08 junio 2008

CONCIERTOS

PRIMAVERA SOUND 2008

Edición de nostalgia y aprendizaje.

Quizá tenga que ver con el cartel, con el tiempo o con la rutina, pero la edición 2008 del Primavera Sound ha estado falta de grandes emociones. El festival sigue apostando por el riesgo de lo desconocido y por la exhumación de presuntos cadáveres, pero la programación del escenario Estrella Damm basta para concluir que éste ha sido un año cojo. Ha habido menos público que en 2007 (normal, no había Smashings ni Wilcos), pero se confirma la exportación del evento: casi la mitad de asistentes eran forasteros y el castellano ha sido el idioma menos escuchado. Aparte, es hora de poner algún que otro pero serio a un festival por norma alabado: por ejemplo, lo del Auditori ha sido de juzgado. No hay derecho a que los conciertos empiecen antes de que la gente se sitúe; ya ni siquiera vale sudar y pagar una reserva. Sigue sin entenderse que ciertas bandas (Tindersticks, Cat Power) se programen en horas y lugares donde las exquisiteces ya no son bien recibidas. Más peros: el horripilante sonido del escenario CD Drome, el precio de la cerveza, la nunca solucionada escasez de WC y la nueva tarifa monetaria del bus a Plaza Cataluña. Las cosas buenas de este año: el nuevo e idílico emplazamiento del escenario Vice, los donuts gratuitos y que la lluvia no haya jodido la maratón musical.

En lo personal, esta edición pretendía ser de aprendizaje y descubrimiento, pero los retrasos horarios de jueves y viernes impidieron que Caribou o Six Organs of Admittance entraran en el cupo y en la crónica (sí, dicen las lenguas que fueron dos conciertazos). Así que todo ha quedado en recuerdos y nostalgia de los noventa (Public Enemy, Portishead, Sebadoh, Buffalo Tom, Bob Mould, Hefner…) más alguna perita en dulce. Anecdotario: David Boulter (Tindersticks) haciendo cola para ver a Bill Callahan y J Mascis atendiendo a las pericias guitarriles de Ben Chasny. Ha sido año de dobletes: Stephen Malkmus, Lou Barlow, Bradford Cox. Y también ha sido el año de los tríos: Sebadoh, Buffalo Tom, Dinosaur JR, Devastations, The Cribs, Six Organs of Admittance, Shellac, Menomena, Animal Collective, etc. Centrémonos en una crónica desordenada.

Matrícula de honor

PORTISHEAD (en el Rock de Lux): El plato fuerte del Primavera 2008 respondió a las expectativas. Crecimiento exponencial: arranque frío (“Silence” y “Hunter” a millas de distancia), final de vértigo (“Theads”, “We Carry On”, tiembla Barcelona). No faltaron “Glory Box”, “Wandering Stars”, “Over”, “Sour Times” o “Cowboys”, recibidas con los brazos abiertos, el corazón en un puño y alguna lagrimita contenida. Pero el argumento brutal y demoledor se llamó “Machine Gun”, con Geoff Barrows en el colmo explotador de su nuevo rol golpeador y primitivo, con aparición fantasmal y fraseo de Chuck D (Public Enemy). Beth, como siempre, sufrió. Y todos con ella. Al final se arrojó a la masa. Y nosotros al infinito.

BILL CALLAHAN: Esperábamos una visión preciosista de su yo solitario, pero el Callahan rudo y contundente sigue vivo y coleando. Electrificó y petrificó el Auditori con mayoría selecta de piezas de Smog (“Our Anniversary”, “Natural Decline”, “Rock Bottom Riser”, “Cold Blooded Old Times”, “Bloodflow”: imposible elegir mejor) y “Diamond Dancer” y “Sycamore” se colaron tímidas entre el gas y la tormenta. No se puede tener más clase.


CAT POWER: El ritual con sabor a delta de Chan Marshall fue un imán desde el primer compás. Porque ella es magnética, gatuna e hipnotizadora. Porque se ha rodeado de los mejores, con el grandioso y ceremonial Jim White presidiendo el banquete a la batería. Porque ha buscado inspiración en la música de todos los tiempos (Hank Williams, Machín, los Stones, Otis Redding). El resultado es una oda a la elegancia, un homenaje a los clásicos, una lección de transformismo artístico, un concierto de los que quedan grabados a fuego.

Sobresaliente

THE SWELL SEASON: A propósito del cine (“Once”) ha nacido una banda que debe perdurar. Preciosas canciones interpretadas con amor, con simpatía, con enorme humanidad. Como “Lies”, como “Falling Slowly”, como “Leave”. Incluso hubo versiones de Van Morrison o Pixies. Las exhibiciones de Glen Hansard con las cuerdas (las de la acústica y las vocales) ponen la carne de gallina. Y Marketa es la partenaire perfecta, en esa segunda voz que se cuela por debajo, atrayendo por instinto la perfección simbiótica de Low. Un sobresaliente cercano a la matrícula.

TINDERSTICKS: Han vuelto al formato distinguido, el de banda con quinteto de cuerda y sección de viento, con un Stuart más implicado y sentimental que nunca. La estructura del concierto fue de ciencias puras: primera mitad de “The Hungry Saw”, batería de clásicos (uno por cada disco) y segunda mitad del nuevo álbum. De lo nuevo destacó “Yesterday Tomorrows” y el emotivo cierre con “The Turns We Took”. De lo viejo sobresalieron “Her”, “Travelling Light” y “Say Goodbye to the City”. Una auténtica preciosidad, pero a deshoras. Miel en la boca de un burro.

Notable

MGMT: Están de moda y juegan a creérselo. “Oracular Spectacular” en vivo suena de maravilla y el mérito está en el trío bajo-guitarra-batería que los acompaña. Solventes en los desarrollos setenteros (buenísima “4th Demensional Transition”), pelín cansinos en el rollo electro (un coñazo “Electric Feel”). Y como era de esperar, “Time to Pretend” fue la guinda del pastel.


THE NOTWIST: Cuando ya les habíamos perdido la pista, vuelven a aparecer y a recordarnos que por algo nos gustaban. El electro-pop marca de fábrica se transforma en un cañón de sonidos lisérgicos en directo, desde el magma de las distorsiones hasta la negrura del trip-hop, con algún que otro pasaje de techno duro. Qué gustazo volver a escuchar “Neon Golden” y “Pilot” de esa manera. Una máquina alemana.


PUBLIC ENEMY: No llegan al sobresaliente por esa cansina espera con Bomb Squad a los platos, soportada con impaciencia al grito de “que salga el del reloj”. Tras el espectacular despliegue en escena, con Flavor Flav y Chuck D en plan estrellón, el veinte cumpleaños de “It Takes a Nation of Millions..” no pudo ser mejor celebrado. “Bring the Noise”, “Don´t Believe the Hype” y “Terminator X to the Edge of Panic” son una mecha inteligente para prender el fiestón padre.


THE MARY ONETTES: Las bandas suecas son sinónimo de calidad en directo, y éstos no fueron la excepción. Sobrios hasta decir basta (solo el bajista rompió el equilibrio, a su bola) y habiendo mamado lo suyo a The Cure, clavan las canciones en vivo, aunque algunas se alarguen hasta el aburrimiento. Las mejores: “Void” y “Under the Guillotine”, dos himnos como dos soles.




BOB MOULD BAND: El arranque con “The Act We Act” y “A Good Idea” (dos de Sugar, toma ya) fue como entrar en un flash-back adrenalínico. Con el peso de muchos años y la energía de un quinceañero, sirviendo en bandeja las propias, las de los Hüsker o las de Sugar, Bob Mould y su banda fueron esa píldora que te despeja y te relanza en una carrera de fondo. Y todo a pesar del sonido enlatado en el maldito CD Drome. Larga vida a “Hoover Dam”.



DEVO: Viejos y encorsetados, pero en forma. Hay que verlos al menos una vez en la vida. Aluvión de grandes éxitos, desde “Girl U Want” hasta “Freedom of Choice” pasando por “Secret Agent Man”, “Peek-a-Boo”, “Jocko Homo” o “Gates of Steel”. Entre disfraz y coreografía, guitarreo punk y tecleo psicodélico el tiempo voló. Se hicieron cortos y sonaron perfectos. Universo surrealista sin fecha de caducidad. They´re not men, they are Devo.

DEVASTATIONS: La lluvia, la distorsión y sus pintas hicieron del show algo oscuro e indescifrable. Chorrearon electricidad y pasaron de sutilezas. Debían comenzar con “Oh Me, Oh My” y lo hicieron. Se centraron en “Yes, U” y añadieron alguna que otra novedad. Faltó “Loene”, imperdonable. Pero puede decirse que lo hicieron bien, pese al ciego de campeonato de Conrad Standish.


BUFFALO TOM: Fueron un clásico en los 90 y, aunque siguen haciendo buenos discos, son las viejas canciones las que remueven las entrañas. Como la enorme “Summer”, tocada en segundo lugar. Allí estaban todos los cuarentones del festival, en las primeras filas, coreando cada himno como chiquillos de instituto. Recuerdos del pelo largo. Caras auténticas frente al escenario, rockeros auténticos encima de él. Bill Janovitz le puso tantas ganas que hasta se cayó de culo. Cosas del directo
.

DEERHUNTER: La primera impresión es la que queda, éso dicen. La primera impresión en vivo del esquelético Bradford y compañía fue un latigazo en la chepa. Esta segunda no fue igual. Quizá porque el concierto fue extraño, espectral a ratos, falto de músculo, en los límites de lo desconocido. Eso sí, el final con “Hazel St.” y “Strange Lights” fue el momento mayúsculo del festival. Salvados por el ruido, el eco y la campana.



Decepciones

EXPLOSIONS IN THE SKY: Se les intentó nombrar herederos de Mogwai, pero están a años luz de los de Glasgow. No decepcionaron por ganas ni por fuerza, sino por linealidad y por perderse en sus propias sombras. Eso sí, ver al de las greñas aporreando la pandereta contra el suelo fue la bomba.



SEBADOH: Pasotas, descoordinados, como si acabaran de juntarse borrachos después de diez años para improvisar ruido ratonero en un garaje. Con la voz de Barlow en triste decadencia, las rotaciones de instrumentos llevaron a pausas desesperantes y el repertorio fue para olvidar. “Too Pure” intentó deshacer el entuerto, pero demasiado tarde.

RUFUS WAINWRIGHT: La decepción no fue por él, sino por la forma. Rufus es un músico en technicolor, un artista soberbio, pero verlo de nuevo solo al piano y guitarra, en hora punta y en el escenario grande, dio más pena que alegría. La ocasión demandaba atrezzo y acompañamiento; de tal guisa, hubiera sido sin duda el rey del festival.


Agradables sorpresas

THE MARZIPAN MAN: El nuevo proyecto de Jordi Herrera (ex_Satellites) resultó ser una delicia de ora pop elegante, ora rock afilado. Espectacular su elenco de secundarios y la artillería de instrumentos (percusiones, arpa, flautas, silbatos, panderetas y otros cachivaches). Un gran descubrimiento para el estreno del jueves.


SILVER JEWS: Más vale conocerlos ahora que nunca. Como unos Nick Cave & the Bad Seeds de América profunda con la discografía de Dylan bajo el brazo, llenaron el ATP de clase y poesía, con canciones redondas como “San Francisco B.C.” o “We Could Be Looking for the Same Thing”. Stephen Malkmus estaría por allí, pero la que triunfó fue la elegante chica del bajo. Mujeres al poder.

Pequeños flashes

ERIC´S TRIP: Madre mía, quién diría que la dulce Julie Doiron de la edición 2004 es la misma que esa desmelenada destroza-bajos. Punk-rock y garage malote, generación X resucitando, imágenes de los Dinosaur JR diez años atrás.

THE CRIBS: Este rollo ya me lo sé. Mamá, quiero ser Joe Strummer. Infumables desde el primer acorde, parece mentira que se siga dando cancha a bandas como ésta. Ya hay cuatrocientas y a cual peor.

MENOMENA: Arriesgados y exorcizantes, una apuesta veloz y única, se mueven en las ciénagas del post-rock y el kraut como pez en el agua, y son capaces de darse miedo hasta a sí mismos. Hay que dedicarles tiempo en un futuro.

SHELLAC: La grandeza de Steve Albini y los suyos era una leyenda de Primavera Sound y Rock de Lux que queda desarmada por completo. Guitarrazos, baquetazos y alaridos sin ton ni son. ¿Quedo como una ignorante si digo que me parecen una mierda?.

ANIMAL COLLECTIVE: Si la banda más rara del momento es Xiu Xiu, éstos deben ser los segundos. Lo que parecía imposible: llenaron el Estrella Damm los tres (supervivientes) solitos y su folky juguetón se convirtió en maraña maquinera. Como unos Chemical Brothers de manicomio.

Extra del festival

DARREN HAYMAN & JACK HAYTER PLAY HEFNER: La iniciativa de conciertos matutinos en el parque Joan Miró ha resultado todo un acierto y su conocimiento sobre la marcha una sorpresa en forma de inesperado concierto de Hefner. Antes, Hernández (Abel) y Fernández (Raúl) descifraban la melancolía de El Hijo en la intimidad y quietud de un nublado. Después, Darren Hayman y Jack Hayter hacían rememorar los himnos de aquella su gran banda (literal, cayeron el del alcohol, el de los cigarros y el de correos), amén de más perlas como “The Weight of Stars” y “The Greedy Ugly People”. Todo con la frescura de antaño y en la más entrañable cercanía. Otra dosis de nostalgia.

18 mayo 2008

RETROSPECTIVAS

FELT. Crumbling the Antiseptic Beauty / The Splendour of Fear.

Comisión de guitarras volando como pájaros.

Nacieron en puertas de los 80, murieron en puertas de los 90. Nacieron en Birmingham, ciudad que rocé conduciendo por la izquierda en el momento de más miedo de mi vida. A través de sus dos primeros trabajos, la música de Felt ha anidado en una azotea repleta, encontrando un sitio privilegiado. Y esto es solo el principio.

Ambos discos, por separado o en equipo, son un regalo para oídos sibaritas, buscavidas y ochenteros. Las guitarras de Lawrence Hayward y Maurice Deebank dibujaron preciosos paisajes que invitan a saltar al vacío con las alas abiertas y esperar a ver qué pasa. Un tapiz de acordes tejidos con magistral destreza que recuerda muy mucho a las andanzas de Viny Reilly, otro miembro honorífico del cónclave de elegantes minoritarios del post-punk y la new wave. Junto a esas enormes guitarras están las minimalistas percusiones de Gary Ainge y los misteriosos textos del propio Lawrence, relatados desde el fondo del mar. El conjunto es indescriptible.

Crumbling the Antiseptic Beauty” (81) son solamente seis canciones. Era una de las máximas de Lawrence Hayward, la tasación del minutaje. En ella se reencarna el dicho de “lo bueno si breve”, porque todos los cortes de este debú son dos veces buenos. La instrumental “Evergreen Dazed” hace un homenaje a la simplicidad, obra maestra solo con las dos guitarras. “Fortune”, “Birdman” y “Cathedral” son naturales y relajantes como una valeriana. “I Worship the Sun” rompe el molde con sus cambios de compás y escala, y con un stand-by postrero de lo más electrizante. Y “Templeroy” cierra con otra introducción gloriosa y un sofisticado recital de versos que no se entienden, pero se sienten.

The Splendour of Fear” (84), de nuevo un sexteto, se decanta más por los instrumentales y la melancolía. La voz de Lawrence solo asoma en “The World Is As Soft As Lace” y “The Stagnant Pool”, revelando definitivamente un parecido razonable con la de David Byrne en su lado más romántico (la primera trae a la cabeza el clásico “Heaven” de Talking Heads). “The Optimist and the Poet” y “A Preacher In New England” son dos viajes alucinantes por interminables partituras imaginarias. “Mexican Bandits” es simple, la canción más alegre de esta primera etapa.

Porque la música de Felt tiene varias etapas, todas diferentes. Las siguientes están por descubrir y eso será poco a poco. Para que no se agote el apetito, no se colapsen los sentidos y la emoción siga viva.

felt.planetaclix.pt/default.htm

16 mayo 2008

DISCOS

PORTISHEAD. Third.

La piel del revés.

Vaya, esto no había pasado nunca. Es la primera vez que llega un comentario sobre un disco antes de colgar la crítica. Gracias, Juanra. Tienes razón, en Barcelona me pondrán la piel de revés. De hecho, ya la tengo. “Third” (2008) no podía ser más intenso, ni más sorprendente. Mereció la pena esperar diez años de escondite y reposo (que no de evaporación). El trip-hop ya es una camisa hecha trapos. Quizá por éso era el momento de volver: para desmarcarse y hacer un quiebro al tópico que ni Leo Messi. Bien por ellos. Bien por la sensatez y la creatividad, por la renovación y las emociones fuertes. “Silence” no puede ser más elocuente, un trallazo entre ceja y ceja sin previo aviso. No es para menos lo de “We Carry On”, extraño pupurri de tribalismo, techno duro y rock progresivo con la dulcísima voz de Beth Gibbons emergiendo del humo. Y “Machine Gun” tres cuartas de lo mismo; una melodía angelical dentro de un bucle castrense de lo más turbador. “Small” es el cuarto muro de la casa, la pared de cristal que deja ver el exterior, las montañas, los ríos y un cielo negro que al final rompe en tormenta. Las demás no son convidados de piedra (inmensas “Hunter”, “Nyon Smile”, “The Rip”, “Threads”), pero esto se haría demasiado largo entrando en detalles. Porque los hay, a cientos, para escribir un nuevo “Crimen y Castigo”. Así que mejor detenerse aquí, volver a escucharlo y dejar que nos siga enamorando.

www.portishead.co.uk

15 mayo 2008

CONCIERTOS

JAMES. Madrid. La Riviera. 8-5-2008.

Sin pies pero con alma.

El regreso de James a La Riviera seis años después no pudo ser más atípico, y a la vez entrañable. La lesión de Tim Booth, renqueante sobre muletas, nos privó de sus míticas danzas y exorcismos, pero para nada deslució un concierto en el que los de Manchester fueron más que nunca una piña. El pasado verano en el Summercase estaban engrasando las bisagras, y se puede decir que a día de hoy, con algún cambio en la alineación y un extraordinario “Hey Ma” (2008) en circulación, vuelven a ser la gran banda de antaño, callando las bocazas que tildaron su retorno de oportunista e innecesario. En Madrid demostraron que tienen himnos para parar un tren, que siguen produciéndolos como churros (el nuevo disco sigue la tónica de “Laid” o “Seven”, sus obras cumbre) y que se han puesto de nuevo las pilas Duracel. Repito, la cojera de Tim Booth fue un handicap para el espectáculo (y para su ego, qué carita de sufrimiento), pero contribuyó a una mayor intensidad vocal y a un gigantesco ejercicio de participación por parte de todos los músicos, bordando dos horas mágicas en las que pasado y presente se dieron un buen apretón de manos. Y esta vez no faltó la trompeta, como debe ser.

El pasado se hizo carne en el arranque con el glorioso riff de “Born of Frustration”, el emocionante crescendo de “Out to Get You”, la conexión sentimental banda-público que siempre estalla con “Sit Down”, la versión oscura y estratosférica de “Sound” o la multitudinaria coral a capella que cerró “Sometimes”, otro clásico perenne. El presente tiene futuro: “Waterfall”, “I Wanna Go Home”, “Bubbles” y “Upside” quedarán a buen seguro en la memorabilia del grupo, junto a las ya citadas y a otras que habitualmente no fallan (“Ring the Bells”, “She´s a Star”, “Getting Away With It”). Qué buenas canciones, qué buenos recuerdos… Se despidieron con invasión consentida del escenario, al más puro estilo Iggy Pop y al son de “Laid”, y dejaron sentenciado que no les hace ni puñetera falta alcanzar el falso Olimpo de los U2. Con ese repertorio, ese oficio y una legión de seguidores tan rematadamente fiel vuelven para comerse otra vez el mundo.

www.wearejames.com

05 mayo 2008

REPORTAJES


JOY DIVISION: SINTONÍA NEGRA.

El icono inmortal.

Nunca es tarde para hablar de Joy Division. Ríos de tinta corren sobre el icono de Manchester a propósito de casi todo: del aniversario del fallecimiento de Ian Curtis, de la reedición de su discografía, del estreno del largometraje de Anton Corbijn o de la influencia subliminal del cuarteto en un amplio espectro de músicos actuales. Este reportaje no es un ejercicio de reincidencia, ni un pecado de ausencia de imaginación. Hablar de Joy Division deviene finalmente en una necesidad orgánica, pues esas canciones han vuelto a aparecer en un momento inesperado, oscuro y genialmente oportuno.

La música de Joy Division es la música de la angustia, el desastre y los interrogantes. Pero contrariamente, también es el elixir de la solución. Cuando todo parece perdido el cuerpo pide una dosis de “Unknown Pleasures” (79) con las luces apagadas. Es su disco más siniestro, el comienzo de una carrera de confesiones lúgubres pero sensatas, de un sonido quebrado e inconfundible. Suenan “Disorder”, “Insight”, “She´s Lost Control” o “Shadowplay”, y la atmósfera se tiñe de negro en cuestión de segundos.

A continuación llega “Closer” (80), algo más inocuo en cuanto a toxicidad sonora, pero con declaraciones brutales como “Atrocity Exhibition”, “Passover” o “A Means to an End”, y con un barniz de delicadeza muy agradecida en “The Eternal” y “Decades”. Eso es todo en cuanto a una colección de largos. Luego están los singles y las rarezas, y el bien hecho por “Still” (81) y “Substance” (88) refundiendo episodios individuales con mayor o menor acierto. De ellos salen la brillantez de “Dead Souls”, el romanticismo de “Atmosphere”, la intensidad de “No Love Lost”, el movimiento sísmico de “Komakino” y cómo no, las celebérrimas “Love Will Tear Us Apart” y "Transmission". Todas van fluyendo por el altavoz, como en un desfile militar, y mientras pasan las ideas se aclaran. Tony Wilson comparaba a Joy Division con el punk en los siguientes términos: el punk decía “jódete”, pero ellos dicen “estoy jodido”. No hay vergüenza en reconocer que a menudo lo estamos, que el mundo no gira a la misma velocidad que nosotros, que la sensación de vacío nos supera pese a tener las manos llenas, y que la metáfora y la reflexión son más sabias que la ira. Así lo entendía Ian Curtis, sin ahondar en cuestiones existenciales, sin afirmar que era un angelito, sin defender su autoimpuesta condición de mártir. Él y sus circunstancias alumbraron un mito en lo musical y en lo literario, casi tan tridimensional como el de Kurt Cobain, dejando marca en generaciones sucesivas. Y ese influjo seguirá perpetrando nuevos homenajes, nuevas copias, nuevos documentos, nuevas versiones y un sinfín de apologías. Porque el icono resurge periódicamente y siempre con la misma fuerza. Porque cansarse de escucharlo es imposible y a nadie le importa la condena de una bien ganada eternidad.

Diez temas para el alivio y la evasión:

- Dead Souls.
- Transmission.
- A Means to An End.
- Passover.
- Insight.
- She´s Lost Control.
- Heart and Soul.
- The Eternal.
- Komakino.
- These days.

Foto: allmusic.com

www.neworderonline.com
www.joydiv.org
www.joydivisionmovie.co.uk

01 mayo 2008

AGENDA

MAYO: FESTIVALES A GO-GÓ.

Arranca la primavera-verano más musical de la historia.

Ya lo he dicho bastantes veces: el maremágnum de festivales me supera. No puedo controlarlos todos, ni seguirlos ni procesarlos. Esfuerzo investigador cero: solo presto atención a los de siempre y a los más publicitados. En mayo llegan algunos de los buenos y cito solo tres:

SOUTH POP FESTIVAL. Sevilla. 1, 2 y 3 de mayo.
Cartel: Barry Adamson, José González, The High Llamas, A Hawk and A Hacksaw, Mobiil, Nisei, Souvenir, La Casa Azul, etc.

FESTIVAL INTERNACIONAL ACCIÓN ARTÍSTICA. Murcia. 2 y 3 de mayo.
Cartel: James, Rufus Wainwright, The Chemical Brothers, Kaiser Chiefs, Digitalism, Jeff Mills, The Pinker Tones, etc.

PRIMAVERA SOUND. Barcelona. 29, 30 y 31 de mayo.
Cartel: Portishead, Rufus Wainwright, Tindersticks, Public Enemy, Devastations, The Sonics, Cat Power, Devo, Bill Callahan, Dinosaur JR, Animal Collective, Sebadoh, etc.

Aparte de festivales, los artistas también giran por sí solos:

ADAM GREEN. 4 mayo. Barcelona. Razzmatazz.
5 mayo. Madrid. Heineken.

EINSTÜRZENDE NEUBAUTEN. 5 mayo. Málaga. Teatro Cervantes.
6 mayo. Barcelona. Apolo.

JAMES. 6 mayo. Barcelona. Razzmatazz.
8 mayo. Madrid. La Riviera.

MORCHEEBA. 23 mayo. Barcelona. Espacio Movistar.
24 mayo. Madrid. Heineken.

XIU XIU. 23 mayo. Barcelona. Apolo.
24 mayo. Madrid. Neu!.

MGMT. 30 mayo. Madrid. Heineken.

Y lo que se avecina: el Daydream de Radiohead, el FIB, el hermano madrileño del FIB, el Summercase, el Bilbao BBK Live, Bob Dylan recorriendo el país como Labordeta, el espeluznante Rock in Rio. Que Dios nos coja confesados.

26 abril 2008

DISCOS

TINDERSTICKS. The Hungry Saw.

El síndrome de Estocolmo.

A los lectores intrigados: este blog se llama “Curtains” en homenaje a esa gran obra de los Tindersticks; era la música que sonaba sin parar en el momento crucial de poner en marcha el pasatiempo. Y aclarado el asunto, cabe hablar de la nueva etapa de los de Nottingham, reducidos a trío tras la deserción de Hinchliffe, Macaulay y Colwill. Después de meterse en algún que otro charco con “Waiting for the Moon” (2003) y de irregulares aventuras solistas, Stuart Staples, David Boulter y Neil Fraser han decidido desafiar al olvido, y he aquí el resultado. Lejos de un retorno grandilocuente, “The Hungry Saw” (2008) es un paso silencioso, como si las suelas se hubieran desgastado tras pisar con tanto brío en el pasado. Por momentos se repiten; “The Flicker of a Little Girl”, “The Hungry Saw” y “Boobar” tienen su inequívoco alter ego en algún rincón de la discografía anterior. Una novedad: no hay voz femenina que haga sombra a la de Staples en todo el disco. Una recuperación: los instrumentales, con tres joyas de corte europeo como “Intro”, “E Type” y “The Organist Entertains”. Pese a la modestia con que reaparecen y a la relajación innovadora, aún tienen la capacidad innata de acomplejar, como ocurre en “Yesterday Tomorrows”, “All the Love” y “The Turns We Took”. Y ni que decir tiene que su concierto en el Primavera Sound 2008 será un rito de obligatorio cumplimiento. Sin el violín de Dickon nada es lo mismo, pero el caballero de la triste voz y figura siempre contará con el beneplácito de una servidora. Otro caso del clásico síndrome de Estocolmo.

www.tindersticks.co.uk

13 abril 2008

DISCOS

THE BRIAN JONESTOWN MASSACRE. My Bloody Underground.

Baja fidelidad, alta fidelidad.

Acontecimientos casuales recientemente solapados: la visión algo a destiempo del documental “Dig!!!” y este nuevo disco de The Brian Jonestown Massacre. La película de marras ofrece el retrato pormenorizado de Anton Newcombe y desvela las claves del submundo desordenado y retro que se esconde en cada uno de sus discos. Una banda fluctuante, levitante sobre la sombra de un tipo genial, caótico y antisistema, capaz de elevar a la máxima potencia el prototipo de la estupidez y la degradación humana. ¿Un hippy contemporáneo?. ¿Una oveja descarriada?. ¿Un obseso compulsivo?. Si Anton Newcombe y The Brian Jonestown Massacre sobreviven, está probado que los milagros existen.

My Bloody Underground” (2008) es un nuevo corte de mangas al mundillo de las discográficas, el hi-fi y la MTV. Un compendio de composiciones disonantes y repetitivas, de bajísima calidad sonora pero altísimo regusto a clásico. Vuelven a aparecer los mantras (“Droping Bombs on the Whitehouse”, “Who´s Fucking Pissed in my Well”), la distorsión shoegazing (“Who Cares Why”, “Auto-Matic-Faggot for the People”), las rayaduras clínicas (“Ljosmyndir”, “Black Hole Symphony”) y sobre todo, el loco amor por el rock de los setenta en toda vertiente (“Infinate Wisdom Tooth/My Last Night in Bed with You”, “Yeah-Yeah”, “Golden Frost”). Entre Ravi Shankar, los Rolling y la Velvet, el tsunami se come el monte. Los que de verdad saben de música ya hablan de fetiche, de pieza de museo, de monstruo independiente, y elevan a Newcombe al estatus de nuevo anti-héroe americano. Un desorden existencial y mental de lo más fructífero.

www.brianjonestownmassacre.com

11 abril 2008

AGENDA

AGENDA TARDIA DE ABRIL

El adiós de una gran banda.

Aunque con retraso sobre la fecha habitual de posteo, aquí está la agenda de conciertos de abril. Pero antes, el eco de una triste noticia: el adiós de Manta Ray. La foto del mes iba a ser la de Nick Cave & the Bad Seeds (la gran gira del mes), pero es justo recordar a los que han sido el orgullo de la música nacional en los últimos años. José Luis García, Nacho Álvarez, Xabel Vegas y Frank Rudow rompen la paradoja del momento y se van, en medio de la marea actual de regresos descontrolados. Por suerte no es a casa a cruzarse de brazos. Merecen con creces no ser olvidados.

Hoy, día 11 de abril, hay tres conciertos destacados: THE HIVES, en Bilbao, Santana 27; THE KILLS, en Madrid, Heineken; IAN BROWN, en Madrid, Joy Eslava.

Otros conciertos del mes:

MICAH P. HINSON- 12 abril. Sevilla. Sala Q.
14 abril. Madrid. Heineken.
16 abril. Bilbao. Rock Star.
17 abril. Durango. Plateurena.
19 abril. Santiago de Compostela. Capitol.
20 abril. Vigo. La Fábrica de Chocolate.
23 abril. Valencia. Heineken Greenspace.

ZOOT WOMAN- 17 abril. Madrid. Heineken.
18 abril. Barcelona. Be Cool.
19 abril. Santa Pola (Alicante). Camelot.

BLACK LIPS- 18 abril. Barcelona. La (2).
19 abril. Madrid. Sala Caracol.
23 abril. Vigo. La Fábrica de Chocolate.

EEF BARZELAY- 23 abril. Huesca. Centro Cultural del Matadero.
26 abril. Palma de Mallorca. Teatro Lloseta.
27 abril. Madrid. La Caja de Música.
29 abril. Cádiz. Aulario La Bomba.
30 abril. Huelva. Cantero Cuadrado.

NICK CAVE & THE BAD SEEDS- 24 abril. San Sebastián. Polideportivo Anoeta.
25 abril. Badalona. Pabellón Olímpico.

THE GUTTER TWINS- 26 abril. Barcelona. Razzmatazz.
27 abril. Madrid. Heineken.
28 abril. Bilbao. Café Antzokia.

Foto: allmusic.com

01 abril 2008

DISCOS

BAUHAUS. Go Away White.

Vida en las tinieblas.

Ya ha llovido desde “Burning from the Inside” (83); un cuarto de siglo sin grabar un solo largo de estudio. Otros que se apuntan al carro del revival. Peter Murphy nunca estuvo muerto, solo su encarnación icónica de Bela Lugosi. “Go Away White” (2008) los devuelve al candelero; una nueva resurrección tras la fugaz del 98 y la circunstancial del 2005. ¿Tenemos Bauhaus para rato?. Ojalá. Resulta gratificante escuchar renacimientos como éste. Reptando entre las sombras, su sonido no difiere un pelo del añejo. Lacerante y confabulador hasta el ecuador, sombrío y críptico a partir de ahí, “Go Away White” es un magnífico decálogo del arte gótico, rebosante de momentos emocionalmente intensos. Poderío hercúleo que germina a raudales en “Endless Summer of the Damned”, “Adrenalin” o “International Bullet Proof Talent”. Atmósfera siniestra y disipadora en “Saved”, “Mirror Remains” o la escalofriante “The Dog´s a Vapour”, cuyos últimos dos minutos merecen oración aparte. Sin ambages ni trampas, Bauhaus han vuelto haciendo ni más ni menos que lo que saben (o sabían). Y eso ya es más que mucho.

www.bauhausmusik.com

25 marzo 2008

DISCOS


AMERICAN MUSIC CLUB. The Golden Age.

Nuevas historias desde California.

Aunque nieguen y renieguen pertenecer al mundo de la americana, American Music Club siempre ha sido uno de los grupos que mejor responden a su nombre. El club original ya no está al completo: Dan Pearson y Tim Mooney causaron baja después de “Love Songs for Patriots” (2004), pero tienen sustitutos. Y siempre al mando, el admirable Mark Eitzel. Ya era hora de cederle unas honrosas y merecidas líneas. “The Golden Age” (2008) lo ha puesto en bandeja, porque es de lo mejorcito en el haber del músico de San Francisco (reunido o en solitario) en años. Fiel a su idiosincrasia, la de contar hermosas historias a través de melodías balsámicas, Eitzel y compañía se lanzan a la aventura de grabar en sesión directa. Y cantan bingo. Los trece nuevos temas saben a gloria, siguiendo la onda de coherencia y estilo de siempre. “All My Love” es la canción de amor perfecta. “Decibels and the Little Pills” cuenta una tristísima historia de perdición nocturna con la mayor delicadeza. “All the Lost Souls Welcome You to San Francisco” y “The Grand Duchess of San Francisco” vuelven a poner en el centro del mapa a su ciudad natal. “I Know that´s Not Really You” mira a ritmo de vals hacia otras fronteras. “The Stars” enamora con su colosal y rotundo estribillo. “Windows of the World” y “On my Way” petrifican con sus desenlaces nebulosos, llenos de un ruido que para nada desentona. Nuevas caras, nuevas almas, nuevos mundos. El mismo hombre que una vez dijo no envidiar a Bob Dylan, sino a Howe Gelb. En plenitud.

www.american-music-club.com

21 marzo 2008

DISCOS

NICK CAVE AND THE BAD SEEDS. Dig, Lazarus, Dig!!!.

La máquina suma y sigue.


Se han escrito ya tantas revisiones de este álbum que todo parece estar dicho. Esta no será la verdadera ni la definitiva, pero es obligatoria. Hablar de Nick Cave siempre impone y la sensación a la hora de hacerlo es como de reo en el patíbulo. "Dig, Lazarus, Dig!!!" (2008) es el re-nuevo testamento, último episodio de una apasionante biblia escrita en casi veinticinco años de fructífera carrera. Posiblemente no es la mejor obra del australiano, pero hay algo que llama la atención en ella: que no suena como todas las demás, esto es, a tormento. Se trata de una caricatura de personajes caídos de la nada a un infierno de luces de neón, más recitada que cantada, con múltiples referencias al mejor rock de las últimas décadas y un sonido devastador. Cercano al ardor de Grinderman en algunos cortes ("Night of the Lotus Eaters" parece sacada del disco-trituradora), no se olvida de la clásica balada de etiqueta ("Moonland", "Hold on to Yourself", "Jesus of the Moon"). Pero lo mejor es la colección de temas salvajes y callejeros que empieza con "Dig, Lazarus, Dig!!!" y termina con "Midnight Man"; entre medias, "Today´s Lesson", "Albert Goes West", "We Call Upon the Author" y "Lie Down Here (And Be My Girl)" vuelven a dar en el blanco, mostrando la cara más canalla del prolífico semillero y espoleando a los muertos. Si el mandamás es una fábrica de chorrear ideas las veinticuatro horas, los Bad Seeds siguen comiéndole protagonismo por derecho propio. Las claves de este disco: 1) el órgano volcánico de James Johnston, Jerry Lee Lewis de la nueva era; 2) el mano a mano de Thomas Wydler y Jim Sclavunos rubricando todo tipo de ritmos; 3) las ambiciosas texturas creadas por Warren Ellis con chismes varios (mandocaster, loops, flautas, palmas, de todo), apartando definitivamente la exclusividad del violín. La producción vuelve a correr a cargo de Nick Launay y cualquier parecido con "Henry´s Dream" (92) es pura coincidencia. Ni cuando se relajan les sale un disco malo. Suman y siguen.


www.nickcaveandthebadseeds.com

18 marzo 2008

CONCIERTOS

PATRICK WATSON. Madrid. Moby Dick. 15-3-2008.

Paraíso extraterrestre.

Ya fue mencionado en su día: “Close to Paradise” (2006-2007) ha sido uno de los discos revelación de los últimos tiempos. En un mondo sonoro en el que ya casi pocas cosas nuevas asombran, el canadiense ha decidido crear un universo paralelo con ventosas juguetonas que atrapan todo lo que se mueve cerca y huele a bueno. Por eso había que verlo en directo y confirmar in situ si es humano o marciano y cómo suenan esas canciones sobre un escenario. Oh, sorpresa. Es humano porque fuma, bebe Heineken, se parte de risa, se arrastra por los suelos para ubicarse, pide opinión a la audiencia y se funde con ella para cantar a pelo, pero hay algo marcianesco en su técnica vocal y ajuste de clavijas. Y Patrick Watson no es solo uno, es una banda de cuatro tíos bastante locos cuyo desfile de talento desemboca en un desparrame jazzístico-bluesero-noise desconcertante, con trazos de western, de reggae, de doo-woop. Una jam session como la copa de un pino. La música ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Así, “Weight of the World” y “Luscious Life” acaban en un improvisado frenesí ruidoso, “The Storm” se convierte de repente en himno tabernero interactivo y “Man Under the Sea” en un adorable y surreal numerito acústico de albañiles a pie de obra. Momentos como el de “just me, the fishes and the sea” cunden cantidad en los anales sentimentales. La pena es que se escurrieran del repertorio dos preciosidades como “Daydreamer” y “Sleeping Beauty”, aunque la excepcional “The Midnight Express” (con exhibición de Robbie Kuster en las marimbas) fue moneda de cambio de cotización altísima. Un show de sobresaliente, pleno de desinhibición y demostración de ideas, como no se veía desde Devendra Banhart. Que se sepa que son geniales. Y que siga corriéndose la voz.

www.patrickwatson.net

09 marzo 2008

CONCIERTOS

THE CURE. Madrid. Palacio de los Deportes. 6-3-2008.

Treinta años en tres horas.

Tras su espectacular exhibición en el FIB de 2005, empecé mi crónica de la siguiente forma: “Los años pasan. Solo los fuertes sobreviven. La naturaleza hace su selección. Y The Cure siguen adelante”. Una introducción que también vale para la ocasión. No nos engañemos: pocas bandas con treinta años a la chepa son capaces de mantenerse erguidas con tanta dignidad, dando conciertos tan intensos y reviviendo su historia entera sin enterramientos ni olvidos. The Cure entraron en el Guinness hace tiempo, pero no pasan de moda. Más que eso, siguen siendo una banda de “ahora”, y quizá por eso la media de edad en el Palacio de los Deportes estaba más cerca de la veintena que de la cuarentena. Un Palacio que tardó mucho en llenarse (los horarios laborables, los atascos), de modo que 65 Days of Static abrieron solo para un tercio escaso del aforo, que quedó deleitado por su tremebunda contundencia post-rockera en su primer viaje de negocios a nuestro país. Telonear a Robert Smith y compañía es un lujo, pero tiene su inconveniente: que ya nadie se acuerda de ti cuando el aluvión pasa y toca retirada.

No es que lo dudáramos, pero sí, al final fueron tres horas. Tres horitas de nada, volatilizadas en un suspiro de añejos recuerdos y vivencias. No faltó casi nada (y digo casi porque yo eché de menos “Fascination Street”, “Close to Me” y “High”, pero ¿qué derecho tengo a quejarme?) y también hubo un hueco para dos o tres novedades que no son para tirar cohetes pero se dejan escuchar. El arranque con “Plainsong” y “Prayers for Rain” fue de escalofrío. A partir de ahí, mutismo e hipnotismo (ni podía cantar de la emoción, lo juro), sucediéndose “A Strange Day”, “Alt. End”, “The Blood”, “Lovesong”, “From the Edge of the Deep Green Sea”, “Lullaby”, “Hot Hot Hot”, “Primary”, “Pictures of You”, “Friday I´m in Love”, “Never Enough”, etc. De la oscuridad a la luz y viceversa, en un abrir y cerrar de ojos. Y por cierto, sigue sin echarse en falta el teclado, porque Robert ya se encarga de poner el acorde esperado en el sitio indicado para que canciones como “Lullaby” (que se escuchó hasta en Albacete por obra y gracia de mi Nokia) brillen hasta dejarte cegato. (Y hablando de los dones de Robert Smith, qué espectacular voz en directo).

Los momentos de mayor locura (desde el primer palco se puede medir con absoluta precisión la temperatura de la marabunta) los desataron “Push”, “In Between Days” y “Just Like Heaven”, amén de los segundos bises, un homenaje ejemplar al “Boys Don´t Cry” (80). “Fire in Cairo”, la homónima (la más coreada de la noche, sin discusión) y “10:15 Saturday Night” arrasaron, desvestidas de su toque retro para adaptarse a los nuevos tiempos. Qué gran fiesta.

Pero volvamos de nuevo atrás, que se me olvida ese glorioso final pre-bises con “Wrong Number”, “One Hundred Years” y “Disintegration”. La primera, todo un sorpresón, sonó más rockera y menos electrónica. La segunda es ya de por sí apoteósica, pero las imágenes de horror y las luces rojo sangre hacen que dé verdadero pavor. La tercera ya es un clásico de punto y aparte, y siempre deja el alma en vilo y los pelos como escarpias. Apenas hubo tiempo para recuperarse del shock, y ahí estaban de nuevo para brindar el primer bis, homenaje a “Seventeen Seconds” (80), con una enigmática y acongojante “At Night” que luego dio paso a “M”, “Play for Today” (otro momentazo de jolgorio colectivo) y “A forest”. Enormes.

El tercer bis es anecdótico: “Why Can´t I Be You?” fue la despedida definitiva y la cobertura de cupo de esas tres horas tan bien invertidas, tan bien disfrutadas, tan jodidamente inolvidables. Sí, los años pasan, pero ellos están todavía en lo más alto. En el puto cielo.

www.thecure.com

27 febrero 2008

AGENDA

MARZO: MES DE THE CURE.

Y más noticias.

No hay duda: los reyes de la agenda del mes son The Cure (en la foto). Sus esperados conciertos en Madrid (día 6, Palacio de los Deportes) y Barcelona (día 11, Palau Sant Jordi) ya son una realidad palpable (¿cuántos meses hace que tengo la entrada en el cajón?). Una ocasión única para conocer sus nuevos temas y revivir las viejas glorias. También para comprobar si tocan las tres horas que prometen. Aparte de ellos, hay otras dos giras imperdibles en marzo:

PATRICK WATSON- 15 marzo. Madrid. Moby Dick.
16 marzo. Barcelona. Razzmatazz

PIANO MAGIC- 24 marzo. Murcia Auditorio y Centro de Congresos.
27 marzo. Madrid. Boite Live.
29 marzo. Barcelona. Apolo.

Febrero es el mes más corto del año (aunque con un día de regalo en 2008), pero ha dado para escribir una enciclopedia de proclamas. Es lo que hay: se acerca la temporada de festivales, y como en España ya nos gustan más que a un mono un plátano, pues crecen como champiñones. Esto ya es un rollo macabeo; que si multiabonos, que si el festival fulanito se lleva a tal artista para fastidiar a menganito, que si te contrato y me firmas una cláusula de veto para acudir a otros eventos… Me duele la cabeza, pero a alguno habrá que ir. Aunque siempre quedarán las salas pequeñas, esas en las que un concierto es otra cosa, y sin tanta gilipollez. Resumir las noticias que van llegando es difícil; intentémoslo de manera no objetiva.

Noticias buenas:

1º) Que los Tindersticks vayan al Primavera Sound; este blog no se llama “Curtains” por casualidad.

2º) Que James regresen en abril; el 29 en Barcelona y el 30 en Madrid.

3º) Que Nick Cave & the Bad Seeds presenten “Dig, Lazarus, Dig!” (próxima revisión en este espacio) en Europa y se acuerden de nuestro país.

Noticias malas:

1º) Que Nick Cave & the Bad Seeds presenten “Dig, Lazarus, Dig!” en Europa, se acuerden de nuestro país pero no se acuerden de Madrid.

2º) Que Einstürzende Neubauten hagan lo propio en mayo y tampoco se acuerden de Madrid.

3º) Que ya haya comenzado el principio del fin del canal Fly Music, uno de los contadísimos reclamos para no tirar el televisor a la basura.

Noticias curiosas:

1º) La inclusión de Public Enemy en el cartel del Primavera Sound para tocar íntegramente “It Takes a Nation of Millions to Hold Us Back”.

2º) El fichaje de Leonard Cohen para el FIB Heineken, escenario muy dudoso para una reaparición tan solemne.

3º) El doblete de REM en dos festivales fuera de quiniela: el Bilbao BBK y el nuevo Doctor Loft 05:00.

Foto: allmusic.com

19 febrero 2008

DISCOS

BLACK MOUNTAIN. In the Future.

Sobre la marcha.

23:00 horas, penoso lunes, el día se acaba sin éxito, con dudas y un poco de ira. Me niego a que el 18 de febrero termine así. Me enchufo el mp3 a las orejas y pongo a todo volumen “In the Future” (2008). Y lo que va pasando por la cabeza mientras suena son cosas como éstas:

El mundo está lleno de nostálgicos que hacen de su esencia un oficio. Y a algunos les sale bastante bien: The Brian Jonestown Massacre, Brightblack Morning Light o The Coral se me ocurren como ejemplos inmediatos. Y ahora Black Mountain. Son de Vancouver, canadienses. ¿Qué tiene el agua en Canadá?. Hace poco leí un artículo sobre la ebullición musical en Suecia (indiscutible); Canadá se merece también un episodio aparte. Buen material para un posible reportaje. Estos tipos han debido oir bastante a Led Zeppelin, Black Sabbath o Ten Years After (más ejemplos inmediatos),y si fuera lo contrario me resisto a creerlo. Claro que “Evil Ways” me suena a iguana de Detroit y “Wild Wind” a camaleón vestido de Ziggy Stardust. “Tyrants” y “Bright Lights” son largas de la leche (ocho y dieciséis minutos respectivamente), pero están tan llenas de contenido y tan bien hiladas que ni siquiera me entero de que el tiempo existe.
Es una pena que la voz de Amber Webber no sea explotada con más ganas; “Queens Will Play” y “Night Walks” me estremecen y me acuerdo de dos mujeres a las que admiro: Chan Marshall y Patti Smith. De mayor quiero ser hippy: “Wucan” sería la banda sonora que elegiría para teletransportarme. Es curioso y contradictorio que esto se llame “In the Future”; debería llamarse “In the Past”. “Black Mountain” (2005) era excelente; “In the Future” aumenta el ratio de cohesión y también el de calidad. Y a propósito, qué maravilla de portada.

Ahí quedan las ideas; ni siquiera me molesto en ordenarlas. Al fin y al cabo, el día tampoco fue tan malo.

www.blackmountainarmy.com

www.myspace.com/blackmountain

09 febrero 2008

RETROSPECTIVAS


SUGAR. Copper Blue / File Under: Easy Listening.

La canción 10.

La reciente publicación de “District Line” (2008), retorno de Bob Mould en solitario, ha llevado a rescatar del baúl de los recuerdos su ocupación de los 90: Sugar. Increíbles recuerdos, claro: la transición universitaria, una época de cambio mental y despertares en la que la sensibilidad musical empezó a florecer y las referencias en cartera a acrecentarse. En este punto me atrevo a homenajear a Francisco y Pepelu: todo fue gracias a ellos, a su generosidad y sapiencia (¿por dónde andáis, chicos?). Este proyecto, reafirmación en primera persona de Bob Mould (tras su estimable aportación a Hüsker Dü) en compañía de David Barbe y Malcolm Travis, fue un paréntesis en el tiempo del rock, tan intenso como breve. Apenas dos LPs, un EP y una colección de caras B que dejaron su huella particular. A “Copper Blue” (92) se le puede hacer un monumento en la plaza de cualquier pueblo. La New Musical Express (que a menudo la caga pero a veces acierta) ya lo ensalzó como álbum del año de Cobi y Curro. Razón no les faltaba, pues el disco es una inmensa oda a la canción perfecta. El arranque es fulgurante, con cuatro pesos pesados como “The Act We Act”, “A Good Idea”, “Changes” y “Helpless”. El ritmo es frenético e imparable, las guitarras se entretejen en marañas colosales y la voz de Mould se desdobla en mensajes repetitivos que se incrustan en el cerebro. Algunos temas van creciendo como la espuma (la mencionada “Changes” o “The Slim”) alcanzando cotas épicas. En otros emerge una mayor sensibilidad pop, como en la risueña “If I Can´t Change Your Mind” (todo un hit) o en la espléndida “Hoover Dam”, convertida en su canción más elaborada por obra y gracia de teclados y violines.

Y tan grande fue “Copper Blue” que tuvo un apéndice dignísimo en el EP “Beaster” (93), saco de temazos sin cabida en el debú. No hace falta refrescar el oído ni la memoria: la inquietante “Judas Cradle” y la hipnótica “Come Around” siguen vivas en la discoteca neuronal.

File Under: Easy Listening” (94) es menos impactante, pero no está exento de interés. Y precisamente contiene una de las mejores (por no decir la mejor, la redonda, la absoluta) canciones del trío: “Panama City Motel”. “Gift”, “What You Want It to Be” o “Gee Angel” mantienen esa fuerza imbatible del primer disco, pero “Believe What You´re Saying” denota agotamiento y “Explode and Make Up” huele a presunta despedida. En esta entrega David Barbe puso su grano de arena con un tema de cosecha e interpretación propia (“Company Book”), pero al poco decidió rendirse, convirtiendo lo presunto en firme.

La ofrenda de Sugar es solo un párrafo de pocas líneas en la enciclopedia del rock americano. Una herencia minúscula pero intachable. Un recuerdo fugaz pero imborrable. Por cierto, “District Line” también es bueno con ganas.

www.granarymusic.com

05 febrero 2008

DISCOS

THE MAGNETIC FIELDS. Distortion.

La cafetera y el poeta.

La vuelta de Stephin Merritt a la actualidad musical se produce a bombo y platillo. La ecuménica colección de 69 canciones de amor (mentado incansablemente como su disco cénit) se hizo demasiado cuesta arriba, pero este “Distortion” (2008) nace provisto de una ligereza apetecible: solo trece canciones rondando los tres minutos cada una. ¿Para qué enredarse más?. Pocos artistas reconocen el hecho de haberse inspirado en (o copiado de) una obra ajena; a Merritt le duele ya la boca de decir que su referente se llama “Psychocandy” (85). Y ese prurito de sonar como The Jesus & Mary Chain (o Love & Rockets, o Suicide) lo ha arrastrado a sacarse el carné del club de amigos del feedback repetitivo, una forma de hacer fácil lo difícil (la creación) y difícil lo fácil (la escucha). De estas influencias y premisas nace un disco que nada tiene de especial en los tiempos que corren, pero que pinta saludable con poca atención que se le preste. Y la peor pesadilla de Phil Spector se convierte en realidad: el abotargante muro sónico se derrumba machacado por unas melodías (The Beach Boys, Cole Porter, Scott Walker y la Motown) que resuenan frescas pese al papel de estraza que las envuelve. Si el disco modelo de los hermanos Reid rechinaba (según palabras del propio Merritt) como una cafetera con ritmo, con éste no surge el acto reflejo de llevarse los dedos índice a los oídos. ¿Objetivo incumplido?. No. Más bien el triunfo de la sensibilidad del poeta.

www.houseoftomorrow.com

01 febrero 2008

DISCOS


IRON & WINE. The Shepherd´s Dog.

Pequeño gran héroe.

Hay discos que llegan tarde (no demasiado), que entran por los oídos, la piel y el corazón. "The Shepherd´s Dog" (2007) hace tanta mella que dejarlo pasar sería un sacrilegio. El bueno de Sam Beam siempre ha compuesto grandes canciones; esta vez, sus días dorados de inspiración cristalizan en doce cortes tan bellos y abrumadores que tumban. Avanzando página, el disco supone un riesgo más allá de la rústica pretérita, como una mudanza del campo a la gran ciudad. Superproducido y arreglado con exquisitez maestra, las guitarras y banjos viajan en compañía de bongos, sitares y teclados con la esperanza de encontrar una vida mejor. Y la encuentran en el punto de la creación en que el country-folk hace esquina con otras músicas. La alegre "Pagan Angel and a Borrowed Car" anima a afrontar el resto con ganas locas. "White Tooth Man" está impregnada de psicodelia. El sabor latino de "Lovesong of the Buzzard" o "Innocent Bones", la ruptura rockera de "The Devil Never Sleeps" o el punto reggae de "Wolves (Song of the Shepherd´s Dog)" son también bazas inéditas, bien jugadas por el barbudo de Florida. Y la increíble "Carousel", con ese inconfundible olor a incienso, es de esas canciones inmaculadas que glorifican el arte y al artista. Un artista erigido en nuevo héroe americano, capaz de alcanzar la más absoluta exuberancia sin perder la modestia. Es lo que tiene arrimarse tanto a Burns y Convertino.

25 enero 2008

AGENDA

FEBRERO Y LO QUE VENDRÁ DESPUÉS.

Promesas y conjeturas para 2008.

La noria sigue girando. La música sigue sonando. He aquí otro largo año musical por delante. ¿Qué pasará en 2008?. Pues por lo que se rumorea, de todo. Sucederá que habrá un montón de lanzamientos de los de aúpa (Tindersticks, Nick Cave & the Bad Seeds, Spiritualized, The Cure, REM…) y algunos ya estamos relamiéndonos. Sucederá que el imperio Sinnamon seguirá expandiéndose con sus tropas mediático-publicitarias: no contento con declarar abiertamente la guerra al FIB (lo de que coincidan en días no es nada sano), ahora amenaza seriamente al Primavera Sound, sacándose de la manga un tal Daydream Festival en fechas peligrosamente cercanas, sito en el Forum y que anuncia a bombo y platillo a Radiohead. ¡¡El Primavera no se toca!!. Portishead (en la foto), Six Organs of Admittance, Shipping News, Scout Niblett, Deerhunter, Les Savy Fav, The Felice Brothers… y este año no me espero a abril para comprar el abono. Fe ciega, que se llama. ¿Por dónde iba?.. Ah, sí, lo que sucederá en 2008. Puede suceder que se sigan reencontrando viejos amigos (o enemigos): Roxy Music prometen formalmente disco y gira, My Bloody Valentine se suben al carro de los ganchos festivaleros, lo de Led Zeppelin en Londres parece que no quedará en una mera reunión puntual de antiguos alumnos y el nuevo circo de los Sex Pistols ya es una lamentable realidad. Hasta el ilustre Leonard Cohen se pone las espuelas y coge el caballo. Por no hablar de Bob Dylan, que suma, sigue y visitará nuestro país en una extensa gira veraniega. Estamos condenados al revival. “I wanna see a revival”, que diría Mark Lanegan

Estos son algunos conciertos de febrero:

THE SADIES. 4 febrero. Puerto de Santa María. Teatro Municipal.
5 febrero. Algeciras. Salón de Actos Politécnica.
6 febrero. Huelva. Cantero Cuadrado.
7 febrero. Madrid. Sala Dink.
8 febrero. Zaragoza. Casa del Loco.
9 febrero. Santander. Tropicana.

THE CHARLATANS. 5 febrero. Madrid. Joy Eslava.
6 febrero. Barcelona. Bikini.

THE GODFATHERS. 6 febrero. Barcelona. Apolo.
7 febrero. Valencia. Mirror.
8 febrero. Madrid. Heineken.
9 febrero. Bilbao. Antzokia.

THE MISSION. 8 febrero. Barcelona. Bikini.
9 febrero. Madrid. Heineken.
11 febrero. Valencia. Heineken Greenspace.

NADA SURF. 14 febrero. Madrid. Heineken.
15 febrero. Vigo. Sala A!.
16 febrero. Bilbao. Antzokia.

STEVE EARLE+ALLISON MOORER. 13 febrero. Madrid. Joy Eslava.
16 febrero. Barcelona. Bikini.

THE RAVEONETTES. 17 febrero. Madrid. Heineken.
18 febrero. Barcelona. Apolo.

AMERICAN MUSIC CLUB. 20 febrero. Gijón. Acapulco.
21 febrero. Madrid. Caracol.
22 febrero. Bilbao. Antzokia.
23 febrero. Barcelona. Bikini.

GIRLS AGAINST BOYS. 21 febrero. Barcelona. Be Cool.
22 febrero. Murcia. 12 & Medio.
23 febrero. Madrid. Gruta 77.

MICHAEL GIRA. 22 febrero. Barcelona. Apolo.

THE MEKONS. 27 febrero. Barcelona. Apolo.
29 febrero. Madrid. Gruta 77.
1 marzo. Murcia. 12 & Medio.

THE MARS VOLTA. 29 febrero. Madrid. La Riviera.
1 marzo. Barcelona. Razzmatazz.

Y esto solo es el principio.

Foto:
www.portishead.cn

07 enero 2008

REPORTAJES

ADIÓS 2007: EPÍLOGO Y RESUMEN.

Un hueco para los discos olvidados.

2007 llegó a su fin. Otro año de exilio, entre dos tierras, sin pena ni gloria. Por suerte, tampoco ha faltado la música. A mejor disco del año (opiniones unívocas, sin voto ni consulta) postularon con fuerza Grinderman, Bill Callahan, Low y recientemente Radiohead. Mejor canción es misión imposible; demasiadas para sopesar, aunque instantáneamente resurgen dos con mucho jugo: “Atlas” (Battles) y “No Pussy Blues” (Grinderman). De directos, los hubo abundantes, sin vencedores ni vencidos, pues a menudo los que más huella dejan no son precisamente los mejores. Y también salieron del archivo muchos clásicos (Leonard Cohen, David Bowie, The Who, Led Zeppelin, la ELO, Simon & Garfunkel, Brian Wilson, Spacemen 3, etc), sin tiempo para una justa retrospectiva. Lo comentado y redicho en el blog durante el año no representa ni la cuarta parte de todos los proyectos, ideas y propósitos creados por las neuronas. Hubo muchos discos que ocuparon minutos, horas y días, fabricando palabras que nunca fueron escritas. Es hora de solucionarlo y evitar que el año viejo muera definitivamente, incompleto.

BATTLES. Mirrored.
Desde luego, “Atlas” ya vale por todo el disco: el puntiagudo bajo y las voces de Papá Pitufo la convirtieron en la canción más rara y trepidante del año. “Race In” y “Tonto” también merecen varias escuchas y un aplauso. Pero el resto se atraganta como un polvorón sin masticar. Como si Tortoise de repente se hubieran vuelto locos y punkis.
La canción: “Atlas”.


BEIRUT. The Flying Club Cup.
Trombones, trompetas, acordeones y ukeleles siguen siendo la materia prima esencial, pero una orquesta y un piano a tiempo dan a la música de Zach Condon un punto de holgura senior. Creciendo, aprendiendo y mejorando. Afrancesado en la temática y los títulos (París es mucho), igualmente cerca de un convite zíngaro o un desfile tirolés. Nuevos aires para el underground.
La canción: “A Sunday Smile”.


BENJAMIN BIOLAY. Trash Ye-Yé.
Ni por asomo es su mejor álbum, pero gana con la reincidencia y en él se adivina un nuevo amigo imaginario: los 80. La clave está en los arreglos (voces angelicales, violines, samplers..), que sitúan cada canción un paso más allá de su recorrido. “La Chambre d´Amis”, “Laisse Aboyer les Chiens” o “Cactus Concerto ” confirman su indiscutible pole position en la parrilla de grandes chansonniers (con permiso del calvo, por supuesto).
La canción: “Qu´est-ce que ça peut faire”.

BOBBY CONN. King for a Day.
Del punch de “Rise Up!” (98) ya no quedan ni las raspas. Pero ahí sigue, buscando su lugar en el mundo. Esta vez le ha dado por la magalomanía de estadio, el heavy rancio, el power pop, el Sargento Pepper, Michael Jackson y Marvin Gaye, salpicando de momentos aceptables y otros muy triviales una rapsodia más elitista que bohemia. Menudo bicho.
La canción: “(I´m Through With) My Ego”.


THE CHEMICAL BROTHERS. We Are the Night.
Ellos son la noche: no es un farol, es la pura realidad. Cuando parecía que no tenían nada más que ofrecer, Rowlands y Simons contraatacan con su obra más adictiva y simpática en años. Basta enchufarse “Saturate”, “Do It Again”, “Das Spiegel” o “The Salmon Dance” para no parar de bailar. Como en sus mejores tiempos.
La canción: “Das Spiegel”.


DEERHUNTER. Cryptograms.
Aplastantes en directo, desconcertantes en disco. Hipnótico, metafísico y alucinógeno, raramente secuenciado y fuera de catálogo. Incomoda, vuelve del revés y, finalmente, convence. Es fácil viajar a las antípodas de lo material a su costa, especialmente al son de “Octet” o “White Ink”.
La canción: “Hazel St.”.


THE EARLIES. The Enemy Chorus.
Un intercambio transatlántico de ideas y pistas dio lugar a esta oda al hedonismo. Como en un buen cajón de sastre, puedes encontrar de todo: electrónica, folk, soul, psicodelia, krautrock, cortes cinematográficos. Las piezas están seleccionadas al detalle, medidas al milímetro y combinadas a la perfección. El resultado es un puzzle lleno de colores que no se ven, pero se oyen. Una experiencia sensorial.
La canción: “Breaking Point”.

EINSTÜRZENDE NEUBAUTEN. Alles Wieder Offen.
Asesorado y parcialmente sostenido por los fans a través de internet, he aquí otra obra maestra de los berlineses. Comienza con un piano anunciador del fin del mundo y termina con una guitarra española. Marciales y metálicos (“Weil, Weil, Weil”, “Von Wegen”) o elegantes y melódicos (“Nagorny Karabach”), se mueven sobre el hilo sin perder jamás el equilibrio. Otra condecoración más a su personalidad arrolladora.
La canción: “Susej”.

ELECTRELANE. No Shouts, No Calls.
Lo reconozco: no daba un duro por ellas. Este álbum me devuelve la moneda de la indiferencia en forma de furia distinguida, con brillantes desarrollos instrumentales, guitarras que se clavan en las sienes y un gusto exquisito por la oscuridad. Solo falta redondear esa débil faceta vocal para llegar a ser perfectas.
La canción: “Five”.



JOSEPH ARTHUR. Let´s Just Be.
Sello propio es sinónimo de explosión. Sin perder su excelencia creativa, el de Ohio se desmelena, bromea, improvisa, explora registros impensables, juega a la canción interminable (“Lonely Astronaut”, 20 minutos de nada) y se reencarna en Jagger o Bowie respetando fielmente su acento Dylan. Y da a luz un disco visceral, desordenado y casero que se sale. Musicazo.
La canción: “Spacemen”.

PATRICK WATSON. Close to Paradise.
El gran descubrimiento del año. Ponlo a todo volumen, concéntrate en él y atraviesa el espejo: ya estás dentro del paraíso. Folk con atrezzos circenses, con mucho sabor clásico y con más detalles que un “todo a cien” chino. Y esa voz no es la de Jeff Buckley, pero cualquiera diría que ha resucitado. Colmado de premios en Canadá, y con razón.
La canción: “Daydreamer”.



THE POLYPHONIC SPREE. The Fragile Army.
Cuanto más oscuro está y más frío hace, más se agradece escucharlos. La banda más numerosa del planeta ha vuelto con las mismas: rollo mesiánico pelín agridulce en doce nuevas secciones con varios actos. Todas alicatadas hasta el techo con coros multitudinarios y millones de instrumentos. Algunas son sintonía para musicales de Broadway, otras solo para fiestas bastardas. Hay vida más allá de Arcade Fire.
La canción: “Overblow your Nest”.


RICHARD SWIFT. Dressed Up for the Letdown.
Se descolgó de Wilco en la gira española sin saber por qué (qué disgusto), pero nos dejó esta joya de recuerdo. Un retrato americano de ilusiones rotas e ironías, con melodías perfectas en las que resuenan Elvis Costello, Randy Newman o Bob Dylan, y con títulos tan sugerentes como “las canciones de la libertad nacional”, “vestido para la desilusión” o “la balada de tú sabes quién”.
La canción: “Artist & Repertoire”.


THE SHINS. Wincing the Night Away.
Con este trabajo han firmado su puesta de largo. Canciones bien vestidas y perfumadas de pop mayúsculo, que echan el freno antes de aproximarse al precipicio del estereotipo y la blandenguería. Y cuando quieren ponerse oníricos a lo Mercury Rev (“Black Wave”), también les sale bien. Menuda clase tienen, los jodíos.
La canción: “Phantom Limb”.

THE STOOGES. The Weirdness.
Ya lo dijo Black Francis: “¿No os gusta el disco?. Os jodéis, están en su derecho de cargarse su propio legado”. Tampoco es para tanto, porque el disco mola. Al menos tienen huevos para ir más allá que otros que viven de las rentas y no se divierten ni la mitad. Y “Free and Freaky”, “Idea of Fun” o “I´m Fried” podían suceder dignamente a “I Wanna Be Your Dog” como himno iguanesco. Larga vida a Iggy Rock.
La canción: “The Weirdness”.


THURSTON MOORE. Trees Outside the Academy.
Básicamente Sonic Youth con una capa de barniz. El respetado Thurston apuesta esta vez por colgarse la acústica, dejando la electricidad en manos de J Mascis (Dios los crea y ellos se juntan). También apuesta por un violín que encaja de perlas y por concretar, dando vacaciones a las habituales contorsiones y distorsiones. Básicamente un gran álbum. Tratándose de quien se trata, un axioma.
La canción: “Off Work”.


VIC CHESNUTT. North Star Deserter.
La leyenda del rock cuenta que es un iluminado. La leyenda del rock es sabia. Hoy decide acompañarse por un ejército de ruidistas experimentales (Goodspeed! You Black Emperor, Fugazi, A Silver Mt Zion) y de ahí surge su disco más lúgubre e inquietante. Las texturas eléctricas y orquestales quedan allá, en el horizonte, en segundo plano, sin ensombrecer el talento del poeta de la desdicha, la eminencia del country-rock más digno y sincero.
La canción: “Splendid”.

THE WHITE STRIPES. Icky Thump.
Cuando un disco tan esperado ve la luz, la costumbre suele ser besarlo o despellejarlo, sin medias tintas. Eso ocurrió este año con el último invento de Jack y Meg, uno de los más completos y variopintos de su trayectoria. Tienen gracia poniéndose celtarras (“Prickly Thorn, But Sweetly Worn”) o fandangueros (“Conquest”), pero su punto fuerte sigue siendo el aullido y el chirrido. Mejores cuanto más burros.
La canción: “Little Cream Soda”.

09 diciembre 2007

DISCOS

RADIOHEAD. In Rainbows.

Potencial disco del año.

Estamos a punto de decir adiós a 2007. Puede que esta sea la última crítica discográfica. Puede que este sea el mejor disco del año. Cuando parecía que se habían derretido como los glaciares de la Patagonia, el quinteto de Oxford ha vuelto para firmar su séptima obra maestra. Se han escrito ríos de tinta a propósito de su difusión en red (¿cuánto pagarías por él?). Se abre un nuevo camino para el futuro de la música. ¿Y quién se atreverá a seguirlo?.

In Rainbows” (2007), aparte medios y formatos, es un lingote de oro de muchos quilates. Por la espera (eterna) y por el resultado (magnífico), sienta como un buen masaje. Se acabaron las pataletas electrónicas y los precipicios existenciales, aunque la oscuridad sigue impregnando muchas de las canciones en una fina membrana de decepción. Todo fluye más sereno (solo “Bodysnatchers” repliega la tranquilidad y pisa el acelerador). Todo parece más sencillo, aunque los desarrollos sean a menudo impredecibles. Capas y capas de guitarras afónicas, ritmos jazzy, aderezos sintetizados y ocasionales arreglos de cuerda que envuelven y aíslan del exterior, encerrando el cuerpo medio inerte en una cápsula a prueba de balas. “15 Step”, “Weird Fishes/Arpeggi”, “All I Need”, “House of Cards” y “Videotape” valen tanto que no hay bolsillo ni voluntad que las financie. Definitivamente, el disco del año.

Thom Yorke y los suyos no han hecho otra cosa que resucitar esperanzas. El éxito pretérito y masivo es también el éxito extraño, pues no hay evolución creativa más anti-mercado que la suya. Con “In Rainbows” se abre la puerta del futuro, interconectando puertos y desafiando leyes. Todo lo bueno que les pueda pasar a partir de ahora es absolutamente merecido y está plenamente justificado.

www.inrainbows.com

www.radiohead.com