18 junio 2007

CONCIERTOS

DOMINIQUE A. Madrid. Heineken. 8-6-2007.

Otra vez.

Enésima visita del galo a nuestro país, y enésima vez que me arrastra con la fuerza de un imán. De nuevo tengo que hablar de él, y ya no sé ni qué decir. Todo está dicho y redicho ya, y me arriesgo a repetirme como un loro. Así que agudicemos el ingenio y hagamos una crónica alternativa. ¿Qué tal hablar del público que acude a sus conciertos?. Gente de toda clase y edad. Los hay que van solos y se colocan en un rincón, como con vergüenza, pero con una cara de emoción contenida que no pueden disimular. Hay parejas, y normalmente a la chica le suele gustar más que al chico, ¿por qué será?. Hay mucha gente con gafas, unos con verdadera pinta de intelectuales, otros simplemente con aire de cultureta moderno. Pero también hay matrimonios respetables, chavalería con rastas y afros, y hasta me pareció ver algún “oscuro” pertrechado en las primeras filas. Viva la variedad. Lo bueno es que todos (al menos en Madrid) sabemos delante de quien estamos, y el respeto es general, como sagrado, y la temperatura sube, las ovaciones cada vez se extienden más y el francés siempre se despide entre vítores de torero.

Hablemos también de sus espectaculares y hacendosos músicos. Daniel Pabouef y Jérôme Benssoussan son dos bestias de escenario. El primero con el saxo y el oboe, el segundo alternando baquetas, percusiones y vientos. Dando color, fuerza o misterio a cada canción según requiera. David Euverte (¿por qué me suena tanto su cara?, ¿de qué lo conozco?) se encarga de piano, teclado, efectos marcianos. Y Olivier Mellano (tan tímido como de costumbre) es el encargado de las cortinas eléctricas. Dominique en solitario tiene argumentos suficientes para convencer a un universo entero. Pero hay que reconocer que, junto a este Equipo A, sus canciones salen disparadas como balas de cañón, conquistando por la fuerza.

Solo, con banda, en salas pequeñas, grandes festivales… Sea como sea, un concierto jamás se parece a otro. Algunas nunca fallan, como “Pour la Peau” y “Antonia”, pero ¿acaso no suenan de modo diferente en cada ocasión?. Siempre hay sorpresas, siempre. La más sonada esta vez fue la nueva versión de “La Mémoire Neuve”, más musculosa y acelerada que nunca. También se agradecieron temas que no suelen prodigarse, como la emotiva “Antaimoro” o la renovada “L´Amour”. Y lo dicho, como cada acorde suena distinto según el día, canciones que pasaban desapercibidas acaban volviéndote del revés, como “Bowling”. Así que ya no hace falta argumentar más la evidencia: es buenísimo, genial, un reinventor, un bárbaro guitarrista e intérprete, un compositor impecable, un artista de los de peligro de extinción.

www.commentcertainsvivent.com

12 junio 2007

CONCIERTOS

PRIMAVERA SOUND 2007 (2ª PARTE)

Tres días de música en imágenes.


HERMAN DÜNE: Toma de contacto.


DIRTY THREE: Sucios y celestiales.


MELVINS: La saeta de los oscuros.


SLINT: Silencio, misterio y arañas.


BILLY BRAGG: Té con tertulia y pastas.


BARRY ADAMSON: La crème de la crème.


GIRLS AGAINST BOYS: El baúl de los recuerdos.


LOW: Experiencia religiosa.


SHANNON WRIGHT: Fuego en las venas.

THE DURUTTI COLUMN: El iluminado Viny.


PATTI SMITH: Patti has the power.


¡¡Millón de gracias por tus fotos, JR!!.


(¿Por qué no hicimos ninguna a The White Stripes, Sonic Youth y Wilco?)

09 junio 2007

CONCIERTOS

PRIMAVERA SOUND 2007
(1ª PARTE)

Tres días de música en palabras.

La apuesta segura del año vuelve a cuajar. Gastamos los cuartos al rojo y las ganancias han sido sustanciosas. Ganancias en forma de emociones, ésas que no caducan, no se pierden, no se gastan. La edición 2007 del Primavera Sound ha vuelto a ser un éxito. De crítica, como siempre. De público, más que nunca. Mayor afluencia (con diferencia) que otras veces, con especial mención al sector foráneo, que ya no solo viaja en etapa estival. La lectura puede realizarse en dos sentidos: ¿el festival cobra la dimensión que merecía o va camino de convertirse en un nuevo FIB?. Ojalá sea lo primero…

Organización, pros y contras. Los pros: mejor infraestructura para los escenarios menores, el moderado aumento de puestos de comida y venta de tickets, las nuevas pantallas en el escenario Rock de Lux y la realización visual de algunos conciertos. Los contras: sacar el acceso al Auditori fuera del recinto, la incómoda pulserita, el choque sónico frontal entre el Rock de Lux y el CD Drome, el transporte, el cambio de actuaciones sin tiempo de reacción (Battles) y, nuevamente, la escasez de baños. Aún así, nota media sobrada.

Las renuncias más o menos dolorosas de este año: Comets on Fire, Brightblack Morning Light, Black Mountain, Spiritualized, Robyn Hitchcock & the Venus 3 y Battles.

Pese a todo, acertamos en la elección. Y ésta es la crónica, resumida todo lo posible.

HERMAN DÜNE: Apenas fueron cuatro temas (culpables: las colas de entrada), suficientes para comprobar que en directo David-Ivar deja de ser el trovador medieval de “Giant” para convertirse en un cantautor de rock al más puro estilo clásico. El Estrella Damm es monstruoso para él y su pequeña banda, pero los hay que saben mantener el tipo. “Take Him Back to New York City” (rayos, qué buena) ayudó a entrar en calor. Arranque digno y sin sobresaltos.

DIRTY THREE: Dicen que los locos confunden la belleza y el caos. Y como Warren Ellis está demente perdido (bien clarito lo dejó), “Ocean Songs” es la mezcla exacta de ambas cosas. El virtuosismo experimental es duro, pero éste toca la fibra. Sin trampa ni cartón; solo humo y música. Y si gusto da escuchar (“The Restless Waves” y “Authentic Celestial Music” cortan literalmente la respiración) más gusto da mirar. Sí, Ellis es un animal, pero lo de Jim White con las baquetas no tiene nombre. Qué espectáculo.

MELVINS: El año pasado fueron Motorhëad; esta vez les tocaba a ellos. La facción dura del festival se pegó un atracón con el derroche bruto de esa obra (maestra para unos, incomprensible para otros) llamada “Houdini”. Conste que en lo suyo son solventes y los dos espectaculares bateristas desparraman fuego como quieren. Pero son un grupo para fans del género. Y los no fans acaban sufriéndolos horrores.

SLINT: Slint, banda de culto. “Spiderland”, disco de culto. El culto demanda recogimiento. Hágase el silencio, y el silencio se hizo. Exacto y milimétrico. Fue como escucharlo visualizando la película de autor que siempre inspiró. En vivo el escalofrío se multiplica, el dolor se oculta entre luces que acechan a los actores, confunden, convierten “Don, Aman” en una oración tétrica o “Good Morning, Captain” en la noria de la muerte. Impuntuales, pero enormes y generosos (regalaron epílogo).

THE SMASHING PUMPKINS: Cuando la credibilidad y las ideas se agotan no hay más solución que adornarse y explotar las rentas del pasado. Es lo que ha hecho Billy Corgan. La pomposidad faraónica como envoltorio (excesiva, cargante, irrisoria) y el rescate de los clásicos más obvios. No obstante “Today”, “Zero”, “Bullet with Butterfly Wings”, “Cherub Rock”, “Tonight, Tonight” o “Disarm” merecen más que un “Zeitgeist” que no dice absolutamente nada. Pero para hacer tan poco ruido (o tanto pero malo) no son necesarias tantas nueces. Pasando página.

THE WHITE STRIPES: Ésto es rock´n´roll. El dúo de parentesco misterioso no necesita artificios, compañía ni más colores para imprimir un recordatorio de cómo empezó todo. Cierto es que el ochenta por ciento del bacalao lo corta el frenético Jack White. Pura sangre de las seis cuerdas, gurú del berreo y la distorsión, experto del arranque brusco y la parada seca, portento entre portentos. Momentos memorables a puñados: “Hotel Yorba”, “I Think I Smell a Rat”, “My Doorbell”, “I Just Don´t Know What to Do with Myself”, “Black Math”, “Seven Nation Army” y no sé cuántas más. No da tiempo a asimilar un torbellino de esa dimensión.

BILLY BRAGG: Guitarra eléctrica, taza de té, y micro abierto para explayarse. El Auditori como su casa. Entre tema y tema mucha labia, historias sobre reencarnaciones (¿Johnny Class?), lucha de causas, órdagos irónicos (The White Stripes, Deep Purple, The Carpenters..) y un sondeo popular a mano alzada para elegir entre Bob Dylan y Elvis Presley. Un cruce de recital, mitin y monólogo de humor, en el que (tristemente) el hermano malquerido fue la música. Aún así, cientos de voces coreando “A New England” dejan poso. Y por cierto, ganó Dylan.

BARRY ADAMSON: Valió la pena asegurar la entrada previo pago de dos euros; el aquelarre de este genio (calaveras incluidas) y de su veteranísima banda casi de jazz no tiene precio. No son modernos, no son cool, pero se comen el escenario. “My Friend the Fly” se convirtió en un cuento de terror, “Jazz Devil” en un fotograma de “The Jazz Singer” de Crosland, “Le Matin des Noire” en una danza macabra, “Deja Voodoo” en un aullido de gloria y “Officer Bentley” en un ejercicio libre de estilos y velocidades. Todo por arte de magia. Magia negra, claro.

THE FALL (desde “Sparta F.C.”): Pues menos mal que a Mark E. Smith lo dejan tirado sus músicos cada dos por tres, porque los siguientes siempre ponen en mantillas a los anteriores. El coche zumbando otra vez a toda leche. Motores a plena revolución. Arrasadores, penetrantes, contundentes y malolientes. Cuanto más viejo más chulo. “My Door Is Never”, “Mountain Energy”, “The Wright Stuff” (la bella canta hasta que la bestia le dice basta), “Blindness” y el trallazo final “Reformation!” cicatrizaron la herida abierta hace tres años en el Pueblo Español. Faltó un bis, pero cualquiera les tose…

BEIRUT: David contra Goliat, o Zach Condon contra las macromagnitudes. “Brandenburg”, “Elephant Gun”, “The Canals of Our City” o “Postcards from Italy” son canciones preciosas. Su cuadrilla maleable de trompetas, tubas, acordeones, violines, ukeleles, banjos y panderetas hace lo que puede. Él mismo le pone interés, empeño y candor. Pero todo se le queda grande. Su música es original y prometedora, pero aún está verde como la lechuga. Tiempo al tiempo.

GIRLS AGAINST BOYS: No están en su momento, pero el repertorio fue para darles un beso en los morros. “Venus Luxure Nº 1 Baby”, “Cruise Yourself” y “House of GVSB” resucitados sobre la tumba de un radiocassette que quemaron hace tiempo. Y no importa que los dos bajos no acabaran de estallar ni que los juegos a dos voces descuartizaran “Bassation” y “Disco Six Six Six”. Faltan Janney y Temple, y éso se nota. Pero la garganta de Scott McCloud sigue haciendo pupa y diez años de espera son muchos. Sangre, sudor y casi lágrimas.

LOW (desde “Sunflowers”): Son carne de auditorio, ésa es la verdad. Pero su música subyuga más allá de lugares y momentos. Alan golpea la guitarra, Mimi acaricia los tambores, ambos susurran y acabas hipnotizado. Y el borracho que tienes al lado se convierte en mudo e invisible. Magia potagia. “Belarus”, “Amazing Grace”, “Violent Past”, “Murderer”… los pelos de punta. Frente a tantísima belleza no hay distracción que valga. Únicos.

BUILT TO SPILL: Costó empezar a causa de innumerables jugarretas de la técnica. Cuando arrancaron parecía que ya no había ganas. Pero hacer lo justo les vale el reconocimiento como una banda de rock auténtica y superdotada. Las canciones empiezan y parece que no acaban. Doug Martsch se reencarna en el mismísimo Neil Young. “Goin´Against Your Mind” llega en el momento álgido. Y la noche acaba con regusto a alcohol, nicotina y electricidad.

SHANNON WRIGHT: Allá va un mundo interior. Tímida, cerrada a cal y canto, pero tan segura de sí misma que asusta. Así es ella. Al piano o a la guitarra, la Cat Power más torturada sale al encuentro del Dominique A más retorcido. El idilio con las teclas es dulce y triste a la vez, y de él nacen maravillas como “Idle Hands” y “Defy this Love”. El que la ata a la eléctrica es sexy, agrietado y tormentoso, y de él se escapan esquirlas como “Don´t You Doubt Me”. Una artista soberbia.

JONATHAN RICHMAN: “A qué venimos si no a fracasar”. Comienzo y final del show más festivo y surrealista de la edición. Atrás quedó el legado de The Modern Lovers. Ahora Richman es una especie de payaso descarado y entrañable, cercano y agridulce, que improvisa en castellano, inglés, francés o italiano historietas (viejas o nuevas) sobre lo dura que es la vida y lo perro que es el amor. Éso sí, sin perder la sonrisa y las ganas de brincar. Tan desconcertante como minúsculo. Y el Auditori en pie, reventando eufórico. Algo tendrá.

THE DURUTTI COLUMN: Vini Reilly, la oveja negra de Factory Records, sobrevive con absoluta dignidad. Su guitarra habla otro idioma y dibuja surcos que se expanden por el aire. Claro que con un acompañamiento así (el bajo y la batería de Bruce Mitchell, de altísima escuela), es normal que los paisajes se puedan tocar con las manos. El repertorio fue tan confuso (salvo “Sketch for Summer”, qué delicia) como sobrecogedor. En la trilogía final añadieron cuarto miembro (dios, cómo canta esa mujer) y aporreando tambores sellaron un concierto de los que dejan huella.

PATTI SMITH: Tres hurras por ella. El reloj mete la marcha atrás y a mitad de “Privilege (Set Me Free)” ya estamos en un nuevo Woodstock. Himnos como “Free Money”, “Pissing in a River”, “Because the Night”, “Gloria” y “Rock´n´Roll Nigger” remueven las olvidadizas conciencias. Pero también aparecen Jimi Hendrix, The Rolling Stones, George Harrison, The Doors y Nirvana. ¿Es un nuevo Woodstock o no?. Su voz sigue impoluta, su rabia en ebullición y sus ganas de cambiar el mundo inagotables. La gran dama del rock nos dio a todos una lección: que la música es compromiso, aprendizaje y perseverancia. Que no se nos olvide.

THE GOOD, THE BAD AND THE QUEEN: Lo de Damon Albarn no tiene arreglo. Ni codeándose con personajes de la talla de Paul Simonon, ni disfrazándose de Fred Astaire con frac y sombrero de copa. El invento cae al vacío sin red desde el momento en que se levanta del piano, y acaba rebozándose en la más densa porquería cuando se alía con el hip hop. Y éso que el disco era casi bueno…

SONIC YOUTH: Ya lo escribí hace dos años tras verlos en el mismo marco: unos de los pilares del rock contemporáneo es suyo. Así que su misión era volver a sentar cátedra. Diecinueve años después “Daydream Nation” suena como si hubiera salido de la tostadora ayer y ellos disfrutan tocándolo como si fuera el estreno. “Daydream Nation”… y “Rather Ripped”. Porque la sorpresa fue mayúscula al verlos aparecer de nuevo para marcarse cuatro del último, con “Incinerate” y “Reena” espectaculares, acompañados de un nuevo bajista que ya no es Jim O´Rourke y con una Kim Gordon que cada día se deja llevar más por el demonio. ¿Acaso quedan dudas de su grandeza?.

GRIZZLY BEAR: Lluvia de estrellas. No sólo deconstruyen el folk en sus canciones; en vivo las acarician con una varita y el resultado son otras canciones que no tienen nada que ver y siguen sonando de ensueño. El juego de las adivinanzas empezó con “Easier”, siguió con “Lullabye”, “Little Brother” y “Colorado” y terminó con “Fix It”. Mr. MTV y Mr. Beirut ensuciaron la increíble “On a Neck, On a Split” con su criminal cameo, pero el oso es fuerte, se mantiene erguido, es el rey del bosque. Un buen motivo para decirle a Jeff Tweedy que se espere.

WILCO (desde “I Am Trying to Break Your Heart”): Un cuarto de actuación inaudible y congelada, motivo para no darles el diez aunque la culpa sea de otros. Por suerte se arregló. Cuando los músicos son buenos y el repertorio excelente, todo tiene solución. Músicos: oficio, técnica, nervio. Nels Cline (también tocó con Patti Smith) y Glenn Kotche dan vértigo y la voz de Tweedy encandila. La orquesta rockarmónica de Chicago. Repertorio: “Handshake Drugs”, “A Shot in the Arm”, “Via Chicago”, “Impossible Germany”, “Sky Blue Sky”, “Shake It Off”, “War on War”, “Jesus Etc.”, “Walken”, “I´m the Man Who Loves You”, “Hummingbird”, “Spiders”. Un bis: “I´m a Wheel”. ¿Qué más decir?. Son grandes y merecen pasillo de campeones.

Dedicatoria de rigor: a mis dos compañeros debutantes.

26 mayo 2007

AGENDA

JUGANDO A LOS FESTIVALES: Yo también quiero organizar el mío.

Hace un par de semanas se publicaba en Metrópolis un completo dossier sobre los festivales veraniegos en nuestro país. Nada menos que 68. ¿¿68??. Increíble. Atrás quedan los tiempos en los que seguíamos los festivales foráneos por Radio 3, reconcomidos de envidia, soñando con desembarcar en Glastonbury o Reading y ponernos de barro hasta las rodillas. Casi sin darnos cuenta, los sueños se han hecho realidad… Aunque la variedad de festivales es saludable, es justo reconocer que el número de eventos serios, coherentes y con vocación de perdurar puede contarse con los dedos de una mano. Hoy en día todo alcalde y/o concejal de festejos quiere su tajada.

Así que sería estúpido ponerse a enumerar aquí los 68 festivales, entre otras cosas porque la mayoría (sinceridad ante todo) nos importan un bledo. Concretamente de los que se celebran en junio solo mencionaremos dos: el Primavera Sound (31 mayo, 1 y 2 junio) y el Sónar (14, 15 y 16 junio). Qué casualidad que ambos sean en Barcelona…

Y como yo también quiero mi propio festival, voy a organizar uno imaginario. El emplazamiento no lo tengo aún muy claro, pero la condición necesaria es que el paisaje sea verde. Elegir un nombre también es difícil; el listón está muy alto, porque perlitas como Pepe World, Indyspensable o Pulpop no se superan por la cara. Pongámosle Festival Internacional de la Música que Nos Gusta, sin más. Formato de tres días, sería lo ideal. Y no demasiados escenarios, dos, a lo sumo tres. En el escenario principal: Sonic Youth, Yo la Tengo, Bauhaus, The Cure, Einstürzende Neubauten, Wilco, James, Giant Sand, Neil Young, Beck, PJ Harvey y Nick Cave. En el segundo escenario: Lambchop, Calexico, Smog, Arcade Fire, Liars, TV on the Radio, !!!, Mark Lanegan, The Black Heart Procession, Vic Chesnutt, Mogwai, Low y Akron/Family. Y el tercer escenario para la electrónica, y la programación se la encargaremos a los expertos. Los sueños, sueños son…

Volvamos a la realidad. En junio hay cuatro cositas muy interesantes a las que prestar atención:

ANDREW BIRD- 2 junio. Madrid. Sala Mynt.

DOMINIQUE A- 5 junio. Gijón. Intersecciones.
6 junio. Barcelona. Apolo.
7 junio. Zaragoza. Oasis.
8 junio. Madrid. Heineken.
9 junio. Santiago de Compostela. Auditorio de Galicia.

DEAN & BRITTA- 6 junio. Barcelona. Sala Zac.
9 junio. Madrid. Galileo Galilei.

WOVENHAND- 9 junio. Madrid. Moby Dick.
10 junio. Barcelona. La (2).

Sí, no me equivoco, el gran Dominique (en la foto) vuelve. Por si a alguien le supo a poco su gira solitaria de septiembre, ahora regresa apoyado en su increíble banda. ¿Me podré resistir?...

Foto:
www.le-hiboo.com

22 mayo 2007

DISCOS

BILL CALLAHAN. Woke on a Whaleheart.

Me llamo Bill.

Por si alguien no lo sabe todavía, Bill Callahan es Smog o viceversa. En una entrevista no muy lejana hablaba de evolución, de la acción contra la pasividad, de emprender vuelo aún a riesgo de perder las plumas en el intento. Pues bien, llega la aplicación práctica de sus sabias teorías. El álbum más entrañable y resplandeciente del año comparte origen con la bruma densa, atosigante y áspera de la docena de obras que este insigne poeta ha ido sembrando con regularidad en las vastas fincas del rock independiente americano. Una sorpresa. “Woke on a Whaleheart” (2007) tiene vida y color; no solo por la portada, intrigante y loco collage expresionista, sino por la música que contiene. Callahan en su más inspirado (y optimista) estado de creación, jugando con las palabras y las formas, añadiendo agua al barro para modelar maravillas aptas (sí, no es coña) para todos los públicos. A “Diamond Dancer” me remito.

En su primer trabajo sin alias, el de Maryland se autoafirma y sale de la cueva para mostrar una nueva lectura de sus pensamientos, sin perderse, seguro y digno, con la brújula en el bolsillo. Donde antes sonaba dolor ahora suena alegría (la exquisita producción tiene mucho que ver), propagándose cual plaga, inundando el corazón, enamorando. “From the Rivers to the Oceans”, “Sycamore” y “Day” irradian luz a borbotones, cautivan, obligan a claudicar y arrodillarse a los pies de todo un maestro. Un maestro llamado Bill. Aire puro. Punto y aparte para la nube tóxica.

13 mayo 2007

DISCOS

WILCO. Sky Blue Sky.

Caminante, no hay camino.

Ya lo decía Machado. Los que esperábamos una continuación apoteósica de “Yankee Hotel Foxtrot” (2002) y “A Ghost Is Born” (2004) nos hemos quedado a dos velas. El título del álbum ya lo auguraba extrañamente: el camino lógico desaparece, las aguas se estancan en un remanso de paz y Wilco descienden de las hojas hasta la raíz. Y Jeff Tweedy respira hondo, mira al cielo (azul) y da las gracias por vivir. Análisis global, análisis parcial. En su totalidad, “Sky Blue Sky” (2007) podría ser el disco mediano que toda banda de peso está condenada a hacer en su carrera. Sin demasiadas sorpresas, correcto y diplomático, prisionero de los cánones del country-rock más tradicional, resbaladizo y comatoso. Pero fragmentado tiene cosas realmente buenas. “Impossible Germany”, “Side with the Seeds” y “Shake It Off” ganan enteros escucha tras escucha. Con “Either Way” y “On and On and On” no hace falta ni siquiera insistir; de cabeza al baúl de las favoritas, a codearse con “War on War”, “Company in my Back”, “Muzzles of Bees”, “Poor Places”, “A Shot in the Arm”, etcétera. En fin, paciencia y misericodia. Pese a todo, siguen siendo Wilco.

www.wilcoworld.net

11 mayo 2007

CONCIERTOS

HOWE GELB + ´SNO ANGEL. Madrid. Heineken. 7-5-2007.

Y el viaje continua…

Hace algunos meses que regresé de aquella excursión mía por los desiertos abruptos de Arizona. Con los pies quemados, el aliento débil y la conciencia tranquila me recosté en la fresca hierba del mundo real para urdir nuevas escalas y aventuras, aceptando mi predestinación no muy tardía a un nuevo encuentro con el caballero del sombrero, el sacerdote de los cactus y las sombras, el autor de la historia americana más fascinante jamás contada. Y ese encuentro se ha producido un lunes de primavera. La primera vez fue casualidad. La segunda fue incitación. Y esta vez ha sido por una flecha de fuego indicando la única dirección posible.

En esta ocasión no había arena, rodadas de patrol ni huellas de coyote. La cita era en el bullicioso corazón de una ciudad implacable en la que el tiempo es oro, con miles de personas que corren, me esquivan, me desconocen y ni me miran, ignorando a dónde voy y con quién me voy a reunir. El gran Howe Gelb aparece, curando una impaciente espera, con ese sombrero de siempre que luego se lleva el viento. Pero no estamos solos. A mí me acompañan muchos que, como yo, han seguido la flecha. Y él se ha traído a sus amigos: a Fred Guignion con sus impecables guitarras y su slide; a Andrew McCormack a la batería; a Fernando Vacas en el bajo; y a cinco de sus adorables angelitos negros de Ottawa.

Todo el mundo lo conoce, debe ser. Y el respeto (ganado a pulso, y no en dos días) se convierte en un silencio que abruma hasta al propio maestro de ceremonia, que no sabe qué hacer o decir para romperlo, agradecerlo o rellenarlo. Mejor ahorrar saliva, coger el piano o una guitarra (o ambos) y contar lo que verdaderamente importa, con esa voz convincente, grave, serena, llena de sabiduría, que relata en mate esperando que su divina coral ponga el brillo. “Love Knows (No Borders)”, “But I Did Not”, “Paradise Here Abouts”, “Worried Spirits”, “The Farm”, “Nail in the Sky”, “Robes of Bible Black”, “That´s How Things Get Done”, “Howlin´a Gale”, esa enternecedora “Neon Filler”, esa misteriosa “Chore of Enchantment”, ese mordisco voraz a la grandiosa “Immigrant Song” de Led Zeppelin, todas y algunas más. Lejos de la frontera pero sin olvidarla. Lejos de los ausentes (Rainer) pero siempre con ellos en el corazón. Y vale errar, dudar, inventar, olvidar y cambiar de estrategia sobre la marcha. Dichosos los músicos genuinos, impredecibles y honestos, porque de ellos es el reino de los cielos.

www.howegelb.com
www.giantsand.com

28 abril 2007

AGENDA


MAYO PARA TODOS LOS GUSTOS.

Retomando el tema de queja del mes pasado: esta vez sí, Howe Gelb (en la foto) vuelve y ya no se escapa. Al loro todos los interesados, que ya no toca en la Sala Cats, sino en la Heineken.

Poco hay que decir sobre los eventos de mayo, solo enumerar todo lo que ocurrirá hasta que llegue el ansiado día 31, la peregrinación de rigor a Barcelona y el apetecible Primavera Sound.

MICK HARVEY- 1 mayo. Alicante. Palacio Congresos.
3 mayo. Madrid. La Boite.
4 mayo. Bilbao. Azkena.
5 mayo. Zaragoza. Centro Cultural Universidad.
6 mayo. Castellón. Auditori.
7 mayo. Barcelona. La 2.

JOANNA NEWSOM- 4 mayo. Barcelona. Casino L´Aliança.
5 mayo. Madrid. NEU!.

LADYTRON- 9 mayo. Madrid. Heineken.

CAT POWER & THE DIRTY DELTA BLUES- 9 mayo. Madrid. Joy Eslava.

HOWE GELB + SNO ANGEL- 4 mayo. Durango. Plateurena.
5 mayo. Santiago de Compostela. Capitol.
7 mayo. Madrid. Heineken.
8 mayo. Valencia. Greenspace Heineken.
9 mayo. San Vicente del Raspeig (Alicante). Nave 8.

MALCOM MIDDLETON- 11 mayo. Barcelona. Razzmatazz 3.
12 mayo. Madrid. Moby Dick.

BLOC PARTY- 15 mayo. Barcelona. Razzmatazz.
17 mayo. Madrid. La Riviera.

THE SOUNDTRACK OF OUR LIVES- 15 mayo. Madrid. Joy Eslava.
16 mayo. Barcelona. Apolo.
17 mayo. Zaragoza. La Casa del Loco.
19 mayo. Valencia. Greenspace Heineken.

RICKIE LEE JONES- 16 mayo. Barcelona. Bikini.
18 mayo. Madrid. La Riviera.
26 mayo. Málaga. Teatro Cervantes.

LISA GERMANO- 17 mayo. Barcelona. Sidecar.
18 mayo. Madrid. Moby Dick.

THE WHO- 17 mayo. Madrid. Palacio de Deportes.

THE LEMONHEADS- 23 mayo. Madrid. Joy Eslava.
24 mayo. Granada. El Tren.
25 mayo. Valencia. Greenpace Heineken.
26mayo. Barcelona. Apolo.

KAISER CHIEFS- 25 mayo. Madrid. La Riviera.
26 mayo. Bilbao. Santana 27.

WOLFMOTHER- 25 mayo. Madrid. Heineken.

Y alguno más que nos habrá pasado, como de costumbre…

24 abril 2007

DISCOS

LOW. Drums and Guns.

La familia valiente.

Este es un disco de cinco estrellas. Un paso más hacia delante, otra cima coronada. Música para el crepúsculo, para el patíbulo, para soñar, para llorar. Mudando de piel una vez más para seguir siendo la misma cosa, diferente, pero igual. Hay cajas de ritmos. Hay campanas y violines programados. Hay órganos fastuosos y marchas marciales. Pero todo se usa con una finura y destreza magistrales, para adornar el sermón de la montaña de esas dos voces pulcras que vuelven a compenetrarse, superponerse y abrazarse como nunca. Perfume carísimo en frasco pequeño. Delicia escasa para gourmets exigentes. Versos escritos sobre una pared.

El nuevo quiebro de Mimi Parker y Alan Sparhawk inspira valentía y derrocha solvencia. Sin peros, ni desperdicio, ni baches, ni agujeros. Un disco redondo lleno de canciones redondas que se escapan como un suspiro, que transitan de puntillas. La justicia dicta que ninguna sobra, pero “Belarus”, “Sandinista”, “Always Fade”, “In Silence” y “Take Your Time” se han convertido en una enfermiza debilidad de temporada. Lo dicho, cinco estrellas. Y a lo mejor me quedo corta...

www.chairkickers.com

16 abril 2007

CONCIERTOS

SR. CHINARRO. Toledo. Pícaro. 11-4-2007.

Cancionero de pata negra.

Que nadie espere fuegos artificiales en un concierto de Antonio Luque. Su puesta en escena es de lo más sobrio, su talante de lo más frío (o tímido, o socarrón), pero el peso de sus canciones asienta una verdad de las buenas: que es un gran autor, un ocurrente contador de historias surrealistas sobre cosas realísimas que vivimos día a día. Cada nuevo disco que lanza lo vuelve a consagrar (el último ha triunfado, pero el próximo seguramente volverá al número uno de los mejores nacionales) y él, con alguna cana más, sigue afianzándose como ilustre trovador de la solera. “Esplendor en la Hierba” abrió una hora y cuarto de poesía ibérica en la que “El Mundo Según” (2006) fue el gran protagonista (solo faltaron “El Mar de la Tranquilidad” y “La Última Cena”). También hubo interesantes rescates como “Dos Besugos”, “El Cabo de Trafalgar”, “El Rito” (sin Morente, claro) y la celebrada “Quiromántico”. Por lo demás, “El Lejano Oeste”, “No Dispares” y “El Militar” se hicieron de rogar: tres temas de oreja, rabo y vuelta al ruedo. La espera mereció la pena: después de canturrear lo de “y nos fuimos entre oles”, “unas risas y a dormir” y “mi paso cambiado siempre irá” te acaba dando igual que esté lloviendo, que sea miércoles, que se haya hecho tarde, que tengas que madrugar al día siguiente y que te hayan volado diez euros de la cartera. Grande el sevillano.

DISCOS

POP LEVI. The Return to Form Black Magick Party.

Resucita el glam.

Tras un alias tan sospechoso se esconde la identidad no del todo ajena de un tipo que ha decidido reciclarse. Apoyo de Ladytron a las cuatro cuerdas, natural de Liverpool, de ascendencia hebrea (de ahí lo de Levi, nada que ver con la marca de vaqueros) y con credenciales abiertas para aprobar las oposiciones a aprendiz de David Bowie, sucesor de Marc Bolan o sparring de Devendra Banhart. “The Return to Form Black Magick Party” (2007) es un atracón de rock glamuroso y fiesta hippie que tan pronto roza el tope de lo sublime (“Skip Guetto”, “Flirting”) como el tope de lo hortera (“Pick Me Up Uppercut”), con hits dignos de pasar a la historia (“Sugar Assault Me”, “Hades Lady”) y una voz que recuerda a todas y a ninguna. Y mientras la humanidad se empeña en meter el bisturí para hacer desaparecer todo rastro de la edad, aquí el objetivo es el envejecimiento sin escrúpulos para hacernos creer que estamos oyendo un clásico. Funciona: te lo acabas creyendo como un pelele.

www.poplevi.com

08 abril 2007

RETROSPECTIVAS

PERE UBU. The Modern Dance.

Homenaje a los desheredados del punk.

Según los tecnócratas del sector musical, se cumplen treinta años del nacimiento del punk. Y ante tal evento, lo fácil sería esperar una revisión de Ramones o Sex Pistols. Pero ¿en qué consistía exactamente el punk?. ¿Quién lo inventó?. Se han escrito páginas y páginas sobre el tema, y aquí lo único que viene a cuento mentar es que unos ganaban la fama mientras otros cardaban la lana. El punk empezó siendo el fruto del descontento y la ingravidez existencial, y terminó como el enésimo negocio de la moda.

Dentro de ese movimiento global, hubo bandas que daban un paso más allá del espíritu camorrista, los guitarreos de tres acordes, las chupas molonas tipografiadas y las crestas de colorines. Pere Ubu es un buen ejemplo. Surgidos de entre la basura amontonada en la ciudad de Cleveland, su álbum de debú ya fue una obra definitiva que se escapaba de los esquemas. Ello llevó a encuadrarlos en una derivación curiosamente denominada “art punk”, sin que todavía esté muy claro (ni siquiera para David Thomas) lo que realmente significaba el término. “The Modern Dance” (78) estaba lleno de rabia, mensajes explícitos y cinismo, pero con todo ello, distaba mucho del típico panfleto de pesimismo con mensaje “vamos a quemarlo todo”. Más bien era un sentimiento expresado con perspicacia y elegancia, experimentado, alejado de lo obvio y muy impopular. En el disco aparecen temas simples y directos, como “Non-Alignment Pact”, “Street Waves” o “Life Stinks”, pero también puzzles imposibles como “Chinese Radiation” o la inclasificable “Sentimental Journey”, con ese adorno macabro de saxos deformes y cristales rotos. “Over my Head” sabe claramente a rock progresivo. La soberbia “Modern Dance” añade una tremenda nota de sofisticación, impensable en otras bandas aferradas a la tradición de arrebatos incendiarios. Y el tándem “Real World”-“Humour Me” los emparenta accidentalmente con Talking Heads, otro bicho raro y descolocado nacido por entonces.

En fin, después de treinta años, he aquí un homenaje a la facción marginal del punk. Aquellos que se quejaron en la sombra, rechazando los restos del gran banquete con amor propio y sin arrepentimiento. Aquellos que nos dejaron obras que, tanto tiempo después, no huelen a rancio ni a podrido, sino saludables y jugosas como si hubieran salido del horno hoy mismo.

www.ubuproyex.net

31 marzo 2007

AGENDA

ABRIL: Apuestas, noticias y comparaciones.

El tema del mes: la promoción-publicidad que se le da a los conciertos. ¿Por qué hay visitas y giras de las que no se cosca ni el Tato?. Por culpa del mutismo o de no haber escarbado lo suficiente, nos quedamos sin ver a Howe Gelb en febrero. Aún duele. Eso sí, que los Rolling Stones vuelven a España en junio ya se sabe desde hace días, y lo seguirán recordando con vehemencia para que los fanáticos ya damnificados en anteriores ocasiones vuelvan a picar el anzuelo. Somos malos, sí, y las apuestas sobre si tocarán o no están abiertas. Hagan juego, señores. También se ha enterado todo el mundo de la reunificación de The Police y su único concierto en septiembre en Barcelona, porque los tickets han salido de taquilla como churros. Y el rumor se ha convertido en notición: Björk (en la foto) estará en Bilbao, Segovia y Madrid en julio, en la semana crítica del verano, o sea, la que transcurre entre Summercase y FIB.

Hablemos del FIB… En opinión de algunos, ya no es necesario un cartel de relumbrón, porque el negocio está asegurado en cualquier caso (los 15.000 abonos vendidos, según la web oficial, son la prueba). Pero Wilco, The B-52´s, Antony & the Johnsons y Clap Your Hands Say Yeah suben el nivel, sin duda. La cosa cuadraba perfectamente para que la islandesa deseada estuviera allí, pero al final va a ser que no.

Lo que está claro es que, después de echar un vistazo informativo a los carteles de algunos festivales europeos (en concreto, los británicos) se llega a la conclusión de que no hace falta salir de casa. Glastonbury, que vuelve a celebrarse tras un año con la campiña en barbecho, anuncia a Arctic Monkeys, Björk y The Who. Reading y Leeds cuentan con Smashing Pumpkins, Nine Inch Nails, Red Hot Chili Peppers, Arcade Fire, Kings of Leon, Interpol, Bloc Party, Mäximo Park, Razorlight o Klaxons. En fin, nada que no se pueda igualar, incluso superar por estos lares.

Visitas interesantes del mes:

!!!- 6 abril. Madrid. Heineken.
7 abril. Barcelona. Razzmatazz.

COCOROSIE- 12 abril. Barcelona. Apolo.
13 abril. Madrid. Círculo de Bellas Artes.

PATRICK WOLF- 17 abril. Málaga. Teatro Cervantes.

ROGER WATERS- 21 abril. Barcelona. Palau Sant Jordi.

DEERHOOF- 21 abril. Barcelona. Nitsa.

SCISSOR SISTERS- 25 abril. Barcelona. Parc Forum.
26 abril. Madrid. La Riviera.

Y para los amantes de la electrónica, los días 6 y 7 de abril se celebra el segundo encuentro Klubbers´ Day en la Casa de Campo madrileña, con la crema del mundillo en un no parar: Busta Rhymes, Laurent Garnier, DJ Krush, Hell, Mistress Barbara, Dave Clarke, Autechre, Richie Hawtin, James Holden, Felix Da Housecat, Ellen Allien, Carl Craig, Green Velvet, Jimmy Edgar, Technasia, HD Substance… Pues éso, a ponerse fino y a bailar.

Foto:
www.rock.com

28 marzo 2007

DISCOS

LCD SOUNDSYSTEM. Sound of Silver.

Las leyes de Murphy, volumen II.

Pues sí, el listón estaba muy alto y lo normal era no superarlo. La opinión popular sobre “Sound of Silver” (2007) emplea el vocabulario de la decepción, cosa que a James Murphy le debe importar lo mismo que a mí: un pimiento. Porque el emperador de DFA no ha hecho más que lo que debía y para lo que estaba preparado; una continuación lógica de “LCD Soundsystem” (2004) con canciones tan buenas como las de aquel. “North American Scum” nada tiene que envidiar a “Daft Punk Is Playing at My House”, “All My Friends” mejora con creces “Great Release”, “Time to Get Away” es igual de pegadiza que “On Repeat” y “Us vs Them” formaría trilogía perfecta junto a “Beat Connection” y “Yeah”. El espíritu punk sigue vivo en “Watch the Tapes” y la sombra majestuosa de Kraftwerk se refleja en “Someone Great” y sobre todo en “Get Innocuous”, cuyo beat central destapa la visión de los robots descaradamente. El problema es que al haber menos canciones existe menos donde elegir. Pero hurgando con fe se saca petróleo, lo cual demuestra que no es un disco tan malo. O visto de otro modo, que su antecesor no era tan bueno.

www.lcdsoundsystem.com

24 marzo 2007

DISCOS

!!!. Myth Takes.

Destapando el tarro de las influencias.

2003: primer contacto con las tres admiraciones. Aparte del desconcierto que suscitaba el dichoso nombrecito, “Me and Giuliani Down by the Schoolyard” supuso descubrir a una banda que no se parecía a nada. La maniática tarea de encontrar un parentesco musical era imposible, porque esa mezcolanza de krautrock y funk con nidos rítmicos y nudos eléctricos dejaba la mente en blanco. 2004: “Louden Up Now” siguió conquistando territorios vírgenes y engordando la dificultad, aunque en un momento de iluminación transitoria apareció el nombre de A Certain Ratio como presunto familiar lejano. Ha llegado 2007, supuestamente el año definitivo para la comuna de los nómadas anti-pose, y con él “Myth Takes”, el lanzamiento sin paracaídas a los brazos de los mitos. Lo único se convierte en referenciado: referencias a Can, George Clinton, James Brown y un mensurable etcétera. Se diría que han sacrificado parte de la personalidad para hilar mejor las canciones, haciéndolas más concisas, por ende más cercanas, y en conclusión más pinchables y/o vendibles. Antes eran necesarias cien escuchas para prenderlas en la memoria, ahora se pegan a la primera como una lapa. Tal es el caso de “All My Heroes Are Weirdos”, “Must Be the Moon”, “Heart of Hearts” o “Bend Over Beethoven”, irreprochables pelotazos rompehuesos. Más comerciales, más del montón. Pero manda narices lo que enganchan…

www.chkchkchk.net

DISCOS

GRINDERMAN. Grinderman.

Anónimo australiano.

Nick Cave no para. Esta aventura podría entenderse como una estrategia juguetona de ocultación de su monstruoso ego, pero en realidad es un ejercicio de expresión libérrima. Si el disco hubiera llevado la clásica firma de las malas semillas no hubiera pasado nada, pues los subalternos son los de casi siempre: Warren Ellis, Jim Sclavunos y Martyn Casey. Pero la identidad del “hombre trituradora” (en honor a John Lee Hooker) le confiere un misterio subyugante y ayuda a una escucha que parte de cero y llega a infinito. Y ellos mismos insisten en defender un nuevo orden mediante la táctica del descarte.

“Grinderman” (2007) desempolva el lado más fosco y furibundo de Cave, el autodestructor de The Birthday Party, el que ponía los pelos de punta en “The Mercy Seat”, “Jack the Ripper” o “Loverman”. Se agradece; cuanto más terrorífico mejor. El resultado es un álbum donde saltan chispas, de cuerdas estranguladas y pedales destripados, repleto de vomitonas punk, estallidos eléctricos pavorosos y envoltorios abruptos. La teatralidad de “Get It On”, el caos de “No Pussy Blues”, la innata elegancia soul de “(I Don´t Need You) To Set Me Free”, la procacidad casi poética de “Go Tell the Women”, el tempo angustioso de “Grinderman”, el aire funesto irrespirable de “Electric Alice”... En fin, otro puñado de gloriosas canciones pensadas y trabajadas codo con codo en el seno de un equipo donde, pese a todo, el jefe sigue siendo el jefe. Y que Dios asista al que lo discuta.


21 marzo 2007


CONCIERTOS

THE GRAVE YACHT CLUB. Albacete. Heartbreak Hotel. 16-3-2007.

Sweet Home Alicante.

La mayoría de las veces los descubrimientos se realizan por azar. Ya le pasó a Colón con el nuevo continente, a Newton con la manzana y a servidora con este simpático quinteto alicantino donde José K pone la voz y la acústica, Little Fish la eléctrica, Héctor las baquetas (y algún que otro numerito de breakdance), Litronas el bajo y Óscar otra guitarra y percusiones. Hank Williams, Lynyrd Skynyrd, The Band, Johnny Cash, Crazy Horse, Wilco, Centro-Matic, Creedence Clearwater Revival, Bob Dylan, Giant Sand, y un montón de influencias de ayer, ahora y siempre, flotando de soslayo como nubes sobre una sala con cuatro gatos mal contados pero muy bien pertrechados. Y hay que agradecerles que, pese al poco público, lo dieran todo de esa manera, fluctuando entre su “Get Drunk!” y nuevas composiciones del todo prometedoras. Canciones como “Hangin´of You”, “Rifle Man” o “Cowards´Parade” cambiaron el panorama de un viernes perezoso por una noche de musicón y espumosa fresquita, o sea, perfecta. Y si no nos acercábamos más al escenario era por tener mejor perspectiva del disfrute y complicidad sobre el mismo, logrados con apenas año y medio funcionando juntos (aunque de rodaje van sobrados). Es que debe motivar lo suyo tocar frente a Jim Morrison, Tom Petty, David Bowie, Mick Jagger, Elvis Costello, Jimi Hendrix, Pete Townsend, Bo Diddley, Frank Zappa, Lou Reed, Robert Plant, Tom Waits, Janis Joplin y demás luminarias, el público que faltaba sobre las paredes de este Heartbreak Hotel, santuario del rock´n´roll albaceteño, oasis de melómanos nostálgicos, Meca de la gente auténtica. Va por los alicantinos. Y también va por Antonio.

Crónica dedicada a Rous, Mary Jo, Carlos, José Carlos, Pedro y Araceli, que también lo vivieron.

www.myspace.com/thegraveyachtclub

14 marzo 2007

DISCOS

AIR. Pocket Symphony.

Tierra de nadie.

La creación de Dunkel y Godin ha llegado a tierra de nadie. Sus discos empiezan a moverse hacia un lugar cada vez más alejado de la electrónica escapista y más cercano al pop. Quizá fue así desde el principio de los tiempos (“Moon Safari” dígase), quién sabe… En “Pocket Symphony” (2007) proliferan aún más los instrumentos analógicos y acústicos, aunque el resultado sigue siendo parecido: música idónea para tupir duermevelas accidentales, cenas intelectuales y documentales de National Geographic o Pilot Guides. La belleza sigue apareciendo en forma de flash fotográfico en “Space Maker”, “Once Upon a Time”, “Mayfair Song”, “Left Bank” y “Night Sight”, pero el ambiente general es de abotargamiento, densidad y aguas estancadas. Solo “Napalm Love” y “Mer du Japon” inspiran movimiento y aire fresco. Y en cuanto a los invitados de honor, pasan por el atril con diferente suerte: Jarvis Cocker se ahoga en la soporífera “One Hell of a Party”, mientras que Neil Hannon defiende con honor la bonita “Somewhere Between Waking and Sleeping”, otra prueba fehaciente de que el futuro se llama pop. Si es que acaso hay futuro.

www.pocket-symphony.com/

12 marzo 2007

DISCOS

ARCADE FIRE. Neon Bible.

Literatura, épica, religión y música.

Cuando ya se ha dicho todo sobre un disco, cualquier nueva opinión no viene a cuento. Tema caducado. Por suerte Arcade Fire dan para escribir enciclopedias de tomos y tomos. Estética “gran depresión”, cultura de la metamorfosis y romanticismo heroico. No son del montón. ¿La mejor banda del mundo?. Es mucho decir. Pero tienen algo que no abunda, y el secreto ya es una verdad a voces. Su (esperadísimo) nuevo trabajo se cimienta en cuatro pilares de la sabiduría y el comportamiento humano.

Dicen que John Kennedy Toole decidió querer morir para no seguir siendo un don nadie. Y dejó inteligentísimas obras, como “La Biblia de Neón” o “La Conjura de los Necios” cuyo éxito ya no pudo saborear. Casualmente el primer disco de los canadienses respondía al título de “Funeral” (2004). Casualmente el segundo se llama “Neon Bible” (2007). Pero entre uno y otros no hay más relación que unas pocas palabras, porque Arcade Fire nacieron siendo mayores de edad y la gloria ha entrado por su puerta incluso antes de abrirla.

La épica es el territorio comanche de los inconformistas, luchadores y ambiciosos enfermizos, y Win Butler sin duda defiende el perímetro con solvencia. Por eso “Neon Bible” está lleno de pasión, de instrumentos, de capas y capas de sonido, de denuncias y alegorías, de oscuridad y maldiciones. La voz del susodicho suena más convincente que nunca, y la de su media naranja, la Chassagne, interpreta el canto de la sirena mejor que las siervas de Neptuno.

Y si de épica y ambiciones va el tema, comprar una iglesia no es más que la excentricidad necesaria y suficiente. Y convertirla en una fábrica de sonidos paganos es el hito único de desvirtuar la educación cuadriculada y el fanatismo. Un órgano (o dos o tres) pueden convertir canciones como “Intervention” y “My Body Is a Cage” en himnos tan soberanos y respetables como cualquier salmo de las escrituras.

Queda la música. Todo el mundo aprecia la estela de Bowie rondando entre los versos de “Black Mirror”, pero también la de U2 en “Keep the Car Running”, la de Leonard Cohen en “Ocean of Noise” o la de Elvis y Johnny Cash en “(Antichrist Television Blues)”. Amplitud de miras. Aunque hay una carencia dentro del cuerno de la abundancia, sí; falta esa canción para salir corriendo, para volverse loco, como aquella “Neighborhood #3 (Power Out)” o aquella “Rebellion (Lies)”. “Neon Bible” es una puesta de largo, un juramento de votos, pero falta una pizca del humor, la anarquía y los errores de cálculo de “Funeral”. Aún así, las emociones que desatan la bipolar “Black Waves/Bad Vibrations”, “Windowsill” o “No Cars Go” (recuperada de su primer EP, con un peinado y maquillaje nuevos y espectaculares) bien justifican cinco párrafos para hablar del asunto del año, el grupo del año, el disco del año y, probablemente, el concierto del año (en el Summercase). Se verá.

www.arcadefire.com

07 marzo 2007

DISCOS

THE FALL. Reformation Post TLC.

Superhéroes de clase obrera.

The Fall es un coche utilitario que salió de una fábrica de Manchester en 1979. Desde entonces ha estado zumbando por las carreteras sin apeaderos del punk como Pedro por su casa, y los abundantes cambios de bujías no han impedido que el motor siga sonando a sudor, alcohol y disturbio. “Reformation Post TLC” (2007) es la incontable carrera de Mark E. Smith, y de nuevo está llena de sus mítines repetitivos, guitarras abrasivas y bajos trepidantes. Sin experimentos, con ese sonido gastado y lejano tan de los ochenta, y con el suficiente carisma para crear canciones casi tan buenas como las de entonces. “Over! Over!”, “Insult Song” (ese bajo criminal), “My Door Is Never”, “Coach and Horses”, “The Wright Stuff” (el mítico y reverenciado órgano) o “Systematic Abuse” no desentonarían para nada como extras de “This Nation´s Saving Grace” (85). “Reformation!” y “Fall Sound” consagran el lado más metálico y robusto de la banda, y los diez minutos y medio de “Das Boat” su lado irresponsable y esquizoide. Y es que hasta se atreven con el country en “White Line Fever”. Por fortuna, en el oficio del rock no existe edad de jubilación. Dios salve a la reina… pero primero a The Fall.

www.thefall.info

05 marzo 2007

AGENDA

MARZO: VEDA ABIERTA.

Villarrobledo no se vende.

Qué poca justicia hay en la vida de los justos… Lo que parecía una patraña surrealista resulta que es verdad. La Matarile se lleva el Viñarrock a Benicasim, y la Mancha se queda sin la reunión musical más multitudinaria y simbólica de la geografía española. A pesar de ser un festival siempre seguido desde la distancia y por afiliaciones territoriales y sentimentales, las cagadas merecen denuncia. Y aunque la historia (dimes y diretes de negociantes fraudulentos y politicastros nulos incluídos) no está del todo clara, el caso es que las viñas se quedan sin rock. No es la primera vez que ocurre. Casos similares se han dado con otros eventos mudados sin remedio por capricho de las ganas, el espacio o el dinero. Lo del Viñarrock no es más que la gota última de un vaso apestoso y rebosante. ¿La última?. Qué digo, aún queda mucho por ver mientras siga habiendo gente capaz de vender a su padre por un puñado de guisantes…

Es buen momento para hablar de festivales. Se ha abierto la veda. Los primeros nombres del FIB anticipan que será más de lo mismo: un cartel híbrido para contento de nostálgicos (Iggy & the Stooges, The Human League), sibaritas (Calexico, Bright Eyes, Peter Von Poehl, Animal Collective, Peter Björn & John, Herman Düne) y veraneantes insurgentes (Muse, Arctic Monkeys, The Hives, Mando Diao). Pero cuidado, porque el Summercase se ha convertido en fiero competidor y alternativa favorable para fibers desencantados. El cartel de 2007 se presenta jugosito, con PJ Harvey, The Flaming Lips, The Jesus & Mary Chain, Jarvis Cocker, Arcade Fire, Air o LCD Soundsystem, entre otros. Sí, mucha figurita, pero menos kilómetros y mayor calidad de vida. Será cuestión de pensárselo.

Por suerte, el Primavera Sound come de plato aparte. El arte de superar lo insuperable. Smashing Pumpkins, Patti Smith, Barry Adamson, Girls Against Boys, Jonathan Richman, Billy Bragg, Wilco, Buzzcocks, Spiritualized, Sonic Youth... ¿Hace falta algo más para comprarse ya el abono?. Otra vez chapeau.

En estos primeros días de marzo hemos tenido la enésima visita a nuestro país de un viejo conocido: Yann Tiersen. También la esperada nueva gira de Kasabian y el curioso festival Spoken Word en Sevilla, nuevamente con parlantes de lujo como Blixa Bargeld (Einstürzende Neubauten), John Sinclair (MC5) o David J (Bauhaus). Y en las próximas semanas se vende piel a buen precio por ver a Chris and Carla (The Walkabouts) y a Kristin Hersh, y por colarse en la tercera edición del South Pop sevillano entre el 28 y el 31 de marzo (Mark Eitzel, Destroyer, Southern Arts Society, The Bitter Springs, Bonnie “Prince” Billy, At Swim Two Birds, etc). Eso o ahorrar para un verano muy caliente.

Foto Viñarock: flickr.com

23 febrero 2007

DISCOS

CLAP YOUR HANDS SAY YEAH. Some Loud Thunder.

Juan Palomo y Dave Fridmann.

Alec Ounsworth, ideólogo y voz cantante del quinteto neoyorkino, afirma cosas como ésta: “No renuncio a crecer, pero solo quiero que seamos grandes en nuestros propios términos”. ¿Sinceridad o persuasión?. También se le ocurre decir (en relación con los condicionantes que imponen los grandes sellos): “No me gusta que otra gente se inmiscuya en mi trabajo”. ¿Autosuficiencia o altivez?. El caso es que detrás de estas afirmaciones que despiertan cierta simpatía y lo colocan entre los “rebeldes con causa” del rock actual, las canciones de Ounsworth tienen chispa, originalidad y una drástica inteligencia. ¿Panda de amiguetes con hit de moda o grupo serio con futuro?. Su estreno de 2005 auguraba lo primero, pero “Some Loud Thunder” (2007) comienza a resolver ciertos (no todos) interrogantes que en el caso de algunos se contestan solos y en el de otros acaban en la basura sin solución. El disco habla por sí mismo, a grandes voces en la introducción (“Some Loud Thunder”) y el cierre (“Five Easy Pieces”), con discursos grandilocuentes como las sensacionales “Mama, Won´t You Keep Those Castles in the Air & Burning?” y “Love Song No.7”, letanías chistosas y mazurcas. Y si “Satan Said Dance” no es pegadiza e inmediata que venga Dios y lo vea. Siguiendo a David Byrne, Gordon Gano, Andy Partridge y Brian Wilson, pero a la distancia de seguridad reglamentaria. Algo así solo se consigue echándose amigos como Dave Fridmann. Porque una cosa es ser Juan Palomo y otra buscar el buen consejo de los que controlan el patio. ¿Humildad o necesidad?.

17 febrero 2007

RETROSPECTIVAS


LOVE. Forever Changes.

FAIRPORT CONVENTION. What We Did on Our Holidays.

Aquellos maravillosos años (a ambos lados del gran charco).

El final de los sesenta fue una época inolvidable. Acontecimientos de calado universal, reivindicaciones sociales hasta entonces nunca vistas, nuevas modas-filosofías y cómo no, una nueva era en la era de la música. Una época por desgracia no vivida, pero inmortalizada en documentos como el film “Woodstock” de Michael Wadleight (pecado no verlo; para amantes de la música y amantes del cine) y en todos aquellos sonidos una y otra vez redivivos como si el tiempo no existiera. Históricos vinilos relucientes vieron la luz en aquellos años. “Tommy” de The Who, “The Pipper at the Gates of Dawn” de Pink Floyd, “Astral Weeks” de Van Morrison, “Let It Bleed” de los Rolling Stones o el “White Album” de los Beatles en las islas británicas. “Electric Ladyland” de Jimi Hendrix, “We´re Only in It for the Money” de Frank Zappa, “Surrealistic Pillow” de Jefferson Airplane, “Green River” de Creedence Clearwater Revival o los homónimos de Buffalo Springfield y The Doors en la revuelta y descontenta América. Allá y acá, a un lado y al otro del Atlántico, los corazones de la gente latían, las mentes se sumergían en piscinas de nuevas ideas y ácidos, y los músicos fueron la voz alentadora y pregonera de todo ello. La retrospectiva de aquellos maravillosos años sería una enciclopedia interminable. Acotemos pues, sumergiéndonos en dos discos fascinantes que también forman parte de esta historia.

Los Angeles. California. “Forever Changes” (67) es un clásico. Está en millones de discotecas particulares, en los libros, en los museos y en los repertorios favoritos de muchos músicos actuales. El sobrecogedor talento de Arthur Lee y Brian McLean quedó plasmado en esta colección de joyas donde el folk y el rock se unen en un abrazo cálido y sincero en medio de una brisa intermitente de trompetas y arreglos orquestales. Arthur Lee era el capataz del grupo y su obstinada mente no tenía límite: composiciones complejas sin hilo argumental definido, poniendo notas perfectas en lugares inesperados para darle el vuelco definitivo a la canción, convirtiéndola en magistral, mágica y ante todo coherente. Así son “You Set the Scene”, “A House Is Not a Motel”, “Live and Let Live”, “The Red Telephone” y “The Daily Planet”. A sus espaldas, Brian McLean afinó su pluma para crear “Alone Again Or”, faro del álbum, brillante, sencilla y con cierto sabor a tequila (normal que Calexico se empeñen en perpetuarla, está hecha para ellos), y la encantadora “Old Man”, poesía con enseñanza (“ahora parece que las cosas no son tan extrañas, puedo verlo más claro, he encontrado mi camino”). Porque hablar de Love es hablar de poesía, en lo musical y en lo lírico. Hay versos con mensajes de todo tipo; de amor, desde luego, pero también de odio figurado (“hay un pájaro sentado en una rama; cogeré mi pistola, la tengo en la mano, porque está invadiendo mi territorio”), de duda (“me pregunto quién quedará mañana, ¿tú o yo?”), de resignación (“podría enamorarme de casi todo el mundo, pero esta noche volveré a estar solo”) y de esperanza (“estos son los tiempos y la vida que estoy viviendo, y afrontaré cada día con una sonrisa”). Por si las once perlas de que consta fueran poco, la edición de lujo de 2001 amplía el cargamento con la risueña “Wonder People (I Do Wonder)”, demos, versiones alternativas y alguna sorpresa más. La memoria de Arthur Lee (fallecido en 2006) puede considerarse honrada con este humilde homenaje.

Londres. Reino Unido. Bautizados a menudo como los Jefferson Airplane británicos y acreditados por los sabios como los inventores del folk-rock en las islas, Fairport Convention son tan fáciles de escuchar como difíciles de seguir. Su perpetuidad durante más de tres décadas y las idas y venidas de sus miembros hacen del ente un hotel de músicos más que la típica banda al uso. “What We Did on Our Holidays” (69) marcaba los comienzos del viaje y los primeros cambios a la vez. Fue el debú de Sandy Denny, la voz femenina más notable en la historia del grupo. El trabajo muestra claramente una intención de fidelidad al paradigma dylaniano. En él se pueden encontrar deliciosas melodías de vocación puramente folk (“Fotheringay”, “Book Song”), otras puramente rock (“Mr. Lacey”), preciosos himnos hedonistas y comunitarios (“No Man´s Land”, “Tale in Hard Time”), músicas tradicionales (“Nottamun Town”, “She Moves Through the Fair”) y quizá la canción más redonda en el vasto repertorio de la banda (“Meet on the Ledge”). También hay un palco de honor para dos referentes imprescindibles como el propio Bob Dylan y Joni Mitchell, en las versiones de “I´ll Keep It With Mine” y “Eastern Rain” respectivamente. Sabemos de dónde somos, pero hay algo oculto tras el horizonte.

Dos soberbios discos. Dos magníficos tesoros del legado de un momento. Un legado complejo, formidable y con mucho por descubrir todavía. Un momento lejano, pero sencillo de revivir ejercitando el músculo secreto que todo el mundo tiene en alguna parte: la imaginación.

www.lovewitharthurlee.com

www.fairportconvention.com

14 febrero 2007

DISCOS

CLINIC. Visitations.

Marca de la casa.

Platillos hirviendo, melódicas, clarinetes, organillos, guitarras ácidas, la dicción párvula de Ade Blackburn, ataques esporádicos de punk cavernícola y mucho humor inglés. Más de lo mismo. El campeón destacado sigue siendo “Walking with Thee” (2002) seguido por “Internal Wrangler” (2000) y “Winchester Cathedral” (2004), por este orden y a escasa distancia. Y este “Visitations” debe conformarse con un cuarto lugar para nada deshonroso. Muchas canciones se parecen a otras, qué remedio, porque la fórmula es original pero no mágica. Así, “Harvest (Within You)” retrotrae inmediatamente a “The Second Line” o a “The Equalizer”, y sin embargo está entre las mejores. “Children of Kellog” empieza como un calco de “Sunlight Bathes Our Home”, “If You Could Read Your Mind” se emparenta con “Internal Wrangler” y “Paradise” hace lo propio con “Kimberly”. Entre los elementos no tópicos, arpas y sitares para dar un nuevo aire inédito a “Animal Human” y “Jigsaw Man”. Y para acabar, la clásica balada: “Visitations” se une a la colección de epílogos jugosos junto a “Goodnight Georgie”, “For the Wars” y “Falstaff”. Sí, machacones, pero con etiqueta propia. Y mucho más creíbles que todas las promesas actuales del indie británico juntas.

www.clinicvoot.org

12 febrero 2007

DISCOS

GRIZZLY BEAR. Yellow House.

Manifiesto de los sueños.

La casa amarilla es un refugio levantado por el ser humano en medio de un bosque de sinfonías sin orquesta. Un lugar virgen donde sobreviven almas recién salidas de los cuentos de Andersen. Paladines y princesas que transitan por la Quinta Avenida cogidos de la mano. Caballos salvajes que trotan hacia la cima de la montaña en que se ha convertido el Empire State. Extraños batracios que esperan a la orilla del Hudson que alguien les de el beso definitivo.

La casa amarilla es el continente y el contenido, el lugar y el resultado. La banda sonora de todas esas historias que aún somos capaces de recrear en la imaginación como cuando éramos pequeños. Nanas construidas con guitarras, banjos, pianos tristes, vibráfonos y voces transparentes. Sí, nanas, pero no para niños. Porque en la casa amarilla la simplicidad no tiene amigos y el juego alcanza la dimensión de obras propias de los adultos o de jóvenes superdotados. Algunos dirán que es anti-folk, nuevo folk, acid folk, neo-psicodelia o rock experimental. Que lo llamen como quieran. Yo lo llamaré revelación. Yo lo llamaré grandeza. Yo lo llamaré sueño.

www.grizzly-bear.net

03 febrero 2007

DISCOS

DEERHOOF. Friend Opportunity.

Bemoles y sostenidos.

Un título bonito. Un aval en forma de directo aplastante. Una filosofía del todo vale y del no hay miedo. Resultado: discazo. Con menos canciones que el interesante “The Runners Four” (2005) y mayores posibilidades de prestar atención a cada una, “Friend Opportunity” (2007) se atreve a explorar muchos más terrenos convirtiendo la palabra eclecticismo en algo más simple que el mecanismo de un chupete. La dulce voz de karaoke nipón de Satomi Matsuzaki (conclusión: todas las hijas del sol naciente cantan igual) y la hiperactividad rítmica y creativa de Greg Saunier dan lugar a un cacao imprevisible que tan pronto sabe a folk (“The Galaxist”) como a jazz y musical de Broadway (“Whither the Invisible Birds?”) o a épica post-rock (“Look Away”), que osa lanzar órdagos al Beck más cósmico (“Kidz Are So Small”) o al John McEntire más inspirado (“Cast Off Crown”), y que no renuncia al destripe guitarrero ni al estribillo absurdo y pegadizo (“+81”). Un comienzo tan espectacular como “The Perfect Me” tiene la llave del cajón de sastre. ¡Campeones!.

www.deerhoof.killrockstars.com