28 abril 2011

REPORTAJES

COSAS QUE LOS NIETOS DEBERÍAN SABER (POR MARK OLIVER EVERETT)

La música es la salvación.

Cuando oigo un disco me emociono. Cuando leo un libro vuelo. Y cuando se juntan ambas disciplinas en la misma cosa llego a lo más parecido al nirvana.

En mis manos aterrizó hace poco “Cosas que los nietos deberían saber”. O la autobiografía de Mark Oliver Everett, también conocido como E, o como el barbudo y peculiar líder de Eels. ¿Por qué será que la biblioteca pública se ha hecho eco de este libro y que durante cuatro o cinco largos meses ha estado ininterrumpidamente no disponible, prestado o reservado?. Al carajo, gastemos el dinero. El brillante prologuista Rodrigo Fresán argumenta que este es “el mejor libro de autoayuda que no intenta ayudar a nadie pero que lo consigue casi sin proponérselo”. Y cuánta razón tiene. También podría definirse como “el libro que te hace recuperar los discos de Eels del fondo del armario” o “el libro que hace que quieras quedar con el señor E para tomar unas birras y charlar de todo menos de fútbol”. Porque no se puede negar que este es un libro escrito a corazón abierto, sin pelos en la lengua, sin remordimientos y, sobre todo, sin ínfulas literarias. Ya argumenta el protagonista sentirse algo incómodo tratando de publicitar la vida de un ser apenas importante, pero ahí está el quid de la cuestión: también a los menos importantes les suceden cosas, también necesitan ser escuchados, también tienen derecho a entrar en la leyenda. Y tras leer estas páginas tengo mis dudas: ¿será Mark Everett recordado por su fabulosa obra musical o por su abrumadora sinceridad escribiente?. De momento, sus memorias contribuyen a un extenso conocimiento de su persona y un mejor conocimiento de su obra, convirtiéndose en un anexo de 200 páginas que añadir a su discografía. De hecho está pensado para eso, para ocupar su lugar justo detrás de la última canción de “Blinking Lights And Other Revelations” (2005), curiosamente bautizada con el mismo título, como un bonus track no solo para el álbum en cuestión sino para todo un legado creativo.

La historia contada es bien sencilla. Alguien dijo que para ser artista hay que estar un poco loco y llevar una vida muy perra. Y digamos que E cumple los dos requisitos. Sin atisbo de vergüenza o autocompasión, el libro narra el desarraigo de su vida familiar, una niñez vacía, una adolescencia perdida, veleidades y búsquedas personales, la maldición de la muerte prematura, el descubrimiento de la música como medicina, el principio de un camino con final soñado pero incierto, y por supuesto, la suerte. Un argumento tradicional: joven desorientado quiere ser músico, se cuelga la mochila en busca de aventura y acaba tocado por una varita mágica. Pero ese joven palurdo de Virginia que conduce hasta Los Angeles queriendo grabar un disco, y que al cabo de unos años se encuentra coincidiendo y codeándose con gente como Neil Young o Tom Waits, no es el típico ceniciento. No, Mr. E es un tipo hecho de otra pasta y su diferencia (e integridad) se resume en actitudes como rechazar la venta de su música para anuncios publicitarios o reflexiones como esta: “La supuesta cultura alternativa trajo consigo una fea constatación: en realidad no era alternativa en absoluto. Estaba a la venta, igual que cualquier otro producto comercial. Era una rebelión en contra de nada”. Un valiente anatema, una gran verdad dicha con todas sus letras.

Y es que la de nuestro protagonista no es una historia novedosa. ¿Cuántas veces hemos asistido a la leyenda de almas masacradas por la tragedia que vierten sus angustias en la música, que combaten los demonios en forma de hermosas y desgarradas canciones?. Se me ocurren varios nombres. Pero claro, aquí hablamos de E porque él es quien se acaba de atrever (bueno, se atrevió en el 2009, el tiempo vuela) a contárnoslo todo a la cara, no solo a través de poemas musicales de dudoso parentesco con la realidad. Este es un libro que nos narra sus miserias, pero también un libro que, con un estilo libre, desafectado y ligero, expone la forma en que esas miserias se vuelcan en su música. Cómo nació su composición compulsiva (siempre maquinada en sótanos y rincones hogareños), el significado y el por qué de muchas de sus extrañas y extravagantes letras, la a veces incomprendida versatilidad de sus shows en directo. Y sobre todo, su decente y loable cruzada en pos de la pureza del arte, de la pureza de sus discos, incorruptibles e intocables por la sucia mano de la avaricia.

Este es un libro tan sincero y delicioso, tan capaz de hacer reír y llorar casi al mismo tiempo, que es imposible vencer la tentación de recuperar a Eels, sintonía de cabecera hace algunos años e inexplicablemente olvidados después, haciendo desfilar de nuevo por el reproductor todos esos discos cuya génesis es descrita por el autor en estas conmovedoras páginas.

PRIMERO: “Beautiful Freak” (96), su boom de elevación a portadas, teles, radios y convites, basado en anécdotas adolescentes, con aquellas asombrosas “Novocaine for The Soul”, “Susan´s House” o “Beautiful Freak” que nos revelaban el secreto de un nuevo Beck haciendo travesuras con raros cachivaches.

SEGUNDO: “Electro-Shock Blues” (98). Han tenido que pasar trece años para valorarlo en su justa medida; pues en este disco se vierte toda la angustia del E machacado por la soledad y los desastres. Por eso resulta un trabajo tan cohesionado y solemne, máximamente sofisticado en momentos como “Cancer for the Cure”, “Hospital Food” o “Efils´God” y con múltiples referencias a la muerte.

TERCERO: “Daisies of The Galaxy” (2000), todo delicadeza y sosiego, atestado de canciones bellas y aparentemente inofensivas pero boicoteado en la campaña presidencial del innombrable Bush hijo como exponente del antidecoro y la corrupción juvenil. De risa.

CUARTO: “Souljacker” (2001), una contundente vuelta de tuerca a su sonido, compuesto a pachas con John Parish, con antologías como “Souljacker Part I” y “Jungle Telegraph” y de muy difícil trago para su discográfica.

QUINTO: “Shootenanny!” (2003), mucho más llano y asequible, compuesto por accidente durante el sutil proceso creativo del disco siguiente en cronología e inspirado por el alma del mismísimo Muddy Waters. Aceptado sin esfuerzo por directivos, crítica y underground, y nominado para los premios Shortlist.

SEXTO: “Blinking Lights and Other Revelations” (2005), la para muchos “gran obra maestra” de Mr. E, disco doble con 33 canciones y una barba ya consolidada. Línea de salida para su arrebato de necesaria sinceridad y nueva hoja de ruta para una carrera que continúa incansable.

Después ha habido otros tres discos más pero la revisión construida aquí se detiene en su libro. Un libro que tardará en ser olvidado, lleno de marcadores de colores (que quizá nunca despeguemos) puestos a conciencia sobre los pasajes más profundos como un arco iris de esperanza. Porque la historia de E no es sensacionalismo sino realidad. Y en efecto, una ayuda mágica para afrontar los días con otro color de cara y otra perspectiva. Como él mismo piensa: “Estamos todos bien jodidos, y no hay mayor verdad que ésa. Todos tenemos alguna historia bien jodida en nuestras vidas, y no hay nadie viviendo el cuento de hadas que la tele nos hizo creer que viviríamos de mayores cuando éramos pequeños””. Es triste pero justo recordarlo. Y seguir adelante. Aunque no sepamos qué va a suceder a continuación.

http://www.eelstheband.com/


26 abril 2011

CANCIONERO

SCOTT McKENZIE. San Francisco.

Cuando uno se pone a grabar un recopilatorio de los 60 (y digamos que yo suelo hacerlo a menudo), hay canciones que por h o por b nunca fallan. Y “San Francisco” es una de ellas. Quizá porque abraza los sonidos y la mentalidad de la época con una precisión excepcional. Quizá porque es el himno hippie por antonomasia y en el fondo somos lo más parecido a lo que fueron los hippies por aquel entonces, salvando las distancias. Quizá porque el tema está dedicado a una de esas ciudades que siempre quisimos visitar y que probablemente nunca veamos. O quizá solo porque “San Francisco” es una canción enormemente hermosa, de esas que se pueden cantar sin miedo a ofender a nadie aunque en su tiempo no fuera precisamente inofensiva.

John Phillips (The Mamas & The Papas) la compuso en 1967 para McKenzie, y el cantautor de Florida la interpretó muchas veces delante de jóvenes que querían cambiar el mundo. Hoy la seguimos entonando, con viejas guitarras delante de frías cervezas, aunque lamentablemente sabemos que el mundo es difícil de cambiar al haberse corrompido demasiado. Tuvimos la ocasión de hacerlo antes, pero ahora ya no hay marcha atrás.

SAN FRANCISCO

If you're going to San Francisco
Be sure to wear some flowers in your hair
If you're going to San Francisco
You're gonna meet some gentle people there

For those who come to San Francisco
Summertime will be a love-in there
In the streets of San Francisco
Gentle people with flowers in their hair

All across the nation, such a strange vibration
People in motion
There's a whole generation with a new explanation
People in motion, people in motion

For those who come to San Francisco
Be sure to wear some flowers in their hair
If you come to San Francisco
Summertime will be a love-in there
If you come to San Francisco
Summertime will be a loving day

23 abril 2011

DISCOS

BILL CALLAHAN. Apocalypse.

Con nombre y apellido.

A la hora de hablar de Bill Callahan a uno se le llena la boca de palabras mudas, pues de hecho estamos ante uno de los cantautores más prolíficos y solventes de nuestra era, portador de una de las voces más subyugantes y de una de las líricas más profundas y aleccionadoras de la americana actual. Su tercer trabajo bajo su nombre y apellido se llama “Apocalypse” (2011, Drag City). Y si el apocalipsis finalmente será de esta guisa, no hemos de preocuparnos por las fatídicas profecías.

Con este disco Callahan vuelve a reponer el vaso de licor amargo que nos ofrecía bajo el alias Smog. Los anteriores “Woke On A Whaleheart” (2007) y “Sometimes I Wish I Were An Eagle” (2009) abrieron las ventanas para que entrara aire puro, logrando una exuberancia conseguida con arreglos de cuerda y viento al libre albedrío de la imaginación. Sin embargo, en “Apocalypse” el discurso descansa sobre estructuras más simples, dejando el ornamento para otro día, para otro rato. Solo pequeños flashes de violín, travesera o piano y las percusiones justas caen sobre las canciones como gotas de rocío mañanero. De nuevo tenemos a la vista al Bill más sombrío, introspectivo y penetrante. Ese soberbio crooner capaz de enderezar los sarmientos con solo un fraseo, una oda titubeada, una sentencia firme.

“The real people went away, I´ll find a better way someday” se escribe en la primera página de un nuevo libro (esta vez limitado a siete escasos capítulos) sobre el amor y el desamor, el hogar y la huida, el éxito y el fracaso, la naturaleza y el espíritu. Asuntos recurrentes en la temática del autor, tratados con una maestría propia de los mejores poetas contemporáneos. Porque insisto: la música de Callahan es como un pedazo de tierra salvaje rezumando, pero lo que la mitifica son esas palabras, urdidas con inteligencia y dictadas con parsimonia. Con pocos músicos sucede algo parecido: que el lenguaje verbal alcance, que no doblegue, al musical.

Y en el ámbito musical el de Maryland consigue mantener el altísimo nivel de siempre. Presentando sus respetos a los mitos y a la historia (respetos al blues en “Baby´s Breath”, respetos al jazz en “Free´s”) como buen conciudadano americano. Y precisamente a la patria dedica la mejor canción del álbum, posiblemente una de las mejores de su carrera: “America!” nos deja atónitos por su contundencia funky, su letra pegajosa y encriptada y porque, por fin, sí, es verdad, no estoy mintiendo…. Bill Callahan ha conseguido que el mundo acabe bailando sobre la palma de su mano.

Léelo también en: MY FEET IN FLAMES

20 abril 2011

DESCUBRIENDO A...

TAME IMPALA

El encuentro con Tame Impala ha sido algo irracional. Quizá por lo atractivo de su nombre, quizá por la refrescante portada de su debú o quizá por ser australianos. No hay que olvidar la categoría de muchas de las bandas que proceden de las Antípodas: AC/DC, Nick Cave & The Bad Seeds, Midnight Oil, The Church, Radio Birdman, The Saints, The Triffids, The Drones, Wolfmother o INXS. O quizá la culpa de esa conducta irracional la tiene “It Is Not Meant To Be”, la todopoderosa canción que abre el álbum. El caso es que “Innerspeaker” (2010) se ha convertido en uno de los discos más apelados de las últimas semanas. Sí, con un poco de retraso; a algunos nos es terriblemente peliagudo seguir el ritmo de la novedad.

La banda la componen tres jóvenes de Perth: Kevin Parker (guitarra y voces), Dominic Simper (guitarra) y Jay Watson (batería). Les acompaña un cuarto miembro, Nic Allbrook (bajo), en sus apariciones en vivo. Y al margen de las etiquetas que les han ido lloviendo desde su explosión (psychedelic groove rock, hypno groove y cosas por el estilo) su música es un laberíntico escenario de trémolos, reverberaciones y distorsión. Mucha psicodelia y un puntual sabor a vino viejo. Escucharlos es rememorar a The Jimi Hendrix Experience, Silver Apples o The Who, pero también a bandas más actuales como Deerhunter o Animal Collective. En directo también tienen su gracia. Ocasión de comprobarlo tendrán los que vayan este año al FIB.

http://www.tameimpala.com/

19 abril 2011

DISCOS

LOW. C´mon.

Regreso al principio del camino.

La duda ha quedado resuelta: Low siguen hacia delante. O mejor dicho, Low vuelven al principio del camino. Después del rupturista y experimental “Drums And Guns” (2007) y de ver a Alan Sparhawk implicarse a fuego y sangre en su exitoso proyecto paralelo Retribution Gospel Choir, muchos nos preguntábamos por dónde transitarían los futuros pasos de la banda, incluso si habría más pasos; pues los hay. Lo que Dios ha unido que no lo separe el ruido; y afortunados somos porque el mundo no puede permitirse el lujo de prescindir de la música de Low, esa música para la vigilia, para las noches de insomnio, para mirarse hacia dentro.

En efecto, “C´mon” (2011, Sub Pop) retorna al sonido íntimo y austero de sus primeros pasajes, con una sobriedad que a veces se convierte en un exceso. Los tres movimientos iniciales resultan intachables y anuncian otro álbum para la historia: “Try To Sleep”, elemental en su forma y grata para el oído; la bellísima “You See Everything”, relanzada con toques orquestales; y la gigantesca “Witches”, sumida en una épica maraña eléctrica y con un banjo asomándose tímido por un costado. Sin embargo, a partir de “Done” la cosa se vuelve cambiante, irregular, fluctuando entre la algidez y el déjà vu forzoso. Historias como “Done”, “$20” o “Nightingale” las hemos oído otras veces, en algún otro disco. Y aunque el argumento no deja de ser estimulante, ya no emociona con la intensidad de la primera o la segunda vez. Sí que emocionan y mucho, casi hasta la apnea, los crescendos antológicos de “Majesty Magic” y “Nothing But Heart”. Y quizá sea esta última la canción crucial del disco, enmarcando ese don innato que tiene los de Duluth para el mantra, un hipnótico y abumador mantra (“I´m nothing but heart”) de más de seis minutos que entra en pugna con el hasta ahora insuperable “I am the lamb and I´m a dead man” -véase el álbum “Trust” (2002)-.

Aunque este sea un disco de idas y venidas, su cierre lo convierte en un dechado de dignidad. “Something´s Turning Over” aparca la solemnidad, revive las armonías risueñas y el lado más de carne y hueso de la banda, devolviendo el dulce sabor de boca del principio y dejando las esperanzas intactas. Nos vemos en el Primavera Sound.



Léelo también en: MY FEET IN FLAMES

16 abril 2011

DISCOS

ALELA DIANE & WILD DIVINE. Alela Diane & Wild Divine.

Arte en familia.

Querida Alela, pequeña inquilina de los ríos y los bosques. Nos robaste el corazón con aquel gospel de piratas, con diamantes blancos, amores de madre, árboles alisos, sombras y hierba seca. Ahora has vuelto ¿y qué nos traes bajo el brazo?. El fruto de un trabajo en comunión. Decidiste de repente que no eras una sola alma, y ataste tu cabo con tiento al de los tuyos. Al de tus viejos amigos (Jason Merculief y Jonas Haskins), al de tu pareja (Tom Bevitori), al de tu padre (Tom Menig) y hasta al de un gato. Tú conviertes la música de nuestros tiempos en algo divino, ellos consiguen que suene salvaje. ¿Sabías que un tipo llamado Elvis Perkins hizo algo parecido a lo que tú has hecho?. Decidió dejar de ser un impar, poner una coletilla tras su nombre, abrir las alas y echar a volar.

Y mientras escucho la primera de las canciones, esa sorprendente “To Begin” (“it´s hard, it´s hard to help yourself when you don´t know where to begin” es una frase que me aplico) adivino que algo ha cambiado de verdad. Que el folk ha crecido ensachando su diámetro. Que la red ha cazado nuevos sonidos. Que el cuerpo se ha alimentado hasta la robustez. Aunque “Elijah” vuelva al cauce desnudo y simple de los discos del pasado, la primera impresión es la que vale. Y en efecto, tu tercer disco habla otros idiomas. Jamás conseguiré desligarte del influjo de aquellas voces, de June Carter, Joni Mitchell, Joan Baez y Vashti Bunyan, nombres que probablemente a ti te suben los colores y frente a los que no tienes nada que temer. Pero ahora también escucho ecos de otros lugares: escucho el eco de Lynyrd Skynyrd en “Of Many Colours”, el de The Doors en “Heartless Highway”, el de los hermanos Allman en “White Horse” o el de Neil Young en “Long Way Down”. Y finalmente acato la certeza de que ya no eres solo una cantautora folk: eres una mujer del rock.

El impacto de “The Pirate´s Gospel” (2006) y “To Be Still” (2009) fue instantáneo. He de serte sincera: he tardado en asimilar estas nuevas canciones. No quería que el campo se llenara de cemento, el agua de barcos ni el aire se volviera humo. Pero perseverando he llegado a entender que la fragilidad no es eterna. Y así rectifico y subrayo que este disco sigue teniendo muchas de las cosas que tenían los otros: la pureza que nos hace diferentes, la sensibilidad que nos hace humanos. Y en tu caso, la sabiduría que ojalá te convierta pronto en un clásico moderno.



Léelo también en: MY FEET IN FLAMES

12 abril 2011

DESCUBRIENDO A...

MATT COSTA

Esta vez toca hablar de un descubrimiento de hace algún tiempo, digamos algo así como más de un año. Un rastreo por youtube buscando otras cosas nos hizo toparnos con la populachera “Miss Magnolia”, aireada en directo en el festival Lollapalloza en compañía de Elvis Perkins In Dearland. Suficiente credencial para quitar el pestillo y abrir las puertas del hogar a este joven californiano de ascendentes portugueses, tan bien dotado para moldear los sonidos americanos como su colega Elvis. Iniciado en los circuitos locales de su Huntington Beach natal, el salto a la vida pública musical acontece en 2003 de la mano de Tom Dumont (No Doubt). A partir de ahí nacen un par de EPs de corto alcance y tres álbumes: “Songs We Sing” (2006), rutilante y variopinta puesta de largo; el más trabajado y producido “Unfamiliar Faces” (2008), que con canciones como “Mr. Pitiful” o la mencionada “Miss Magnolia” lo colocan en primera línea de salida; y el absorbente “Mobile Chateau” (2010), que supone dar un paso hacia delante en su carrera dando un paso hacia atrás en el tiempo, al espíritu de los sesenta.

La música de Matt Costa podría englobarse dentro del saco sin fondo del folk, pero no del todo. Porque sus canciones tanto pueden beber de la bossa nova como del blues o del pop con la firma Brian Wilson. Etiquetas parte, está claro que lo que sale del coco de este tipo son canciones bien armadas, sólidas, perdurables, a la vez que divertidas. ¿O qué es “Cigarrette Eyes” si no una canción en mayúsculas?.


06 abril 2011

DISCOS

R.E.M. Collapse Into Now.

En forma.

Y aquí están de nuevo R.E.M. Un icono universal, una leyenda en vida. Tan venerados en los circuitos independientes como en los más globales. Después de que “Reveal” (2001) y “Around the Sun” (2004) denotaran pequeños síntomas de agotamiento (normales por otra parte en carreras tan incansables y robustas), “Accelerate” (2008) vino a poner de nuevo las cosas en su sitio. Con este nuevo disco no hacen más que refrendar la recuperación, demostrando un estado de forma renovado para seguir caminando con pie firme hacia un futuro sin fecha de caducidad.

“Collapse Into Now” (2011) se mantiene en los márgenes, enmarcado dentro de lo que los de Athens han sabido y querido hacer siempre. Por ello muchas de sus canciones suenan ampliamente familiares, como fotografías sacadas de álbumes antiguos, como amigos reecontrados muchos años después. Está claro que ellos no pretenden cambiar, ni tampoco es necesario. Porque R.E.M. pertenecen a esa especie de bandas que pueden mantener un sonido durante décadas sin que sea atacado por las polillas. Da igual que las guitarras rujan guerreras como en “All The Best”, “Mine Smell Like Honey” y “Alligator Aviator Autopilot Antimatter”, o que el cuerpo se relaje como en las deliciosas “Überlin”, “Oh My Heart” o “Me, Marlon Brando, Marlon Brando and I”. De una manera u otra, R.E.M. suenan a R.E.M. Es decir, a música a salvo de la hoja sanguinaria del verdugo. Es decir, a la música de siempre, esa con la que nacimos, crecimos y, posiblemente, moriremos.

31 marzo 2011

DISCOS

CULT OF YOUTH. Cult of Youth.

Puzzle.

En un hospital de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, la compañía fortuita de Cult of Youth alivia las horas muertas. Extraña y contraindicada compañía, más infecciosa que antiséptica. Porque este es un disco que crea adicción y remueve el organismo. Desde otra mágica e inspirada habitación de Brooklyn, este cuarteto capitaneado por Sean Ragon se convierte a la vez en protagonista de revisión y descubrimiento. Aparecen en escena en el momento justo, aunque ya cuenten con algo de rodaje.

"Cult of Youth" (2011) ofrece el material ideal para jugar a los puzzles. Una mezcla bizarra pero perfectamente ensamblada de country and western, new wave y rock industrial. Poniendo la pica en el objetivo que muchos otros grupos actuales (y me vienen a la cabeza These New Puritans) intentaron sin éxito conquistar. Y de esa selección de recortes es posible reunir algunos grandes nombres para nada conectados, citándolos como cristalinas influencias. 1) The Cure: la sombra de Robert Smith hace su aparición en varios temas, pero explota en una "The Dead Sea" que atrapa enteramente el espíritu de "The Blood". 2) The Pogues: su personalísimo celtic folk, rememorado en los violines de Christiana Key. 3) Midnight Oil: acudiendo a la cita en algunos tempos y melodías, tan sofisticadas como oscuras. 4) Joy Division: la reencarnación del mismísimo Ian Curtis en las voces, igualando las cadencias y esa expresividad hermética del mancuniano. 5) Los Coronas: convidados sorprendentes del baile, imposible no acordarse de ellos en los estallidos vaqueros de "Monsters" y "Cold Black Earth". 6) Nick Cave & The Bad Seeds: fotocopiando la elegancia y la rabia febril del dandy australiano en cortes como "Casting Thorns".

Un amenazante son de tambor para empezar ("New West") y un estribillo muy indie para terminar ("Lace Up Your Boots"). Y entre medias un poco de todo lo ya mentado, amén de dos de las canciones más apoteósicas de lo que va de año: "Throught The Fear" y "The Lamb". La primera es un exquisito plato por el que hubieran pagado dinero Ian McCulloch, Morrisey, Julian Cope o cualquier nuevaolero de cuño. La segunda, una lección maestra de folk oscuro mutada en nube psicodélica al puro estilo Grateful Dead. Muy interesantes.


www.myspace.com/cultofyouthband

21 marzo 2011

CANCIONERO

GALAXIE 500. Blue Thunder.

El próximo 28 de mayo el bueno de Dean Wareham se subirá al escenario ATP del Primavera Sound para rescatar canciones de Galaxie 500. Ya lo viene haciendo en pequeñas giras en los últimos meses, junta a su esposa y últimamente partenaire artística Britta Phillips. Como materia prima, un legado musical breve pero de una belleza y emotividad inmensas. Lo que para algunos no dejará de ser un concierto anecdótico y revivalista más, para los amantes de las dos bandas en las que Wareham llevó la voz cantante durante casi dos décadas (Galaxie 500 y Luna) será un acontecimiento del que no perder ripio si las coincidencias lo permiten. Elevo mis plegarias al cielo pese a no ser demasiado religiosa. Rezo mis oraciones para que este concierto no coincida con los Neubauten, ni con Polly, ni con los Foxes, ni con “Rano Pano” ni con “Paris 1919”. Porque hace años “Blue Thunder” sembró una semilla y de ella creció un árbol. Y ahora llega el momento de regarlo otra vez. Porque si Dean rescata a Galaxie 500, prescindir de la canción que abría aquel superlativo “On Fire” (89) sería pecado mortal ¿no?. Querido Dean, dime que no faltará y me olvidaré de todo, y allí estaré. “I´ll drive so far away”.

BLUE THUNDER

Thinkin' of blue thunder
Singin' to myself
Thinkin' how fast it moves
Feelin' how it turns

I was singin' somethin'
Out on Route 128
Thinkin' how blue it looks
Singin' out aloud

My, my blue thunder
My, my blue thunder
My, my blue thunder
Singin' out aloud

I'll drive so far away
I'll drive so far away

18 marzo 2011

DESCUBRIENDO A...

MEGAFAUN

Siguiendo con la estela que dejaban Da Brasilians, llega otro hallazgo spotifysta en una onda similar. Me dicen por ahí que un día moriré de un ataque de folk, pero si es con canciones como “Kauffman´s Ballad” (Crosby, Stills & Nash en estado puro) no me importará. Megafaun son un trío de Durham, Carolina del Norte. Los hermanos Brad y Phil Cook y su amigo Joe Westerlund. Una banda constituida por una de las dos partes resultantes de la escisión de DeYarmond Edison. La otra parte era la formada por Justin Vernon (Bon Iver) en minoría. Caminos diferentes con un destino prácticamente común.

La música de Megafaun se asienta sobre cimientos folk con abundante dosis de banjo, pero se expande más allá. Hacia un espacio de curiosidad ilimitada, con arranques blues (“Solid Ground”) y country (“The Longest Day”), absorbentes suites multiinstrumentadas (“Impressions of The Past”), inesperados intrusismos electrónicos (“Darkest Hour”) o explosiones jazzísticas bizarras (“Comprovisation for Connor Pass”). Con tanta imaginación y culo inquieto es normal que acaben dentro del mismo saco que The Dodos o Akron/Family. Pero sobre todo, Megafaun poseen el don de sonar como la primera vez pero al mismo tiempo añejos. Clásicos y vanguardistas todo en uno. Agrestes y refinados en un mismo pack. Escuchándolos dan ganas de echarse al campo y trotar. Y comer brotes de hierba. Y abrevar en el río. Y mandar todo al carajo.

www.myspace.com/megafaun

17 marzo 2011

AGENDA

FESTIVALES A LA VISTA

Como viene siendo habitual, estas fechas son muy dadas a hablar de festivales. Raro es el día en el que no nos despertamos con alguna nueva noticia sobre el particular. La cultura del festival se ha convertido en la cultura de moda, aunque a veces sea más una incultura como cualquier otra. Hay que ir a los festivales para ser moderno, para dejar claro que sabes de música más que el vecino. Y aquí habla una persona que en su día fue adicta a los festivales. Una persona con muchos a sus espaldas. Una persona que ha visto cómo algunos de ellos desechan de sus valores el mero hecho cultural, se centran en hacer caja y se pueblan de especímenes musicalmente neutros, convirtiéndose en meros circos y pasarelas. Una persona que, al fin y al cabo, este año se apuntará a alguno por puras ganas de volver a encerrarse en esa mágica burbuja en la que durante horas y horas solo existe la obligación de la música. Y como los festivales serán los reyes de la agenda en los próximos meses sin que se pueda hablar de otra cosa, dejémonos llevar por la corriente de actualidad. Ahí tenéis un resumen con los más destacados, en todos los rincones posibles. Elegid el vuestro pero elegidlo bien.

VINALOPOP: Elche (9 abril)
The Divine Comedy, The Charlatans, Fangoria, Apparat, The Wave Pictures, The Glimmers, James Walsh, We Are Standard, La Bien Querida, Supersubmarina, etc.

SOUTH POP FESTIVAL: Sevilla (15 y 16 abril)
La Bien Querida, Standstill, Manel, Ellos, Margarita, Single, Ornamento y Delito, Emilio José, Dënver, Mercedes Audras.

POLIFONIK SOUND: Barbastro-Huesca (21,22 y 23 abril)
Triángulo de Amor Bizarro, Maika Makovski, Delorentos, We Are Standard, Gentle Music Men, Standstill, The Pinker Tones, etc.

FESTIVAL DO NORTE: Villagarcía de Arosa (6 y 7 mayo)
Peter Hook, !!!, The Vaselines, London Guns, Triángulo de Amor Bizarro, Sexy Sadie, Delafé y las Flores Azules, Ellos, etc.

SOS FESTIVAL: Murcia (6 y 7 mayo)
Patti Smith, Suede, !!!, MGMT, Yann Tiersen, Editors, These New Puritans, Arizona Baby, White Lies, The Kooks, Tiga, Hola a Todo el Mundo, Lori Meyers, Second, Sr. Chinarro, Standstill, etc.

TERRITORIOS SEVILLA: Sevilla (20 y 21 mayo)
The Fall, The Divine Comedy, Asian Dub Foundation, Horace Andy & Dub Asante, Vetusta Morla, Klaxons, Tote King, La Mala Rodríguez, Sr. Chinarro, Russian Red, etc.

PRIMAVERA SOUND: Barcelona (25 al 29 mayo)
Grinderman, PJ Harvey, Belle and Sebastian, Pulp, Animal Collective, Sufjan Stevens, Mercury Rev, The Flaming Lips, John Cale & Band, Mogwai, Einstürzende Neubauten, Pere Ubu, P.I.L., Swans, Suicide, Fleet Foxes, Avi Buffalo, The Walkmen, The National, Low, M. Ward, The Jon Spencer Blues Explosion, Dean Wareham, Phosphorescent, Comet Gain, The Fiery Furnaces, The Album Leaf, Battles, Arto Lindsay, Autolux, Caribou, DJ Shadow, Echo & The Bunnymen, Twin Shadow, Interpol, James Blake, Half Japanese, Jason Collett, Julian Lynch, Kurt Vile & The Violators, Of Montreal, Papas Fritas, The Tallest Man on Earth, etc, etc, etc.

SONAR: Barcelona-La Coruña (16, 17 y 18 junio)
Aphex Twin, M.I.A., Cut Copy, The Human League, Underwold, James Holden, Janelle Monáe, Buraka Som Systema, Chris Cunningham, Yelle, etc.

AZKENA ROCK: Vitoria (23, 24 y 25 junio)
Ozzy Osbourne, Cheap Trick, Brian Setzer´s Rockabilly Riot, Eels, The Cult, Primus, Bad Brains, Reverend Horton Heat, Gregg Allman, Bright Eyes, Bad of Horses, The Avett Brothers, Arizona Baby, Atom Rhumba, Black Country Communion, etc.

DCODE MADRID: Madrid (24 y 25 junio)
Band of Horses, Eels, Kasabian, Crystal Castles, The Sounds, My Chemical Romance, The Vaccines, Lori Meyers, The New Raemon, L.A., Pollock, etc.

BILBAO BBK LIVE: Bilbao (7, 8 y 9 julio)
Coldplay, Amy Winehouse, Blondie, The Black Crowes, Beady Eye, Jack Johnson, The Chemical Brothers, Kasabian, !!!, Kaiser Chiefs, TV on the Radio, Crystal Castles, Russian Red, etc.

FIB: Benicasim (14, 15, 16 y 17 julio)
Portishead, Arcade Fire, The Strokes, Primal Scream, Arctic Monkeys, Mumford & Sons, Beirut, Brandon Flowers, Atom Rhumba, Elbow, Friendly Fires, Crystal Fighters, The Go! Team, The Stranglers, The Streets, The Juan McLean, Juana Molina, Julieta Venegas, Deerhoof, Anna Calvi, Grupo Salvaje, The Marzipan Man, The Morning Benders, Tame Impala, Nudozurdo, Lori Meyers, etc.

LOW COST FESTIVAL
: Benidorm (21, 22 y 23 julio)
Mando Diao, Cut Copy, Crystal Castles, Ok Go, Maika Makovski, Standstill, Vetusta Morla, CatPeople, Sidonie, Sexy Sadie, Los Coronas & Arizona Baby, Sex Museum, L.A., Maga, Atom Rhumba, etc.

CONTEMPOPRÁNEA: Alburquerque (29 y 30 julio)
Sexy Sadie, Delafé y las Flores Azules, La Bien Querida, Xoel López, Standstill, El Columpio Asesino, Ellos, Triángulo de Amor Bizarro, Mendetz, Souvenir, etc.

SONORAMA: Aranda de Duero (11, 12, 13 y 14 agosto)
The Hidden Cameras, Los Campesinos!, Iván Ferreiro, Nacho Vegas, Dorian, Xoel López, Cat People, El Guincho, Amaral, Delorean, La Habitación Roja, Hola a Todo el Mundo, Mishima, Niños Mutantes, El Columpio Asesino, Second, La Bien Querida, Bigott, Triángulo de Amor Bizarro, Los Coronas & Arizona Baby, Nadadora, etc.

Para más información, todos los enlaces a las páginas oficiales en el apartado correspondiente, columna a la derecha.

14 marzo 2011

CONCIERTOS

JOAN AS POLICE WOMAN. Madrid. Joy Eslava. 11-3-2011.

Joan Wasser comienza a convertirse en una de nuestras visitantes ilustres, una cara familiar en nuestras salas de conciertos. Siempre en su agenda, siempre España. En esta ocasión tocaba presentar “The Deep Field” (2011), su último largo. Un disco en el que se aprecian variantes: menos intimismo, más expresividad. Ella misma afirma que deseaba cambiar. Que estaba harta de la melancolía, que le apetecía soltarse la melena y divertirse. Sin embargo y comparado con los anteriores, a este álbum le falta un punto de emoción, canciones catalizadoras como las que abundaban en “Real Life” (2006) y “To Survive” (2008). Visión personal: debe ser que en el fondo soy un poco triste.

Y aunque no había una ocasión anterior para poder comparar, esta mujer merece una genuflexión. Su aparición en formato trío, con apenas dos teclados, una guitarra, un moog y una batería como instrumental sugería algo liviano y anecdótico. Stop a la incertidumbre y a las primeras (erróneas) impresiones. Déjenla hacer y saldrán de dudas, embelesados y sorprendidos a la vez. Verán como, embutida en su mono de cuero, no es la femme fatal que aparenta. Verán como es la elegancia y la cercanía en persona. Verán como se deja la piel sin ambages ni aspavientos, elevando su maleable voz a los cielos, haciendo de la canción más intrascendente un monstruo de dos cabezas. Pues sí, “The Deep Field” no es un disco que quite el sueño, pero saborearlo en vivo reconduce las opiniones por el buen camino.

Y es que fue este nuevo trabajo el gran protagonista de la velada. Ni una sola quedó en el tintero. La pegadiza “The Action Man” dio el pistoletazo de salida, las grandes se hicieron gigantescas y las medianas crecieron hasta dar la talla. Entre las primeras destacaron “Flash” y “Forever and A Year”, con Joan a la guitarra. Ambas dibujaron a carboncillo dos de los momentos más intensos de la noche, abrigadas por solemnes penumbras y silencios devastadores. Entre las segundas sobresalen “Chemmie”, que quedó rubricada por un efectista crescendo a doble micro; “Run For Love”, que salvó su debilidad con duelo final psicotrópico de teclados; y “Nervous”, finiquitada con un muro de ruido incontestable. Y en los pequeños huecos dejados por las nuevas aparecieron las maduradas “Hard White Wall”, “Save Me” y “Eternal Flame”, contentando modestamente pero dejando con la miel en los labios a los muchos que pedían a gritos la amada y esperada “Christobel”. A cambio la mujer policía nos regaló su cambio más radical, una rockera y hasta la fecha desconocida “Say Yes” que puso fin al bis y al show. Un show sin peros, entretenido, cautivador y capaz de un logro extremo: el de machacar la adicción al cigarro durante casi dos horas que pasaron como el viento.

13 marzo 2011

DISCOS

KURT VILE. Smoke Ring for My Halo.


Manjar de dioses.

Hace unos pocos años un jovencito decidió desmontar el statu quo de la música, convirtiéndose en hechicero. En su gran olla de hierro empezó a preparar una pócima especial, mezclando ingredientes selectos traídos de muy lejos. Semillas y hierbas que había comprado en los mejores mercados del mundo, visitados para la ocasión en sus innumerables aventuras de viajero precoz. Tras un mover y remover lento y concienzudo, el hechicero encontró el borboteo ideal, el punto exacto de emulsión, un elixir mágico para misántropos, escépticos e indolentes. Ese jovencito nació en Filadelfia, lleva el pelo largo y se llama Kurt Vile.

“Smoke Ring for My Halo” (2011) es su cuarto trabajo en solitario. Y hace el segundo para el sello Matador tras el fantástico “Childish Prodigy” (2009), auténtica revelación de una perspicacia desmesurada para manipular los patrones clásicos del blues, el rock y la psicodelia, adaptándolos a los tiempos sin mutilarlos. Con aquel disco, que asombró a propios y extraños y le hizo entrar por la puerta grande en el salón de los nuevos grandes talentos, Vile patentó su mezcla. Con este nuevo disco la comercializa y la vende al por mayor. Es un disco de creciente resistencia y cercanía, apto para un público más amplio. En él se echan de menos las armónicas y saxofones que arañaban los oídos en sus anteriores grabaciones, aunque la atmósfera sea igual de hipnótica y abrumadora. Y es que el también guitarrista de The War On Drugs no es solo mago, también ingeniero. Ha logrado diseñar un sonido propio, sin parangón, dejando una marca de agua inconfundible en sus canciones.

Bajo el peso de esas atmósferas sigue habiendo una ventana abierta a lo retro. Por ella se cuelan ecos de Neil Young, Jethro Tull, The Velvet Underground o Tom Petty, un superpoblado elenco de clásicos que inspiran y amparan el invento. Las guitarras son las reinas de la fiesta, ese fingerpicking divino y contagioso que llena a presión por sí solo temas como “Peeping Tomboy”. Quizá este álbum adolezca de un bombazo sobresaliente como aquel “Freak Train”, aunque buenas canciones no le faltan. “Society Is My Friend” podría ser la estrella, alcanzando un sonido mucho más comercial y actual, con una de las reflexiones más lapidarias de los recientes tiempos del rock: “la sociedad es mi amiga, me sumerge en un frío baño de sangre”. O la elegida como representante también podría ser “Jesus Fever”, toda una verbena de guitarras en constante celebración. “Puppet To The Man” sería otra de las grandes, la única en la que el geniecillo se electrifica en toda su potencia. “In My Time” es otro manjar para los dioses, idílica, dulce y lisérgica. De momentos más soñolientos también se alimenta el hombre, tal es el caso de “Baby´s Arms” (delicada canción de amor) y de su casi clónica “Runner Ups”. Por supuesto, tan excitante viaje no podría tener mejor clausura que la absorbente “Ghost Town”, toda una tesis sobre la textura del sonido, recordando por momentos los oscuros bodegones de Galaxie 500, Spacemen 3 o Slowdive.

Dicho todo lo anterior queda claro que estamos ante uno de los discos del mes, de la temporada y quizá del año. Dicho todo lo anterior queda claro que estamos ante uno de los músicos más interesantes y prometedores de nuestra era. Llenemos la copa pues de ese magnífico brebaje, alcémosla y brindemos. A la salud de los viejos que quieren ser jóvenes. A la salud de los jóvenes que quieren ser viejos.


Léelo también en: MY FEET IN FLAMES

09 marzo 2011

DISCOS

RADIOHEAD. The King of Limbs.

La electrónica es el camino.

Lo han vuelto a hacer. Vuelven a desmarcarse por la banda. “In Rainbows” (2007) dejó el listón demasiado alto. Sin desterrar la inquietud vanguardista, aquel disco sugería una accesibilidad inédita durante años. Era un disco que jugaba con los sentidos hasta atraparlos en una red de complicidad. Fue la gran esperanza, la renovación de un amor rebajado con el tiempo a simple cariño. ¿Esperábamos algo similar?. No, no se puede esperar nada de Thom Yorke y los suyos, no hay reglas de comportamiento. Su expansión y autonomía creativa aún no han tocado techo. Desafiar las leyes del mainstream, de la industria y del universo se ha convertido en su cruzada particular, y a ella encomiendan su espíritu.

“The King of Limbs” (2011), al igual que su antecesor, vuelve a estrenarse evitando los habituales cauces comerciales. Eso sí, esta vez con un precio mínimo de salida. Un álbum que demanda paciencia e indulgencia. No es sencillo de digerir. Por momentos se aproxima más a aquel “The Eraser” (2006) en el que Yorke dejaba correr su vena electrónica más salvaje. Se trata de un paso más allá de la revolución perpetrada por “Kid A” (2000) o “Amnesiac” (2001), con la fuerte presencia de influencias dubstep o ambient house. La producción vuelve a quedar en manos del de siempre: Nigel Godrich.

Aunque no estemos ante un disco cómodo, aunque su primera parte abrume con una intensidad maniaca y metódica, con el paso de los minutos se balsamiza, simplificándose y aligerando la carga atmosférica inicial. Y uno puede acabar prendido de los hilos de “Bloom” o “Lotus Flower” pese a ser tan complejas. Sucumbir a las infecciosas líneas de bajo de “Morning Mr. Magpie” y “Separator” también es solo cuestión de tiempo. Más difícil es mantener el tipo frente a una droga tan dura como “Feral”. “Little By Little” y “Codex” saben como la herencia que dejaron los penúltimos Radiohead, los de “In Rainbows”. En “Give Up The Ghost”, con sampleado inicial de pájaros y árboles, la guitarra acústica sobresale por encima de lo demás. Y quizá sea ésta la canción que tiene la clave: digitalizarse no es deshumanizarse. “The King of Limbs” deja claro que la electrónica es el camino, pero que aún no se ha perdido el duende del pasado.

08 marzo 2011

DISCOS

EAST RIVER PIPE. We Live In Rented Rooms.

Después de otro largo invierno.

¿Que tenemos nuevo disco de East River Pipe?. Pues las noticias no podrían ser mejores. Porque aunque F.M. Cornog no se prodigue ampliamente produciendo materiales (mucho menos poniendo su música sobre un escenario) sus canciones siempre despliegan ese halo de lo bueno conocido, esa sutileza propia del cantautor de culto que de hecho es. “We Live In Rented Rooms” (2011) llega tras cinco años de silencio. Y llega con todos los honores. Con el sabor de lo predecible pero también de lo imprescindible. De esa música de autor con mayúsculas, que acaricia el oído, que contagia melancolía, que irradia realidad. Un enorme disco de la cabeza a los pies.

Grabado como siempre en la más hogareña intimidad, su sonido revela los secretos de la cotidianeidad. Y ya desde el principio, sorbiendo el embriagador licor que es “Backroom Deals”, uno intuye lo que debe haber más allá. La intuición no falla: he aquí una colección de composiciones inmensas, un desposorio entre John Lennon y Elliott Smith, entre Randy Newman y Jeff Tweedy. Melodías de perfección milimétrica que rozan en ocasiones lo sublime. Poniendo cada elemento en su lugar indicado, ese en el que debe estar y no otro: guitarras acá, pianos acullá, teclados y sintetizadores, xilofón. Inaudita belleza la de “Payback Time” que, si la justicia existiera, estaría el próximo diciembre entre las canciones del año. Sutil paisaje onírico el de “Summer Boy”. Exquisita elegancia impresa en “I Don´t Care About Your Blue Wings” y “When You Were Doing Cocaine”. Tristeza infinita susurrada con ecos de delay en “Conman” y revelada en versos simétricos en “Three Ships”.

La intuición no falla, insisto. ¿Cómo pudimos sobrevivir a estos largos y vacíos inviernos sin la música de East River Pipe?. ¿Cómo puede el mundo girar ajeno a la obra de este hombre?. Un hombre que sabe lo que es vivir acampado en los infiernos. “Ah, Dictaphone” y “Bring On The Loser” nos lo descubrieron y todavía golpean vívidas las neuronas pese al tiempo transcurrido. Por algo será.

www.eastriverpipe.net

Léelo también en: MY FEET IN FLAMES

02 marzo 2011

DISCOS

THE LOW ANTHEM. Smart Flesh.

Country en otra dimensión.

Con sus dos anteriores trabajos The Low Anthem pasaron casi de puntillas por el bien servido mundo de los nuevos valores country. Pues bien, este “Smart Flesh” (2011) merece algo de atención. Una atención que, minúscula al principio, va subiendo como la espuma a base de cavar hondo en ese solemne (a veces casi inerte) jardín que es su música. Porque a estos tipos hay que darles de comer aparte. Su minimalismo magistral logra lo imposible: texturas que conducen a inevitables episodios amnióticos. Y todos sabemos por intuición que en el útero materno no teníamos preocupaciones.

Este es un trabajo de bucolismo exacerbado, casi enfermizo. Solo en un par de ocasiones se atreven a romper el tempo, sugiriendo dos homenajes naturales: en “Boeing 737” lanzan el órdago a Bob Dylan y en “Hey, All You Hippies!” a The Band. El resto es un pasto de estructuras ingrávidas, un libro de hermosas oraciones entre las que destacan “Ghost Woman Blues”, “Apothecary Love”, “Matter of Time” o “Burn”. Hasta la instrumental “Wire”, simple partitura para clarinete, aporta su sentido en el dulce paraíso del embrión. Un disco tristemente contraindicado para este mundo terrenal; el mundo del estrés, el subterfugio y la materia.

www.lowanthem.com

01 marzo 2011

DESCUBRIENDO A...

DA BRASILIANS

El penúltimo descubrimiento musical del año viene de Francia, concretamente de la sugerente región de Normandia (Santi-Lô). ¿Por qué será que todas las reseñas sobre esta incipiente banda empiezan con el mismo chascarrillo de escasa originalidad (“Da Brasilians no son brasileños”)?. Pues claro que no lo son. Aunque tampoco se diría que son galos. Su música podría encuadrarse en la costa oeste americana. Sí, bingo, más folk sesentero para el body. Aviso a navegantes seguidores de Fleet Foxes: escuchen a este grupo.

Una forma de entender el folk nada pretenciosa: ni neo-folk, ni weird-folk ni paponada-folk. Solo folk simple y bien hecho, abundante en melodías que encandilan, instrumentos acústicos y excelentes armonías de voz. De entrada son capaces de evocar a clásicos como America, The Lovin´ Spoonful o Crosby, Stills & Nash, aunque también pueden girar y alcanzar un punto discotequero, como ocurre en “Greetings from America”. “Da Brasilians” (2010, Underdog Records) es hasta ahora el único material que podemos saborear de ellos, deseándoles de todo corazón mucha suerte y un largo recorrido. Canciones como “Shadows”, “About You”, “Ocean” o “Please Stay” alegran una tarde solitaria y lluviosa, aliviando cabezas sobrecargadas y narices moqueantes.

www.myspace.com/dabrasilians

24 febrero 2011

DISCOS

THE CAVE SINGERS. No Witch.

Tierra y fuego.

Para los que todavía no lo sepan (que deben ser pocos), The Cave Singers es el proyecto fundado en 2007 por Derek Fudesco, otrora bajista de los extintos Pretty Girls Make Graves. La formación de Seattle lanza en estas fechas su tercer disco, un “No Witch” (2011, Jagjaguwar) que, por si quedaban dudas, los confirma como distinguidos inquilinos en el Olimpo de la nueva americana. Una obra que sigue la estela temática de los anteriores “Invitation Songs” (2007) y “Welcome Joy” (2009) pero alcanza un peldaño más: en ella cortan más madera, rugen con más fuerza y hacen más callo.

Argumentar que este trabajo los convierte en intocables no es una barbaridad. Deslumbrante de principio a fin, recoge los frutos maduros de la tierra fértil, explotando en fragorosas llamaradas apenas arrancan cortes como “Black Leaf” o “No Prosecution If We Bail”. Un majestuoso tratado de country alternativo con radiaciones bluegrass, R&B o gospel. Incluso el pop más transparente se cuela entre las nubes de polvo para modelar maravillas como “Clever Creatures” y hasta Led Zeppelin asoman las narices en las inquietantes “Falls” y “Faze Wave”.

El método es bien simple a la par que efectivo: brillantes secuencias de guitarra sostienen las canciones como columnas vertebrales, unidas al resto de la materia por la inconfundible voz de fumador-recién-levantado de Pete Quirk. A partir de ahí todo es condimentar, y caramba, qué bien condimentan estos tipos. Con violines llenan de magia “Gifts and The Raft” y “Distant Sures”, con una sección de vientos dan un aire dixie a “Swim Club”, con tablas y cascabeles llenan de exótico humo “Outer Realms”, con una melódica calzan “Haller Lake” logrando el perfecto equilibrio, y con una armónica labran los campos vírgenes de “Haystacks”. En un ejercicio único de adaptación de la música de raíces al presente, The Cave Singers alcanzan con este impecable disco su particular El Dorado.

www.thecavesingers.com

Léelo también en: MY FEET IN FLAMES

22 febrero 2011

CANCIONERO

MANFRED MANN. Pretty Flamingo.

Desde Londres, Manfred Mann fueron imprescindibles para entender la filosofía de la música en los primeros 60. Representaron el prototipo de banda cuidadosa de su imagen y su música, tanto la propia como las composiciones ajenas que eligieron para versionar. También fueron representantes de ese elenco de grupos que tomaron el blues como punto de referencia (como The Animals o The Rolling Stones) para luego desarrollar una evolución coherente. La historia de Manfred Mann se divide en dos etapas: la primera, con Paul Jones como vocalista-armonicista, puro soul y R&B en ebullición; la segunda, con Mike D´Abo al frente, más apegada al pop y los ritmos cadenciosos. De comienzos de esta segunda etapa data esta “Pretty Flamingo”, original de Mark Barkan, una de sus canciones más exitosas (número 1 en UK en el 66). Cierto es que la primera etapa fue la mejor, pero el bello flamenco tiende un puente de plata entre ambos periplos. Un gran tema pese a su cursi y manido mensaje. Para saber más cosas sobre Manfred Mann, podéis daros una vuelta por el reportaje al respecto en MY FEET IN FLAMES.

PRETTY FLAMINGO

On our block all of the guys call her flamingo
Cause her hair glows like the sun
And her eyes can light the sky
When she moves she walks so fine like a flamingo
Crimson dress that clings so tight
She's out of reach and out of sight

When she walks by she brightens up the neighbourhood
Oh every guy would make her his if he just couldIf she just would

Some sweet day I'll make her mine, pretty flamingo
Then every guy will envy me
Cause paradise is where I'll be
Pretty flamingo, pretty flamingo

Some day I´ll make her mine,
Yes I will, yes I will, make her mine

19 febrero 2011

DISCOS

PJ HARVEY. Let England Shake.

Dios salve a la Reina.

Que cada nuevo disco de PJ Harvey supone una aventura -más intensa y emocionante cuanto más tiempo transcurre entre el anuncio y el hecho- comienza a convertirse en axioma. Aquí vuelve la doncella camaleónica, la mujer de las mil caras y recursos sin fin, con cosas nuevas bajo el brazo. Si “White Chalk” (2007) hacía correr ríos de tinta, este “Let England Shake” (2010) posee todos los ingredientes para dar igualmente que hablar. Así pues, preparen su arsenal de teorías y adjetivos, afinen sus plumas. Damas y caballeros, una nueva PJ entra en escena.

Solo con escuchar la apertura queda de manifiesto que no estamos ante la bestia parda de “Rid of Me” (93), ni ante el misterioso espectro de “Is This Desire?” (98) ni ante la sexy fustigadora de “Stories from The City, Stories from The Sea” (2000). Tampoco estamos ante la dama victoriana del mencionado “White Chalk” pues, en contra de algunos pronósticos, este álbum solo hereda los atributos intimistas de aquel de forma esporádica. Estamos ante una Polly dúctil y juguetona, que fluctúa entre el rol de maestra y el de pipiola, explotando y dominando la escala de agudos sin despeinarse, clamando por un país en llamas.

Grabado en el escenario más romántico posible (una iglesia decimonónica de su Dorset natal) y con el apoyo y supervisión de los habituales John Parish, Mick Harvey y Flood, este trabajo aporta muchos y ricos nuevos matices en la trayectoria de su autora, empezando por una instrumentación que incorpora como elementos estelares el autoarpa y el saxo. Seduce desde el primer acorde de esa “Let England Shake” que, en clave desenfadada y a golpe de marimba, mete el dedo en la llaga sangrante de la patria. Un viaje monumental y efímero (apenas 40 minutos) a través de la luz y las sombras, testificando sobre una pugna constante entre el pasado y el futuro, entre la vieja y la nueva Polly Jean. “The Last Living Rose”, “In The Dark Places” o “Bitter Branches”, con la guitarra eléctrica como ítem fundamental, siguen emitiendo ondas que resultan familiares. Sin embargo “England”, “Written On The Forehead” y “The Glorious Land” revelan un encomiable empeño descubridor de estructuras y matices, integrando sampleados de música árabe o africana, y hasta un Séptimo de Caballería encajado al milímetro. Pero este disco es mucho más: es también una lucha entre el optimismo y el desgarro, entre el ánimo popular (“The Colour of The Earth”) y el lamento solitario (“Hanging In The Wire”). La extensa “All And Everyone” es un canto al examen de conciencia del mundo, y la soberbia “The Words That Maketh Murder” una oda a la exuberancia pop.

Y así, “Let England Shake” discurre en un auténtico festival para los sentidos. Es una flecha en pleno pecho, una vorágine que te engulle. Es hipnótico, mágico, político y profético. Es rock, pop, shoegaze, folk, ambient, noise, todo a la vez y nada en concreto. Es otra obra maestra, el enésimo acierto de una artista en estado de iluminación perpetua. Un hijo de los dioses flotando en el limbo, recogiendo todas las gotas rebeldes de la música de los tiempos.

www.pjharvey.net