27 octubre 2008

CONCIERTOS

VETUSTA MORLA. Albacete. Divino. 23-10-2008.

With a little help from my friends, que dirían Joe Cocker y los Beatles.

Pues sí, por algo ha sido su disco elegido entre la prensa especializada como el mejor primer disco de un grupo rock de la historia (quizás un poco exagerado). Estamos hablando de Vetusta Morla, sexteto madrileño con ya 10 años de maqueteo y conciertillos en salas perdidas de la geografía española, teloneando a grandes del pop en festivales no muy agradecidos y teniendo algún escarceo amoroso con la televisión en los conciertos de Radio 3 (para qué vamos a engañarnos… donde empiezan todos). Pero centrémonos en lo que ocurrió el pasado jueves 23 de octubre en la sala Divino de Albacete.

Para empezar el grado de gafapastismo de Albacete aumenta a pasos agigantados. Desde que soy residente de esta localidad he visto como poco a poco la gente pasaba de la patada bisbalera al flequillo perruno y los ataques epilépticos de Iván Ferreiro. No es malo, pero me jode mucho el falsofrikipopero que se estudia el mercado, se descarga todo lo que aparece en lastfm y se compra unos pantalones de pitillo azules de loneta y una camiseta de la naranja mecánica para aparentar algo que "está de moda". Aunque no lo creáis hablo con conocimiento de causa, estuve en el festival Sonorama este año y llegué a la conclusión de que existía una extraña y misteriosa relación entre las tiendas de campaña Quechua y las gafas de pasta. Pero bueno, ya me estoy lanzando y no voy a lo que voy.

Jueves noche en Albacete, sala Divino, los teloneros son Nubla, se trata de un grupo creo que catalán (
http://www.myspace.com/nublanubla, http://www.nubla.es/), mezcla indecorosa entre Najwa y Bebe, con alguna tendencia a la removida ochentera del estilo Putilatex, Superputa o Pornoclash, pero el sonido es bastante bueno, con letras pegadizas y una puesta en escena sorprendente para lo que se esperaba de ellos. Calificativos aparte recibe la cantante; sinceramente hay que verla cómo baila, cómo hace el robot, cómo viste, cómo gesticula...y aún así tenía su nosequé que desaparecía en cuanto mirabas al bajista o Rupert Everet anoréxico... En conclusión, puede ser un disco descargable.

Tras media hora de intercambios instrumentales, pruebas de sonido y con el asqueroso calor sofocante de la sala de conciertos aparecen Vetusta Morla, un poco dubitativos en la salida, con poco ánimo y a verlas venir (siempre pasa éso cuando tocan en Albacete). Empiezan con problemas de sonido, el batería no para de colocar su plato porque el suelo es un montaje de madera prefabricado donde cualquier intento de calzar un instrumento y hacerlo eficientemente resulta una auténtica odisea. El sonido penoso, sé que normalmente se tarda en acoplar el sonido a la sala (especialmente en una mierda de sala como la del Divino) pero tardaron unas 3 canciones en ajustarlo, aunque debo decir que la voz de Pucho eclipsaba cualquier desánimo entre los presentes. Una vez subsanada la calidad sonora, y viendo que el grueso del público no estaba allí por las copas, sino que conocía el repertorio, los Vetusta se lanzaron a la piscina con un derroche espectacular de guitarreo, batería y por supuesto voz. Debo recalcar lo increíble de Pucho; deben ser unos 55 kilitos de pura voz, daba miedo cómo se le hinchaban las venas del cuello cuando prolongaba los agudos, no bajó la calidad en ningún momento, no se refugió en falsetes, segundas voces o en el público, el tío venía a cantar y joder si cantó, incluso cuando se desconectó una guitarra en “La Cuadratura del Círculo” se puso a berrear cosa mala para acompañar a la otra guitarra en el subidón final de la canción...un hacha.

Qué decir de esa versión de “Valiente”, adoptada de su maqueta inicial "MIRA", qué decir de “La Cuadratura del Círculo” alargando el guitarreo a minuto y medio, qué decir de “La Marea”, qué decir del final espectacular con coros de todo el aforo. En definitiva un concierto muy bueno en instrumentos y voz, y pésimo en sonido, horario y local de celebración. Espero que la próxima vez que vengan sea al aire libre, donde os aseguro que suenan de lujo. A partir de ayer estarán en mi carpeta favoritos de mi iPod....sin duda.

Crónica por Roberto García Martín.

La Mary dice: años rogando, sobornando, buscando el favor de corresponsales y colaboradores en eventos varios, y al fin alguien se moja. OLE ROBERTO!!!.

http://www.vetustamorla.es/

26 octubre 2008

CONCIERTOS

DEUS. Madrid. Joy Eslava. 24-10-2008.

Todopoderosos.

Ya es oficial: creo en dIOS. Lógicamente no me refiero al padre de Jesús, sino a la banda de Tom Barman. Esta vez la motivación estaba más baja, quizá por la medianía de “Vantage Point” (2008) o por haber buceado antaño en su discografía hasta el hartazgo. Pero en cuanto arrancaron los motores (diez minutos antes de la hora prevista, por cierto) las pasiones volvieron solas. En directo aplastan. Igual que los musulmanes viajan a la Meca, todos los hijos del rock deberían verlos al menos una vez en la vida. Intentadlo a la próxima: sucumbiréis. Ésta ya es la tercera crónica sobre su directo en este blog, y no va a ser muy diferente de las anteriores.

Todo estuvo dentro de los guiones, es decir, algunas nuevas y la batería de obuses de siempre. “Instant Street”, “Fell Off the Floor, Man”, “Theme from Turnpike”, “Little Arithmetics”, “Suds & Soda” o “For the Roses” ya se han convertido en el cuerpo indispensable de un repertorio que huele a pólvora. La única inesperada fue una vigorosa “Morticiachair” en los bises. Y las nuevas, qué carajo, me rindo, en vivo lucen de escándalo. Especialmente “When She Comes Down”, que al igual que el disco abrió el recital, impecable desde el principio como preludio de un milagro: es la primera vez que un concierto me suena de maravilla en la Joy. Tampoco estuvieron nada mal “The Architect” (qué pegadiza la jodía), “Favourite Game” (el “ahahahah-ah-ahah” fue la bomba) y la preciosísima “Smokers Reflect” con el escenario al rojo vivo. Ésta, “Nothing Really Ends” y “Serpentine” formaron el triunvirato de escaso sosiego. El resto fue la conjugación de vatios y vísceras con clase, mucha clase. Porque el Barman tiene mucha clase cantando, pero la elegancia del Paulovski a la guitarra y del Janzoons con su Termomix de instrumentos y sonidos tira de culo. Y que Alan Gévaert te toque su inflamable bajo en los morros es algo que marca (sí, ahí estaba la menda, con los mismísimos morros en el cotarro). Por cierto, mención especial a la luminotecnia que adornó cada momento de cada canción; el láser, la oscuridad y las ráfagas estroboscópicas multiplicaron las sensaciones relatadas por mil.

“New Jersey turnpike riding on a wet night”… Siempre me pasa lo mismo: el solemne arranque de “Theme from Turnpike” me desmonta hasta hacer que me cague de miedo y siempre acaba siendo el momento más recordado y cacareado del concierto. Y si tenemos en cuenta que esta vez venía solapado con el brutal broche de distorsión de “Bad Timing”, veremos si la experiencia me deja dormir en las noches sucesivas. Moraleja: dEUS sigue existiendo. Otra vez aleluya.

El setlist: “When She Comes Down”, “Start Stop Nature”, “Instant Street”, “Fell Off the Floor, Man”, “Slow”, “Nothing Really Ends”, “Bad Timing”, “Theme from Turnpike”, “The Architect”, “Favourite Game”, “Little Arithmetics”, “Smokers Reflect”, “If You Don´t Get What You Want”, “Suds & Soda”, “For the Roses”, “Oh Your God”, “Morticiachair”, “Serpentine”.

www.deus.be

19 octubre 2008

CONCIERTOS

PAUL WELLER. Madrid. La Riviera. 18-10-2008.

La apisonadora mod.

Qué barbaridad lo de este hombre. Es para elogiar que, tras treinta años en el mundillo musical, uno todavía no haya perdido la inspiración, la ilusión, la fe y la alegría de tocar. Paul Weller es el paradigma de músico vocacional y en La Riviera quedó cristalino. Es padre del mod, maestro del rock, mercader de las islas británicas como jarro de esencias, pero ante todo, un ejemplo de entrega. Por no hablar de su gigantesco repertorio, del que no se podían escapar The Style Council, The Jam e incluso ¡The Beatles!.

La velada fue abierta por los curtidos Moke, quinteto de imagen y pose que sonó demoledor, pero al que le faltan canciones convincentes. Como buen inglés, Sir Paul (sí, coño, ¿por qué Elton sí y él no?) compareció con absoluta puntualidad y con la gran “Blink and You´ll Miss It”, avisando dejarse la piel desde el primer segundo. Fue un concierto para engrosar la enciclopedia del rock, que recordó a muchos ciertas cosas olvidadas. Por ejemplo, cómo exprimir el sonido auténtico de una guitarra (ese fenómeno con carilla de bueno llamado Steve Cradock las maneja de maravilla), cómo finiquitar un tema en explosión eléctrica, cómo insuflar energía a las baladas (“Empty Ring”, “You Do Something to Me”, “Picking Up Sticks”, momentos íntimos saludables con las manos en las teclas), cómo desarrollar una canción sin caer en el elitismo o el cansinismo (en “Porcelain Gods” lo hicieron de lujo) o cómo repescar un clásico vistiéndolo a la moda (“Wild Woods”).

He mencionado antes que no faltaron The Style Council y The Jam. La audiencia estaba llena de fetichistas (y de patilludos y de guiris), porque “Shout to the Top”, “That´s Entertainment” y “Town Called Malice” marcaron con diferencia la máxima temperatura en la sala. Y por cierto, las dos segundas confirmaron que la idea de Bruce Foxton y Rick Buckler de reflotar The Jam sin su cabeza pensante ha sido, sin duda, la gran aberración del año. También he dicho que estuvieron presentes los Beatles y no estoy borracha: una aparición bonus que pilló a la mayoría del personal rompiendo filas, con un “All You Need Is Love” de lo más simpático. Pero “rememberings” agradecidos aparte, el Modfather (odio la palabra, pero me sale sola) tiene un repertorio en solitario capaz de sacar los colores a todas esas ridículas bandas postulantes a orgullo de la Union Jack. Así, saboreando “Out of the Sinking”, “The Changingman”, “Peacock Suit” o “Whirpool´s End” me doy cuenta de que nací en la época equivocada, pues disfruto más con leyendas vivas que con noveles muertos.

Termino con las mismas sensaciones de la noche de autos, o sea, anoche: me supo a poco pero a gloria. Este será uno de los conciertos del año fijo.

www.paulweller.com

08 octubre 2008

DISCOS

GIANT SAND. ProVISIONS.

CALEXICO. Carried to Dust.

Filosofía del desierto.

Para empezar, un deseo/apuesta: Howe Gelb, Joey Burns y John Convertino están condenados a hacer las paces y reencontrarse en un medio o largo plazo. De momento avanzan por caminos diferentes, aunque los dos discurren por el desierto y llevan a Tucson. Curioso que los nuevos trabajos de ambas secciones coincidan en el tiempo. ¿Un tour de force?. No parece probable. Es más bien el huerto particular de cada uno, que no para de dar frutos.

“ProVISIONS” (2008) pone en el mapa de nuevo a Giant Sand tras los escarceos de Howe Gelb en la experimentación y el gospel. Sin gozar de la variedad de texturas del anterior “Is All Over the Map” (2004), redunda en el sonido genuino de la banda, ese tapiz abrupto y quebrado de guitarras desgastadas casi desafinadas y ritmos de escobilla. Country, bluegrass, blues y estelas negras, rock´n´roll; muchos y buenos ítems caben en el zurrón de un tipo que es la encarnación viva de Tom Waits, Randy Newman y Screaming Jay Hawkins en uno solo. Un sujeto capaz de causar la más honda inquietud con sus susurros (verídico en “Stranded Pearl” o “Pitch & Sway”). “The Desperate Kingdom of Love” de PJ Harvey entra en el disco por la puerta grande, tras haberla mostrado ya alguna que otra vez en sus directos. El resto es seductor y nada indulgente con el oído, ganando enteros al final, donde “Muck Machine”, “Belly Full of Fire”, “Saturated Beyond Repair” o “World´s End State Park” aumentan el peso del polvo hasta convertirlo en cemento. Las colaboraciones (Neko Case, M.Ward) también están presentes, no faltaba más.

Por su parte, los otrora discípulos vuelven a la carga tras el punto de inflexión que supuso “Garden Ruin” (2006). Hacia dónde irían tras él no estaba claro, y sigue sin estarlo. “The News about William”, “Bend in the Road”, “Fractured Air” y los dos breves instrumentales retrotraen por momentos a sus originales comienzos, donde el pedal steel húmedo, la sordina y el violín moldeaban paisajes de película. Pero los nuevos Calexico siguen asomando en “Writer´s Minor Holiday”, “Man Made Lake” (la mejor canción del disco) y “Red Blooms”. Y no solo eso, unos todavía más nuevos Calexico se revelan en “Two Silver Trees” y “Contention City”, abrazando nuevas recetas que los hacen parecer otro grupo. Solo sobran tres temas para alcanzar la revancha: “Victor Jara´s Hands”, “Inspiración” y la innecesaria revisión “El Gatillo (Trigger)” insisten en una fórmula populista de exaltación mestiza que ya no entra ni con calzador. ¿Colaboraciones?. También. Amparo Sánchez y Sam Beam eran obvios de antemano.

Para terminar, el mismo deseo/apuesta: que se perdonen y se abracen, que se recompongan y yuxtapongan las sendas. El resultado, por descontado, sería de traca.

www.giantsand.com

www.casadecalexico.com

03 octubre 2008

CONCIERTOS

R.E.M. Madrid. Las Ventas. 1-10-2008.

Tarde es mejor que nunca.

Para los que ya los han visto alguna vez, esta ocasión era solo una más. Para los que jamás los habíamos disfrutado en directo, era una ocasión especial, el retrato de una conquista imprescindible. Su música ha estado sonando toda la vida, siempre estuvieron ahí, entre los demás, entre sombras y modas, como unos grandes eternos e inolvidables. Han compuesto algunas de las mejores canciones de la historia. Son acreedores de un respeto que solo los veteranos se merecen. No podían defraudar y no lo hicieron.

Refulgente puesta en escena, sin alardes de megalomanía pero exquisita efectividad. Elegancia en grado sumo, con un Michael Stipe consagrado en maestro de la interpretación y la conexión. Energía a raudales, con Mike Mills y Peter Buck en estado de júbilo constante y la pericia que aportan la carretera y la práctica. Elevados a quinteto, Scott McCaughey (guitarras y piano) y Bill Rieflin (batería) fueron dos más dentro del monstruo. Y hablando de monstruo, “Monster” (94) ganó por la mano, rescatando “What´s the Frequency, Kenneth”, “Circus Envy”, “Strange Currencies” y la punzante “Let Me In”. Solo lo superó “Accelerate” (2008), naturalmente; en él han vuelto a ver la luz, un renacimiento en forma de decibelios, velocidad y grandes estribillos. Bordaron “Man Sized Wreath”, “Hollow Man” y “Horse to Water”. El set (total=28 temas) fue imprevisible y arriesgado, un gran angular enfocando toda una carrera desde los tiempos mozos hasta la actualidad. De episodios cronológicamente alejados como “These Days”, “Just a Touch” o la imponente “Orange Crush” a otros más recientes como “Walk Unafraid”, “She Just Wants to Be”, “Bad Day” o “Imitation of Life”. “Losing My Religion” siempre es parada obligatoria, emocionalmente intensa y causante de los más preciosos recuerdos, como si el tiempo no hubiera pasado. De momentos impactantes habría que mencionar “Drive” e “Ignoreland”, dos temas grandiosos de aquel grandioso “Automatic for the People” (92); o “The One I Love”, donde Michael optó por sumergirse por primera vez en el océano de una audiencia entusiasmada; o el explosivo fin de fiesta con We Are Scientists como partícipes, encadenando “It´s the End of the World As We Know It”, “Man on the Moon” y la sorpresa mayúscula del mega-clásico “I Wanna Be Your Dog” de Iggy & The Stooges.

Las Ventas no estuvo llena de gente, pero sí llena de remembranzas, celebración y cánticos a raudales, de expertos y de curiosos, de talludos y de mocetones. Conclusiones: 1) Hay algo en R.E.M. que otras bandas de su impacto mediático no tienen, y no se trata solo de hacer música: las mutuas colaboraciones con sus teloneros son un pequeño detalle que delata ausencia de ego. 2) También hay algo en Michael Stipe que otros frontman ni siquiera sueñan con tener; mucha distinción, mucha sabiduría y un honesto compromiso moral del que todos deberían (deberíamos) aprender. 3) Experiencia, oficio y lucidez: contados músicos son capaces de ofrecer dos conciertos diferentes en dos días consecutivos (échese un vistazo al setlist murciano).

La primera vez no será la última; más vale llegar tarde que nunca.

www.remhq.com

09 septiembre 2008

RETROSPECTIVAS

THE SMITHS. Singles.

Entre lo cortés y lo valiente.

Lo he dicho muchas veces y no me cansaré de repetirlo: Morrissey no me cae nada bien. Es de esos tipos que se atragantan a base de espantadas, narcisismo recalcitrante y arrogancia sin mesura. Su personaje (o persona, ya no lo sé bien) ha llegado al límite de la rock star insoportable. Muchos siguen adorándolo como al dios que se cree ser, pero sus bromas de ilustradísimo gentleman inglés no hacen ni pizca de gracia, las manías que por ahí se cuentan son de lo más irritante y, por si fuera poco, sus últimas canciones tienen poco donde rascar. Hablemos ahora de Johnny Marr: el pobre lleva dando tumbos muchos años sin saber donde poner el huevo. Ni The The, ni Electronic ni The Healers enfocaron su carrera, y ahora se conforma con hacer las veces de secundario con los (permítanme la sinceridad) insufribles Modest Mouse.

Sin embargo, y como lo cortés no quita lo valiente, hay que reconocer que los dos juntos dieron forma a un proyecto único, The Smiths. Autores de muchas de las mejores canciones de los 80, y por qué no, de la historia de la música. En esta recopilación de 1995 se aglutinan todos sus grandes himnos, y su escucha relajada provoca el reconocimiento objetivo de lo enormes que fueron y del valor de un legado que no desluce con el tiempo, siendo un escaparate para aprendices de músico con intención no solo de divertirse, sino de reivindicar y trascender. Canciones con referentes a la literatura, a la vida cotidiana, a elementos de la actualidad, confrontaciones sentimentales y recuerdos: si, Morrissey es un gran escritor, un poeta urbano. Y hay pocos vocalistas que se le asemejen, que consigan entonar así, alargando o descomponiendo notas, en un estilo personal e intransferible. En la parte musical, todos los documentos hablan de Marr como el virtuoso, el artífice de que melodías como las de “This Charming Man” o “The Boy With the Thorn in His Side” sigan luciendo en insospechados ambientes, reconocibles al instante. Su valor como guitarrista es intocable, contra eso no hay nada que objetar.

Esta colección resume a la perfección el periodo vital de una banda en la que también militaron otros (Andy Rourke, Mike Joyce, Craig Gannon), pero que siempre estuvo sostenida por dos pilares de granito. Estas son quizá sus diez canciones perfectas e inolvidables:

1-How Soon Is Now?
2-Bigmouth Strikes Again
3-This Charming Man
4-That Joke Isn´t Funny Anymore
5-Hand in Glove
6-I Started Something I Couldn´t Finish
7-Panic
8-The Boy with the Thorn in His Side
9-What Difference Does It Make?
10-There Is a Light that Never Goes Out

En octubre se publicará un nuevo recordatorio bajo el nombre “Hang the DJ: The Very Best of The Smiths”, con más de lo mismo pero no mejor.

www.itsmorrisseyworld.com
www.jmarr.com
www.askmeaskmeaskme.com

07 septiembre 2008

DISCOS

SIGUR RÓS. Med Sud Í Eyrum Vid Spilum Endalaust.

El sol sale por el Ártico.

Estos islandeses son una auténtica anomalía. Proceden de un más allá lejano, su música jamás ha sido fácil y, sin embargo, sus adeptos se cuentan por millones y despiertan una expectación que aturde. Nada ha sido de la noche a la mañana, sino en lenta progresión. Este álbum anuncia ser el definitivo, el que hará que se hable de Sigur Rós en términos de banda masiva y trascendente. Incomprensible, si tenemos en cuenta lo difícil que es repercutir diciendo las cosas en otro idioma que no sea el inglés. Aunque ellos ya han empezado a utilizarlo (el inglés), no se sabe con qué intención.

Es difícil superar dos obras tan apabullantes y turbadoras como “Ágaetis Byrjun” (99) y “Takk..” (2005). Este disco ni siquiera las roza de canto, y saca a relucir una evidencia: que los Sigur Rós gélidos, introspectivos e iconoclastas de antaño han sido sustituidos por otros mucho más ligeros y fáciles de digerir. Los dos primeros cortes lo dejan claro: “Gobbledigook” y “Inní Mér Syngur Vitleysíngur” son dos cucharadas de jarabe pop que a ratos sabe a The Flaming Lips. Pero la alegría de vivir se queda ahí justamente; el resto no es muy festivo (aunque una de las canciones se llame “Festival”, pura casualidad). Algunas evidencian un claro acercamiento al folk, como “Gódan Daginn” o la esquelética “Illgresi”, toda una oda de trovador solitario en la que apenas hay instrumentos. Algunas descubren otros acercamientos menos gratos: “Vid Spilum Endalaust” lanza sobre la mesa dos cartas, en una pone Coldplay y en la otra Arcade Fire (no, no lo hagáis, no os parezcáis a otros). La llamada “Festival” es de lo mejor del disco en sus dos inmensos actos: el primero, lleno de mística, con la voz de eunuco de Jónsi licuando la sangre como de costumbre; el segundo, lleno de épica, con exaltación de bombos, guitarras y violines. Lo demás es un trámite que solo pellizca en momentos puntuales, como ese sugerente sonido de olas que enlaza “Straumnes” con “All Alright” o ese maremágnum de coros y orquesta que corona la ciertamente aburrida “Ára Bátur”.

Más sinfonía, menos ruido. Más tangibles, menos quísticos. Cantar en inglés. Dejar que las canciones acaben antes. El sol ha derretido los glaciares. Ya no hay hielo, solo escarcha. Pero siguen siendo irrepetibles, un espécimen raro, una mutación bizarra. No me gustaría perderme el espectáculo de las lunas, los confeti y los trajes de Armaggedon. Y por cierto, ¿la portada tiene algo que ver con “Los Idiotas” de Lars Von Triers?. Seguro que no soy la primera que se hace esta pregunta.

www.sigur-ros.co.uk
www.sigurros.com
www.heimafilm.com

AGENDA

RESURRECCIÓN: COSAS QUE HACER ESTE OTOÑO.

REM, a la tercera irá la vencida.

Llevaba mucho tiempo muerta, pero hoy ha resucitado. La agenda de eventos (y también sección de desfogue y desahogo) vuelve sin ánimo de periodicidad ni obligatoriedad, pero con ganas de rellenar este hueco. Murió (o entró en coma) porque era imposible abarcar el panorama. Ahora que el verano se ha acabado, las velas se han replegado y la cosa se ha serenado, es hora de echar un vistazo a lo que ocurrirá en los próximos meses. En lo que a novedades discográficas se refiere, vuelve la cuadrilla de Arizona: Calexico por un lado, Giant Sand por el otro, están a escasos días de lanzar nuevos materiales. Una gran, gran noticia.

Y hablando de Giant Sand, este año serán uno de los platos fuertes del Primavera Club (o más cariñosamente, el Otoño Sound). A los brillantes pensadores del evento no ha podido ocurrírseles mejor idea que celebrarlo también en Madrid esta vez. El Sol, Nasti y Joy Eslava serán los escenarios elegidos en la sede madrileña. Aparte de ello, que será en diciembre, este otoño recibiremos algunas visitas interesantes y para todos los gustos. En octubre: para los que no pueden vivir sin ellos y para los que (increíble, pero cierto) aún no los han visto, REM (en la foto); para los amantes de Neil Young y del buen rock al estilo yanqui, Built To Spill; para los fanáticos del movimiento errático y de los !!!, Foals; para científicos musicales, mods añejos y sibaritas nostálgicos, Paul Weller; para de todo un poco, dEUS. En noviembre: para soñar, meditar, llorar y levitar, Sigur Rós y Mercury Rev.

Este verano (obsérvese que digo verano y no vacaciones) ha sido un periplo de recensión mental. Ante la tentación de los tropecientos festivales, la opción fue la desconexión (con la excepción Summercase, por cuestiones ya sabidas) y la organización de un festival casero de lo más gratificante. En él estuvieron personajes de la talla de Mark Eitzel, Black Francis, Paul Weller, Michael Stipe, Mark Kozelek, Howe Gelb, Anton Newcombe, Jack White, Jason Pierce, Stephin Merritt, Lou Reed, Will Oldham, Ben Chasny, Joseph Arthur y un largo etcétera. Tocando a todas horas, a volumen razonable, sin calores, sin apreturas y gratis.

Y ahora es cuando llegan las vacaciones.

Foto:
www.bandlink.net

31 agosto 2008

DISCOS

BONNIE “PRINCE” BILLY. Lie Down in the Light.

El incansable trovador.

Hablar de Will Oldham es hablar de independencia y autenticidad. En sus pretéritas aventuras con Palace, bajo su nombre original o con su último alias principesco, todas sus canciones tienen un nexo común irrefutable: el esplendor del country-folk americano elevado al cubo. “Lie Down in the Light” (2008) es el enésimo trabajo de un músico que no para, que corre en la Golden Race de los mejores y que va camino de batir el récord del mundo de fecundidad. Su último álbum de estudio, por imposible que parezca, mantiene intactos los estándares de emotividad, calidez e intensidad, enlazando amistosamente con aquel “The Letting Go” (2006) que nos enamoró al son de “Strange Form of Life” o “Cursed Sleep”. Un disco capaz de atrapar con argumentos como los de “So Everyone”, “What´s Missing Is”, “Where is the Puzzle?” o “Lie Down in the Light”, llevando de la siesta al regocijo con facilidad pasmosa y algunas dosis de magia. Un heredero de Hank Williams y Woody Guthrie para el siglo XXI.

www.myspace.com/bonnieprincebilly

DISCOS

FOR AGAINST. Shade Side, Sunny Side.

Tesoros ocultos.

Hay canciones, discos y grupos que se cuelan en tu vida por casualidad. Tesoros que estaban ocultos bajo al mar y de repente suben a la superficie para llamar la atención. El post-punk eclosionó en Gran Bretaña, pero tuvo un eco no bien calibrado al otro lado del charco. Desde el desconocido estado de Nebraska, For Against se han movido desde los ochenta entre tinieblas, a la sombra de la plana mayor de un movimiento que marcó época (Joy Division, Bauhaus, The Chameleons, Siouxie & the Banshees, The Cure, etc, etc) y que se ha consolidado definitivamente como atemporal. Con caras y nombres en constante mutación, el sonido de la banda se mantiene indeleble aunque matizado en este “Shade Side, Sunny Side” (2008), publicado hace ya algunos meses. Un disco que responde a su título de perlas, tan pronto siniestro e impenetrable (“Glamour”, “Friendly Fires”) como limpio y más accesible (“Underestimate”, “Spirit Lake”, “Irresistible”), con algunas epopeyas sonoras de quitar el hipo (“Game Over”: la canción del año). Aviso: causan adicción. Para los que no tengan bastante con una dosis, se recomienda hincar el diente a “Echelons” (87), su interesantísimo debú.

www.words-on-music.com/foragainst.html

22 julio 2008

CONCIERTOS

SUMMERCASE 2008

Por obra y gracia de Nick Cave.

No me gusta la guerra de festivales. No me gustan los negocios sucios, ni el modus operandi imperialista. No me gusta mucho lo que se dice de Sinnamon ni las chorradas que dicen los de Sinnamon. Pero me gusta la música y me gustan, con sus pros y contras, los festivales. Energía para todo un año. Así que de vez en cuando no tienes más remedio que tragarte tus principios y dejarte embaucar. Mea parte de culpa. La otra parte la tiene Nick Cave. Dije que este verano solo iría al festival en el que él estuviera, formato Bad Seeds o Grinderman indiferente, y los principios musicales casi siempre se comen a los morales.

Y mira tú por dónde, gracias al australiano acabo de vivir un fin de semana de los que dejan huella; amén de su espectáculo salvaje, puede decirse que en general la edición del tercer Summercase ha sido gloriosa. Claro que cada cual lo ve a su manera, pero este blog es mío, así que yo digo: qué dos días de vértigo. Desde el primer momento del viernes hasta el último del sábado, el corazón latió fuerte, los pies reventaron, se activaron mil recuerdos y desaparecieron las penas. THIS IS MUSIC.

Eso sí, ya se sabe lo que es Boadilla: el mismo pedregal sahariano de siempre (¿mejora de infraestructuras?). Aunque el menor número de asistentes ha dado lugar a ninguna cola, cero agobios y una inusitada comodidad frente al artista. Del Metro Ligero mejor no hablemos.

VIERNES

PETER VON POEHL: Tras una interminable sesión de afinación que retrasó el concierto más de media hora (por culpa de un bajo perdido), el sueco se presentó ante no más de treinta personas para encandilar, creciendo como la espuma. Tiernas baladas al principio (“Travelers”, “The Story of the Impossible” o la emocionante “Scorpion Grass”), rock elegante con brotes de soul y jazz al final. “Lost in Space” coronó un show brevísimo pero de exquisito buen gusto. Un gran trovador en la sombra.

THE BREEDERS: ¿Quién dijo Pixies?. Las hermanas Deal tienen canciones para dar y tomar. Tocaron y se lo pasaron cojonudamente. Pero “Cannonball” fue su crucifixión; desbandada general con el último acorde. Rompo una lanza a favor del criticado “Mountain Battles” (2008); “Bang On”, “Walk It Off” y “Night of Joy” no son baratijas, lucieron entre perlitas de otras épocas. Claro que cuando suenan “Divine Hammer” y “I Just Wanna Get Along” los pelos se ponen como escarpias. Buen rollito y rock´n´roll.

THE STRANGLERS: Totalmente en forma. La esperadísima actuación de los británicos fue un repaso ejemplar a treinta años de carrera. Solo faltó “96 Tears”, pero con un tiempo tan tasado (cincuenta minutillos de nada) la cosa dio de sí como para hacer el punky con “Peaches” y “Something Better Change”, alucinar en technicolor con los humos de órgano de “Golden Brown” y “Walk on By”, ponerse romaticón con “Skin Deep”, “Always the Sun” o “Strange Little Girl”, y brincar como una cabra con “All Day and All of the Night” y “No More Heroes”. Enormes.

MOGWAI: No es exagerado decirlo: “Young Team” (97) marcó una era, un estilo y un camino a seguir. Por eso el momento era sagrado, casi místico. Ya se sabe de lo que son capaces los de Glasgow: de hipnotizar y ensordecer. Bordaron su disco de debú, que sonó tal cual pero que no sonó igual. Sonó madurado y macerado: caldo gran reserva del post-rock. “Like Herod”, “Tracy”, “Summer” y “Mogwai Fear Satan” son canciones todopoderosas y dignísimas de un brillante homenaje. Homenaje en el que, por supuesto, no podía faltar Aidan Moffat.

THE RAVEONETTES: Si hay que atribuirles algún mérito, es el de saber reproducir en directo ese sonido tan retro de sus discos. Pero no son lo mismo que antes. Se han acomodado en lo alto del escalafón y han dejado de lado aquella vena punk tan excitante. El nuevo papel de Sharin Fo quedó por momentos en entredicho, por apático y simplón. Toma, porque no era ella sino su idéntica hermana. Pese a todo, “That Great Love Sound”, “You Want the Candy” y “Attack of the Ghost Riders” fueron disfrutables.

FOALS: Previo a las leches que, según cuentan por ahí, se dieron con John Lydon en Barcelona, Foals llegaron íntegros a Boadilla. Cruce extraño entre Talking Heads, The Clash y A Certain Ratio, lo mejor del show está en verlos en acción. Espasmódicos, acelerados y desordenados, con guitarras como saltamontes y micrófonos en constante peligro. Hay canciones interesantes y otras muy prescindibles. Para bailar un rato y bostezar a continuación.

SÁBADO

EDWYN COLLINS: Sin duda, el concierto más conmovedor del festival. Tras la hemiplejía sufrida hace un tiempo y todavía con graves secuelas, el escocés estuvo ahí para demostrarnos que la música es su vida y que no la piensa abandonar. Su selección rindió tributo a toda una carrera (Orange Juice incluidos) en su faceta más country-blues, y piezas como “Falling and Laughing”, “What Presence?”, “You´ll Never Know (My Love)”, “Rip It Up” o “One Track Mind” robaron los corazones de una audiencia con la fibra tocada. El cierre con “A Girl Like You” fue toda una celebración (del público, de los técnicos, de los seguratas, de la propia banda) en gratitud por semejante lección de humanidad. Para llorar de emoción.

GRINDERMAN: Por ser el tótem del festival, había que estar bien delante, sentir el peligro. Nick no falla, y lo mismo da el traje que lo vista o el nombre que lo esconda. Híbrido entre turbulencia y sofisticación, Grinderman es un mastodóntico volcán vomitando lava hirviendo. Una máquina de hacer sangre en la que todos cuentan, especialmente un Warren Ellis de técnica brutal y cavernícola que está devorando poco a poco a todas las demás semillas. Tocó el bazouki, la Mandocaster, las maracas, el loop, reventó los platillos y el arco del violín, y la única pena fue que su micro no tuviera volumen. Un auténtico monstruo, capaz de hacer seria sombra al jefe. Y el jefe parece ser feliz ventilando su lado primitivo: estuvo simpático e histriónico, sudó la camisa con ganas y sacó lo mejor de lo más profundo de esa garganta atroz. “Depth Charge Ethel”, “Get It On” y “Honey Bee” redujeron los tímpanos a picadillo; “Electric Alice”, “Grinderman” y “When My Love Comes Down” humearon como restos de un bombardeo; “No Pussy Blues” fue el esperado festín caníbal de descargas y alaridos; y “Love Bomb” apuntaló la faena de unos músicos que viajan a años luz de casi todos. Inalcanzables.

INTERPOL: A contracorriente, como siempre. No convencieron a nadie, salvo a mí. Cierto es que el volumen y la ecualización fallaron estrepitosamente, pero la refinada puesta en escena y la oscuridad de las canciones tuvieron un efecto de lo más seductor, por no hablar de la mirada de Paul Banks a través de las pantallas. Hubo momentos para enmarcar, como la impagable suspensión de “Lighthouse”, seguida de esa joya de nombre “Not Even Jail”. Y aunque la cagaran en “Obstacle #1” teniendo que empezar de nuevo (fallo de principiantes), hasta me hizo ilusión escucharla una vez y media. ¿Efecto cubatas o efecto Grinderman?.

THE VERVE: Jesús, qué regreso. No tardaron ni medio minuto en despejar las lógicas dudas, el comienzo con “This Is Music” fue devastador. Todo el concierto lo fue. Un Richard Ashcroft enérgico, carismático y motivado a más no poder, convertido en mesías de una rentreé apoteósica y no esperada. No faltaron “Sonnet”, “Life´s an Ocean”, “Drugs Don´t Work” o “Lucky Man”, con sus consiguientes efectos narcotizantes y reminiscentes. El space-rock ataca de nuevo (con permiso de Jason Pierce). “Bittersweet Symphony”, sin palabras. Hay emociones que se ensucian al tratar de darles forma. Y ese colosal cierre con la nueva “Love Is Noise” hace desear con ansia el cercano “Forth”. Tras una exhibición de tal calibre, solo hay que rezar para que la cosa dure. Bendita resurrección.

PRIMAL SCREAM: Tras haberlos visto ya mil veces, la duda es: ¿hay que empezar a pasar de ellos?. Son tremendos e incendiarios, tienen auténticos hits, pero con cada concierto que pasa la sensación de déjà vu es más grande. Quizá porque siempre insisten en lo mismo (“Jailbird”, “Rocks”, “Shoot Speed Kill Light”, “Movin´On Up”), con la de temas estupendos y olvidados que tienen. Aunque “Beautiful Future” (2008) es un cajón de sastre de lo más curioso, vuelven a darle al rock´n´roll. Y ya está demostrado que lo ganan todo cuando se ponen electrónicos (a “Swastika Eyes” me remito). A pesar de todo y aun con Bobby más sobrio de lo habitual, tienen la capacidad innata de divertir un huevo.

PDT: Los dos revivals sonados del festival solo fueron vistos de reojo, pero la sensación fue muy positiva. Los Sex Pistols lo dieron todo (mis fuentes allí presentes lo confirman), aunque chupas y cadenas hayan dejado paso a blusones y bombachos, y el mensaje ya no tenga ningún sentido. En el caso de Blondie, el buen estado de forma y voz de Debbie Harry sorprendió, y la peña se desmelenó frente a la gran bola de espejos que colgaba del escenario. Antes muertos que sencillos.

Ahora solo me falta que alguien me cuente lo que hicieron Spiritualized, My Bloody Valentine, The Brian Jonestown Massacre y American Music Club en el FIB. No se puede estar en todo.

Crónica dedicada a Super Clara, que me tuvo que "aguantar" los dos días.

12 julio 2008

CONCIERTOS

BECK. Madrid. La Riviera. 9-7-2008.

Lo que pudo ser y lo que fue.

Este era un momento esperado hace tal que diez años o más: Beck Hansen con carta blanca, señor y protagonista en una esfera propia a techo cubierto. No suele prodigarse mucho por estos lares, no. Por eso los recuerdos y la miscelánea se acumulan en una mente que se repliega marcha atrás y se acuerda de los que le enseñaron y con los que compartió. Pero claro, ay, las cosas cambian, los artistas cambian. Al californiano le acaba de dar por ponerse serio, cantar y tocar, y punto pelota. Ya no hay show, ni sorpresas, ni sangre que llegue al río. Menos mal que sigue habiendo canciones, aunque suenen de puñetera pena. Los técnicos de sonido deberían estar a día de hoy en las listas del INEM. Aunque lo mismo fue aposta, que con éste nunca se sabe. Entre acoples, saturaciones y otras torturas sónicas, queda la sensación de lo que pudo haber sido más que de lo que fue.

Disfrazado de ¿Kurt Cobain? y con nuevos compañeros de aire universitario, participativos pero sosos (excepto el de la camiseta a rayas, todo un crack), a Beck parecen habérsele pegado algunas manías y maneras de su gran referente Dylan. Lo digo por la impuntualidad, el mutis, la esquivez, la urgencia por volar hacia otros nidos. El repertorio fue de escándalo, pero aquello pareció una contrarreloj del Tour de Francia sin tiempo para tomar aliento entre tema y tema. Pues eso, como si tuvieran prisa.

Repito, el repertorio de lujo. Basta transcribir el set list de grandes éxitos: “Devil´s Haircut”, “Loser”, “Nausea”, “The New Pollution”, “Girl”, “Minus”, “Sexx Laws”, “Tropicalia”, “Think I´m in Love”, “Sunday Sun”, “Lost Cause”, “Black Tambourine”, “Mixed Buziness”, “Where It´s At” y “E-Pro”. El nuevo se hizo de rogar, pero se le dio mucha cancha, con las excelentes “Gamma Ray”, “Orphans” y “Chemtrails” como cotas álgidas. Por cierto, valga una crítica de discos y matamos dos pájaros de un tiro: “Modern Guilt” (2008) es un gran álbum; las ideas siguen bullendo con soltura de la mente del güero, y esa es una poderosa razón para mantener la esperanza y no crucificarlo. Producido por el tratado de usía Danger Mouse, sabe más a psicodelia setentera que a bailonga modernez. Grande pero tan escaso como la masa muscular del muchacho y como los minutos de directo. Una hora y media siendo generosos. Y digo yo, ¿cómo se pueden tocar veintitrés canciones en tan poco tiempo (inclusive la versión de “Everybody´s Gotta Learn Sometime”)?. No, si al final me da por pensar que se portó.

De lo que no hay duda es de que Beck es un guitar hero, porque cuando estruja las cuerdas (ortodoxia cero) es el rey. El rey de un mundo, su mundo, que parece desteñir y perder el brillo de otros tiempos, convirtiéndose en un boceto en blanco y negro por culpa de la ¿madurez?. Que siga sonando la música, pero mejor que suene en casa.

Mención final teloneros: Tulsa no entusiasmaron, pero la versión de “Into My Arms” de Nick Cave (finamente traducida), ya valió el precio de la entrada. Y de paso me recordó que tengo una cita con el susodicho en breve.

www.beck.com

05 julio 2008

DISCOS

DEUS. Vantage Point.

GIRLS IN HAWAII. Plain Your Escape.

Bélgica en movimiento: pioneros y secundarios.

Está visto y comprobado que Bélgica no solo vive de instituciones, cerveza y chocolate. Hay un underground activo y excitante en sus antros y en sus calles. Una oferta interesante que va abriéndose hueco como puede, entre tanta luminaria nacida en Londres, Brooklyn o Montreal. Aunque Bélgica siempre será ese país pequeño y escondido, su música suena en alta fidelidad desde hace tiempo. Y parte de culpa la tienen Deus (o escrito con propiedad, dEUS). Desde su debú en el 94 (aquel indescriptible “Worst Case Scenario”), la banda de Tom Barman ha sido el referente por excelencia de la música belga, y por qué no, europea no británica. Dimes y diretes, causa y efecto, dEUS se evaporaron para volver con suma fuerza y nuevos horizontes en el 2005. De las formas desquiciadas y llenas de aristas de sus cuatro primeros discos (contemos también el extraño “My Sister=My Clock”) han pasado a un nuevo formato (las caras cambian, el método también, las canciones lo notan) mucho más abierto, plano y ¿por qué no decir la palabra maldita?, comercial. Su reciente “Vantage Point” (2008) no es un punto de ventaja, sino un episodio facilón que podían haberse ahorrado, o quizá no. Arrastrados por la marea del mainstream (cada vez son más conocidos, hace diez años eran una rareza para paranoicos musicales), cobran entidad entre las estrellas con su trabajo más regularcillo, posicionándose como New Order o Primal Scream ultramodernos (“Slow”, “Favourite Game”, “Is a Robot” o la cachonda “The Arquitect”). Lo mejor está al final, en “Smokers Reflect” y “Popular Culture”, cuando echan el freno y se ponen tranquis. Hay algo de provecho.

Lo de Girls in Hawaii es otro cantar. Sin gran bagaje discográfico (solo un EP y el bucólico “From Here to There” del 2005) todo está por conquistar, y este “Plain Your Escape” (2008) es una potente arma arrojadiza. Con algún que otro ramalazo de los pioneros en canciones como “The Farm Will End Up in the Fire”, el grupo de dobles hermanos juega a matagigantes y toca todos los palos. Hay efluvios de Pixies o The Jam, de Grandaddy (esa voz clavada a la de Jason Lytle), de Tom Waits (“Couples on TV”), del pop soleado de Beach Boys (“Sun of the Sons”, a la salud de Brian Wilson) y del mejor folk británico de los sesenta (“Plan Your Escape”). Hay canciones mágicas como “Colours” y atávicas como “Fields of Gold”. No es el disco del siglo, pero suena sin aburrir ni perturbar. Quizá la generosidad del jodido mainstream también los encumbre algún día, por azar o por narices. De momento han de conformarse con un papel secundario que más que penitencia es un regalo. Por cierto, qué gran directo el suyo (al menos hace cuatro años).

www.deus.be
www.myspace.com/deusbe
www.planyourescape.be
www.myspace.com/girlsinhawaii

19 junio 2008

DISCOS

SPIRITUALIZED. Songs in A&E.

Aterrizaje de emergencia en el planeta Tierra.

Hay mucha historia detrás del nuevo trabajo de Jason Pierce. Al borde de la extremaunción y la tragedia, el ex líder de Spacemen 3 ha atravesado varios puentes antes de airear definitivamente este “Songs in A&E” (2008). Canciones que se remontan a 2005 y ven la luz tras un periodo de incógnita resuelto favorablemente por los hilos del destino. Un revés vital con su lógica mella, poéticamente secuenciado en el video de “Soul on Fire”. Todas esas historias de abismo, lucha y victoria han vertido sobre este retorno unas gotas de interés adicional, con apuestas basculantes entre: a) la magnificencia efecto-ácido de “Ladies and Gentlemen, We Are Floating in the Space” (97), obra maestra del autor, y b) el remanso espiritual de las Acoustic Mainlines, ejercicio de calibración de fuerzas y ganas post-dolencia. Los vaticinios de un viraje trascendental han caído en agua de borrajas; los dieciocho nuevos temas no revelan nada que no estuviera ya anunciado. Antes del estreno, la colección de breves interludios (bajo el título común “Harmony”) sugería otra compacta odisea espacial, pero el resultado es un conjunto disjunto, un segundo “Amazing Grace” (2003) con la tez mucho más lívida. Todavía quedan despuntes de genuino rock´n´roll (“I Gotta Fire”, “Yeah, Yeah”), pero son el soul, el gospel y la orquestación sutil lo que ha conquistado definitivamente el corazón del guerrero. Bajo el yugo emocional de una virguería como “The Waves Crash In” y sin desmerecer “Sitting on Fire”, “Sweet Talk”, “Baby I´m Just a Fool” o “Goodnight, Goodnight”, las canciones en la UVI no vienen sino a demostrar que alias J. Spaceman ya hizo cumbre hace tiempo, y que ahora toca vivir un honroso y placentero trámite.

www.spiritualized.com

08 junio 2008

CONCIERTOS

PRIMAVERA SOUND 2008

Edición de nostalgia y aprendizaje.

Quizá tenga que ver con el cartel, con el tiempo o con la rutina, pero la edición 2008 del Primavera Sound ha estado falta de grandes emociones. El festival sigue apostando por el riesgo de lo desconocido y por la exhumación de presuntos cadáveres, pero la programación del escenario Estrella Damm basta para concluir que éste ha sido un año cojo. Ha habido menos público que en 2007 (normal, no había Smashings ni Wilcos), pero se confirma la exportación del evento: casi la mitad de asistentes eran forasteros y el castellano ha sido el idioma menos escuchado. Aparte, es hora de poner algún que otro pero serio a un festival por norma alabado: por ejemplo, lo del Auditori ha sido de juzgado. No hay derecho a que los conciertos empiecen antes de que la gente se sitúe; ya ni siquiera vale sudar y pagar una reserva. Sigue sin entenderse que ciertas bandas (Tindersticks, Cat Power) se programen en horas y lugares donde las exquisiteces ya no son bien recibidas. Más peros: el horripilante sonido del escenario CD Drome, el precio de la cerveza, la nunca solucionada escasez de WC y la nueva tarifa monetaria del bus a Plaza Cataluña. Las cosas buenas de este año: el nuevo e idílico emplazamiento del escenario Vice, los donuts gratuitos y que la lluvia no haya jodido la maratón musical.

En lo personal, esta edición pretendía ser de aprendizaje y descubrimiento, pero los retrasos horarios de jueves y viernes impidieron que Caribou o Six Organs of Admittance entraran en el cupo y en la crónica (sí, dicen las lenguas que fueron dos conciertazos). Así que todo ha quedado en recuerdos y nostalgia de los noventa (Public Enemy, Portishead, Sebadoh, Buffalo Tom, Bob Mould, Hefner…) más alguna perita en dulce. Anecdotario: David Boulter (Tindersticks) haciendo cola para ver a Bill Callahan y J Mascis atendiendo a las pericias guitarriles de Ben Chasny. Ha sido año de dobletes: Stephen Malkmus, Lou Barlow, Bradford Cox. Y también ha sido el año de los tríos: Sebadoh, Buffalo Tom, Dinosaur JR, Devastations, The Cribs, Six Organs of Admittance, Shellac, Menomena, Animal Collective, etc. Centrémonos en una crónica desordenada.

Matrícula de honor

PORTISHEAD (en el Rock de Lux): El plato fuerte del Primavera 2008 respondió a las expectativas. Crecimiento exponencial: arranque frío (“Silence” y “Hunter” a millas de distancia), final de vértigo (“Theads”, “We Carry On”, tiembla Barcelona). No faltaron “Glory Box”, “Wandering Stars”, “Over”, “Sour Times” o “Cowboys”, recibidas con los brazos abiertos, el corazón en un puño y alguna lagrimita contenida. Pero el argumento brutal y demoledor se llamó “Machine Gun”, con Geoff Barrows en el colmo explotador de su nuevo rol golpeador y primitivo, con aparición fantasmal y fraseo de Chuck D (Public Enemy). Beth, como siempre, sufrió. Y todos con ella. Al final se arrojó a la masa. Y nosotros al infinito.

BILL CALLAHAN: Esperábamos una visión preciosista de su yo solitario, pero el Callahan rudo y contundente sigue vivo y coleando. Electrificó y petrificó el Auditori con mayoría selecta de piezas de Smog (“Our Anniversary”, “Natural Decline”, “Rock Bottom Riser”, “Cold Blooded Old Times”, “Bloodflow”: imposible elegir mejor) y “Diamond Dancer” y “Sycamore” se colaron tímidas entre el gas y la tormenta. No se puede tener más clase.


CAT POWER: El ritual con sabor a delta de Chan Marshall fue un imán desde el primer compás. Porque ella es magnética, gatuna e hipnotizadora. Porque se ha rodeado de los mejores, con el grandioso y ceremonial Jim White presidiendo el banquete a la batería. Porque ha buscado inspiración en la música de todos los tiempos (Hank Williams, Machín, los Stones, Otis Redding). El resultado es una oda a la elegancia, un homenaje a los clásicos, una lección de transformismo artístico, un concierto de los que quedan grabados a fuego.

Sobresaliente

THE SWELL SEASON: A propósito del cine (“Once”) ha nacido una banda que debe perdurar. Preciosas canciones interpretadas con amor, con simpatía, con enorme humanidad. Como “Lies”, como “Falling Slowly”, como “Leave”. Incluso hubo versiones de Van Morrison o Pixies. Las exhibiciones de Glen Hansard con las cuerdas (las de la acústica y las vocales) ponen la carne de gallina. Y Marketa es la partenaire perfecta, en esa segunda voz que se cuela por debajo, atrayendo por instinto la perfección simbiótica de Low. Un sobresaliente cercano a la matrícula.

TINDERSTICKS: Han vuelto al formato distinguido, el de banda con quinteto de cuerda y sección de viento, con un Stuart más implicado y sentimental que nunca. La estructura del concierto fue de ciencias puras: primera mitad de “The Hungry Saw”, batería de clásicos (uno por cada disco) y segunda mitad del nuevo álbum. De lo nuevo destacó “Yesterday Tomorrows” y el emotivo cierre con “The Turns We Took”. De lo viejo sobresalieron “Her”, “Travelling Light” y “Say Goodbye to the City”. Una auténtica preciosidad, pero a deshoras. Miel en la boca de un burro.

Notable

MGMT: Están de moda y juegan a creérselo. “Oracular Spectacular” en vivo suena de maravilla y el mérito está en el trío bajo-guitarra-batería que los acompaña. Solventes en los desarrollos setenteros (buenísima “4th Demensional Transition”), pelín cansinos en el rollo electro (un coñazo “Electric Feel”). Y como era de esperar, “Time to Pretend” fue la guinda del pastel.


THE NOTWIST: Cuando ya les habíamos perdido la pista, vuelven a aparecer y a recordarnos que por algo nos gustaban. El electro-pop marca de fábrica se transforma en un cañón de sonidos lisérgicos en directo, desde el magma de las distorsiones hasta la negrura del trip-hop, con algún que otro pasaje de techno duro. Qué gustazo volver a escuchar “Neon Golden” y “Pilot” de esa manera. Una máquina alemana.


PUBLIC ENEMY: No llegan al sobresaliente por esa cansina espera con Bomb Squad a los platos, soportada con impaciencia al grito de “que salga el del reloj”. Tras el espectacular despliegue en escena, con Flavor Flav y Chuck D en plan estrellón, el veinte cumpleaños de “It Takes a Nation of Millions..” no pudo ser mejor celebrado. “Bring the Noise”, “Don´t Believe the Hype” y “Terminator X to the Edge of Panic” son una mecha inteligente para prender el fiestón padre.


THE MARY ONETTES: Las bandas suecas son sinónimo de calidad en directo, y éstos no fueron la excepción. Sobrios hasta decir basta (solo el bajista rompió el equilibrio, a su bola) y habiendo mamado lo suyo a The Cure, clavan las canciones en vivo, aunque algunas se alarguen hasta el aburrimiento. Las mejores: “Void” y “Under the Guillotine”, dos himnos como dos soles.




BOB MOULD BAND: El arranque con “The Act We Act” y “A Good Idea” (dos de Sugar, toma ya) fue como entrar en un flash-back adrenalínico. Con el peso de muchos años y la energía de un quinceañero, sirviendo en bandeja las propias, las de los Hüsker o las de Sugar, Bob Mould y su banda fueron esa píldora que te despeja y te relanza en una carrera de fondo. Y todo a pesar del sonido enlatado en el maldito CD Drome. Larga vida a “Hoover Dam”.



DEVO: Viejos y encorsetados, pero en forma. Hay que verlos al menos una vez en la vida. Aluvión de grandes éxitos, desde “Girl U Want” hasta “Freedom of Choice” pasando por “Secret Agent Man”, “Peek-a-Boo”, “Jocko Homo” o “Gates of Steel”. Entre disfraz y coreografía, guitarreo punk y tecleo psicodélico el tiempo voló. Se hicieron cortos y sonaron perfectos. Universo surrealista sin fecha de caducidad. They´re not men, they are Devo.

DEVASTATIONS: La lluvia, la distorsión y sus pintas hicieron del show algo oscuro e indescifrable. Chorrearon electricidad y pasaron de sutilezas. Debían comenzar con “Oh Me, Oh My” y lo hicieron. Se centraron en “Yes, U” y añadieron alguna que otra novedad. Faltó “Loene”, imperdonable. Pero puede decirse que lo hicieron bien, pese al ciego de campeonato de Conrad Standish.


BUFFALO TOM: Fueron un clásico en los 90 y, aunque siguen haciendo buenos discos, son las viejas canciones las que remueven las entrañas. Como la enorme “Summer”, tocada en segundo lugar. Allí estaban todos los cuarentones del festival, en las primeras filas, coreando cada himno como chiquillos de instituto. Recuerdos del pelo largo. Caras auténticas frente al escenario, rockeros auténticos encima de él. Bill Janovitz le puso tantas ganas que hasta se cayó de culo. Cosas del directo
.

DEERHUNTER: La primera impresión es la que queda, éso dicen. La primera impresión en vivo del esquelético Bradford y compañía fue un latigazo en la chepa. Esta segunda no fue igual. Quizá porque el concierto fue extraño, espectral a ratos, falto de músculo, en los límites de lo desconocido. Eso sí, el final con “Hazel St.” y “Strange Lights” fue el momento mayúsculo del festival. Salvados por el ruido, el eco y la campana.



Decepciones

EXPLOSIONS IN THE SKY: Se les intentó nombrar herederos de Mogwai, pero están a años luz de los de Glasgow. No decepcionaron por ganas ni por fuerza, sino por linealidad y por perderse en sus propias sombras. Eso sí, ver al de las greñas aporreando la pandereta contra el suelo fue la bomba.



SEBADOH: Pasotas, descoordinados, como si acabaran de juntarse borrachos después de diez años para improvisar ruido ratonero en un garaje. Con la voz de Barlow en triste decadencia, las rotaciones de instrumentos llevaron a pausas desesperantes y el repertorio fue para olvidar. “Too Pure” intentó deshacer el entuerto, pero demasiado tarde.

RUFUS WAINWRIGHT: La decepción no fue por él, sino por la forma. Rufus es un músico en technicolor, un artista soberbio, pero verlo de nuevo solo al piano y guitarra, en hora punta y en el escenario grande, dio más pena que alegría. La ocasión demandaba atrezzo y acompañamiento; de tal guisa, hubiera sido sin duda el rey del festival.


Agradables sorpresas

THE MARZIPAN MAN: El nuevo proyecto de Jordi Herrera (ex_Satellites) resultó ser una delicia de ora pop elegante, ora rock afilado. Espectacular su elenco de secundarios y la artillería de instrumentos (percusiones, arpa, flautas, silbatos, panderetas y otros cachivaches). Un gran descubrimiento para el estreno del jueves.


SILVER JEWS: Más vale conocerlos ahora que nunca. Como unos Nick Cave & the Bad Seeds de América profunda con la discografía de Dylan bajo el brazo, llenaron el ATP de clase y poesía, con canciones redondas como “San Francisco B.C.” o “We Could Be Looking for the Same Thing”. Stephen Malkmus estaría por allí, pero la que triunfó fue la elegante chica del bajo. Mujeres al poder.

Pequeños flashes

ERIC´S TRIP: Madre mía, quién diría que la dulce Julie Doiron de la edición 2004 es la misma que esa desmelenada destroza-bajos. Punk-rock y garage malote, generación X resucitando, imágenes de los Dinosaur JR diez años atrás.

THE CRIBS: Este rollo ya me lo sé. Mamá, quiero ser Joe Strummer. Infumables desde el primer acorde, parece mentira que se siga dando cancha a bandas como ésta. Ya hay cuatrocientas y a cual peor.

MENOMENA: Arriesgados y exorcizantes, una apuesta veloz y única, se mueven en las ciénagas del post-rock y el kraut como pez en el agua, y son capaces de darse miedo hasta a sí mismos. Hay que dedicarles tiempo en un futuro.

SHELLAC: La grandeza de Steve Albini y los suyos era una leyenda de Primavera Sound y Rock de Lux que queda desarmada por completo. Guitarrazos, baquetazos y alaridos sin ton ni son. ¿Quedo como una ignorante si digo que me parecen una mierda?.

ANIMAL COLLECTIVE: Si la banda más rara del momento es Xiu Xiu, éstos deben ser los segundos. Lo que parecía imposible: llenaron el Estrella Damm los tres (supervivientes) solitos y su folky juguetón se convirtió en maraña maquinera. Como unos Chemical Brothers de manicomio.

Extra del festival

DARREN HAYMAN & JACK HAYTER PLAY HEFNER: La iniciativa de conciertos matutinos en el parque Joan Miró ha resultado todo un acierto y su conocimiento sobre la marcha una sorpresa en forma de inesperado concierto de Hefner. Antes, Hernández (Abel) y Fernández (Raúl) descifraban la melancolía de El Hijo en la intimidad y quietud de un nublado. Después, Darren Hayman y Jack Hayter hacían rememorar los himnos de aquella su gran banda (literal, cayeron el del alcohol, el de los cigarros y el de correos), amén de más perlas como “The Weight of Stars” y “The Greedy Ugly People”. Todo con la frescura de antaño y en la más entrañable cercanía. Otra dosis de nostalgia.