14 diciembre 2013

REPORTAJES: MIKE SCOTT (PRIMERA PARTE)

El hijo secreto de Pan, la paloma mensajera de Yeats

A veces me pasa. Después de una experiencia determinada me doy cuenta de que tengo cuentas pendientes. Y después del último concierto de The Waterboys me he dado cuenta de que tengo una cuenta abierta con Mike Scott. Siempre ha estado ahí, entre los intocables, esos músicos superstar especiales que permanecen latentes pero presentes la mayor parte del tiempo. Pero nunca he escrito a fondo sobre él, no le he hecho justicia, salvo por esas crónicas de directos obligatorias y esas palabras dedicadas a “The Whole of The Moon”, elevada aquí y ahora a la dulce categoría de “Mi Canción Favorita de Todos los Tiempos”. Había muchas canciones pugnando por ocupar ese lugar, pero lo siento, amigas: “The Whole of The Moon” es la ganadora. Al salir de La Riviera el otro día lo tuve inmensamente claro.

Y de repente algo en mi cabeza hace de nuevo clic, y me percato de que mi organismo necesita revivir ese concierto un poco más, aprovechar la estela, y que ansío un poco más de la poesía de Mike Scott para aliviar esa desazón que solemos sentir a veces durante el día o durante la vida. Porque las canciones escritas por este hombre son puro regocijo para el alma. A él le pasa lo mismo cuando lee a W.B. Yeats, supongo. Por eso es su paloma mensajera, habiendo musicado con gran acierto un buen puñado de sus poemas. Confesión vergonzosa: yo no he leído a Yeats. Pero mira tú por dónde, gracias a Scott voy a iniciarme en la obra del ilustre irlandés. Empezaremos por sacar a ese estupendo disco que es “An Appointment with Mr. Yeats” (2011) el jugo que se merece.

Y cómo no voy a adorar a los chicos del agua o a Yeats si el año pasado me recorrí Irlanda de cabo a rabo y ganas me dieron de quedarme a vivir allí. Por sus paisajes, por sus gentes, por sus cervezas, por su amor a la música, por esos pubs en los que todo el mundo bebe y charla y ríe y canta y baila, y nadie saca un puto móvil para ver si le ha llegado algún mensaje. Es mi tierra prometida. Pasamos cerca, muy cerquita de Spiddal y ni siquiera sabía que por allí había nacido el gran “Fisherman´s Blues” (88). Me encontré con el propio Mike en plena calle dublinesa y ni me atreví a acercarme a él. Soy de esas a las que no les gusta molestar, qué le voy a hacer. Creo que también tengo cuentas abiertas con la propia Irlanda, vaya.

Así que la labor de estos días está siendo la de revivir todos los discos de los Waterboys, desde el primero al último, incluidas esas dos delicias de nuestro amigo en solitario, “Bring´em All In” (95) y “Still Burning” (97). Y sobre todo, mientras oigo ese pasmoso abanico de estilos y sonidos, la grandeza de una obra tan ecléctica y todopoderosa, mi trabajo se concentra en la lectura de sus textos, esas letras a veces cristalinas como las aguas del lago Corrib, a veces turbias como las del río Shannon. Digo que Scott es el hijo de Pan no solo porque lo mencione en algunos de sus temas; también porque en él hay algo druídico y evocador, hipnótico y misterioso. Cuando escribe, por supuesto, pero también cuando canta. Esa voz es solo suya y se adapta a lo que haga falta; se reblandece para una balada soul, se rompe para atacar un blues o un rock´n´roll o se riza para ilustrar una tonada celta. Scott es como la reencarnación de alguien, algún príncipe, algún semidiós, alguien con un don especial. Aunque quizá su mayor don sea, como dio a entender en Madrid, el de pasar olímpicamente de las modas y aferrarse a la música que retumba incesantemente en su corazón y en su cabeza.

Y de ese corazón y esa cabecita suya surgen joyas de una belleza que deja K.O. Podría hablar de muchos temas de los Waterboys que me han descolocado desde que los conozco, pero especialmente en estos días me apetece centrarme en las palabras. Y la segunda parte de este reportaje contendrá una lista de las mejores palabras de Mike Scott, sus mejores poemas, bien cobijados en canciones de una enormidad infinita. Pero eso tendrá que ser en una segunda parte, dentro de unos días. Porque hay tantas aguas y tan densas en las que bucear que necesito que los dioses y las ánimas me inspiren. Será mi regalo de Navidad para ese pequeñito mundo que lee este blog y al que estoy tan agradecida. Continuará…

12 diciembre 2013

REPORTAJES: SEARCHING FOR SUGARMAN

La historia de Sixto Rodríguez es una de las más tristes y curiosas que una haya podido escuchar dentro del universo musical. Ya me la habían contado, y el romanticismo implícito en el asunto me llevó sin remedio al encuentro de “Searching for Sugarman” (2012), el magnífico y oscarizado documental dirigido por el desconocido Malik Bendjelloul. Haberlo visto justo el día de la muerte de Nelson Mandela no es más que una casualidad sin más, por cierto.
 
Y bien, la historia es cierta. No es un mito ni un montaje, Rodriguez es de carne y hueso. Su historia, insisto, es una historia triste e injusta, como tantas otras, con cierto aire de cuento de hadas y final agridulce. ¿Engañado, estafado, dado por vencido? En la música hay gente que con una mierda se hace de oro, y otros que  quedan ahogados en el olvido pese a su genialidad. Así de crudo pero cierto. Y a este hijo de inmigrantes mejicanos le tocó ser de los segundos. ¿Por qué Bob Dylan, Nick Drake, John Denver o Harry Nilsson sí y él no? Vete tú a saber. Rodriguez no vendió casi nada en América, ¿y por qué? ¿Una vaga promoción? ¿Un deje prejuicioso? Hey, en serio, ¿compraríamos en una tienda un disco de un cantautor que dice llamarse Rodriguez? Si pienso en algún caso parecido solo se me ocurre el de Nick Garrie, aunque con otras connotaciones. A Rodriguez le estuvieron robando el pan y la gloria durante casi treinta años. Que se dice pronto. Quizá también le robaron el sueño de dedicarse a algo más que a poner ladrillos. Pero hubo un país que, en medio de una autocracia desoladora y sangrienta, supo adoptarlo como símbolo de rebelión, casi por casualidad. Hablo de Sudáfrica, nación que muchos no conocen por Mandela ni el apartheid, sino por uno que se apellida Iniesta. En fin, que me desvío del tema: gracias a un puñado de devotos de su música que dedicaron su tiempo a indagar e investigar, la verdad salió a la luz.
 
“Cold Fact” (70) y “Coming from Reality” (71) fueron los dos únicos discos de Sixto Rodriguez, dos discos a los que la gente de aquel país del cono africano se aferró como el que se encomienda a Dios. Y los investigadores-admiradores descubrieron que el hombre misterioso no estaba muerto, no se había autoinmolado en el escenario ni se había volado la cabeza, como se hizo creer. Estaba vivito y coleando, viviendo como un obrero más en la desolada Detroit. Y ay de las nuevas tecnologías, a veces tan perras y a veces tan benditas, que pudieron reunir a los buscadores con el buscado. ¿Y a dónde fue a parar todo el dinero de sus ventas millonarias en aquella punta del mundo? Alguien se lo metió en el bolsillo a sabiendas de que no era suyo y cerró la tapadera. Sabemos quién (mejor quiénes) es ese alguien, pero yo no diré nada: sacad vuestras propias conclusiones. Por suerte y aunque no lo creáis, hay gente a la que el dinero le importa un pito. Y Sixto Rodriguez parece ser esa hermosa clase de ser humano. Caso cerrado.
 
Y ahora escucho detenidamente sus dos discos y siento una amargura difícil de explicar. La tristeza que fluye de sus canciones es el pesar de la soledad y de la miseria. No se trata solo de un cantautor folk, también supo aliarse con el blues y el soul de la vecina Motown. Mi amigo Elvis Perkins ya me mandó un mensaje hace unos años, mucho antes de que más de la mitad del mundo conociera esta historia, versionando en sus directos “Forget It” (por cierto, Elvis, ¿qué es de tu vida? Te echamos de menos). Entonces no supe captar la señal, pero ahora todo encaja, hemos resuelto un puzzle imaginario.
 
Así que esta fábula, a fin de cuentas, me ha servido de mucho. Me ha servido para conocer la bellísima música de este hombre y, a través de ella, resolver un enigma emocional tan difícil de explicar como la amargura. Y también me ha servido para  darme cuenta de lo siguiente: los sueños de los que somos conscientes no suelen hacerse realidad; solo se manifiestan aquellos sueños que francamente ignoramos.
 

09 diciembre 2013

DESCUBRIENDO A... THE DAREDEVIL CHRISTOPHER WRIGHT


Quiénes son: tres músicos de Wisconsin, los hermanos Jon (voz y guitarra) y Jason Sunde (voz y bajo) y Jesse Edgington (voz y percusión).

Álbumes: “In Deference to a Broken Back” (2009) y “The Nature of Things” (2012)

Qué hacen: hicieron básicamente pop en el primero, y han hecho folk campestre en el segundo.

Dos canciones redondas: “Divorce” y “The Animal of Choice”

“The Nature of Things” te gustará si te gustan las armonías de Crosby, Stills & Nash y Fleet Foxes.

Curiosidad: bien relacionados con Justin Vernon, han contado con su ayuda en la gestación de sus discos y han teloneado a Bon Iver.

06 diciembre 2013

DISCOS: WOODEN SHJIPS "Back to Land"


 
Publicación: Noviembre 2013

Sello: Thrill Jockey

Aunque más de lo mismo, otro espectacular disco de los de San Francisco.

Definitivamente, los reyes de la psicodelia moderna.

Temazos (cuidado, causan adicción): “Back to Land”, “Ruins”, “These Shadows”, “In The Roses”, “Other Stars”, “Everybody Knows”

01 diciembre 2013

CONCIERTOS: THE WATERBOYS

Madrid. La Riviera. 28-11-2013.

 
La última vez se me escaparon, pero esta vez no podía ser. Y llevo casi tres días dándole vueltas al coco, a ver qué escribir sobre este show solemne y desconcertante a partes iguales. Anunciaban esta gira como un homenaje a “Fisherman´s Blues” (88) y algunos fuimos tan ingenuos que creímos que escucharíamos “World Party”, “And a Bang on The Ear” y “The Stolen Child”. Nuestro gozo en un pozo, aunque haciendo recuento, al final la cosa no queda tan mal. “Strange Boat” a pelo y creciendo a ritmo de violín y armónica fue el más elegante de los comienzos. “When Ye Go Away” me hizo empezar a entrar en calor, como “When Will We Be Married”, retrotrayéndome a las fiestas irlandesas de hace un año más o menos (ah, por cierto, a Mike Scott lo vimos en Dublín, cerca de Temple Bar y con un sombrero muy parecido al del jueves). “We Will Not Be Lovers” estuvo donde debía estar, explosiva. Y la versión del León de Belfast (“Sweet Thing”) lució imperativa como anuncio de una “Fisherman´s Blues” que hizo saltar los termómetros, logrando que por fin La Riviera se diera la mano convirtiéndose en uno. Costó hermanar a un público tan entrañable y veterano (por un día me sentí la niña del lugar), aunque ya había estado a punto de conseguirse con el tiberio que se monta al son de “The Raggle Taggle Gypsy” (tremenda y contagiosa supercanción).

Luego los bises ya fueron otra cosa, con todo mucho más relajado pese a los latigazos adrenalínicos de “On My Way To Heaven” y “Be My Enemy”; ese bis comenzaba con Steve Wickham (cordial y grandioso fiddler) introduciendo “The Whole of The Moon”. Sí, bravo. Después de canturrear lo de “too high, too far, too soon, you saw the whole of the moon” ya puedo irme a casa en paz, olvidándome de las míticas que esperábamos escuchar pero que ya no escucharemos esta vez (y mira que fuimos cansinos pidiendo “The Pan Within” y “A Pagan Place” ¿eh?).

Decía antes “solemne y desconcertante a partes iguales”. Si nos hubiéramos empollado la pantagruélica caja de homenaje al disco celebrado en cuestión no hubiéramos andado tan perdidos en algunos momentos y hubiéramos cazado al vuelo cosas como “Higherbound”, “Tenderfootin´”, “Ain´t Leavin, I´m Gone”, ese bluesaco llamado “On My Way to Heaven” o las versiones del señor Dylan (“Girl from The North Country”) y el señor Williams ("I´m So Lonesome I Could Cry"). Pero yo ya no tengo tiempo para estas cosas, lo cual significa que solo he podido comprender la celebración a toro pasado. Sin embargo, eso no significa que no la disfrutara in situ. Porque los Waterboys en directo (de nuevo con Trevor Hutchinson y Anthony Thistlethwaite en el redil) valen el precio de la entrada, de tan sueltos, tan expertos, tan profesionales, tan perfectos como sonaron en una sala en la que sonar medio bien ya es una victoria.

Y ahora que me acuerdo, hace ya seis años desde la última vez que los vi, y al cierre de aquella crónica decía: “Y aunque se echó de menos el vendaval del saxo y canciones como “Don´t Bang the Drum” y “A Girl Called Johnny”…” Pues bien, esta vez hubo saxo (colosales los solos de Anthony), hubo “Don´t Bang The Drum” (aunque en versión slow tempo con piano) y hubo una “A Girl Called Johnny” sobresaliente.

24 noviembre 2013

REPORTAJES: ESE GENIO LLAMADO KELLEY STOLTZ

Más vale tarde que nunca

¿En qué estaría yo pensando? Llevo años obviando a Kelley Stoltz, oyendo su nombre por acá y por allá, escuchando y leyendo sonadas alabanzas y recomendaciones insistentes. Hasta un día llegué a pensar que era chica y no chico. Pero el estado de malsana ignorancia terminó. Sí, aleluya, acabo de descubrir a este músico y cantautor que me recuerda a todo y a todos, que me hace sonreír de oreja a oreja, que me demuestra que lo más sencillo es lo más valioso que hay en este mundo. Dejé que “To Dreamers” (2010) se apalancara en mis oídos durante una semana, y me enamoré, me enamoré de esta música, de “Rock & Roll With Me”, “Pinecone”, “Keeping The Flame”, “Fire Escape” y “I Like, I Like”. Luego fui en busca de más, y me topé con el supersesentero (tan Byrds, tan Beach Boys, tan Beatles) “Below The Branches” (2006) y sus interesantes “Even Thought of Coming Back”, “Mystery”, “Birdies Singing”, “The Rabbit Hugged The Hound” y “No Word Like The World”. Luego llegó el completísimo “Circular Sounds” (2008) y seguí añadiendo papeletas a mi tómbola particular de ilusiones: “Tintinnabulation”, “Mother Nature”, “To Speak To The Girl”, “I Nearly Lost My Mind”, “Something More”.

Si doy un paso atrás en el tiempo y rescato los extraños y primitivos “The Past Was Faster” (99) y “Antique Glow” (2001) me encuentro a un Kelley Stoltz de inquietudes incipientes y muy, muy ambiciosas. Hey chicos, estoy en marcha, acabo de subirme a una moto y voy a conquistar el mundo. En la mochila llevo de todo: folk hippilondio, blues, country, garage, pop, surf, rock and roll, lo que me pidáis. Y por ese mundo va pasando este gran compositor sin que se le haga el caso debido, aunque nada de eso importe, porque una música como la suya se sostiene por sí sola. Cuando pasen los años o los lustros y lo moderno caduque, él seguirá siendo un producto genuino e imperecedero. Porque en sus maravillosas creaciones resuenan ecos de los eternos, de Brian Wilson, Tom Petty o Ray Davies. Y cuando el mundo y los principios de la Humanidad se hundan definitivamente y queden reducidos a escombros (no es una predicción apocalíptica, es el camino que llevamos), las canciones de este californiano seguirán dándonos limosna, por pequeña que sea, ese abrazo que nos dará coraje, ese plato de sopa que nos quitará el hambre.

Y mira tú por donde, ahora me encuentro recién salido del horno su nuevo trabajo, “Double Exposure” (2013) se llama. Y claro, no podía ser de otra manera: otra obra de toma pan y moja. Una auténtica maravilla de hechuras simples y géneros universales, tratados con un cariño y un buen gusto desbordantes. “Storms”, “Are You My Love?”, “Double Exposure”, “Your Face”, “Still Feel”, “Kim Chee Taco Man” o “It´s Summertime Again” son de esas canciones que nunca te cansas de invitar a la mesa, que se antojan inmortales nada más escucharlas. Con este álbum parece que Kelley se detiene, se baja de la moto, mira al horizonte y grita: “¿Qué estáis haciendo, panda de cenutrios? ¡¡Despertad!!” Después se vuelve a subir a la moto, arranca y sigue su camino tan campante. Ojalá recorra cientos, miles de kilómetros más, porque aunque la inmensa mayoría de los mortales (grupo al que yo ya no pertenezco) aún no se haya dado cuenta, es un verdadero genio.

20 noviembre 2013

DISCOS: CASS McCOMBS "Big Wheel and Others"


Publicación: Octubre de 2013

Sello: Domino Records

Prolífico como él solo: en 2011 publicó dos discos y esta vez un doble sin desperdicio.

Impecables: “Big Wheel”, “Morning Star”, “The Burning of the Temple, 2012”, “Brighter!” (la primera versión), “Joe Murder”, “Sooner Cheat Death Than Fool Love”, “Satan Is My Toy”, “Home on the Range”.

Curiosidad: incluye una curiosa versión de “Honesty Is No Excuse” de Thin Lizzy y la resurrección de “Sean” (1970), el entrañable cortometraje de Ralph Arlyck sobre las reflexiones de un niño en el San Francisco hippie de finales de los 60.

17 noviembre 2013

DISCOS: TURIN BRAKES "We Were Here"


Publicación: Octubre de 2013

Sello: Cooking Vinyl Records

Un placer volver a reencontrarse con Gale Paridjanian y Olly Knights desde aquel “Jackinabox” (2005), dos ingleses enamorados de los sonidos americanos.

Buenos temas: “Time and Money”, “Dear Dad”, “Blindsided Again”, “Stop the World”, “Sleeper”, “Inbetween”

14 noviembre 2013

DESCUBRIENDO A... BRIAN OLIVE


Quién es: un tipo de Ohio también conocido como Henry Oliver, ex miembro de Soledad Brothers y The Greenhornes.

Qué hace: excelentes canciones con influencias del soul y el rock psicodélico de los sesenta.

Álbumes: “Brian Olive” (2009), “Two of Everything” (2011) y próximamente “Free” (2013)

No te pierdas estos temas: “Left Side Rock”, “Go on Easy”, “Traveling”, “Two of Everything”, “Black Sliding Soul”, “Ida Red”, “Stealin´”, “See Me Mariona”

10 noviembre 2013

DISCOS: LAURA VEIRS "Warp and Weft"

 
Publicación: Agosto de 2013

Sello: Bella Union

Es hora de dedicar mucho más tiempo a esta gran cantautora americana.

Este es su décimo disco; con la colaboración estelar de Neko Case, entre otros.

Grandes canciones: “Sun Song”, “America”, “Dorothy of The Island”, “Say Darlin´ Say”, “Ikaria”, “Sadako Folding Cranes”, “White Cherry”

www.lauraveirs.com

03 noviembre 2013

CONCIERTOS: TINDERSTICKS

Madrid. Joy Eslava. 1-11-2013.


No me voy a ver en otra igual. Tan lejos, tan cerca, como tituló el genial Wim Wenders. Tan lejos en anteriores ocasiones, en Benicasim, Primaveras y teatros de la capital. Tan cerca esta vez, casi en primera fila, subida en un pedestal, el mismo que ellos ocupan desde hace mucho tiempo. 20 años: era la excusa para pasearse de nuevo por nuestro país. Este blog: esa es mi excusa para que no se me escapen ni una sola vez. Pero solo es la excusa. La verdad es diferente. La verdad es que los tres primeros discos de Tindersticks me cambiaron la vida; la llenaron de belleza, de amor, de curiosidad. Un universo melancólico, oscuro y a la vez  esperanzador en el que yo me sentía como en casa. Esta era una buena ocasión para renovar los votos. Celebro con ellos este aniversario. Les doy las gracias por todas esas cosas que me dieron, aunque algunas se estén secando en la actualidad como un pozo al que no le llega el agua. Y aunque esperaba escuchar más canciones de aquellos tres primeros discos que amo a rabiar (soñaba con “Rented Rooms”, “Bathtime”, “Talk to Me”, “Her”, “Drunk Tank”, “Tiny Tears” o “Mistakes”) me siento justamente retribuida con “She´s Gone”, “Dancing”, “Another Night In”, “Sleepy Song”, “A Night In”, “Cherry Blossoms”, “City Sickness” y “Travelling Light”. También me siento gozosa con “Sometimes It Hurts”, “The Other Side of The World”, “Say Goodbye to The City”, “Dying Slowly” o “Can We Start Again”. Y me siento extasiada con la inesperada sorpresa de “Marseille´s Sunshine” (el lance solitario de Stuart Staples también tuvo su lugar), incluso con una “My Oblivion” cuyo poder catalizador casi había olvidado. Hasta agradezco que me ofrecieran una canción desconocida, esa preciosa cara B llamada “What Are You Fighting For?” que ahora incluyen en su álbum de regrabaciones “Across Six Leap Years” (2013). Dios bendito, que suene en vivo una canción de Tindersticks y yo no la reconozca es grave.
 
Y como ahora ya por fin los he visto en las distancias cortas, no me queda ninguna duda de lo que verdaderamente son: gente corriente haciendo una música hermosísima que nadie más sabe hacer, ilustrada por una voz sin comparación (la del señor Grapas, por supuesto). Estamos ante excelentes expertos ejecutando, con paciencia y seguridad, un trabajo que dominan a la perfección y por el que sienten un profundo respeto. Podrían haber sacado un disco de grandes éxitos facilón para celebrar estas dos décadas, como hacen la mayoría. Pero Tindersticks tienen demasiada clase para eso. La clase que igualmente se necesita para telonearse a uno mismo, ¿verdad? Como decía en la crónica del año pasado, esta formación funciona a la perfección. Es como subir al cielo y escuchar tocar a los mismísimos ángeles. Puede que el del viernes fuera el mejor concierto que les he visto (y ya van seis). Que sean muchos años más, por favor.
 

01 noviembre 2013

DISCOS: ANNA CALVI "One Breath"


Publicación: Octubre 2013

Sello: Domino Records

La difícil prueba del segundo disco, aprobada con buena nota.

Cada día recuerda más a PJ Harvey.

Temas muy buenos: “Suddenly”, “Eliza”, “Cry”, “Sing to Me”, “Tristan”, “Carry Me Over”

28 octubre 2013

REPORTAJES: LOU REED

Just a perfect day

Pues ya se nos ha marchado otro. Y perder a este es como perder a un padre, a un tío o a un abuelo cascarrabias. Los que no viven la música nunca entenderán este sentimiento. El sentimiento de que se te encoja el corazón cuando te enteras en el telediario de las nueve de que Lou Reed ha muerto. Hace tiempo, cuando este blog no existía todavía y yo colaboraba para otras gentes y medios, describía su concierto en el FIB 2004 de esta forma:

“Shiny, shiny, shiny boots of leather… Han pasado treinta años desde aquellos primeros paseos por los bulevares del lado oscuro; pero a pesar del tiempo y del importante cambio de las cosas, hay imágenes, momentos, palabras, ideas que siguen arañando, hiriendo y arrasando. Presente y pasado circulando en sentido opuesto y cruzándose en el camino. Es algo tan complicado de expresar... Es inútil e injusto contar algo de Lou Reed a aquellos que no lo vieron. Se puede intentar. La liturgia del angustioso solo de cello en “Venus in Furs”, las versiones con aristas de “Sweet Jane”, “Blue Mask”, “Jesus” o “Satellite of Love”, esas ganas de arrancarse la piel del alma cuando “Ecstasy” llegaba a su fin, ese apretado nudo en la garganta que nos puso la siempre maravillosa “Perfect Day”… Pero no se han inventado palabras suficientes. Los que estábamos allí tuvimos la sensación de que, de repente, se había levantado un nuevo muro de Berlín, había una oscuridad inmensa delante de nuestros ojos, un peso terrible en nuestro pecho y una lluvia de lágrimas amenazando con inundarlo todo. Sin duda, fue como pegarse el ya mítico paseo por el lado más salvaje de las cosas (“Walk on The Wild Side”, inmejorable punto final) y darse cuenta de que, lamentablemente, todo sigue igual de jodido que entonces”.

Ahora no es que esté igual de jodido, es que está peor. Pero por lo menos seguiremos teniendo la música de Lou para llenar los eternos vacíos. De maestro a leyenda en un minúsculo paso.

“Oh, it´s such a perfect day, I´m glad I spent it with you”

26 octubre 2013

CANCIONERO: T.REX "Children of The Revolution"


Año de publicación: 1972

Sello: EMI/Reprise

Publicada en 1972 como 7” e incluida en el disco “Tanx” (73) veinte años después.

Una de las mejores canciones de Marc Bolan y compañía.

Dedicada a los políticos, a los potentados, a los banqueros, a los corruptos, a los medios de comunicación y a todos aquellos que nos toman por tontos.

CHILDREN OF THE REVOLUTION

Well you can bump and grind and it´s good for your mind
Well you can twist and shout, let it all hang out
But you won´t fool the children of the revolution

Well you can tear a plane in the falling rain
I drive a Rolls Royce 'cos it's good for my voice
But you won't fool the children of the revolution

www.t-rex.co.uk

19 octubre 2013

DISCOS: BILL CALLAHAN "Dream River"


Publicación: Septiembre 2013

Sello: Drag City

Otra obra maestra del más firme y digno candidato a heredero de Leonard Cohen.

Todo el disco es grande pero me quedo con: “The Sing” (oda a la cerveza), “Javelin Unlanding”, “Spring”, “Small Plane”, “Seagull”, “Winter Road” y la rasposa e inquietante segunda mitad de “Summer Painter”.

“I really am a lucky man flying this small plane”

Tenemos una cita el próximo 24 de febrero en Madrid, querido Bill.

14 octubre 2013

DISCOS: MAZZY STAR "Seasons of Your Day"


Publicación: Septiembre 2013

Sello: Rhymes of An Hour

Posiblemente, el disco con la gestación más larga de la historia (15 años), otra joya  folk (y country, y blues) con la embrujante voz de Hope Sandoval.

Colaboración de lujo: la guitarra del desaparecido Bert Jansch en “Spoon”.

Grandes canciones: “California”, “Does Someone Have Your Baby Now?”, “Flying Low”, “Common Burn”, “Spoon”, “Lay Myself Down”.

09 octubre 2013

DESCUBRIENDO A... IT HUGS BACK


Quiénes son: cuarteto británico de Kent con tres miembros fijos (el guitarrista Matthew Simms, el teclista Jack Theedom y el bajista Paul Michael), en marcha desde 2006.

Qué hacen: rock, ruido, atmósfera, psicodelia y shoegazing.

LPs: “Inside Your Guitar” (2009), “Laughing Party” (2012) y “Recommended Record” (2013)

Te traerán a la mente a Ride, Spiritualized, Slowdive, My Bloody Valentine o Yo la Tengo.

Algunas de sus mejores canciones: “Forgotten Song”, “Soon”, “Remember”, “No One Should Know”, “Sit Tight”, “Times Square”, “Sa Sa Sa Sails”, “Go Magic!”, “Sometimes”, “Lower”, “Waiting Room”

06 octubre 2013

REPORTAJES: SI JARED LETO....

…hiciera otra música

Si Jared Leto hiciera otra música sería la leche. Este artista polifacético que tan pronto actúa como canta, dirige, produce o da de comer a los pobres. Este guapísimo tipo con cara de angelito que sin embargo se empeña en interpretar en cine papeles de drogata, asesino, psicópata, estafador, traficante, transexual y bandarra. Este muchacho, ya no tan muchacho, también se dedica a la música pero…

Podría dedicarse a cantar canciones folk, él solo con su guitarra, al estilo The Tallest Man on Earth o José González, bebiendo el elixir del gurú Dylan.

Podría tener una banda de indie rock, aunque fuera muy indie, otra fotocopia barata de Joy Division y todos tan contentos.

O podría tener un pedazo de banda de americana rock a lo Drive-By Truckers, con sombreros tejanos y botas de punta si fuera menester, y ponerse ciegos de whisky en el escenario.

O quizá podría ser el frontman de una banda de blues rock a lo Cream, Canned Heat o Paul Butterfield Blues Band empapada del espíritu de los tres grandes: Wolf, Waters y Hooker.

Incluso podría comandar una nueva banda de revival rock, con pelos largos y collares, envuelta en humos psicodélicos y ondulantes aromas de Grateful Dead o Jefferson Airplane.

O una banda experimental y libérrima a la que lo mismo le diera ocho que ochenta, blues, pop, country, psicodelia, reggae, sonidos caribeños o todo a la vez, como Phish o Blues Traveler.

También me hubiera valido una banda de rock gótico o de post rock a lo Swans, Slint o Mogwai.

Pero no…

Si Jared Leto tuviera una banda como Dios manda, vaya si me iría a verlo en su próxima gira española de octubre. Pero su música es tan espantosa que, definitivamente, me quedo con Harry Goldfarb, Steve Prefontaine, Ray Fernández, Mark David Chapman, Vitaly Orlov, Nemo Nobody y Hefestión. Es decir, con su faceta de actor. Actorazo, diríamos.