18 julio 2007

CONCIERTOS

SUMMERCASE 2007

Desembarco en Boadilla.

El Summercase empezó siendo el pariente de verano del Wintercase, y después de la segunda edición ya se pueden extraer serias conclusiones: que se presume un festival con vocación de permanencia, que se coloca por delante de su hermano invernal y que se convierte en una competencia cruda para el FIB. El mayor inconveniente de la sucursal madrileña es, sin duda, el emplazamiento. El recinto de Boadilla del Monte, amén de estar en el quinto carajo, es un patatal insalubre en el que se muerde polvo a espuertas y se acaba con los pies del revés. Aún así, lo que se preveía como una nueva odisea en el espacio no resultó tan trágico, pues los autobuses gratuitos de la organización funcionaron fetén (aunque alguien tendrá que explicar por qué se suspendió a última hora el servicio destino Moncloa). Se agradece: la amplitud de las terminales O y E, las pantallas para no perder ripio y el buen sonido de los conciertos en general. Se critica: los precios, porque cobrar tres euros por una botella de agua de 50 cl. es un atraco a mano armada (y sin tapón, oiga).

Y ahora la música. Como siempre tocó hacer descartes, algunos premeditados, otros sobre la marcha. Por coincidencia: Soulsavers con Mark Lanegan, My Brightest Diamond, OMD, Electrelane y The Whitest Boy Alive. Por masificación: Jarvis Cocker. Por agotamiento: The Chemical Brothers. Demostrado: la calidad de un festival no depende del cartel que se anuncia, sino de la criba que uno hace. En resumen…

THE HOURS: El negro me priva; automáticamente me transporta a Joy Division, a Bauhaus, a The Cure. Y aunque los tiros no van por ahí, sino más bien hacia Radiohead, The Smiths o Coldplay, que vistieran de negro riguroso pudo contribuir a que me gustaran más. Qué cosas. No han inventado la penicilina, pero “Narcissus Road” y “Back When You Were Good” son resultonas y “Murder or Suicide” se sale. Media horilla de lo más agradable.


BADLY DRAWN BOY: El arranque con “Born in the UK” hizo prever un concierto enérgico, pero agua. Se dan casos en que un puñado de buenas canciones y una gran banda no bastan. A Damon Gough le sucede. Es como si el fuego ardiera flojo y nadie se atreviera a echar más madera. Así que al final lo único que queda es el típico debate: ¿no se estará asando con esa chupa y ese gorro?.


JAMES: La reunificación de los de Manchester ha sido la gran noticia del año. Los motivos de su ida y venida no importan, porque nos han hecho pasar momentos tan gratos que poderlos revivir es un regalo. Y qué momento el del viernes 13… Los primeros acordes de “Born of Frustration” vaticinaron lo que se sabía (aluvión de himnos), y aunque empezaron algo congelados no defraudaron. Con esas canciones, ¿cómo van a defraudar?. Han escrito historia, y nos la releyeron con “Tomorrow”, “Sit Down”, “Out to Get You”, “Ring the Bells”, “Say Something”, “Getting Away with It”, “Laid”, “Sometimes”, “She´s a Star” y la inesperada (y espeluznante) “Play Dead”. No estaban muertos, estaban de parranda, porque las dos nuevas son buenísimas. Y Tim Booth, pese a estar más apagado, sigue siendo un entrañable caballero-histrión. Lo siente en sus carnes y nos lo contagia. Pues eso, conciertazo. Y como proclamaba una pancarta en primera fila: GRUPAZO.

DJ SHADOW: Un DJ a las diez de la noche es poco menos que una aberración. Pero claro, el Shadow es algo más que DJ. Esa amalgama de etno-rock con guitarras wah-wah, techno oscuro y hip hop, más las proyecciones truculentas que la adornan, crearon un ambiente perfecto para atizarse el bocadillo de rigor. Poco movimiento (salvo cuando coló el “Be There” de UNKLE con Ian Brown), pero es que a esas horas el cuerpo pide otras cosas.


THE JESUS AND MARY CHAIN: Lo mejor de los regresos es que algunos son como celebraciones, comunión de banda mítica y fans de antaño, sucesión de grandes éxitos chapurreados a coro. Yo nunca fui muy fan, pero acabé creyéndome una de ellos. Y canturreé (vaya si lo hice) “Head On”, “Sidewalking”, “Some Candy Talking”, “Just Like Honey”, “Blues from a Gun” y “Cracking Up”. No son la alegría de la huerta, ni falta que les hace. Empezaron sonando fatal pero cumplieron con lo previsto: tocar bien (espectacular Loz Colbert con las baquetas y las maracas) y demostrar que las bandas empeñadas en copiarlos no les llegan a la suela del zapato. Y ese final con “Reverence” fue como subir al cielo y encontrarte al mismísimo diablo en la puerta.

AIR: Para captar el matiz del espectáculo de los galos hay que irse lejos, perderse entre la gente, abandonarse solo y huir de las interferencias. Solamente así se consigue quedar atrapado en las redes de su magia, y sentir que vuelas por ese cielo nocturno que es el escenario. Pasaron bastante de “Pocket Symphony” y abordaron lo más granado de “Talkie Walkie” (“Venus”, “Run”, “Cherry Blossom Girl”), “10.000Hz Legend” (“Radian”, “People in the City”, “Don´t Be Light”) y “Moon Safari” (“Remember”, “Kelly Watch the Stars”, “Sexy Boy”), además del clásico cinematográfico “Playground Love”. Y fue un punto averiguar que detrás de esa voz angelical no hay una fémina, sino el propio Jean-Benoît Dunckel. Lo que se descubre en los directos…

!!!: Insuperables. No fallan. Son un ente intocable, una jodida apisonadora, una máquina de vomitar ritmos y espasmos. Salieron sin contemplaciones, encadenando “Myth Takes”, “All My Heroes Are Weirdos”, “Dear Can” y “Must Be the Moon”. Pasaporte para una hora y pico de incontinencia colectiva. Las danzas aeróbicas de Nic Offer son como un ritual, aunque esta vez la voz negra (protagonista absoluta en “A New Name” y “Yadnus”) le dejó respirar un poco (si es que acaso este tío respira). Offer es el que hace las gracias, pero ojito con el resto: Andreoni a las guitarras, el bajo apocalíptico, los aporreos salvajes (por cierto, ¿dónde estaba John Pugh?). Con “Me and Giuliani Down by the Schoolyard” y “Heart of Hearts” agotaron todo el oxígeno y terminaron de reducir la terminal S a puro escombro. Posiblemente, lo mejor del festival.

THE HIDDEN CAMERAS: ¿Cómo pueden enganchar tanto siendo tan petardos?. Quizá porque tienen temas geniales que no se estancan en ritmos o melodías recurrentes, sino que, como serpentinas, apuntan acá y allá sin objetivo fijo. “Hump from Bending”, “Awoo”, “Day Is Dawning”, “Learning the Lie” y “Death of a Tune” fueron las mejorcitas. Dieron la nota, pero sin pasarse, disfrazados de “caperucitas negras”. Eso sí, el bailarín de marras que apareció en “Boys of Melody” podía haberse quedado tranquilamente en su casa. Divertido.

EDITORS: Se dice sobre ellos que son la mejor banda británica sobre un escenario, y desde luego, mal no lo hacen. Mucho más centrados que en el pasado FIB, sonaron contundentes y convencieron, aunque su repertorio ya no de más de sí y Tom Smith se crea demasiado el rol de heredero de Ian Curtis. “Bones” y “An End Has a Start” mantienen un nivel digno, pero el resto de novedades (especialmente la de piano épico) son bastante peñazo. Mejor quedarse con “All Sparks” y “Munich”.

GUILLEMOTS: De trámite obligatorio para hacerse hueco en la carpa a enorme revelación del festival. Pasábamos por allí porque no queríamos perdernos a la Polly, y nos encontramos a un Fyfe Dangerfield encaramado a un piano que echaba humo, a lo Jerry Lee Lewis, rematando “Through the Window Pane”. Después vinieron “Made Up Love Song #43”, “Trains to Brazil” o la monumental “Sao Paolo”, con el combo (guitarra, contrabajo, saxo, clarinete y batería demoledora) sudando la gota gorda. Canciones discretas que en directo se convierten en monstruos. Es la diferencia entre los buenos y los malos.

PJ HARVEY: División de opiniones. Para algunos, un camelo. Para otros, una joya. Embutida en un imposible atuendo rococó, Polly desnudó sus facetas menos comunes: la valiente, la suicida y la humana. Valiente porque luchó sola contra la tormenta. Suicida porque, de nuevo, rebuscó en el cofre de los temas inesperados. Humana porque al fin habló, bromeó, interactuó. Las futuras canciones tuvieron su protagonismo, pero al piano se difuminaron inaudibles. Mejor con la guitarra, sí señor. Eléctrica es la auténtica reina, y “Oh My Lover”, “Send His Love to Me”, “Angelene”, “Dress”, “Big Exit”, “Horses in My Dreams” o “Rid of Me” coparon los momentos más emocionantes de un recital entre la nostalgia y la tragedia, entre la gloria y el abismo, entre el sí y el no.

THE FLAMING LIPS: El arsenal siempre es el mismo, pero nunca lo usan igual. La aparición de Wayne Coyne rulando en la burbuja gigante fue la apoteosis, hubo menos confetti y globos pero más efectos láser, la monja solo cantó de refilón, reaparecieron el gong y la paloma de “Waiting for a Superman”, y el resultado fue el de siempre: un espectáculo inenarrable, mágico, surrealista. Y no solo es circo, es que además tienen buenas canciones. Con “Pompeii Am Götterdämmerung” y “The W.A.N.D.” se rompieron todos los moldes del rock. Y aunque nunca acaben de sonar perfectos y la plática de Coyne se convierta en pelín cansina a ratos, el que se aburra con ellos es que no tiene sangre en las venas.

ARCADE FIRE: Los de Montreal van camino de convertirse en un fenómeno de estadio tipo U2. Y no sé si eso es bueno o malo. En su concierto fallaron algunas cosas. Lo principal, el volumen. “No Cars Go”, su mejor canción, sonó a eco montañés. Y no digamos a lo que sonó “Haiti”. Y “Neon Bible” será el disco del año y tal y cual, pero a la gente le pellizcan más las de “Funeral”. No hay color; las tres “Neighborhood”, “Rebellion (Lies)” y “Wake Up” propagan subidones que ni “Intervention” ni “(Antichrist Television Blues)”. Son una panda de multiinstrumentistas superdotados, alumnos de sobresaliente en la escuela campestre del rock, pero deberían insistir más en explotar su valía como músicos y dejarse de pompas y envoltorios.

LCD SOUNDSYSTEM: !!! y LCD son las dos columnas que sostienen la nueva cultura del baile (esa en la que la máquina cede de nuevo el trono al hombre), y en este festival ha quedado más claro que el agua. Recogiendo el testigo de sus paisanos neoyorquinos, los de James Murphy consiguieron sacar a los guarnecidos de las trincheras y reventar los restos. Desde “Us Vs Them” hasta la delirante “Yeah”, pasando por “Daft Punk Is Playing at My House”, “North American Scum”, “Time to Get Away”, “All My Friends”, “Get Innocuous”, “Movement” y una “Tribulations” que volvió majareta al respetable. Pura dinamita. De postre, “New York I Love You”, obsequio cortesía de un Murphy que tan pronto emula a James Brown como a Frank Sinatra. Va sobrado.

Visiones accidentales y/o casuales:
  • How I Became the Bomb: no hay nada peor que ser de Nashville y querer sonar londinense. Horrorosos.
  • The Sunday Drivers: tocan muy bien pero aburren a las ovejas.
  • Jarvis Cocker: su club de fans sigue activo; no cabía un alfiler.
  • Ratatat: funky, metal, dub, melenas al aire…brutales.
  • The Chemical Brothers: “Hey Boy Hey Girl” siempre será su himno.
  • Fionn Regan: el concierto más corto en la historia de los festivales (¿20 minutos?).
  • Bromheads Jacket: mucho ruido y pocas nueces.

Crónica dedicada a las “buenismas”: Rous, Mary Jo, Clara y Llanos.

07 julio 2007

CONCIERTOS

TV ON THE RADIO. Madrid. Joy Eslava. 4-7-2007.

Prueba de fuego.

Suscribo lo que decía un tipo a la salida del concierto: “Me tenía que haber gustado más”. Y es que podía haber sido mejor. Sobre todo si el marco hubiera sido otro, porque la dichosa Joy engulle el sonido hasta la crispación (eso por no hablar de los recovecos laberínticos y el escrutinio malrollero de los seguratas). También hubiéramos salido más contentos si la cosa hubiera prosperado algo más, porque hora y cuarto escasa ante un aforo atestado y desatado deriva en sensación de racanería. Borrones aparte, hay que reconocer que los de Brooklyn tienen el mismo poderío en vivo que entre mesas de pistas. Tunde Adebimpe pone la carnaza y el espectáculo (con su privilegiada voz y su artillería de pedales), Kyle Malone la ironía (impasible pero cachonda), Jaleel Bunton y ese accidental bajista (más blanco que la sal, por cierto) la sobriedad en los ritmos y David Sitek un poco de burrería de todo punto necesaria. El resultado es una transfusión vibrante, impactante, a ratos esquizofrénica. Empezaron retrospectivos, con “Young Liars”, “The Wrong Way” y “Dreams”, calentando motores para el posterior desparrame, que prendió con una “Wolf Like Me” demoledora, y se extendió en la colosal concatenación de “I Was a Lover”, “Blues from Down Here”, “Dirtywhirl” y “Wash the Day Away”. Y prácticamente ahí se detuvo la locomotora, pese a lo que llegaría después: una curiosa rotación instrumental en “Bomb Yourself”, una masacre tribal en “Let the Devil In” y un jolgorio apoteósico en “Staring at the Sun”. Son buenos, imaginativos y completos, pero les falta algo indescifrable para terminar de rubricar sus superpoderes.


Teloneros, esos grandes olvidados: la sueca Sarah Assbring (El Perro del Mar) abriendo el telón, ingresando en el club de los músicos sin miedo a la soledad y la desatención con matrícula cum laude.


02 julio 2007

AGENDA

JULIO: De flor en flor.

El mes grande del verano musical entra cargado de festivales y visitas míticas. Con tiempo y dinero a espuertas podrían programarse una vacaciones mortales que empezarían en Madrid y terminarían en San Sebastián, pasando por Huesca o Sevilla. (A fe cierta que muchos lo harán). Se propone el siguiente tour...

TV ON THE RADIO (4 julio, Madrid): El alabado “Return to Cookie Mountain” (2006) se pone a prueba en directo. Los de Brooklyn llegan a nuestro país con la aureola de banda colocada y ganadora, cosa que podrán (o no) confirmar en la Joy Eslava (también en Barcelona un día antes). Si Trent Reznor y Peter Murphy los escogieron como secundarios será por algo. Habrá que verlo y escucharlo con nuestros propios ojos y oídos.

MONEGROS DESERT FESTIVAL (7 julio, Huesca): Como cada año, la gran fiesta del verano techno está servida. Y como siempre, los reyes de géneros varios se dan cita en el crudo desierto oscense para honrar a su manera a San Fermín. Desde Underworld hasta Asian Dub Foundation, pasando por Svën Vath, Richie Hawtin, Autechre, Dave Clarke, DJ Hell, Umek o Mulero. Vamos, la cuadrilla habitual.

SUMMERCASE (13 y 14 de julio, Boadilla del Monte y Barcelona): Cabezas de cartel de lujo (PJ Harvey, James, The Jesus & Mary Chain, Arcade Fire, The Flaming Lips), presencias que prometen (Soulsavers ft. Mark Lanegan, My Brightest Diamond, The Whitest Boy Alive) y mucho relleno infumable o simplemente pasable. Será un festival decente solo si las coincidencias horarias no lo impiden.

BJÖRK (13 en Bilbao, 15 en Segovia, 18 en Madrid): Guste más o guste menos, el caché de la islandesa va ligado a espectáculo indescriptible. “Volta” (2007) no es su mejor trabajo, pero con una veintena de músicos, magia audiovisual y el timbre de su voz única puede haber embrujo, y del gordo.

FIB (del 19 al 22 de julio): Benicasim ya no vende música, eso está claro. El cartel más mediocre de la historia se salda con otro lleno hasta la bandera. Será otro éxito para la organización, otra semana inolvidable de sol y borrachera para cientos, pero la que suscribe se raja definitivamente tras ocho años de fidelidad y perdones. Con nostalgia, pero sin arrepentimiento.

NOCTURAMA (miércoles y jueves de julio, Sevilla): El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo acoge esta singular muestra de amor platónico entre la música y la imagen, con invitados tan selectos como Piano Magic, Final Fantasy, Friends of Dean Martinez o Darren Hayman. Viva el buen gusto.

FESTIVAL DE JAZZ DE SAN SEBASTIÁN (del 24 al 29 de julio): La palabra jazz ha dejado de ser un atributo estilístico para convertirse en una puerta abierta al más allá. La lista de nombres insignes en esta edición no tiene fin: Elvis Costello, Pat Metheny, Allen Toussaint, Chick Corea, Sly & the Family Stone, Van der Graaf Generator, Skatalites, Wayne Shorter, Bryan Ferry, Matthew Herbert, Madeleine Peyroux, Horace Andy... Historia y música con mayúsculas.

Foto: Peter Van Hatten
www.allmusic.com

24 junio 2007

DISCOS

MICK HARVEY. Two of Diamonds.

Certificado de calidad.

La marca Bad Seeds es garantía de calidad. Por eso el interés se desata allá donde aparezca el nombre de alguno, ya sea en empresas personales (Dirty Three, Gallon Drunk, The Blackeyed Susans, The Triffids, Einstürzende Neubauten), componendas sectoriales (Grinderman) o aventuras solitarias como la de Mick Harvey. Claro que lo de solitario no es del todo cierto, pues Thomas Wydler y James Johnston siguen pronunciándose del lado del co-fundador de la horda trajeada. La música sin todos ellos no sería lo mismo.

Two of Diamonds” (2007) es, al igual que el magnífico “One Man´s Treasure” (2005), un homenaje a esas canciones que nos rondan la cabeza, que empiezan siendo de otros pero que acabamos adoptando por afinidad. El australiano hace digno el arte de la versión, y el día que le dé por ponerse a componer al cien por cien puede arder Troya, pues “Blue Arrows” y “Little Star” (los dos únicos cortes con su firma) brillan con luz propia entre créditos tan acertados como “Slow-Motion-Movie-Star” (PJ Harvey), “Here I Am” (Emmylou Harris), “Photograph” (The Saints), “Everything Is Fixed” (David McComb), “Sad Dark Eyes” (The Loved Ones) o la curiosa “Out of Time Man” (Mano Negra). Y debe ser de los pocos largos sellados por todo lo alto: “Home Is Far from Here”, recuperación de los finiquitados Crime & The City Solution, es el premio merecido por no darle a “stop” antes de tiempo. Historias de otros contadas por la distinguida voz de la experiencia. Una voz que por fin puede hablar alto y claro.

www.mickharvey.com

22 junio 2007

DISCOS

PIANO MAGIC. Part Monster.

Cruzadas.

Glenn Johnson es un currante nato que gira en movimiento continuo de rotación sobre su eje. Este nuevo trabajo no cambia el rumbo de la historia, pero afianza su proyecto faro como una banda sotobosque de culto, de fidelidad casi masónica. “Part Monster” (2007) tiene un predominante sabor a dark wave, a turbios ochenta, a unos The Cure con los que se roza de espaldas en “The Last Engineer”, “The King Cannot Be Found” o “Saints Preserve Us”. Pero también hay un cromo caballeresco (“Soldier Song”) que retrotrae a “Artists´Rifles” (2000), atmósferas tupidas (“Englands Always Better”) como las del venerado “Low Birth Weight” (99), melodías para columpiarse sobre el vacío (“Cities & Factories”) y un hueco definitivo para “Great Escapes”, el eterno tema sin nombre, fijo en su último lustro de conciertos. Constantemente presentes aunque nunca favoritos, un disco de Piano Magic siempre será bienvenido.

www.piano-magic.co.uk

18 junio 2007

CONCIERTOS

DOMINIQUE A. Madrid. Heineken. 8-6-2007.

Otra vez.

Enésima visita del galo a nuestro país, y enésima vez que me arrastra con la fuerza de un imán. De nuevo tengo que hablar de él, y ya no sé ni qué decir. Todo está dicho y redicho ya, y me arriesgo a repetirme como un loro. Así que agudicemos el ingenio y hagamos una crónica alternativa. ¿Qué tal hablar del público que acude a sus conciertos?. Gente de toda clase y edad. Los hay que van solos y se colocan en un rincón, como con vergüenza, pero con una cara de emoción contenida que no pueden disimular. Hay parejas, y normalmente a la chica le suele gustar más que al chico, ¿por qué será?. Hay mucha gente con gafas, unos con verdadera pinta de intelectuales, otros simplemente con aire de cultureta moderno. Pero también hay matrimonios respetables, chavalería con rastas y afros, y hasta me pareció ver algún “oscuro” pertrechado en las primeras filas. Viva la variedad. Lo bueno es que todos (al menos en Madrid) sabemos delante de quien estamos, y el respeto es general, como sagrado, y la temperatura sube, las ovaciones cada vez se extienden más y el francés siempre se despide entre vítores de torero.

Hablemos también de sus espectaculares y hacendosos músicos. Daniel Pabouef y Jérôme Benssoussan son dos bestias de escenario. El primero con el saxo y el oboe, el segundo alternando baquetas, percusiones y vientos. Dando color, fuerza o misterio a cada canción según requiera. David Euverte (¿por qué me suena tanto su cara?, ¿de qué lo conozco?) se encarga de piano, teclado, efectos marcianos. Y Olivier Mellano (tan tímido como de costumbre) es el encargado de las cortinas eléctricas. Dominique en solitario tiene argumentos suficientes para convencer a un universo entero. Pero hay que reconocer que, junto a este Equipo A, sus canciones salen disparadas como balas de cañón, conquistando por la fuerza.

Solo, con banda, en salas pequeñas, grandes festivales… Sea como sea, un concierto jamás se parece a otro. Algunas nunca fallan, como “Pour la Peau” y “Antonia”, pero ¿acaso no suenan de modo diferente en cada ocasión?. Siempre hay sorpresas, siempre. La más sonada esta vez fue la nueva versión de “La Mémoire Neuve”, más musculosa y acelerada que nunca. También se agradecieron temas que no suelen prodigarse, como la emotiva “Antaimoro” o la renovada “L´Amour”. Y lo dicho, como cada acorde suena distinto según el día, canciones que pasaban desapercibidas acaban volviéndote del revés, como “Bowling”. Así que ya no hace falta argumentar más la evidencia: es buenísimo, genial, un reinventor, un bárbaro guitarrista e intérprete, un compositor impecable, un artista de los de peligro de extinción.

www.commentcertainsvivent.com

12 junio 2007

CONCIERTOS

PRIMAVERA SOUND 2007 (2ª PARTE)

Tres días de música en imágenes.


HERMAN DÜNE: Toma de contacto.


DIRTY THREE: Sucios y celestiales.


MELVINS: La saeta de los oscuros.


SLINT: Silencio, misterio y arañas.


BILLY BRAGG: Té con tertulia y pastas.


BARRY ADAMSON: La crème de la crème.


GIRLS AGAINST BOYS: El baúl de los recuerdos.


LOW: Experiencia religiosa.


SHANNON WRIGHT: Fuego en las venas.

THE DURUTTI COLUMN: El iluminado Viny.


PATTI SMITH: Patti has the power.


¡¡Millón de gracias por tus fotos, JR!!.


(¿Por qué no hicimos ninguna a The White Stripes, Sonic Youth y Wilco?)

09 junio 2007

CONCIERTOS

PRIMAVERA SOUND 2007
(1ª PARTE)

Tres días de música en palabras.

La apuesta segura del año vuelve a cuajar. Gastamos los cuartos al rojo y las ganancias han sido sustanciosas. Ganancias en forma de emociones, ésas que no caducan, no se pierden, no se gastan. La edición 2007 del Primavera Sound ha vuelto a ser un éxito. De crítica, como siempre. De público, más que nunca. Mayor afluencia (con diferencia) que otras veces, con especial mención al sector foráneo, que ya no solo viaja en etapa estival. La lectura puede realizarse en dos sentidos: ¿el festival cobra la dimensión que merecía o va camino de convertirse en un nuevo FIB?. Ojalá sea lo primero…

Organización, pros y contras. Los pros: mejor infraestructura para los escenarios menores, el moderado aumento de puestos de comida y venta de tickets, las nuevas pantallas en el escenario Rock de Lux y la realización visual de algunos conciertos. Los contras: sacar el acceso al Auditori fuera del recinto, la incómoda pulserita, el choque sónico frontal entre el Rock de Lux y el CD Drome, el transporte, el cambio de actuaciones sin tiempo de reacción (Battles) y, nuevamente, la escasez de baños. Aún así, nota media sobrada.

Las renuncias más o menos dolorosas de este año: Comets on Fire, Brightblack Morning Light, Black Mountain, Spiritualized, Robyn Hitchcock & the Venus 3 y Battles.

Pese a todo, acertamos en la elección. Y ésta es la crónica, resumida todo lo posible.

HERMAN DÜNE: Apenas fueron cuatro temas (culpables: las colas de entrada), suficientes para comprobar que en directo David-Ivar deja de ser el trovador medieval de “Giant” para convertirse en un cantautor de rock al más puro estilo clásico. El Estrella Damm es monstruoso para él y su pequeña banda, pero los hay que saben mantener el tipo. “Take Him Back to New York City” (rayos, qué buena) ayudó a entrar en calor. Arranque digno y sin sobresaltos.

DIRTY THREE: Dicen que los locos confunden la belleza y el caos. Y como Warren Ellis está demente perdido (bien clarito lo dejó), “Ocean Songs” es la mezcla exacta de ambas cosas. El virtuosismo experimental es duro, pero éste toca la fibra. Sin trampa ni cartón; solo humo y música. Y si gusto da escuchar (“The Restless Waves” y “Authentic Celestial Music” cortan literalmente la respiración) más gusto da mirar. Sí, Ellis es un animal, pero lo de Jim White con las baquetas no tiene nombre. Qué espectáculo.

MELVINS: El año pasado fueron Motorhëad; esta vez les tocaba a ellos. La facción dura del festival se pegó un atracón con el derroche bruto de esa obra (maestra para unos, incomprensible para otros) llamada “Houdini”. Conste que en lo suyo son solventes y los dos espectaculares bateristas desparraman fuego como quieren. Pero son un grupo para fans del género. Y los no fans acaban sufriéndolos horrores.

SLINT: Slint, banda de culto. “Spiderland”, disco de culto. El culto demanda recogimiento. Hágase el silencio, y el silencio se hizo. Exacto y milimétrico. Fue como escucharlo visualizando la película de autor que siempre inspiró. En vivo el escalofrío se multiplica, el dolor se oculta entre luces que acechan a los actores, confunden, convierten “Don, Aman” en una oración tétrica o “Good Morning, Captain” en la noria de la muerte. Impuntuales, pero enormes y generosos (regalaron epílogo).

THE SMASHING PUMPKINS: Cuando la credibilidad y las ideas se agotan no hay más solución que adornarse y explotar las rentas del pasado. Es lo que ha hecho Billy Corgan. La pomposidad faraónica como envoltorio (excesiva, cargante, irrisoria) y el rescate de los clásicos más obvios. No obstante “Today”, “Zero”, “Bullet with Butterfly Wings”, “Cherub Rock”, “Tonight, Tonight” o “Disarm” merecen más que un “Zeitgeist” que no dice absolutamente nada. Pero para hacer tan poco ruido (o tanto pero malo) no son necesarias tantas nueces. Pasando página.

THE WHITE STRIPES: Ésto es rock´n´roll. El dúo de parentesco misterioso no necesita artificios, compañía ni más colores para imprimir un recordatorio de cómo empezó todo. Cierto es que el ochenta por ciento del bacalao lo corta el frenético Jack White. Pura sangre de las seis cuerdas, gurú del berreo y la distorsión, experto del arranque brusco y la parada seca, portento entre portentos. Momentos memorables a puñados: “Hotel Yorba”, “I Think I Smell a Rat”, “My Doorbell”, “I Just Don´t Know What to Do with Myself”, “Black Math”, “Seven Nation Army” y no sé cuántas más. No da tiempo a asimilar un torbellino de esa dimensión.

BILLY BRAGG: Guitarra eléctrica, taza de té, y micro abierto para explayarse. El Auditori como su casa. Entre tema y tema mucha labia, historias sobre reencarnaciones (¿Johnny Class?), lucha de causas, órdagos irónicos (The White Stripes, Deep Purple, The Carpenters..) y un sondeo popular a mano alzada para elegir entre Bob Dylan y Elvis Presley. Un cruce de recital, mitin y monólogo de humor, en el que (tristemente) el hermano malquerido fue la música. Aún así, cientos de voces coreando “A New England” dejan poso. Y por cierto, ganó Dylan.

BARRY ADAMSON: Valió la pena asegurar la entrada previo pago de dos euros; el aquelarre de este genio (calaveras incluidas) y de su veteranísima banda casi de jazz no tiene precio. No son modernos, no son cool, pero se comen el escenario. “My Friend the Fly” se convirtió en un cuento de terror, “Jazz Devil” en un fotograma de “The Jazz Singer” de Crosland, “Le Matin des Noire” en una danza macabra, “Deja Voodoo” en un aullido de gloria y “Officer Bentley” en un ejercicio libre de estilos y velocidades. Todo por arte de magia. Magia negra, claro.

THE FALL (desde “Sparta F.C.”): Pues menos mal que a Mark E. Smith lo dejan tirado sus músicos cada dos por tres, porque los siguientes siempre ponen en mantillas a los anteriores. El coche zumbando otra vez a toda leche. Motores a plena revolución. Arrasadores, penetrantes, contundentes y malolientes. Cuanto más viejo más chulo. “My Door Is Never”, “Mountain Energy”, “The Wright Stuff” (la bella canta hasta que la bestia le dice basta), “Blindness” y el trallazo final “Reformation!” cicatrizaron la herida abierta hace tres años en el Pueblo Español. Faltó un bis, pero cualquiera les tose…

BEIRUT: David contra Goliat, o Zach Condon contra las macromagnitudes. “Brandenburg”, “Elephant Gun”, “The Canals of Our City” o “Postcards from Italy” son canciones preciosas. Su cuadrilla maleable de trompetas, tubas, acordeones, violines, ukeleles, banjos y panderetas hace lo que puede. Él mismo le pone interés, empeño y candor. Pero todo se le queda grande. Su música es original y prometedora, pero aún está verde como la lechuga. Tiempo al tiempo.

GIRLS AGAINST BOYS: No están en su momento, pero el repertorio fue para darles un beso en los morros. “Venus Luxure Nº 1 Baby”, “Cruise Yourself” y “House of GVSB” resucitados sobre la tumba de un radiocassette que quemaron hace tiempo. Y no importa que los dos bajos no acabaran de estallar ni que los juegos a dos voces descuartizaran “Bassation” y “Disco Six Six Six”. Faltan Janney y Temple, y éso se nota. Pero la garganta de Scott McCloud sigue haciendo pupa y diez años de espera son muchos. Sangre, sudor y casi lágrimas.

LOW (desde “Sunflowers”): Son carne de auditorio, ésa es la verdad. Pero su música subyuga más allá de lugares y momentos. Alan golpea la guitarra, Mimi acaricia los tambores, ambos susurran y acabas hipnotizado. Y el borracho que tienes al lado se convierte en mudo e invisible. Magia potagia. “Belarus”, “Amazing Grace”, “Violent Past”, “Murderer”… los pelos de punta. Frente a tantísima belleza no hay distracción que valga. Únicos.

BUILT TO SPILL: Costó empezar a causa de innumerables jugarretas de la técnica. Cuando arrancaron parecía que ya no había ganas. Pero hacer lo justo les vale el reconocimiento como una banda de rock auténtica y superdotada. Las canciones empiezan y parece que no acaban. Doug Martsch se reencarna en el mismísimo Neil Young. “Goin´Against Your Mind” llega en el momento álgido. Y la noche acaba con regusto a alcohol, nicotina y electricidad.

SHANNON WRIGHT: Allá va un mundo interior. Tímida, cerrada a cal y canto, pero tan segura de sí misma que asusta. Así es ella. Al piano o a la guitarra, la Cat Power más torturada sale al encuentro del Dominique A más retorcido. El idilio con las teclas es dulce y triste a la vez, y de él nacen maravillas como “Idle Hands” y “Defy this Love”. El que la ata a la eléctrica es sexy, agrietado y tormentoso, y de él se escapan esquirlas como “Don´t You Doubt Me”. Una artista soberbia.

JONATHAN RICHMAN: “A qué venimos si no a fracasar”. Comienzo y final del show más festivo y surrealista de la edición. Atrás quedó el legado de The Modern Lovers. Ahora Richman es una especie de payaso descarado y entrañable, cercano y agridulce, que improvisa en castellano, inglés, francés o italiano historietas (viejas o nuevas) sobre lo dura que es la vida y lo perro que es el amor. Éso sí, sin perder la sonrisa y las ganas de brincar. Tan desconcertante como minúsculo. Y el Auditori en pie, reventando eufórico. Algo tendrá.

THE DURUTTI COLUMN: Vini Reilly, la oveja negra de Factory Records, sobrevive con absoluta dignidad. Su guitarra habla otro idioma y dibuja surcos que se expanden por el aire. Claro que con un acompañamiento así (el bajo y la batería de Bruce Mitchell, de altísima escuela), es normal que los paisajes se puedan tocar con las manos. El repertorio fue tan confuso (salvo “Sketch for Summer”, qué delicia) como sobrecogedor. En la trilogía final añadieron cuarto miembro (dios, cómo canta esa mujer) y aporreando tambores sellaron un concierto de los que dejan huella.

PATTI SMITH: Tres hurras por ella. El reloj mete la marcha atrás y a mitad de “Privilege (Set Me Free)” ya estamos en un nuevo Woodstock. Himnos como “Free Money”, “Pissing in a River”, “Because the Night”, “Gloria” y “Rock´n´Roll Nigger” remueven las olvidadizas conciencias. Pero también aparecen Jimi Hendrix, The Rolling Stones, George Harrison, The Doors y Nirvana. ¿Es un nuevo Woodstock o no?. Su voz sigue impoluta, su rabia en ebullición y sus ganas de cambiar el mundo inagotables. La gran dama del rock nos dio a todos una lección: que la música es compromiso, aprendizaje y perseverancia. Que no se nos olvide.

THE GOOD, THE BAD AND THE QUEEN: Lo de Damon Albarn no tiene arreglo. Ni codeándose con personajes de la talla de Paul Simonon, ni disfrazándose de Fred Astaire con frac y sombrero de copa. El invento cae al vacío sin red desde el momento en que se levanta del piano, y acaba rebozándose en la más densa porquería cuando se alía con el hip hop. Y éso que el disco era casi bueno…

SONIC YOUTH: Ya lo escribí hace dos años tras verlos en el mismo marco: unos de los pilares del rock contemporáneo es suyo. Así que su misión era volver a sentar cátedra. Diecinueve años después “Daydream Nation” suena como si hubiera salido de la tostadora ayer y ellos disfrutan tocándolo como si fuera el estreno. “Daydream Nation”… y “Rather Ripped”. Porque la sorpresa fue mayúscula al verlos aparecer de nuevo para marcarse cuatro del último, con “Incinerate” y “Reena” espectaculares, acompañados de un nuevo bajista que ya no es Jim O´Rourke y con una Kim Gordon que cada día se deja llevar más por el demonio. ¿Acaso quedan dudas de su grandeza?.

GRIZZLY BEAR: Lluvia de estrellas. No sólo deconstruyen el folk en sus canciones; en vivo las acarician con una varita y el resultado son otras canciones que no tienen nada que ver y siguen sonando de ensueño. El juego de las adivinanzas empezó con “Easier”, siguió con “Lullabye”, “Little Brother” y “Colorado” y terminó con “Fix It”. Mr. MTV y Mr. Beirut ensuciaron la increíble “On a Neck, On a Split” con su criminal cameo, pero el oso es fuerte, se mantiene erguido, es el rey del bosque. Un buen motivo para decirle a Jeff Tweedy que se espere.

WILCO (desde “I Am Trying to Break Your Heart”): Un cuarto de actuación inaudible y congelada, motivo para no darles el diez aunque la culpa sea de otros. Por suerte se arregló. Cuando los músicos son buenos y el repertorio excelente, todo tiene solución. Músicos: oficio, técnica, nervio. Nels Cline (también tocó con Patti Smith) y Glenn Kotche dan vértigo y la voz de Tweedy encandila. La orquesta rockarmónica de Chicago. Repertorio: “Handshake Drugs”, “A Shot in the Arm”, “Via Chicago”, “Impossible Germany”, “Sky Blue Sky”, “Shake It Off”, “War on War”, “Jesus Etc.”, “Walken”, “I´m the Man Who Loves You”, “Hummingbird”, “Spiders”. Un bis: “I´m a Wheel”. ¿Qué más decir?. Son grandes y merecen pasillo de campeones.

Dedicatoria de rigor: a mis dos compañeros debutantes.

26 mayo 2007

AGENDA

JUGANDO A LOS FESTIVALES: Yo también quiero organizar el mío.

Hace un par de semanas se publicaba en Metrópolis un completo dossier sobre los festivales veraniegos en nuestro país. Nada menos que 68. ¿¿68??. Increíble. Atrás quedan los tiempos en los que seguíamos los festivales foráneos por Radio 3, reconcomidos de envidia, soñando con desembarcar en Glastonbury o Reading y ponernos de barro hasta las rodillas. Casi sin darnos cuenta, los sueños se han hecho realidad… Aunque la variedad de festivales es saludable, es justo reconocer que el número de eventos serios, coherentes y con vocación de perdurar puede contarse con los dedos de una mano. Hoy en día todo alcalde y/o concejal de festejos quiere su tajada.

Así que sería estúpido ponerse a enumerar aquí los 68 festivales, entre otras cosas porque la mayoría (sinceridad ante todo) nos importan un bledo. Concretamente de los que se celebran en junio solo mencionaremos dos: el Primavera Sound (31 mayo, 1 y 2 junio) y el Sónar (14, 15 y 16 junio). Qué casualidad que ambos sean en Barcelona…

Y como yo también quiero mi propio festival, voy a organizar uno imaginario. El emplazamiento no lo tengo aún muy claro, pero la condición necesaria es que el paisaje sea verde. Elegir un nombre también es difícil; el listón está muy alto, porque perlitas como Pepe World, Indyspensable o Pulpop no se superan por la cara. Pongámosle Festival Internacional de la Música que Nos Gusta, sin más. Formato de tres días, sería lo ideal. Y no demasiados escenarios, dos, a lo sumo tres. En el escenario principal: Sonic Youth, Yo la Tengo, Bauhaus, The Cure, Einstürzende Neubauten, Wilco, James, Giant Sand, Neil Young, Beck, PJ Harvey y Nick Cave. En el segundo escenario: Lambchop, Calexico, Smog, Arcade Fire, Liars, TV on the Radio, !!!, Mark Lanegan, The Black Heart Procession, Vic Chesnutt, Mogwai, Low y Akron/Family. Y el tercer escenario para la electrónica, y la programación se la encargaremos a los expertos. Los sueños, sueños son…

Volvamos a la realidad. En junio hay cuatro cositas muy interesantes a las que prestar atención:

ANDREW BIRD- 2 junio. Madrid. Sala Mynt.

DOMINIQUE A- 5 junio. Gijón. Intersecciones.
6 junio. Barcelona. Apolo.
7 junio. Zaragoza. Oasis.
8 junio. Madrid. Heineken.
9 junio. Santiago de Compostela. Auditorio de Galicia.

DEAN & BRITTA- 6 junio. Barcelona. Sala Zac.
9 junio. Madrid. Galileo Galilei.

WOVENHAND- 9 junio. Madrid. Moby Dick.
10 junio. Barcelona. La (2).

Sí, no me equivoco, el gran Dominique (en la foto) vuelve. Por si a alguien le supo a poco su gira solitaria de septiembre, ahora regresa apoyado en su increíble banda. ¿Me podré resistir?...

Foto:
www.le-hiboo.com

22 mayo 2007

DISCOS

BILL CALLAHAN. Woke on a Whaleheart.

Me llamo Bill.

Por si alguien no lo sabe todavía, Bill Callahan es Smog o viceversa. En una entrevista no muy lejana hablaba de evolución, de la acción contra la pasividad, de emprender vuelo aún a riesgo de perder las plumas en el intento. Pues bien, llega la aplicación práctica de sus sabias teorías. El álbum más entrañable y resplandeciente del año comparte origen con la bruma densa, atosigante y áspera de la docena de obras que este insigne poeta ha ido sembrando con regularidad en las vastas fincas del rock independiente americano. Una sorpresa. “Woke on a Whaleheart” (2007) tiene vida y color; no solo por la portada, intrigante y loco collage expresionista, sino por la música que contiene. Callahan en su más inspirado (y optimista) estado de creación, jugando con las palabras y las formas, añadiendo agua al barro para modelar maravillas aptas (sí, no es coña) para todos los públicos. A “Diamond Dancer” me remito.

En su primer trabajo sin alias, el de Maryland se autoafirma y sale de la cueva para mostrar una nueva lectura de sus pensamientos, sin perderse, seguro y digno, con la brújula en el bolsillo. Donde antes sonaba dolor ahora suena alegría (la exquisita producción tiene mucho que ver), propagándose cual plaga, inundando el corazón, enamorando. “From the Rivers to the Oceans”, “Sycamore” y “Day” irradian luz a borbotones, cautivan, obligan a claudicar y arrodillarse a los pies de todo un maestro. Un maestro llamado Bill. Aire puro. Punto y aparte para la nube tóxica.

13 mayo 2007

DISCOS

WILCO. Sky Blue Sky.

Caminante, no hay camino.

Ya lo decía Machado. Los que esperábamos una continuación apoteósica de “Yankee Hotel Foxtrot” (2002) y “A Ghost Is Born” (2004) nos hemos quedado a dos velas. El título del álbum ya lo auguraba extrañamente: el camino lógico desaparece, las aguas se estancan en un remanso de paz y Wilco descienden de las hojas hasta la raíz. Y Jeff Tweedy respira hondo, mira al cielo (azul) y da las gracias por vivir. Análisis global, análisis parcial. En su totalidad, “Sky Blue Sky” (2007) podría ser el disco mediano que toda banda de peso está condenada a hacer en su carrera. Sin demasiadas sorpresas, correcto y diplomático, prisionero de los cánones del country-rock más tradicional, resbaladizo y comatoso. Pero fragmentado tiene cosas realmente buenas. “Impossible Germany”, “Side with the Seeds” y “Shake It Off” ganan enteros escucha tras escucha. Con “Either Way” y “On and On and On” no hace falta ni siquiera insistir; de cabeza al baúl de las favoritas, a codearse con “War on War”, “Company in my Back”, “Muzzles of Bees”, “Poor Places”, “A Shot in the Arm”, etcétera. En fin, paciencia y misericodia. Pese a todo, siguen siendo Wilco.

www.wilcoworld.net

11 mayo 2007

CONCIERTOS

HOWE GELB + ´SNO ANGEL. Madrid. Heineken. 7-5-2007.

Y el viaje continua…

Hace algunos meses que regresé de aquella excursión mía por los desiertos abruptos de Arizona. Con los pies quemados, el aliento débil y la conciencia tranquila me recosté en la fresca hierba del mundo real para urdir nuevas escalas y aventuras, aceptando mi predestinación no muy tardía a un nuevo encuentro con el caballero del sombrero, el sacerdote de los cactus y las sombras, el autor de la historia americana más fascinante jamás contada. Y ese encuentro se ha producido un lunes de primavera. La primera vez fue casualidad. La segunda fue incitación. Y esta vez ha sido por una flecha de fuego indicando la única dirección posible.

En esta ocasión no había arena, rodadas de patrol ni huellas de coyote. La cita era en el bullicioso corazón de una ciudad implacable en la que el tiempo es oro, con miles de personas que corren, me esquivan, me desconocen y ni me miran, ignorando a dónde voy y con quién me voy a reunir. El gran Howe Gelb aparece, curando una impaciente espera, con ese sombrero de siempre que luego se lleva el viento. Pero no estamos solos. A mí me acompañan muchos que, como yo, han seguido la flecha. Y él se ha traído a sus amigos: a Fred Guignion con sus impecables guitarras y su slide; a Andrew McCormack a la batería; a Fernando Vacas en el bajo; y a cinco de sus adorables angelitos negros de Ottawa.

Todo el mundo lo conoce, debe ser. Y el respeto (ganado a pulso, y no en dos días) se convierte en un silencio que abruma hasta al propio maestro de ceremonia, que no sabe qué hacer o decir para romperlo, agradecerlo o rellenarlo. Mejor ahorrar saliva, coger el piano o una guitarra (o ambos) y contar lo que verdaderamente importa, con esa voz convincente, grave, serena, llena de sabiduría, que relata en mate esperando que su divina coral ponga el brillo. “Love Knows (No Borders)”, “But I Did Not”, “Paradise Here Abouts”, “Worried Spirits”, “The Farm”, “Nail in the Sky”, “Robes of Bible Black”, “That´s How Things Get Done”, “Howlin´a Gale”, esa enternecedora “Neon Filler”, esa misteriosa “Chore of Enchantment”, ese mordisco voraz a la grandiosa “Immigrant Song” de Led Zeppelin, todas y algunas más. Lejos de la frontera pero sin olvidarla. Lejos de los ausentes (Rainer) pero siempre con ellos en el corazón. Y vale errar, dudar, inventar, olvidar y cambiar de estrategia sobre la marcha. Dichosos los músicos genuinos, impredecibles y honestos, porque de ellos es el reino de los cielos.

www.howegelb.com
www.giantsand.com

28 abril 2007

AGENDA


MAYO PARA TODOS LOS GUSTOS.

Retomando el tema de queja del mes pasado: esta vez sí, Howe Gelb (en la foto) vuelve y ya no se escapa. Al loro todos los interesados, que ya no toca en la Sala Cats, sino en la Heineken.

Poco hay que decir sobre los eventos de mayo, solo enumerar todo lo que ocurrirá hasta que llegue el ansiado día 31, la peregrinación de rigor a Barcelona y el apetecible Primavera Sound.

MICK HARVEY- 1 mayo. Alicante. Palacio Congresos.
3 mayo. Madrid. La Boite.
4 mayo. Bilbao. Azkena.
5 mayo. Zaragoza. Centro Cultural Universidad.
6 mayo. Castellón. Auditori.
7 mayo. Barcelona. La 2.

JOANNA NEWSOM- 4 mayo. Barcelona. Casino L´Aliança.
5 mayo. Madrid. NEU!.

LADYTRON- 9 mayo. Madrid. Heineken.

CAT POWER & THE DIRTY DELTA BLUES- 9 mayo. Madrid. Joy Eslava.

HOWE GELB + SNO ANGEL- 4 mayo. Durango. Plateurena.
5 mayo. Santiago de Compostela. Capitol.
7 mayo. Madrid. Heineken.
8 mayo. Valencia. Greenspace Heineken.
9 mayo. San Vicente del Raspeig (Alicante). Nave 8.

MALCOM MIDDLETON- 11 mayo. Barcelona. Razzmatazz 3.
12 mayo. Madrid. Moby Dick.

BLOC PARTY- 15 mayo. Barcelona. Razzmatazz.
17 mayo. Madrid. La Riviera.

THE SOUNDTRACK OF OUR LIVES- 15 mayo. Madrid. Joy Eslava.
16 mayo. Barcelona. Apolo.
17 mayo. Zaragoza. La Casa del Loco.
19 mayo. Valencia. Greenspace Heineken.

RICKIE LEE JONES- 16 mayo. Barcelona. Bikini.
18 mayo. Madrid. La Riviera.
26 mayo. Málaga. Teatro Cervantes.

LISA GERMANO- 17 mayo. Barcelona. Sidecar.
18 mayo. Madrid. Moby Dick.

THE WHO- 17 mayo. Madrid. Palacio de Deportes.

THE LEMONHEADS- 23 mayo. Madrid. Joy Eslava.
24 mayo. Granada. El Tren.
25 mayo. Valencia. Greenpace Heineken.
26mayo. Barcelona. Apolo.

KAISER CHIEFS- 25 mayo. Madrid. La Riviera.
26 mayo. Bilbao. Santana 27.

WOLFMOTHER- 25 mayo. Madrid. Heineken.

Y alguno más que nos habrá pasado, como de costumbre…

24 abril 2007

DISCOS

LOW. Drums and Guns.

La familia valiente.

Este es un disco de cinco estrellas. Un paso más hacia delante, otra cima coronada. Música para el crepúsculo, para el patíbulo, para soñar, para llorar. Mudando de piel una vez más para seguir siendo la misma cosa, diferente, pero igual. Hay cajas de ritmos. Hay campanas y violines programados. Hay órganos fastuosos y marchas marciales. Pero todo se usa con una finura y destreza magistrales, para adornar el sermón de la montaña de esas dos voces pulcras que vuelven a compenetrarse, superponerse y abrazarse como nunca. Perfume carísimo en frasco pequeño. Delicia escasa para gourmets exigentes. Versos escritos sobre una pared.

El nuevo quiebro de Mimi Parker y Alan Sparhawk inspira valentía y derrocha solvencia. Sin peros, ni desperdicio, ni baches, ni agujeros. Un disco redondo lleno de canciones redondas que se escapan como un suspiro, que transitan de puntillas. La justicia dicta que ninguna sobra, pero “Belarus”, “Sandinista”, “Always Fade”, “In Silence” y “Take Your Time” se han convertido en una enfermiza debilidad de temporada. Lo dicho, cinco estrellas. Y a lo mejor me quedo corta...

www.chairkickers.com

16 abril 2007

CONCIERTOS

SR. CHINARRO. Toledo. Pícaro. 11-4-2007.

Cancionero de pata negra.

Que nadie espere fuegos artificiales en un concierto de Antonio Luque. Su puesta en escena es de lo más sobrio, su talante de lo más frío (o tímido, o socarrón), pero el peso de sus canciones asienta una verdad de las buenas: que es un gran autor, un ocurrente contador de historias surrealistas sobre cosas realísimas que vivimos día a día. Cada nuevo disco que lanza lo vuelve a consagrar (el último ha triunfado, pero el próximo seguramente volverá al número uno de los mejores nacionales) y él, con alguna cana más, sigue afianzándose como ilustre trovador de la solera. “Esplendor en la Hierba” abrió una hora y cuarto de poesía ibérica en la que “El Mundo Según” (2006) fue el gran protagonista (solo faltaron “El Mar de la Tranquilidad” y “La Última Cena”). También hubo interesantes rescates como “Dos Besugos”, “El Cabo de Trafalgar”, “El Rito” (sin Morente, claro) y la celebrada “Quiromántico”. Por lo demás, “El Lejano Oeste”, “No Dispares” y “El Militar” se hicieron de rogar: tres temas de oreja, rabo y vuelta al ruedo. La espera mereció la pena: después de canturrear lo de “y nos fuimos entre oles”, “unas risas y a dormir” y “mi paso cambiado siempre irá” te acaba dando igual que esté lloviendo, que sea miércoles, que se haya hecho tarde, que tengas que madrugar al día siguiente y que te hayan volado diez euros de la cartera. Grande el sevillano.

DISCOS

POP LEVI. The Return to Form Black Magick Party.

Resucita el glam.

Tras un alias tan sospechoso se esconde la identidad no del todo ajena de un tipo que ha decidido reciclarse. Apoyo de Ladytron a las cuatro cuerdas, natural de Liverpool, de ascendencia hebrea (de ahí lo de Levi, nada que ver con la marca de vaqueros) y con credenciales abiertas para aprobar las oposiciones a aprendiz de David Bowie, sucesor de Marc Bolan o sparring de Devendra Banhart. “The Return to Form Black Magick Party” (2007) es un atracón de rock glamuroso y fiesta hippie que tan pronto roza el tope de lo sublime (“Skip Guetto”, “Flirting”) como el tope de lo hortera (“Pick Me Up Uppercut”), con hits dignos de pasar a la historia (“Sugar Assault Me”, “Hades Lady”) y una voz que recuerda a todas y a ninguna. Y mientras la humanidad se empeña en meter el bisturí para hacer desaparecer todo rastro de la edad, aquí el objetivo es el envejecimiento sin escrúpulos para hacernos creer que estamos oyendo un clásico. Funciona: te lo acabas creyendo como un pelele.

www.poplevi.com

08 abril 2007

RETROSPECTIVAS

PERE UBU. The Modern Dance.

Homenaje a los desheredados del punk.

Según los tecnócratas del sector musical, se cumplen treinta años del nacimiento del punk. Y ante tal evento, lo fácil sería esperar una revisión de Ramones o Sex Pistols. Pero ¿en qué consistía exactamente el punk?. ¿Quién lo inventó?. Se han escrito páginas y páginas sobre el tema, y aquí lo único que viene a cuento mentar es que unos ganaban la fama mientras otros cardaban la lana. El punk empezó siendo el fruto del descontento y la ingravidez existencial, y terminó como el enésimo negocio de la moda.

Dentro de ese movimiento global, hubo bandas que daban un paso más allá del espíritu camorrista, los guitarreos de tres acordes, las chupas molonas tipografiadas y las crestas de colorines. Pere Ubu es un buen ejemplo. Surgidos de entre la basura amontonada en la ciudad de Cleveland, su álbum de debú ya fue una obra definitiva que se escapaba de los esquemas. Ello llevó a encuadrarlos en una derivación curiosamente denominada “art punk”, sin que todavía esté muy claro (ni siquiera para David Thomas) lo que realmente significaba el término. “The Modern Dance” (78) estaba lleno de rabia, mensajes explícitos y cinismo, pero con todo ello, distaba mucho del típico panfleto de pesimismo con mensaje “vamos a quemarlo todo”. Más bien era un sentimiento expresado con perspicacia y elegancia, experimentado, alejado de lo obvio y muy impopular. En el disco aparecen temas simples y directos, como “Non-Alignment Pact”, “Street Waves” o “Life Stinks”, pero también puzzles imposibles como “Chinese Radiation” o la inclasificable “Sentimental Journey”, con ese adorno macabro de saxos deformes y cristales rotos. “Over my Head” sabe claramente a rock progresivo. La soberbia “Modern Dance” añade una tremenda nota de sofisticación, impensable en otras bandas aferradas a la tradición de arrebatos incendiarios. Y el tándem “Real World”-“Humour Me” los emparenta accidentalmente con Talking Heads, otro bicho raro y descolocado nacido por entonces.

En fin, después de treinta años, he aquí un homenaje a la facción marginal del punk. Aquellos que se quejaron en la sombra, rechazando los restos del gran banquete con amor propio y sin arrepentimiento. Aquellos que nos dejaron obras que, tanto tiempo después, no huelen a rancio ni a podrido, sino saludables y jugosas como si hubieran salido del horno hoy mismo.

www.ubuproyex.net

31 marzo 2007

AGENDA

ABRIL: Apuestas, noticias y comparaciones.

El tema del mes: la promoción-publicidad que se le da a los conciertos. ¿Por qué hay visitas y giras de las que no se cosca ni el Tato?. Por culpa del mutismo o de no haber escarbado lo suficiente, nos quedamos sin ver a Howe Gelb en febrero. Aún duele. Eso sí, que los Rolling Stones vuelven a España en junio ya se sabe desde hace días, y lo seguirán recordando con vehemencia para que los fanáticos ya damnificados en anteriores ocasiones vuelvan a picar el anzuelo. Somos malos, sí, y las apuestas sobre si tocarán o no están abiertas. Hagan juego, señores. También se ha enterado todo el mundo de la reunificación de The Police y su único concierto en septiembre en Barcelona, porque los tickets han salido de taquilla como churros. Y el rumor se ha convertido en notición: Björk (en la foto) estará en Bilbao, Segovia y Madrid en julio, en la semana crítica del verano, o sea, la que transcurre entre Summercase y FIB.

Hablemos del FIB… En opinión de algunos, ya no es necesario un cartel de relumbrón, porque el negocio está asegurado en cualquier caso (los 15.000 abonos vendidos, según la web oficial, son la prueba). Pero Wilco, The B-52´s, Antony & the Johnsons y Clap Your Hands Say Yeah suben el nivel, sin duda. La cosa cuadraba perfectamente para que la islandesa deseada estuviera allí, pero al final va a ser que no.

Lo que está claro es que, después de echar un vistazo informativo a los carteles de algunos festivales europeos (en concreto, los británicos) se llega a la conclusión de que no hace falta salir de casa. Glastonbury, que vuelve a celebrarse tras un año con la campiña en barbecho, anuncia a Arctic Monkeys, Björk y The Who. Reading y Leeds cuentan con Smashing Pumpkins, Nine Inch Nails, Red Hot Chili Peppers, Arcade Fire, Kings of Leon, Interpol, Bloc Party, Mäximo Park, Razorlight o Klaxons. En fin, nada que no se pueda igualar, incluso superar por estos lares.

Visitas interesantes del mes:

!!!- 6 abril. Madrid. Heineken.
7 abril. Barcelona. Razzmatazz.

COCOROSIE- 12 abril. Barcelona. Apolo.
13 abril. Madrid. Círculo de Bellas Artes.

PATRICK WOLF- 17 abril. Málaga. Teatro Cervantes.

ROGER WATERS- 21 abril. Barcelona. Palau Sant Jordi.

DEERHOOF- 21 abril. Barcelona. Nitsa.

SCISSOR SISTERS- 25 abril. Barcelona. Parc Forum.
26 abril. Madrid. La Riviera.

Y para los amantes de la electrónica, los días 6 y 7 de abril se celebra el segundo encuentro Klubbers´ Day en la Casa de Campo madrileña, con la crema del mundillo en un no parar: Busta Rhymes, Laurent Garnier, DJ Krush, Hell, Mistress Barbara, Dave Clarke, Autechre, Richie Hawtin, James Holden, Felix Da Housecat, Ellen Allien, Carl Craig, Green Velvet, Jimmy Edgar, Technasia, HD Substance… Pues éso, a ponerse fino y a bailar.

Foto:
www.rock.com

28 marzo 2007

DISCOS

LCD SOUNDSYSTEM. Sound of Silver.

Las leyes de Murphy, volumen II.

Pues sí, el listón estaba muy alto y lo normal era no superarlo. La opinión popular sobre “Sound of Silver” (2007) emplea el vocabulario de la decepción, cosa que a James Murphy le debe importar lo mismo que a mí: un pimiento. Porque el emperador de DFA no ha hecho más que lo que debía y para lo que estaba preparado; una continuación lógica de “LCD Soundsystem” (2004) con canciones tan buenas como las de aquel. “North American Scum” nada tiene que envidiar a “Daft Punk Is Playing at My House”, “All My Friends” mejora con creces “Great Release”, “Time to Get Away” es igual de pegadiza que “On Repeat” y “Us vs Them” formaría trilogía perfecta junto a “Beat Connection” y “Yeah”. El espíritu punk sigue vivo en “Watch the Tapes” y la sombra majestuosa de Kraftwerk se refleja en “Someone Great” y sobre todo en “Get Innocuous”, cuyo beat central destapa la visión de los robots descaradamente. El problema es que al haber menos canciones existe menos donde elegir. Pero hurgando con fe se saca petróleo, lo cual demuestra que no es un disco tan malo. O visto de otro modo, que su antecesor no era tan bueno.

www.lcdsoundsystem.com

24 marzo 2007

DISCOS

!!!. Myth Takes.

Destapando el tarro de las influencias.

2003: primer contacto con las tres admiraciones. Aparte del desconcierto que suscitaba el dichoso nombrecito, “Me and Giuliani Down by the Schoolyard” supuso descubrir a una banda que no se parecía a nada. La maniática tarea de encontrar un parentesco musical era imposible, porque esa mezcolanza de krautrock y funk con nidos rítmicos y nudos eléctricos dejaba la mente en blanco. 2004: “Louden Up Now” siguió conquistando territorios vírgenes y engordando la dificultad, aunque en un momento de iluminación transitoria apareció el nombre de A Certain Ratio como presunto familiar lejano. Ha llegado 2007, supuestamente el año definitivo para la comuna de los nómadas anti-pose, y con él “Myth Takes”, el lanzamiento sin paracaídas a los brazos de los mitos. Lo único se convierte en referenciado: referencias a Can, George Clinton, James Brown y un mensurable etcétera. Se diría que han sacrificado parte de la personalidad para hilar mejor las canciones, haciéndolas más concisas, por ende más cercanas, y en conclusión más pinchables y/o vendibles. Antes eran necesarias cien escuchas para prenderlas en la memoria, ahora se pegan a la primera como una lapa. Tal es el caso de “All My Heroes Are Weirdos”, “Must Be the Moon”, “Heart of Hearts” o “Bend Over Beethoven”, irreprochables pelotazos rompehuesos. Más comerciales, más del montón. Pero manda narices lo que enganchan…

www.chkchkchk.net

DISCOS

GRINDERMAN. Grinderman.

Anónimo australiano.

Nick Cave no para. Esta aventura podría entenderse como una estrategia juguetona de ocultación de su monstruoso ego, pero en realidad es un ejercicio de expresión libérrima. Si el disco hubiera llevado la clásica firma de las malas semillas no hubiera pasado nada, pues los subalternos son los de casi siempre: Warren Ellis, Jim Sclavunos y Martyn Casey. Pero la identidad del “hombre trituradora” (en honor a John Lee Hooker) le confiere un misterio subyugante y ayuda a una escucha que parte de cero y llega a infinito. Y ellos mismos insisten en defender un nuevo orden mediante la táctica del descarte.

Grinderman” (2007) desempolva el lado más fosco y furibundo de Cave, el autodestructor de The Birthday Party, el que ponía los pelos de punta en “The Mercy Seat”, “Jack the Ripper” o “Loverman”. Se agradece; cuanto más terrorífico mejor. El resultado es un álbum donde saltan chispas, de cuerdas estranguladas y pedales destripados, repleto de vomitonas punk, estallidos eléctricos pavorosos y envoltorios abruptos. La teatralidad de “Get It On”, el caos de “No Pussy Blues”, la innata elegancia soul de “(I Don´t Need You) To Set Me Free”, la procacidad casi poética de “Go Tell the Women”, el tempo angustioso de “Grinderman”, el aire funesto irrespirable de “Electric Alice”... En fin, otro puñado de gloriosas canciones pensadas y trabajadas codo con codo en el seno de un equipo donde, pese a todo, el jefe sigue siendo el jefe. Y que Dios asista al que lo discuta.


21 marzo 2007


CONCIERTOS

THE GRAVE YACHT CLUB. Albacete. Heartbreak Hotel. 16-3-2007.

Sweet Home Alicante.

La mayoría de las veces los descubrimientos se realizan por azar. Ya le pasó a Colón con el nuevo continente, a Newton con la manzana y a servidora con este simpático quinteto alicantino donde José K pone la voz y la acústica, Little Fish la eléctrica, Héctor las baquetas (y algún que otro numerito de breakdance), Litronas el bajo y Óscar otra guitarra y percusiones. Hank Williams, Lynyrd Skynyrd, The Band, Johnny Cash, Crazy Horse, Wilco, Centro-Matic, Creedence Clearwater Revival, Bob Dylan, Giant Sand, y un montón de influencias de ayer, ahora y siempre, flotando de soslayo como nubes sobre una sala con cuatro gatos mal contados pero muy bien pertrechados. Y hay que agradecerles que, pese al poco público, lo dieran todo de esa manera, fluctuando entre su “Get Drunk!” y nuevas composiciones del todo prometedoras. Canciones como “Hangin´of You”, “Rifle Man” o “Cowards´Parade” cambiaron el panorama de un viernes perezoso por una noche de musicón y espumosa fresquita, o sea, perfecta. Y si no nos acercábamos más al escenario era por tener mejor perspectiva del disfrute y complicidad sobre el mismo, logrados con apenas año y medio funcionando juntos (aunque de rodaje van sobrados). Es que debe motivar lo suyo tocar frente a Jim Morrison, Tom Petty, David Bowie, Mick Jagger, Elvis Costello, Jimi Hendrix, Pete Townsend, Bo Diddley, Frank Zappa, Lou Reed, Robert Plant, Tom Waits, Janis Joplin y demás luminarias, el público que faltaba sobre las paredes de este Heartbreak Hotel, santuario del rock´n´roll albaceteño, oasis de melómanos nostálgicos, Meca de la gente auténtica. Va por los alicantinos. Y también va por Antonio.

Crónica dedicada a Rous, Mary Jo, Carlos, José Carlos, Pedro y Araceli, que también lo vivieron.

www.myspace.com/thegraveyachtclub

14 marzo 2007

DISCOS

AIR. Pocket Symphony.

Tierra de nadie.

La creación de Dunkel y Godin ha llegado a tierra de nadie. Sus discos empiezan a moverse hacia un lugar cada vez más alejado de la electrónica escapista y más cercano al pop. Quizá fue así desde el principio de los tiempos (“Moon Safari” dígase), quién sabe… En “Pocket Symphony” (2007) proliferan aún más los instrumentos analógicos y acústicos, aunque el resultado sigue siendo parecido: música idónea para tupir duermevelas accidentales, cenas intelectuales y documentales de National Geographic o Pilot Guides. La belleza sigue apareciendo en forma de flash fotográfico en “Space Maker”, “Once Upon a Time”, “Mayfair Song”, “Left Bank” y “Night Sight”, pero el ambiente general es de abotargamiento, densidad y aguas estancadas. Solo “Napalm Love” y “Mer du Japon” inspiran movimiento y aire fresco. Y en cuanto a los invitados de honor, pasan por el atril con diferente suerte: Jarvis Cocker se ahoga en la soporífera “One Hell of a Party”, mientras que Neil Hannon defiende con honor la bonita “Somewhere Between Waking and Sleeping”, otra prueba fehaciente de que el futuro se llama pop. Si es que acaso hay futuro.

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