además las demo originales de “To The Bin My Friend, Tonight We Vacate Earth”, “Here We, Here We, Here We Go Forever”, “Supposedly, We Were Nightmares”, “Drive The Nail” y “It´s What I Want to Do, Mum”. Y qué interesante resulta escucharlas, asistir al embrión, a la idea inicial, al esqueleto de la bestia, al ensayo y la intuición. Es como meterse en la cabeza y en el estudio de Stuart, o de Barry o de Dominic e imaginarse cómo trabajan, cómo inventan, qué fuerza divina los guía para lograr ser tan colosales.

Y después de toda esta vorágine de reconocimiento y suerte, cuesta imaginar cuál será el siguiente paso. Para nosotros, esperar con ilusión un nuevo capítulo y poder volver a verlos en vivo otra vez, quién sabe cuándo. Para ellos, seguramente seguir trabajando. Y no para amasar fortuna, pues no hay banda más anticapitalista en el mundo del rock (por ahí deben de ir los tiros del título “Fuck Off Money”). Tampoco para ganar finalmente el Mercury que, por cierto, en 2021 fue a parar a Arlo Parks. Seguirán trabajando para dar a la gente lo que la gente merece y espera, un quid pro quo entre banda y fans, la más bonita relación de amor que pueda existir en el mundo. No lo digo yo, lo dicen ellos. Dicen cosas muy interesantes, y no solo a través de su música y sus surrealistas títulos, sino en las numerosas entrevistas que regalan sin reparo, siempre con una sonrisa pese al jet lag y la resaca. Que nuestros músicos idolatrados resulten ser personas de calle, gente normal, nos dice algo muy importante: que no hemos perdido ni un solo minuto del tiempo que les hemos dedicado. De momento a estos les he dedicado 26 añitos, más de la mitad de mi vida llevando a Mogwai en el walkman, en el discman, en el mp3, en el coche, en los bolsillos, en la cabeza.  Y seguro que nos quedan unos cuantos años más, pues para ellos no parece haber ni techo ni fondo. “No tenemos ningún secreto. Sólo somos unos tíos que se aprecian, dedicándonos a hacer lo que más nos gusta”. Eso lo han repetido ya muchas veces ante la contumaz pregunta de cómo funciona Mogwai y por qué funciona tan bien. Pues nada, felicidades y adelante. Que el amor continúe otro poquito más.

Gracias, Stuart, Dominic, Barry y Martin, por haberme devuelto la inspiración y las ganas de escribir.

Gracias, Manolo, por haberme devuelto las ganas de publicar.