20 junio 2016

CONCIERTOS: MAD COOL FESTIVAL

Madrid. Caja Mágica. 16-17-18 junio de 2016.

Yo sobreviví al primer Mad Cool. Sí, sobreviví a la presunta deficiencia de los cimientos de la cubierta sobre el estanque, a la caótica inauguración del jueves, a los inventos peligrosos de chips electrónicos, a la huelga de metro, a informadores que carecen de información para informar, a carteles indicadores muy monos pero que no indican nada (¿to everything?) y a guardias de seguridad encelados tratando a los asistentes como reses. Sobrevivimos a un festival que mucho tiene que mejorar para perdurar en el tiempo. Hay infraestructura, espacio y potencial. Pero hace falta mucho más. Hace falta que los festivales los organice, o al menos colabore, gente que ha estado en muchos festivales. Los meramente empresarios solo ven billetes, y con los ojos llenos de billetes es muy difícil observar qué está pasando alrededor. Es difícil ver a la gente. Y al fin y al cabo estos negocios sobreviven gracias a la gente, ¿no?

Sí, en el aspecto organizativo los festivales dan para comentar de lo lindo. Podría incluso escribir un libro entero sobre el tema. Pero por mucho que sufras, que te cabrees, que maldigas, al final lo que prima por encima de todo es la música. Y después de ver a The Who y al tío Neil en más que aceptables condiciones ¿quién se acuerda de las colas? Pues eso.

TOM ODELL: Delicadeza elevada a la potencia. La propuesta del británico se transforma en vivo en un animal de dos cabezas. Su elegancia al piano de cola contrasta con el músculo de esas dos baterías que convierten sus a ratos ralos temas en pura fibra. Por su puesto, el momento álgido no pudo ser otro que “Another Love”. Aunque la verdaderamente apabullante fue “I Know”. Una auténtica sorpresa.




THE KILLS: Bestias de escenario. Es cierto que la minimalista propuesta de Alison Mosshart y Jamie Hince ha perdido la originalidad de los inicios y sus canciones ya no son tan buenas. Pero hay que reconocerles un verdadero mérito: que ambos son dos golems escénicos, el uno haciendo ruido, la otra regodeándose en él. Canciones como “No Wow” y “Kissy Kissy” nos recuerdan por qué nos interesaron tanto antaño. Y por cierto, el debate sigue abierto: ¿Alison mejor rubia o morena?

THE WHO: Leyendas vivas. Una vez dije que disfruto más viendo a leyendas vivas de la música que a noveles muertos. También he dicho muchas veces que debí nacer treinta años antes. Aunque claro, pensándolo bien, si hubiera nacido entonces no hubiera podido comprobar lo que afirma aquel sabio amigo mío: que la música hace tiempo que se acabó y lo que ahora vivimos son solo moviolas. Viendo a The Who pensé mucho en todo esto. Algo tiene que tener esta música para sobrevivir décadas con absoluta dignidad. Algo tendrá esta gente para seguir disfrutando en el escenario con setenta bien cumplidos. Porque Roger Daltrey y Pete Townsend siguen disfrutando, de eso no cabe duda. Los cuerpos no son los mismos (ni la voz de Daltrey, desde luego) pero las almas sí. Y algo tan bueno merece ser perpetuado. Sin concesiones ni respiros, batería de grandes éxitos acompañada de un espectáculo visual emocionante, efectivo y nostálgico (con homenaje a Keith Moon incluido). Los latigazos y los molinillos marca de fábrica tampoco faltaron. Porque The Who fueron una fábrica de clásicos fabulosa. Y poder vivir tan de cerca “Substitute”, “Who Are You”, “My Generation”, “I Can See for Miles”, “Behind Blue Eyes”, “Join Together”, “You Better You Bet”, “Sparks”, “Pinball Wizard”, “Baba O´Riley” o “Won´t Get Fooled Again” se antoja un auténtico privilegio en nuestros tiempos. Enorme.

DJANGO DJANGO: Pasados de revoluciones. Está claro que la misión de los escoceses en este planeta es divertir y hacer bailar al personal. Pero hay maneras y maneras. Con sobresaturación de bajos y volumen desmesurado, el artesanal e impoluto sonido de sus grabaciones se convierte en amasijo de reciclaje. Un crimen tratar así temas como “Hail Bop”, “Waveforms” o “Reflections” (por cierto, gran aplauso para los solos del esporádico saxofonista). Eso sí, ellos se lo pasan pipa. Y los que tienen orejas en vez de oídos también.


EDITORS: Cualquier tiempo pasado fue mejor. Es lo que ocurre con los hypes; después hay que sudar sangre para mantener el tipo. Tampoco apostábamos tantos discos ni que duraran más que un caramelo a la puerta de un colegio (de modernos). Pero ahí está la banda de Tom Smith, cada vez más plana pero más laureada en circuitos y festivales varios. Por suerte siguen teniendo un gran directo y Tom sigue hechizando con su histrionismo, lo cual ayuda a soportarlos. Eso, y que se cuelen por ahí “Smokers Ouside The Hospital Doors” y “Munich”.

CARMEN BOZA: Descubrimientos. Es lo que tienen los festivales; que sin comerlo ni beberlo te topas con algo que no entraba en el planning y te deja con la boca abierta. Como lo de esta gaditana, versión spanish oscura de Patti Smith salvando las distancias. Excelente voz, guitarra que arde y lírica de versos que hacen sangre. “En la mansión de los espejos no cabe un alma más. Siento aversión por mis complejos y manejo un arma”. Mucha suerte para ella.


KINGS OF CONVENIENCE: Pequeños Simon y Garfunkel. Hace once años tuve ocasión de verlos en Benicasim y me prendé de ellos. Qué bonito es comprobar que, años después, siguen siendo el mismo remanso de paz. ¿Para qué cambiar cuando la cosa funciona? Y sí, “Quiet Is The New Loud” (2001) funciona, principal protagonista (que no único) con sus canciones quiet tocadas muy loud (a la ironía de Erik me remito). ¿Quién necesita una sección rítmica teniendo un público entusiasta que sepa dar palmas y chasquear los dedos? ¿Quién necesita publicar nuevos trabajos si los antiguos resultan tan agradecidos? ¿Quién es capaz de levantar tanta devoción con dos voces, dos guitarras y un puñado de canciones intimistas folk? Solo ellos. Parte de culpa la tiene Erlend, simpático maestro de la empatía y el espoleo masivo. Y sí, chaval, tienes toda la razón: ¿POR QUÉ LA GENTE NO SE CALLA DE UNA PUTA VEZ EN LOS CONCIERTOS?.

TEMPLES: Chicos con futuro. Ni el sol cayendo en sus narices, ni el mejorable sonido ni el partido de la selección española. Temples son buenos hasta decir basta. A las ya memorables “Colours of Life”, “A Question Isn´t Answered”, “Sun Structures”, “Keep in The Dark” o “Mesmerize” se unieron algunos estrenos, temas nuevos que pronto verán la luz y que prometen un avance por la senda psicodélica encomendada. Esta vez sí se les permitió rubricar con “Shelter Song”. Esa extraña y escondida maravilla llamada “Ankh” volvió a embrujar con su melodía milenaria. Y James Edward Bagshaw cada día se parece más a Jim Morrison.

JANE´S ADDICTION: Perry, el resucitado. Hace muchos años, cuando éramos jóvenes y grunges, “Ritual de lo Habitual” (90) nos parecía un disco de lo más molón. Picaba la curiosidad de saber cómo nos sonaría ahora. Mucho más picaba la curiosidad de comprobar el estado de un Perry Farrell al que dábamos por semi-muerto. Y ahí está, renacido de las cenizas del exceso y la chaladura, ataviado de brillos, traje y sombrero, muy dandy y nada punky. Y aún canta, vaya si canta. ¿En cuanto al disco rememorado en cuestión? Pues no, no pasa el examen del tiempo tan bien como los clásicos de The Who, aunque temas como “Obvious” y “Been Caught Stealing” todavía colorean un puntillo de nostalgia. Lo mejor: ese inesperado homenaje a David Bowie con “Rebel Rebel”. Lo peor: el anecdótico pero innecesario teatrillo de las bailarinas-objeto.

BAND OF HORSES: Caballos pura sangre. Corría por ahí el rumor de que la banda de Seattle era un portento en directo. Pues bien, la leyenda era cierta. Bastó el brutal arranque con “Cigarettes, Wedding Bands” (temazo, temazo, temazo) para corroborarlo. Ya nos tienes en el bolsillo, Ben Bridwell. Ahora, a hacer lo que os de la gana. Y eso hicieron, sin que faltaran imprescindibles como “Casual Party”, “Laredo” o “No One´s Gonna Love You”, canciones que en casa no alimentan pero en vivo se trasforman en el increíble Hulk. Pedazo de banda de barbudos rockeros.

THE LONDON SOULS: Jimi Hendrix experience, parte 1. Llego el sábado al festival bien temprano, me planto ante el escenario 2 y de repente... una nube me teletransporta un porrón de años atrás y me despierto en Woodstock o Monterrey. Un dúo (guitarra-batería) toca blues rock de alta escuela. “¿Eres Jimi?” le pregunto mentalmente al guitarrista en pleno solo eléctrico. Y me contesta con una lluvia de ruido. “¿Eres Mitch?” le pregunto al batería. Y me responde con un trueno de redobles. “¿Sois la Jimi Hendrix Experience?” grito a pulmón partido. “No, coño, no ves que solo somos dos”. “Ah, vale. Entonces seréis The London Souls”.

GARY CLARK JR.: Jimi Hendrix experience, parte 2. ¿Se puede ser más fino y elegante? ¿Se puede mutar de B.B. King a Chuck Berry o Sam Cooke en un parpadeo? Gary Clark Jr. venía precedido de buena prensa y elogios a su técnica y repertorio. No defraudó. Sus majestuosos solos de guitarra volvieron a traernos a la mente al jodido Jimi. Calidad, mucha calidad.




NEIL YOUNG + PROMISE OF THE REAL: “Yo de joven quiero ser como Neil Young”. Eso decía un amigo tras el concierto. Y yo también quiero lo mismo. Pero es imposible, porque Neil solo hay uno. Y jamás habrá dos. Dos horas y media de crescendo maravilloso, comenzando por las odas en solitario (piano, órgano, acústica y armónica): “After The Gold Rush”, “Heart of Gold”, “The Needle and The Damage Done”, “Mother Earth”. Y las ovejas despistadas comenzaron a abandonar el redil. Después Promise of The Real. Sí, unamos el nombre de la banda al del genio. Crazy Horse no, pero casi. Músicos enormes para acompañar al coloso. “Yo toqué con Neil” podrá decir alguno dentro de unos años, blandiendo su brillante currículum con inmenso orgullo. Parte sosegada y acústica con omnipresencia para unas “Out on The Weekend”, “From Hank to Hendrix” (¡Jimi de nuevo!), “Unknown Legend” y “Alabama” inmaculadas. Y otro puñado de ovejas descarriadas huyen por peteneras. Vale, ahora ya solo quedamos los mejores. Disfrutemos al fin pues. Abracemos la explosión eléctrica como a un hermano perdido. Esa iracunda fiebre que nunca acaba, como en “Words”, “Down by The River”, “Mansion on The Hill”, “Like a Hurricane”, “Rockin´in The Free World” o “Love and Only Love”. Y rocanroleando en el mundo libre creímos alcanzar la verdad sobre quiénes somos y hacia dónde vamos. Nos sentimos los escogidos. Nos sentimos cómplices de un hombre de la edad de nuestro padre al que queremos como a un hijo. Sí, te queremos, tito Neil.

BEN MILLER BAND: Revelación del festival. Los discos de esta cuadrilla nos habían prometido espectáculo en directo. Cuadrilla, familia, caterva de personajes, panda de musicazos a cual más singular. Imposible elegir entre la cresta de Ben, el pelazo de Rachel, los tirantes de Scott o el sombrero carmesí de Smilin Bob. Bluegrass y skiffle a saco. Improvisación y rotaciones instrumentales. Espectáculo es poco. Fiestón, diría yo. Con canciones tan resultonas como “Hurry Up and Wait” tienen el cielo ganado. Y si ya se ponen a versionar “The House of The Rising Sun” a su loca y desvergonzada manera, ¿quién puede resistirse a hacerles la ola? Una pena que durara un suspiro.  

12 junio 2016

CONCIERTOS: DOMINIQUE A

Madrid. Arena. 10-06-2016.


Ahora sí. Ahora Dominique ya es el número uno de mi lista, el artista que más veces he visto en directo. Hacía mucho tiempo que no nos encontrábamos (seis años, demasiados) y casi había olvidado sus ilimitados potenciales. Por eso hay que seguirlo allá dónde aparque sus trastos, porque este señor genio nunca defrauda, siempre sorprende y su aura crece y crece y crece. No tiene fin. Mereció la pena esperar cuatro meses, pues en febrero no pudo ser. Ni se me pasó por la cabeza devolver la entrada. Sabía que vendría (es un tipo serio, de los que cumplen). Daba igual cuándo o dónde. La gira de “Vers Les Lueurs” (2012) se escapó y aún nos lamentamos por ello.
 
Nunca será un mito mediático, solo un músico selecto para minorías de paladar fino. Leyenda en un mundo pequeño dentro de un mundo más grande con una apretada venda en los ojos. Dominique A en directo es un obsequio tan generoso, una experiencia tan inmensa, que casi se antoja injusto que tantos seres humanos vivan en la inopia. Pero ahí estábamos los de siempre y algunos más, audiencia diversa y nuevamente enamorada. Y ahí estaba la enésima lección de este llamado chansonnier que también podría llamarse rockero, tan gigante como humilde, demostrando que una buena canción basta por sí sola para acarrear el peso entero de ese mundo. No hace falta un fachoso envoltorio, ni propaganda ni alta tecnología. Canciones y punto. Frugalidad, formato cuarteto, tres focos de luz juguetona y voilá: menos es más. Mucho, muchísimo más. Más eléctrico y potente que nunca.
 
El concepto sobre “Éleor” (2015) queda reforzado tras las últimas escuchas, y sobre todo, tras la pletórica garra que desprenden “Cap Farvel”, “Semana Santa”, “Nouvelles Vagues”, “Par le Canada” o “Central Otago” en las tablas. Primoroso repertorio, tiempo de retrospectiva: un envidiable pasado junto a un dignísimo presente, completo y agradecido recorrido por la vasta e irrebatible discografía de su autor. Lo mejor de todo es comprobar que el super Dominique de siempre no cambia. Que sigue esforzándose por chapurrear cosas chistosas en español, conjurando con sus manos y bailes contemporáneos (tremenda exhibición danzarina para cerrar “Immortels”), enganchando cualquiera de sus temas para exprimirlo u hornearlo, darle un repaso y servirlo como una absoluta novedad. Y a auténticas novedades sonaron “Hotel Congress”, “Revenir au Monde”, “Rouvir”, “Antonia” o “Le Convoi”, inesperados y aguerridos conejos sacados de una chistera sin fondo.
 
Y como Dominique es un caballero, eso ya lo sabíamos, hubo palabras de tímida disculpa por la cancelación de febrero antes de la “teóricamente” (textual, según él) última canción, palabras que tocaron la fibra de muchos. Y sí, la prodigiosa “Le Convoi” era solo el fin en teoría, porque después llegaron dos tandas de bises tan heterogéneas como delirantes. Tanda uno: la versión más jazz de “La Mémoire Neuve”, el exotismo rumboso de “La Fin d´un Monde” y “Hasta Que el Cuerpo Aguante”, y una “Le Courage des Oiseaux” que convirtió la sala en una hipnótica techno-session de madrugada. Tanda dos: el océano y las ballenas, “L´Océan” y “L´Horizon”, glorioso tándem y emocionante rúbrica. Ovación desmesurada. Bravo, Dominique. No se puede ser más grande. Ni más elegante. Auténtica cremé brûlée.
 
El repertorio: “Hotel Congress”, “Cap Farvel”, “Semana Santa”, “Manset”, “Nouvelles Vagues”, “Vers Le Bleu”, “Tout Sera Comme Avant”, “Par le Canada”, “Valparaiso”, “Central Otago”, “Revenir au Monde”, “Rendez-nous La Lumière”, “Au Revoir Mon Amour”, “Rouvrir”, “Antonia”, “Pour la Peau”, “Immortels”, “Éleor”, “Le Convoi”// “La Mémoire Neuve”, “La Fin d´un Monde”, “Hasta Que El Cuerpo Aguante”, “Le Courage des Oiseaux” // “L´Océan”, “L´Horizon”.
 

07 junio 2016

DISCOS: RADIOHEAD "A Moon Shaped Pool"

Publicación: Mayo 2016

Sello: XL Recordings

Han pasado días dándole al coco, pensando qué escribir sobre lo nuevo de Radiohead. Otra jugada anti-marketing que se convierte en noticia en boca de todos. “A Moon Shaped Pool”, bonito título. “Burn The Witch”, primer bocado, interesante canción, con un video de esos que despiertan la admiración por el arte de la animación. “Daydreaming”, segundo plato, unos Radiohead más lívidos y sinfónicos. ¿Y el resultado total? Incierto. Una pronunciación incapaz. Porque con otros álbumes ya surgieron las dudas, y finalmente se comprendieron, convirtiéndose en clásicos. Seremos valientes aún a riesgo de caer en desgracia: Radiohead tocaron cielo, quizá fue con “In Rainbows” (2007). Y ahí llegó la inflexión, de banda de referencia a banda Guadiana que viene y va, que vive de lo que fue y que sigue siendo por obra de una legión de fans infatigable. No estamos ante un mal disco, no. Menos experimental que aquel “The King of Limbs” (2011) que tan cuesta arriba se hacía y que los convirtió en un sucedáneo de rave party en directo. No es un mal disco pero tarda en calar y condensa estatismo y frialdad, con un Yorke empeñado en esconder su inexplotada voz tras la sombra de la London Contemporary Orchestra. Incluso hay temas que hacen perder el hilo, llevar la mente hacia otra parte, el oído perezoso por no encontrar una epifanía como las de antaño. Demasiados tics se repiten y la inversión que nos vendieron se convierte en aire. Por suerte se ha recuperado “True Love Waits”, un regalo que marca la diferencia porque viene de una galaxia muy lejana. Y llegados a este punto, ¿qué cabe esperar? A lo mejor es el momento de que Jonny (Greenwood) vuelva a coger su fusil (guitarra).

Lo mejor: “Burn The Witch”, “Daydreaming”, “Decks Dark”, “Glass Eyes”, “The Numbers”, “True Love Waits”.

08 mayo 2016

CONCIERTOS: DAMIEN JURADO + THE WEATHER STATION

Madrid. Teatro Lara. 5-5-2016.


“There was a time when we were golden like the sun…”

Así empieza “Life Away from The Garden”, esa canción que siento como si fuera de mi propiedad. Ya me hubiese gustado que Damien me la dedicara, al igual que hizo dedicando “Kola” a esa chica que suplicaba sin éxito “Sheets” y no sé qué más desde el primer palco. Pero “Life Away from the Garden” no sonó, al igual que tantas otras. Para contentar íntegramente a una servidora debería haber tocado tres o cuatro horas al estilo Springsteen, cosa que no ocurrió y temo que nunca ocurrirá. Porque este tipo pasa por cada escenario como una exhalación, cumple con sus trámites de la forma más pulcra posible y desaparece como un relámpago al final de la tormenta dejando a todo el mundo con cara de tonto y ganas de mucho más. Sí, fue un show bastante microscópico, pero de una intensidad absolutamente atómica. Lo uno por lo otro.

Breve mención aquí y ahora para The Weather Station, proyecto de la canadiense Tamara Hope, aspirante a nueva Joni Mitchell y primeriza en nuestro país. Su set de guitarra eléctrica-batería descubrió una interesante y negra visión del folk y una voz esplendorosa.

Pese a la sensación de incompleta plenitud, sigo y seguiré diciendo que Damien es de esos artistas en los que creo totalmente, a los que daría un gran abrazo por llenar mi pequeño universo paralelo de belleza. Se merece un respeto. No obstante, estamos ante el hombre que rompió a llorar sobre las tablas en un Tanned Tinn, aplastado por sus miserias humanas. O el hombre solidario que defiende la expansión del arte por rincones fuera de circuitos comunes, ya se llamen Orense, Castellón, Cádiz, Murcia, Cartagena o Ciudad Real. Y ahora que surge este tema, ¿para cuándo un concierto de Damien Jurado en el Círculo del Arte de Toledo? ¿Qué mejor enclave para acoger su música y su mensaje? Qué bien casarían “This Time Next Year” o “Jericho Road” en ese presbiterio. Seguro que él se sentiría como en casa. Y nosotros lloraríamos de la emoción. Apunten la sugerencia, señores de Grupo 5 Notas. Y soñemos…

Es un placer cuando Damien se presenta solo con su acústica, pero es cierto que su repertorio más reciente no tiene sentido sin el apoyo de una banda (bárbara guitarrista, bárbaro batería). Estas composiciones demandan adornos, color, calor, un golpe seco y tajante con la maza del juez. Es injusto que esa guitarra viaje por tan adustos parajes en solitario, esa guitarra sencilla y límpida en la que sigue luciendo la foto de Richard Swift. Y cuantísimo le debe Damien a este hombre, el buen amigo que un día le dijo: “Amplía tus horizontes. ¿De qué tienes miedo?”. Pues bien, efectivamente el miedo se disipó hace tiempo, aunque yo tuviera que esperar hasta el jueves para corroborarlo, para comprender a fondo el crecimiento creativo sin par de este artista gigantesco (en todos los sentidos) y para dicotomizar entre el personaje y la persona.

El personaje: la gama de matices y registros ha engordado notablemente, desde el rol de chico marginal y atribulado de sus inicios. Ahora sigue fluyendo una especie de melancolía infinita, pero el mirlo enjaulado se ha convertido en un águila imperial. Damien ya no solo habla en susurros, sino que grita, invoca, aprieta los dientes, chasquea la lengua y aúlla como un coyote. Incluso se levanta de su tradicional trono de modestia recogida para compartir el ritmo con sus compañeros en la megaconstrucción sonora “Nothing Is The News”, o baja a la platea guache y micro en mano, para encarar a la banda y administrarla como un endemoniado director de orquesta mientras remacha la orgía psicodélica de “TAQOMA” con los versos omnipresentes y reescritos de “Silver Timothy”. Y en ese preciso instante creí estar viendo a The Doors…

La persona: a Damien lo había visto en otros lugares hace muchos años y entonces adiviné el alma de un ser humano tímido y frágil, empeñado en pasar de puntillas por la lujosa alfombra roja que el mundo le tendía. Ahora ya no es así. Ahora es un cachondo, sin miedo al ridículo y bien pagado de sí mismo, capaz de bromear a saco con la audiencia, recordar lo duro que es llevar ropa limpia y seca cuando andas tirado  en la carretera, reseñar los enlaces matrimoniales de sus colegas de escenario y darles las gracias por “haber abandonado a sus mujeres por él”.

Primer acto, el personaje: silencio y concentración absolutos. Entreacto y bises, la persona: soltura, empatía y un sentido del humor cortante como un cuchillo jamonero.

Definición aproximada para “Kola”: “Esta es una de las canciones más románticas que nunca he escrito. Al menos en ella no muere nadie”.

Este era el bálsamo de una oportunidad lamentablemente perdida en el pasado, aquella otra gira que lo trajo a España con acompañamiento en el 2012. No pude estar allí porque justo ese día regresaba de su país, ese inmenso país que él recorre sin cesar, una y otra vez, de cuerpo y mente, y que nos presenta en pequeños artículos de doble ángulo haciendo de su trabajo una guía Lonely Planet no apta para obtusos. Arkansas, Ohio, Wyoming, Maine, Nevada, Texas, Denton, Abilene, Omaha, Hoquiam, Kalama, Kansas City, Onalaska, Tacoma… Y la lista no ha acabado.

Y nunca, nunca olvidaré que precisamente allá, sobre su suelo natal, descubrí el exuberante “Maraqopa” (2012). Allí oí por primera vez aquello de “all of us light, all of us free”. Nadie sabe las veces que me he repetido mentalmente este mantra; juro que me ayuda. Por eso quería que me lo cantara él, alto y claro, face to face. Pero no pudo ser. Así que es mejor olvidar lo que no pasó y sentir lo que sucedió. Y sucedió que vimos como “Silver Timothy” (versión original), “Magic Number”, “Exit 353”, “Lon Bella”, “Mellow Blue Polka Dot”, “Sam and Davy”, “Nothing Is The News” o “TAQOMA” cobraban vida. Que el sueño que sale del reproductor y te llena los oídos a rebosar no es un sueño imposible. Que es factible modularlo con seres de carne y hueso, unos pocos instrumentos y mucha imaginación. Es trabajo, sí, trabajo muy duro. Es inspiración, sí, genuina inspiración. Pero también es un poquito de magia. Magia que hace que cosas aparentemente inalcanzables se puedan tocar con los dedos.

“Magic will do what magic does” (“Cloudy Shoes”; tampoco sonó).

Así que lejos de deseos insatisfechos, demandas desatendidas, tiempos que pasan demasiado rápido y logísticas defectuosas, lejos de la lluvia amenazante y de los dolores que no cesan… lejos de todo eso quedémonos con ese sueño sónico hecho realidad, y con la suerte de haber podido conocer al patito feo que una vez se convirtió en cisne y nos cautivó con un talento y una sensibilidad inconmensurables.

03 mayo 2016

DISCOS: THE CORAL "Distance Inbetween"


Publicación: Marzo 2016

Sello: Ignition Records

Cuando escuché por primera vez su ya lejano álbum de debú debí jurarles fidelidad eterna; qué deleite aquellas “Shadows Fall”, “Simon Diamond” o “Calendars & Clocks”. El caso es que cada disco de los británicos es bien recibido incluso si, como este, se atasca en estereotipos trillados. Y es que muchas de sus canciones suenan a versiones de viejos clásicos, a algo que ya se ha hecho cientos de veces antes. No obstante, los efluvios retro siempre están ahí, como una marca de agua indeleble, aunque se empeñen en parecer más duros o más modernos. Sus mejores instantáneas forman ya parte del pasado, pero si aún son capaces de lograr hitos como “She Runs The River” (exaltación de los mismísimos Crosby, Stills & Nash), la fidelidad seguirá perdurando intacta.

Buenos momentos: “Connector”, “White Bird”, “Chasing The Tail of A Dream”, “It´s You”, “She Runs The River”.

26 abril 2016

DISCOS: STEVE MASON "Meet The Humans"


Publicación: Febrero 2016

Sello: Double Six

A falta de pan… Es decir, a falta de The Beta Band, banda a la que tanto admirábamos y que tan buenos ratos nos hizo pasar antaño, buenos son los discos de Steve Mason en solitario. Quizá porque tienen algo de aquello sin llegar a ser lo mismo. “Meet The Humans” es otro ejercicio de acierto en su especialidad: un álbum de pop psicodélico y espacial que arranca burbujeante para volverse atmosférico e intimista, y luego vuelve a remontar quedando rubricado con una osada pincelada de techno-pop (“Words in My Head”). No será la panacea de la innovación ni el mejor disco del mundo, pero temas como “Alive” (la cara refulgente) y “Through My Window” (la cruz sombría) bien merecen una misa.

Especiales: “Water Bored”, “Alive”, “Alright”, “Run Away”, “Hardly Go Through”, “Through My Window”, “Planet Sizes”.

23 abril 2016

DISCOS: M.WARD "More Rain"


Publicación: Marzo 2016

Sello: Merge Records

Tiene su gracia ponerse a escuchar este álbum el día más borrascoso del año, mientras la lluvia no deja de jarrear contra los cristales. Varios años ha trabajado Matt Ward en este trabajo, con colaboraciones lujosas como las de Neko Case o Peter Buck, y sin embargo, a este disco le falta algo. No sabría decir el qué, pero sugiere una sensación de formalismo demasiado fría. Y el apagón progresivo (evitemos en lo posible el anglicismo fade out) en muchas de sus mejores canciones propone la vaga idea de un sainete inacabado. Eso sí, Ward sigue sabiendo como nadie atrapar las esencias de lo clásico, haciéndote creer por momentos que de tu reproductor emergen Eddie Cochran, Fats Domino o The Temptations. Así pues, sigamos apostando por él.

Buenas: “Pirate Dial”, “Time Won´t Wait”, “Confession”, “You´re So Good To Me”, “Temptation”, “Little Baby”.

www.mwardmusic.com

15 abril 2016

DESCUBRIENDO A... GAZEBOS


Quiénes son: grupo recién bautizado en Seattle y formado por Shannon Perry (voz), TV Coahran (guitarra, teclados), Shane Herrell (bajo) y Jordan T. Adams (batería). Nada que ver con el italiano ochentero de “I Like Chopin”.

Qué hacen: un pisto calibrado y adictivo de punk, pop, garage y soul, como meter en una coctelera a The B-52´s, Bikini Kill y Amy Winehouse.

Su estreno: “Die Alone” (2016).  

Al loro con: la peculiar Shannon Perry, todo un vozarrón y un auténtico cuadro de body art.

Temazos: “Just Get High”, “Maintenance”, “Sauna”, “There Are Worse Thing I Could Do”, “Not Allowed”, “Boys I Like”.

10 abril 2016

DISCOS: IGGY POP "Post Pop Depression"


Publicación: Marzo 2016

Sello: Loma Vista Recordings

Dice nuestro amigo el cojo mantecas que se retira. ¿Cómo? Sí, hombre, venga ya. Vamos, que me cuesta creerlo. Aceptando que pudiera ser así (los años y excesos no pasan en balde), no se podía haber marcado una despedida más digna y señorial. Un disco propio de Iggy, que no de los Stooges, que quede claro. “Post Pop Depression” no es un álbum de punk-rock desmelenado, sino un simposio del lado más cool de la iguana. De hecho en él se pueden palpar mil y un matices como si de una enciclopedia genérica se tratara. Delicioso pop en “Gardenia”, soul en “Chocolate Drops”, dance en “Sunday”, orientalismo en “American Valhalla” o western en “Vulture”. Incluso se pueden mezclar en un mismo bote el hard rock, la sinfonía y el fandango, como pone de manifiesto la montaña rusa de “German Days”. En fin, amigo Iggy, que si es verdad que te marchas solo nos queda dar las gracias. Por este disco y todos los anteriores, por tantos himnos, tantas risas y tantos chutes de adrenalina. Pero vuelvo a decir que no me lo creo.


07 abril 2016

DISCOS: THE CAVE SINGERS "Banshee"


Publicación: Febrero 2016

Siento debilidad por esta banda, no lo puedo remediar. Así que no importa que las cotas de aquel adictivo y volcánico “No Witch” (2011) se hayan convertido en un destino arduamente alcanzable. Algún día llegará el día. Mientras tanto nos conformamos con discos como este “Banshee” (2016) –gran título-, bueno sin ser excelente, sobrio sin rozar lo patológico. Sin duda su punto fuerte es el dominio del riff mántrico y los ritmos potentes, y quizá deberían abundar más en esa faceta que los hace tan fascinantes. Pero cuando el ritmo se contiene y las aguas se calman también suenan cosas que sugieren verdadera autenticidad. Es difícil crear música con marca propia y ellos lo hacen.

Los puntos fuertes: “That´s Why”, “Southern Bell”, “The Swimmer”, “Christmas Night”, “Light in The House”.

01 abril 2016

DISCOS: DAMIEN JURADO "Visions of Us on The Land"


Publicación: Marzo 2016

Sello: Secretly Canadian

Y este es el fin de la trilogía, esa fascinante peregrinación que un día comenzó en un enigmático lugar llamado Maraqopa. Un desenlace abrumador y mágico, el broche a una racha fantástica que promete no tener caducidad visible. Y es que en los últimos años los discos de Damien Jurado se han convertido en un regalo ilusionante; celebras su llegada con entusiasmo y ansiedad, los abrazas como si fueran delicados bebés recién nacidos y te metes bajo las mantas con ellos para dedicarles todos tus sentidos. Y los sientes de verdad, los tocas y saboreas, escuchas maravillas turbadoras, incluso ves esos paisajes con una nitidez que casi asusta. En esta entrega Damien nos ofrece nada menos que diecisiete canciones, cuando pocos artistas son capaces hoy en día de llegar a la docena. Bravo por él. Aunque lo más sorprendente es lograr un álbum tan abundante y prolífico sin una sola fisura. “Vision of Us on The Land” (2016) es una delicia de principio a fin, un luminoso arco iris de psicodelia contenida, como anuncian imponentes “November 20” o una inmensa “Mellow Blue Polka Dot” que rememora los ecos lejanos de “Silver Timothy”, dando una lógica continuidad a la historia. Y queremos más historias, muchísimas más. Queremos que este hombre nos siga emocionando de la forma que solo él sabe hacer.

Una pequeña y hermosa selección: “November 20”, “Mellow Blue Polka Dot”, “Lon Bella”, “Sam and Davy”, “TAQOMA”, “Cinco de Tomorrow”, “A.M.AM”.

23 marzo 2016

DISCOS: FIELD MUSIC "Commontime"


Publicación: Febrero 2016

Sello: Memphis Industries Records

Cuando los primeros segundos de un disco te traen automáticamente a la mente a Talking Heads, es obligatorio dedicarle toda la atención. Eso ocurre con este “Commontime” (2016), último trabajo de un combo que ha dejado cosas tan aceptables como aquel “Measure” (2010) pero que no se sabe si va o viene (es lo que tiene el pluriempleo de los músicos). Y esa atención merece la pena, pues el premio es descubrir un disco tentacular, un cesto donde caben muchos estilos y arreglos sin degenerar en un galimatías infumable, sino en un álbum luminoso y organizado. David Byrne no está solo; a su exquisita mesa de té ha invitado a eminencias como Brian Wilson o Marvin Gaye. Y todos conviven en una armonía de cuento de hadas con mucho ritmo y final feliz.

Irresistibles: “The Noisy Days Are Over”, “But Not for You”, “I´m Glad”, “Don´t You Want to Know What´s Wrong?”, “Trouble at The Lights”, “It´s a Good Thing”, “Same Name”.

20 marzo 2016

DISCOS EN RESCATE: WRECKLESS ERIC "AmERICa"


Publicación: Noviembre 2015

Sello: Fire Records

Alguien puso en mi onda este disco hace poco y sobró una primera escucha para descubrir la verdad: otro artista de culto, recostado placenteramente bajo las sombras del mainstream y abanderado por una minoría fiel. El retazo juvenil “Whole Wide World” (grabado 1977, servidora casi aún no daba sus primeros pasitos) es el lastre mencionable en cualquier artículo, pero más allá hay otro mundo de creatividad, aunque sea un poco perezosa y dilatada en el tiempo. Merece la pena cazar álbumes como “AmERICa” (2015), llenos de vibraciones, de canciones que te llenan de energía y que te recuerdan el tiempo que no le has dedicado a Robyn Hitchcock o la universalidad de una Velvet Underground que se deja resucitar en cortes como “Several Shades of Green”, “Transitory Thing” o “Have a Great Day”. ¿Reseña o descubrimiento? Ambas cosas, pues.

Dos temazos de bandera: “White Bread” y “Boy Band”.

16 marzo 2016

RETROSPECTIVAS: FAMILY "Music in a Doll´s House"

Joyas de los 60


Año de publicación: 1968

Sello: Reprise Records

Fue en la calle Matthew de Liverpool, en uno de sus ladrillos grabados. Ahí me enteré de que había otros Family aparte de los del soplo en el corazón. Pasaron algunos años hasta que me introduje en el universo de estos británicos de Leicester acreedores de todas las etiquetas ponibles a su corta pero fructífera vida: leyenda, banda de culto, etc, etc, etc. Le “robaron” a los Beatles la idea de la casa de muñecas, firmando un glorioso debú, una ópera pop-rock psicodélico a la altura de las más sonadas cumbres de The Moody Blues o la Electric Light Orchestra. Un disco de lleno de sabiduría en su construcción, instrumentación y producción, una perfecta joya que engancha por su locura y por su originalidad. No tenían ni un pelo de tontos. Lástima que duraran tan poco.

Pasajes especiales: “Mellowing Grey”, “Never Like This”, “Old Songs New Songs”, “Hey Mr. Policeman”, “Peace of Mind”.

13 marzo 2016

DISCOS: KULA SHAKER "K 2.0."


Publicación: Febrero 2016

Sello: StrangeF.O.L.K

Es posible que la carrera de Kula Shaker haya sido (o sea) una de las más erráticas de la música popular. Aunque lo que algunos llaman errático otros lo consideran libérrimo. O sea, que hago lo que me da la gana cuando quiero. La K pretendía ser una pista para acabar siendo solo una broma. Esto no es la versión mejorada de aquel sublime “K” (96) pero reafirma la amplitud de horizontes de Crispian Mills. Desde el rock más duro hasta el country and western, pasando por epopeyas folk e incluso destellos funky. También algo de sánscrito y sitar, pero en minúscula medida. Un gran disco si se le da la oportunidad adecuada.

Buenísimas: “Infinite Sun”, “Oh Mary”, “High Noon”, “Get Right Get Ready”.

PD: qué gozada es volver a escuchar “Tattva” y “Govinda” veinte años después.

08 marzo 2016

DESCUBRIENDO A... FRASER A. GORMAN


Quién es: simpático y joven talento de Melbourne al que todo el mundo compara con Bob Dylan. ¿Por sus canciones? ¿Por su pelo? ¿Por su portada?

Qué hace: folk-rock de impecable factura y a la americana.

Discografía: el EP “Fraser A. Gorman” (2013) y el largo “Slow Gum” (2015).

Aparte de la evidencia Dylan, te gustará si te gustan contemporáneos como M.Ward o Cass McCombs.

Impecable muestrario: “Book of Love”, “Shiny Gun”, “Broken Hands”, “Mystic Mile”, “We´re All Right”, “Dark Eyes”, “Blossom & Snow”.