27 octubre 2015

REPORTAJES: TREMÉ, UNA SERIE ANTOLÓGICA

Lección de vida, lección de música
                        


¿Te gustan las series? ¿Te gusta la música? ¿Te gustan las dos cosas? Pues tienes que ver Tremé, la creación de David Simon tras la aclamada y sensacional The Wire.

He pasado los últimos meses empapándome de esta serie que me topé por casualidad (poca repercusión y publicidad, gran injusticia) y que me atrapó en sus redes desde el primer minuto. Era el argumento lo que me llamaba la atención, el Nueva Orleans post- Katrina, las consecuencias y la supervivencia al desastre. Era una temática nueva para una serie, lejos de misterios, asesinos y asesinados, detectives astutos, heroicos policías, políticos corruptos y abogados salvavidas. Sí, qué poca imaginación. Así que cuando encuentras algo así, tan diferente, tan fresco, tan auténtico, tan mitad serie mitad documental, tienes que respirar de emoción a la fuerza. Y cuando ya en el primer capítulo aparece un personaje llamado DJ Davis que no hace más que mentar a los grandes músicos de la ciudad, y cuando en ese mismo capítulo aparece el gran Elvis Costello, te preguntas ¿pero qué es todo esto? ¿Esto es real o es un sueño? Pues sí, las cuatro temporadas de Tremé han sido un maravilloso y embriagador sueño, un sueño del que no quería despertarme. Un deleite para los sentidos de aquellos que amamos la música, que buscamos más allá de la superficie, que queremos saber de dónde viene aquello que estamos oyendo, dónde empezó todo, cómo empezó todo. Y es verdad que Nueva Orleans ha tenido una importancia cenital en el desarrollo de la música popular. Una cultura propia, una idiosincrasia singular, amada por muchos y amonestada por otros. Es lo que pasa con el sur, el sur de cualquier país, de cualquier parte. El sur es diferente. Lo fue desde los tiempos segregacionistas y mucho antes. Y Luisiana, por historia, pactos y circunstancias, se convirtió en un nudo de culturas inconmensurable. En Tremé se muestran los estragos de un desastre natural que dejó centenares de muertos, desplazados y almas rotas, la valiente lucha de sus gentes en defensa de familias, hogares, negocios y tradiciones. Se muestra también la desfachatez política, esa que siempre se nutre monetariamente de cualquier cataclismo arguyendo mejoras comunitarias que solo son humillaciones, la corrupción de unas instituciones que exterminan en lugar de servir. Se muestra una lucha de todos a una por volver a levantar puentes, el amor a un delta, a un carnaval sagrado, a las mejores y peores cosas de una ciudad inyectada en la sangre de blancos y negros, autóctonos y criollos, de cualquier religión, nacionalidad, raza o condición.

Tremé es una hermosa oda a la lucha vital, la amistad, el cariño y la nostalgia, en una historia magistralmente contada a través de personajes que parecen dispares pero no lo son. No obstante, los actos de todo ellos sucumben a los mismos ideales, y esos ideales son los que los atan a una Nueva Orleans para la que todavía hay esperanza. Personajes con los que acabas empatizando como si fueran vecinos tuyos, a los que acabas queriendo y comprendiendo, y con los que acabas llorando en la triste despedida final. Pero Tremé también es una oda a la cultura, un documentadísimo y mastodóntico homenaje a la música de la ciudad, a sus figuras fundadoras, sus músicos de éxito, sus figuras emergentes, sus clubs y sus bandas de desfile. Es una oda, cómo no, al Mardi Gras, ese carnaval desaforado en el que puede ocurrir de todo pero, ante todo, lo que ocurre es la música. MÚSICA en letras de color y con mayúsculas.

Voy a echarlos de menos. Voy a echar de menos a Antoine Baptiste, al “Gran Jefe” Lambreaux, a Delmond, a LaDonna, a DJ Davis y a Janette, a Toni y a Terry, a Sonny, a Annie T y su Bayou Cadillac.

Voy a echar de menos a los Guardianes de la Llama entonando aquello de “Mighty Cooty Fiyo! Indian, indian, indian of the nation, whole wild creation (...), my indian red”.

Voy a echar de menos a John Boutté, Kermit Ruffins, Trombone Shorty, Galactic y todas esas espectaculares brass bands.

Voy a echar de menos el House of Blues, el Howlin´ Wolf y el Tipitina´s.

Voy a echar de menos las referencias al Professor Longhair, Louis Armstrong, Louis Prima o Jelly Roll Morton.

Voy a echar de menos los entrañables cameos: Elvis Costello, Dr. John, Allen Toussaint, Shawn Colvin, Lucinda Williams, John Hyatt, Irma Thomas, Fats Domino, Ellis Marsalis (e hijos).
Voy a echar de menos a Harley Wyatt (Steve Earle).

Voy a echar de menos el Tremé.
Aunque siempre se puede volver a revivir la experiencia cualquiera de estos días, ¿no? Si alguna vez lo hago, sin duda tendré que tomar apuntes.

20 octubre 2015

DISCOS: YO LA TENGO "Stuff Like That There"


Publicación: Agosto 2015

Sello: Matador Records

Esto solo podían hacerlo Yo la Tengo. Un disco de versiones ajenas, versiones propias e inéditos todo en el mismo pack, al estilo de “Fakebook” (90) o “Genius + Love = Yo la Tengo” (96). Originales rehaciendo sus deberes, exquisitos y respetuosos tributando a los demás y siempre fieles a un talante que esta vez se centra en lo íntimo y melancólico. Geniales como ellos solos.

Joyas tomadas a préstamo: “I´m So Lonesome I Could Cry” de Hank Williams, “Friday I´m In Love” de The Cure o “Butchie´s Tune” de The Lovin´ Spoonful.

Joyas propias asombrosamente reconstruidas: “The Ballad of Red Buckets” y “Deeper Into Movies”.

Joyas nuevas y flamantes: “Rickety” y “Awhileaway”.

Nota: quizá ya sea hora de coger “Big Day Coming” (Jesse Jarnow, Libros de Ruido 2014) de la estantería y empezar a leerlo.

12 octubre 2015

CONCIERTOS: IMMACULATE FOOLS

Toledo. Círculo del Arte. 10-10-2015.


No me canso de decirlo: en la música pasan trenes a los que hay que subirse sin remedio, pues quizá sea su último viaje. O el penúltimo. O el antepenúltimo. Por si acaso mejor agarrar la ocasión, sobre todo si el tren para cerca de casa. ¿Quién nos iba a decir hace unos meses que nos encontraríamos con Immaculate Fools cara a cara, olvidados entre los injustamente olvidados? Momentos únicos para echar la vista atrás, buscar en el armario de la ropa vieja, reconocer que su huella ochentera se la comieron otros (Joy Division, The Cure, The Psychedelic Furs, The Waterboys, Echo & The Bunnymen) por razones acientíficas. Pero nunca es tarde para rectificar y redescubrir, para alcanzar la felicidad que aporta el reconocimiento (aunque tardío) a una banda extraordinaria, para confirmar el asombroso hecho de que la mayoría de estas canciones estaban en ese armario, dobladas y arrugadas al fondo, pero ahí estaban al fin y al cabo.
 
Aunque de aquella banda formada por los hermanos Weatherill y Ross poco queda; queda solo un Kevin Weatherill (a.k.a Dirty Ray) muy profesional y en plena forma, canciller en pos de la inmortalidad de su trabajo, montando una nueva formación (y qué gran formación) para peinar nuevas carreteras en este 2015. Un cordial tipo capaz de transmitir el olor, tacto y sabor de la música desde el escenario, y no solo de la buena música pop-rock, sino de vestigios más clásicos y blues, como los mostrados en esa supersónica exhibición en solitario a la guitarra acústica (¿qué era eso? ¿“Big World for a Little Man” quizá?). Y quedan ante todo esas canciones de toda la vida, ese ramillete de éxitos desfilando uno tras otro para deleite de otra audiencia de esas que tanto nos gustan (y entre las que nos sentimos tan, tan diminutos): talludita, auténtica, entregada, verdadera. Audiencia que, evidentemente, enloquece ante todo al son de “Immaculate Fools”, “The Prince” y “Sad”, pero que mantiene el tipo de una forma ejemplar durante todo el show. Móviles  grabando, brazos al aire, caras de ilusión. Sí, Immaculate Fools fueron unos cracks de su tiempo. Yo era muy cría y no me enteraba. Ahora me entero y me contagio de esta masa entusiasmada y me convierto orgullosa en uno más. “So sad, so sad, the things we never had, so sad, so sad, so sad”. Lavo y plancho esa ropa vieja, y “Never Give Less Than Everything”, “Wish You Were Here”, “Got Me by The Heart”, “Come on Jayne”, “So Much Here” o “Dumb Poet” (más todas las anteriomente mencionadas) relucen de puro brillo en mis perchas. Nunca es tarde, no señor.
 

10 octubre 2015

DISCOS: BEIRUT "No No No"


Publicación: Septiembre 2015

Sello: 4AD Records

Lo reconozco (y lo escribí en su día): “The Rip Tide” (2011) me decepcionó, me desmontó la leyenda vagabunda de Zach Condon. Normalmente eso significa pasar página, pero la culpa del armisticio la tiene el título de este disco. No, no, no. Cuánto cuesta decir el vocablo en cuestión a veces. En cuantos líos te metes por no saber usarlo a tiempo. A ver qué nos ofreces esta vez, Zach. Pues eso, que por tirar la toalla demasiado pronto te puedes perder cosas buenas. Y este álbum tiene cosas buenas, preciosas tonadas, pianos, percusiones, cuerdas y metales en expansión, todo un orbe de admirables sonidos, el reducto de aquello que algunos antes llamaban pop. Los hay que dicen que el pop ya no existe, lo han sustituido por una majadera marca llamada indie. Yo solo sé que en este disco escucho pop, lo que quiera que eso sea o lo que quede de él. Moraleja: tan importante es poder decir “no” como saber decir “sí”. Este nuevo sí a Beirut ha resultado ciertamente productivo.

Qué bonitas: “Gibraltar”, “At Once”, “August Holland”, “As Needed”, “Fener”, “So Allowed”.

03 octubre 2015

DESCUBRIENDO A... SYD ARTHUR


Quiénes son: cuarteto británico formado en Canterbury por los hermanos Liam Magill (voz, guitarra) y Joel Magill (bajo), Fred Rother (percusión) y Raven Bush (teclados y cuerdas varias).

Qué hacen: pop-jazz-folk-psicodelia-rock progresivo, la restauración de lo que una vez vino a llamarse “el sonido Canterbury”.  

Álbumes: “Syd Arthur” (2006), “On and On” (2012) y “Sound Mirror” (2014).

Su nombre, tesis 1: un juego paronímico con Siddharta, el personaje de Hermann Hesse.

Su nombre, tesis 2: un homenaje compartido para Syd Barrett y Arthur Lee.

Influencias: Love, Pink Floyd, Caravan, Jethro Tull, Grateful Dead, Soft Machine, Kevin Ayers, James Taylor Quartet, Phish.

Una seductora selección para empezar: “First Difference”, “Ode to The Summer”, “Dorothy”, “Promise Me”, “Garden of Time”, “Autograph”, “Chariots”.

29 septiembre 2015

DISCOS: LOW "Ones and Sixes"


Publicación: Septiembre 2015

Sello: Sub Pop

Cuando existe tanta música que la cantidad te abruma, tiendes a aferrarte a los grupos de siempre como un cachorro a la teta de su madre. Y estas dos voces en perfecta sintonía son una apuesta segura. Las sorpresas ya son mínimas, reducidas al hecho de comprobar cómo son capaces de seguir ofreciendo discos soberbios. Este lo es, con cajas de ritmos y un ocasional camuflaje electrónico que ya nos introdujeron en “Drums & Guns” (2007). Su undécimo trabajo comienza prometiendo, estalla a la altura de “Spanish Translation” y alberga una canción perfecta detrás de otra (“Congregation”, “No End”, “The Innocents”, “Kid In The Corner”, “Lies”). Y cuando parece que los regios diez minutos de “Landslide” rubricarán inevitablemente la muestra, todavía existe tiempo para ese apéndice exquisito titulado “DJ”. Por ahora, uno de los mejores discos del año.
 

25 septiembre 2015

DISCOS: WILCO "Star Wars"


Publicación: Julio 2015

Sello: dBpm Records

Y de Wilco ¿qué se puede esperar a estas alturas? ¿Un disco épico de melodías envolventes y riffs inolvidables? ¿Un disco experimental? ¿Un disco 100% americano? Se puede esperar cualquier cosa y que esa cosa suene indefectiblemente a Wilco. Pero el caso es que a ratos cuesta detectar a los Wilco de toda la vida en este álbum. Y lo que para algunos puede ser quizá una contrariedad, para otros es una tremenda alegría. Eso nos da una idea de las inquietudes de una gran banda. Porque las bandas más grandes tienen inquietudes, nacen, crecen y viven a su manera, nunca se agotan, desafían el statu quo y las etiquetas, y para Wilco ya no hay etiqueta posible atribuible. “Star Wars” (2015) huele a papel viejo, sabe a sixties y a Frank Zappa, es intrépido, elástico, felizmente inclasificable. Y por añadidura, ellos mismos lo ofrecen gratis. ¿Se puede pedir algo más?

Mención especial para “Random Name Generator”, “You Satellite”, “Taste The Ceiling”, “Pickled Ginger” y “Cold Slope”, aunque no haya ni un solo segundo desechable.

21 septiembre 2015

CONCIERTOS: THE WATERBOYS + THE ANIMALS

Albacete. Los Ejidos. 17-9-2015.
                                      
Nunca nos veremos en otra igual. Que la música legendaria de The Animals y The Waterboys aterrice en tu ciudad, al lado de tu hogar paterno, del lugar donde creciste y empezaste a desarrollar el gusto musical mientras soñabas con viajar lejos para poder asistir a conciertos vedados, reservados a las grandes capitales… en fin, que este hecho se haga realidad es un sueño para romanticones como yo. Y aunque ahora tenga Madrid más a mano para todo, no, lo siento, prefiero venirme a casa, porque quiero verlo para creerlo, saber que Mike Scott y compañía pisan mi barrio (que no Albacete, ya estuvieron aquí en 2012) y “The House of The Rising Sun” llega hasta mis balcones. Y quiero disfrutarlo con mis amigos, los que se apuntan a esta porque no pueden permitirse otras, los que aprovechan una ocasión que de otra manera no podrían alcanzar. Y aunque el emplazamiento no sea el más glamuroso, aunque las entradas no se vendan en masa, los que estuvimos allí sabíamos por qué estábamos. Quizá había algún que otro despistado de los que se apuntan a un bombardeo, con resaca ferial invalidante, pero fueron los menos. Los más sabían a quiénes teníamos delante. Fue hermoso y radiante y emocionante mientras duró, aunque lo cierto es que duró demasiado poco. Porque la alegría suele ser exigua en la casa del pobre.
 
 
A The Animals no se les puede hacer ni un reproche. Sin nada que perder y poco que ganar, lo suyo ahora es divertirse y dar fe de un legado divulgativo y envidiable. Ni siquiera estábamos seguros de quiénes pisarían el escenario, aunque ya sabíamos que Eric Burdon no. Pero ahí estaban John Steel a la batería y Mick Gallagher a los teclados, incombustibles y adorables máquinas de una tercera edad convertida en segunda juventud, rememorando aquellos maravillosos años 60. Junto a ellos, Scott Whitley (bajo) y un joven Danny Handley (guitarra y voz) convertido en fidedigno eslabón entre generaciones. Debe dar gusto tocar con tamaña troupe de expertos. Disfrutaron ellos, disfrutamos nosotros. Qué lección magistral de blues y rock´n´roll, qué placer indescriptible que Chuck Berry, John Lee Hooker, Muddy Waters o Bo Diddley sean invocados en las fiestas de tu ciudad. “It´s My Life”, “I´m Crying”,  “Don´t Bring Me Down”, “Don´t Let Me Be Misunderstood”, “Club A-Go-Go”, “We´ve Gotta Get Out of This Place”, “Boom Boom”. Y por supuesto, señoras y señores, la guinda esperada: “The House of The Rising Sun”, escalofriante y proverbial como en sus orígenes.
 
 
A The Waterboys se les puede reprochar únicamente su cicatería. Tocar una hora y poco y salir por patas sin hacer ni siquiera un bis no sentó nada bien. Silbidos y maldiciones aparte, la banda de Mike Scott volvió a certificar engranaje perfecto y calidad superior, independientemente de los miembros que la integren. Su ultranorteamericano “Modern Blues” (2015) tuvo presencia obvia con “Destinies Entwined”, “Still a Freak”, “Rosalind (You Married The Wrong Guy)” y “Long Strange Golden Road”, pero lo que todos esperábamos eran los hits y en eso sí que no racanearon: “A Girl Called Johnny”, “We Will Not Be Lovers”, “Medicine Bow”, “Fisherman´s Blues”, “Glastonbury Song”, “The Whole of The Moon” y “Don´t Bang The Drum”, himnos culpables de una afonía severa pero feliz. Aunque la policía no es tonta y la prontitud del blues del pescador, comúnmente reservada para gozosos finales, hizo prever que algo raro iba a suceder. Y lo que sucedió fue simplemente un glacial adiós en el punto álgido sin concesiones, dejando una amarga sensación de euforia interrumpida y audiencia de segunda clase. Algunos nunca lo perdonarán. Otros aún andamos debatiéndonos entre el amor incondicional y la fase de perplejidad.
 
 

15 septiembre 2015

DISCOS: TAME IMPALA "Currents"


Publicación: Julio 2015

Sello: Fiction Records

Tame Impala eran aire fresco cuando empezaron, presunta descendencia adecuada para The Flaming Lips. Sin embargo, este tercer trabajo deja entrever los primeros trallazos de agotamiento. Una idea que, a base de repetirse en un bucle interminable, acaba derivando en insipidez. Así que este sería un disco para escuchar a trozos, en dosis bien medidas. Tragárselo del tirón es hundirse en ese bucle y perder el discernimiento entre el nutriente y la morralla.

No están mal: “Let It Happen”, “Yes I´m Changing”, “The Less I Know The Better”, “´Cause I´m a Man”, “Reality in Motion”.

13 septiembre 2015

DESCUBRIENDO A... FINE POINTS


Quiénes son: proyecto paralelo de Evan Reiss y Matt Holliman, los dos guitarristas de Sleepy Sun.

Qué hacen: un sonido que viaja entre la psicodelia, el rock oscuro de los ochenta y el shoegaze.

Su estreno: “Hover” (2015).

Temazos: “Astral Season”, “Just Like That”, “Future Hands”, “These Days”, “In Lavender”.

 

09 septiembre 2015

CANCIONERO: JOHN LENNON "Give Peace a Chance"


Y hablando de paz, hace unas semanas tuve la oportunidad de ver el documental “Los EE.UU. contra John Lennon” (2006), el film de David Leaf y John Scheinfeld que retrata el choque de trenes entre la cruzada pacifista del músico en suelo estadounidense y la administración Nixon. Después vi “Selma” (2014), la película de Ava DuVernay sobre las marchas organizadas por Martin Luther King y los suyos entre Selma y Montgomery en reclamo al derecho a voto en el estado de Alabama. Dos más que ilustrativos ejemplos de lo incómodas que resultan para el poder las voces que luchan por la justicia. Y más si esas voces son lo suficientemente convincentes o populares como para remover a la descontenta masa. No hay espacio para ellas, no hay hueco para el desacato, siempre serán señaladas por un sucio dedo que las acusará de algo. Y eso ha ocurrido siempre, ocurría entonces, sigue ocurriendo ahora. Los gurús no son inmortales pero, por suerte, los mantras sí. Y ahora esta canción de Lennon me viene a la mente cada vez que veo la televisión, la barbarie de los fanáticos, la soledad de los apátridas, la huida de los amenazados por el terror. Me viene a la mente cada vez que oigo discutir a los vecinos, despotricar a los compañeros, criticar a los amigos. Si todos diéramos una oportunidad a la paz las cosas funcionarían mucho mejor. Pero esto es solo una quimera, claro está. El sistema tendría que morir y volver a nacer de otro padre y otra madre. 

GIVE PEACE A CHANCE

Ev'rybody's talkin' 'bout
Bagism, Shagism, Dragism, Madism, Ragism, Tagism
This-i
sm, that-ism, ism ism ism
All we are saying is give peace a chance
 
Ev'rybody's talkin' 'bout
Minister, Sinister, Banisters and Canisters
Bishops, Fishops, Rabbis, and Pop Eyes, Bye bye, Bye byes
All we are saying is give peace a chance

Ev'rybody's talkin' 'bout
Revolution, Evolution, Masturbation, Flagellation, Regulation,
Integrations, Mediations, United Nations, Congratulations
All we are saying is give peace a chance
 
Ev'rybody's talkin' 'bout
John and Yoko, Timmy Leary, Rosemary
Tommy Smothers, Bobby Dylan, Tommy Cooper,
Derek Taylor, Norman Mailer, Allen Ginsberg, Hare Krishna
Hare Hare Krishna
All we are saying is give peace a chance

25 agosto 2015

DISCOS: VILLAGERS "Darling Arithmetic"


Publicación: Abril 2015

Sello: Domino Records

Le tengo cariño a Conor O´Brien y no sé por qué. Quizá porque es irlandés. Quizá porque “Becoming a Jackal” (2010) me enamoró. Quizá porque cuando le brilla la bombilla es capaz de firmar canciones asombrosas (¿recordáis “I Saw The Dead”, “The Pact”, “Pieces”, “The Bell” o “Passing a Message”?). Este “Darling Arithmetic” (2015) no es barroco ni fastuoso. Es simplemente un ligero y agradable disco de folk. Un disco para escuchar sin sustos ni emergencias. Un disco para escuchar en paz.

Muy bonitas: “Courage”, “Everything I Am Is Yours”, “Hot Scary Summer”, “The Soul Serene”, “Little Bigot”.

19 agosto 2015

DESCUBRIENDO A... STEVE GUNN


Quién es: currante compositor, fabuloso guitarrista y gran cantante cuando canta. Nacido en Pensylvania y afincado en Brooklyn.

Qué hace: blues, country, folk tradicional, folk psicodélico, neo folk.

Ha formado parte de: GHQ, The Gunn-Truscinski Duo y Kurt Vile & The Violators.

Ha colaborado con leyendas como Michael Chapman, Jack Rose, Mike Cooper o Tom Carter.

Grabaciones propias: “Steve Gunn” (2007), “Sundowner” (2008), “Boerum Palace” (2009), “Camel Throat” (2010), “Live at The Night Light” (2011), “Time Off” (2013) y “Way Out Weather” (2014).

Grabaciones compartidas: “End of the City” con Shawn David McMillen (2009), “Cantos de Lisboa” con Mike Cooper (2014), “Melodies for a Savage Fix” con Mike Gangloff (2014) y “Seasonal Hire” con The Black Twig Pickers (2015).

Dos álbumes para enmarcar: “Time Off” (2013) y “Way Out Weather” (2014); no hay palabras para describir prodigios como “Lurker”, “Street Keeper”, “New Decline”, “Old Strange”, “Trailways Ramble”, “Way Out Weather”, “Wildwood”, “Shadow Bros”, “Fiction”, “Drifter” o “Tommy´s Congo”.  

10 agosto 2015

REPORTAJES: MOGWAI: MUNDOS SUBTERRÁNEOS


El pasado 11 de julio volvió a suceder: volví a ver a Mogwai en directo y me volvieron a extasiar, a absorber, a abducir con su nave extraterrestre. Me dieron de comer “White Noise”, “Summer”, “I´m Jim Morrison, I´m Dead”, “Rano Pano”, “Mexican Grand Prix”, “Hunted by a Freak”, “Mogwai Fear Satan”, “Teenage Exorcists”, “Remurdered” y “Batcat”. Después volví a la Tierra y todo estaba como lo dejé.
 
Y me puse a hacer lo que hago siempre tras uno de estos viajes supraterrenales: dedicarles horas, días, semanas, orear sus viejas grabaciones. Esta vez he ido un paso más allá. He decidido escarbar, salirme de la carretera principal y perderme por los senderos. Mirar en los huecos y descubrir que estos chicos de Glasgow con tan poca pinta de estrellas de rock, estos tipos tan normales y corrientes que es imposible aprenderse sus caras y sus nombres (cuenta la leyenda que a veces son tomados por intrusos en algunos backstages), nunca tiran una canción a la basura. Hay toda una colección de EPs y grabaciones oblicuas que merece ser escuchada, secuencias de aquel lejano y omnipresente “Ten Rapid” (97). Y en esos discretos mini-packs puedes encontrar a Mogwai en su esencia, pero también a Mogwai en inusuales poses, aunque siempre manteniendo sus huellas dactilares intactas. O sea, que Mogwai no son solo el grupo “que mete mucho ruido”, el grupo “que todas las canciones me suenan igual”, el grupo “que no canta” o el grupo “heavy sofisticado” (Nota: basado en opiniones reales). Parece ser que estos muchachos, tras casi veinte años de duro y discreto trabajo (joder, cómo pasa el tiempo), son notablemente dinámicos y eclécticos. Algo sospechábamos ya. Tacita a tacita, disco a disco, uno puede ir teniendo claro lo que son capaces de abarcar. Eso sí, debes haber sido adepto desde el principio, por lo menos desde “Young Team” (97), haber seguido esa carrera en tiempo real y no en diferido, haber visto cómo te salen arrugas o se te cae el pelo al mismo tiempo que a ellos. Solo así podrás ser consciente de cómo Mogwai han formado parte de la mitad de tu vida, y de que hay formas de crecer y evolucionar sin causar estruendo ni molestar a los demás. Que es lo que han hecho los escoceses en estos años: convertirse en una banda versátil y mayúscula de manera elegante y silenciosa. Y así, en esas casi dos décadas de compañía hemos usado su música en los puntos más críticos: para llorar el desasosiego existencial y la pérdida de los amores queridos, para ahogar la ira, para alimentar la melancolía. Pues bien, ahora podemos usarlos para otro montón de cosas más, porque las ganas de bailar que transmiten temas como “Mexican Grand Prix”, “George Square Thatcher Death Party” o “Remurdered” eran impensables antaño.
 
Pues eso, su discografía oculta está repleta de creaciones y formatos singulares. Hay trabajos subterráneos que merece la pena elevar a la superficie. Seleccionemos algunos pues.
 
1)     A “Friend of the Night” (2006), quizá su mejor canción de todos los tiempos, había que tratarla con honores de single, una bonita portada y dos caras B del calibre de “Fresh Crown” y “1% of Monster”.
 
2)     El EP single “Batcat” (2008): aparte de su ciclópea canción estrella, convertida en popular cierre de sus conciertos, en él podemos encontrar la evocadora e impronunciable “Stupid Prick Gets Chased By The Police and Loses His Slut Girlfriend” y esa delicia llamada “Devil Rides” con la voz del ínclito Roky Erikson.
 
3)     “Special Moves” (2010), ese álbum en vivo grabado en el Music Hall de Williamsburg, Brooklyn, en el que al fin (sí, ¡¡al fin!!) se les puede escuchar tocando la maravillosa “Cody”. Producto obligatorio en el catálogo para  inmortalizar un directo contundente y cerval.
 
4)     El magnífico EP “Earth Division” (2011), con espectaculares ramalazos sinfónicos, folk de armónica y guitarra acústica, descargas de electro-rock, y con canciones tan redondas como “Hound of Winter” y “Drunk and Crazy”.
 
5)     Las caras B de los singles de “Hardcore Will Never Die, But You Will” (2011): “Hasenheide” como brutal apéndice para la brutal “Rano Pano” y la colosal “Slight Domestic” replicando sin pudor a “Mexican Grand Prix”.
 
6)     La banda sonora de la serie francesa “Les Revenants” (2012-2013): una amalgama única de composiciones que confirma a los Mogwai más románticos (mucho piano, menos guitarras) y a la vez inquietantes.
 
7)     La primera parte del EP “Music Industry 3. Fitness Industry 1” (2014), inaugurada con “Teenage Exorcists”, pura joya post-punk con Stuart cantando de nuevo a voz descubierta. La segunda parte son remixes de temas de “Rave Tapes” (2014), aunque ya se sabe lo que opina servidora sobre el dudoso arte de descuartizar canciones.
  
8)     Como guinda, un audiovisual: “Adelia, I Want to Love”, ese mini-documental firmado por Vincent Moon y Teresa Eggers que acompañaba la edición especial de “The Hawk Is Howling” (2008). Preciosas imágenes y grandes reflexiones.
 
Pero si no os apetece complicaros mucho la vida, no sufráis: para el próximo otoño se anuncia la publicación de “Central Belters” (2015), recopilatorio conmemorativo de su vigésimo cumpleaños. Una colección que incluirá no solo los cortes imprescindibles de su legado habitual, sino también un buen fajo de experimentos y rarezas. Interesante conducto para solapar cielo y tierra, y rendir tributo a este inefable monstruito de cinco cabezas (seis si contamos a Luke Sutherland). Felicidades.